PERIANA
SITUACION
Periana se halla a 547 m sobre el nivel del mar y dista 13,5 Km
de Alcaucín, 23 de Vélez y 58 de Málaga.
En su término nace el río Guaro, formando una hermosa
cascada. Las aguas de este río, al que afluyen el Sabar,
que bordea Mondrón, y el Seco bañan las tierras
del municipio antes de hacerse remanso en el embalse de la
Viñuela.
La importancia de este embalse es la de ser el principal punto
de suministro de agua para la Axarquía. Recibe el agua
del rio Guaro, así como sus afluentes: los ríos
Sabar, Benamargosa, y Salia. Ha sido construida sobre el cauce
del río Guaro, tiene a su izquierda la barriada de los
Romanes, y abarca 700 Hectáreas. Su capacidad es de 170
millones de metros cubicos, abastece las poblaciones y permite
la mejora de riego de más de 2.700 hectáreas de
tierras de cultivo.
Las alturas principales del término se encuentran en la
Torca (1.499 m), Marchamonas (1.273 m), en la sierra de Alhama
y los cerros del Fuerte (896 m), Alcolea (731 m) y el Cortijillo
(491 m).
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HISTORIA
Los historiadores datan el origen del pueblo en algo más
de dos siglos, concretamente, en 1761, en que se independizó.
Hasta esta fecha había sido parroquia dependiente de la
jurisdicción y feligresía de Vélez y, posteriormente,
de Riogordo. En el año citado se señaló el
término y se convirtió en iglesia parroquial la
ermita que había en el pueblo.
Pero si el definitivo asentamiento tiene esa fecha oficial, existen
vestigios que hablan de una Periana anterior. En su término
han sido hallados numerosos restos arqueológicos que así
lo avalan, como los de los yacimientos de los cerros de Capellanía
y Alcolea y aldea de Marchamonas. Es de suponer que también
estuvieron en sus tierras griegos, romanos, visigodos y árabes,
dada su estratégica situación en la alta Axarquía.
En época árabe debió ser una alquería
que dio paso a dos asentamientas defensivos, uno en la cuesta
de Santana y otro más al sur denominado Pereira, que dieron
origen a su nombre. Entre uno otro se localizaba un gran prado
en el que a partir de 1761 comenzó a configurarse la actual
Periana, que no sería ni Pereira ni Santana, sino simplemente
Periana.
El terremoto de 1884 asoló gran parte del término
municipal dejando una profunda huella en el núcleo urbano.
Su reconstrucción fue posible gracias a las aportaciones
recibidas tanto de España como del extranjero. Alfonso
XII visitó Periana tras el seismo.
Actualmente, Periana es un pueblo floreciente, que basa su economía
en las explotaciones agrícolas, especialmente en la producción
de aceite y de su famoso melocotón, que algunos consideran
como el mejor de España.
MONUMENTOS
El
núcleo urbano, de calles empinadas y escalonadas para salvar
desniveles, está rodeado de campos frutales y olivares.
Destacan dos plazas, la de la Lomilleja, con el edificio de la
parroquia construida tras el terremoto, y la de la Fuente, donde
está ubicado el del Ayuntamiento.
La
iglesia de estilo neomudéjar y dedicada a San Isidro
Labrador es de fachada de ladrillo y mampostería. El
conjunto se remata en espadaña de doble hueco.
El Alambique, taberna donde se sirve un excelente aguardiente
producido en una antigua destilería con tradición
familiar de siglos.
Balneario de Baños de Vilo, construido en 1823. Hoy quedan
los restos del antiguo edificio, pero aún se puede hacer
uso de sus aguas sulfurosas especialmente indicadas para enfermedades
cutáneas.
Desde
Periana, como si fuese un gigantesco mirador, se disfruta de
impresionantes vistas. En días claros se domina un extenso
panorama que tiene como primer plano el lago artificial de la
presa de la Viñuela y al fondo, y en lo alto del tajo
de su nombre, Comares. Un poco más abajo, el Salto del
Negro y Benamargosa.
FLORA
Y FAUNA
Matorral
mediterráneo: matagallos, retamas, aulagas, amapolas,
cardos, espiguillas y olivilla, y en las riberas deI Guaro,
chopos, zarzamoras, escobones, granados. Aves acuáticas,
zorro y gato montés.
GASTRONOMIA
Sopas
cachorreñas, hechas con bacalao; sopas de espárragos,
gazpachuelo, ensaladilla cateta, migas, morrete (espárragos,
setas, patatas y salsa de almendras), el choto y productos de
la matanza. Y como final, los perfumados melocotones, peras, granadas
o naranjas, así como el delicioso queso de oveja o cabra
y los requesones, acompañados de la miel de sus colmenas.
ARTESANIA
Dos
artesanos, según Fernando Rueda, trabajan la pleita de
esparto y la palma.
FERIA
Y FIESTAS
Fiestas
en honor de San Isidro, patrón del pueblo, los días
14 al 16 de mayo. El santo se procesiona por el pueblo y a su
paso arrojan desde los balcones flores y trigo. También
se celebran juegos populares y verbenas, para terminar con una
romería en los alrededores del municipio a la que da fin
una comida campestre.
MITOS
Y LEYENDAS
Existe
en Periana una curiosa costumbre cuyo origen forma parte de ritos
ancestrales a los que no es ajena la superstición. El 24
de junio, la noche de San Juan, los niños herniados son
pasados por una rama de mimbre, pero deben hacerlo un varón
llamado Juan y tres hembras llamadas María. Si pasado algún
breve plazo de tiempo, la rama florece, la tradición afirma
que el niño se curará.
También
tienen gran valor artístico y folclórico los verdiales
de Periana, así como el baile de rueda, que antiguamente
bailaban mozos y mozas para encontrar pareja y llegar al matrimonio.
Estos bailes están recobrando últimamente gran pujanza.
Por
su parte, el escritor veleño Segovia Lobillo recoge que,
pese a ser Periana el pueblo que más sufriera los efectos
del terremoto de 1884, tuvo en suerte un hado a su favor para
que su existencia, tan nueva, no se interrumpiese y acabase del
modo tan dramático como pudo haberlo sido. Fue lugar añade,
de un extraño y misterioso fenómeno tenido por milagroso
y cuyo origen no ha podido probarse cientificamente. A consecuencia
del terremoto, el terreno impulsado por una fuerza interna, iba
desapareciendo hacia el interior como engullido por fauces fantasmales
cuando, de pronto, al llegar a las proximidades de las casas,
cesó en su pavorosa marcha, salvándose el pueblo
de una total y segura destrucción, termina el relato.
También
recoge el mismo autor un reciente hallazgo efectuado en Periana,
donde afirma que apareció un documento que bien podría
ser arábigo-andaluz, cuyas tres primeras líneas
corresponden a la sura de María del Corán, libro
sagrado de los musulmanes.
LA CORRIA DEL MELOCOTON
El
sabroso melocotón lo introdujo en el pueblo un vecino llamado
el Rojo, que lo trajo desde Argentina hace 150 años. Su
cultivo se extendió pronto por el municipio, incidiendo
su mayor explotación en los años 70. Al principio,
los duraznos, que así eran llamados, se transportaban a
lomos de bestias de carga a las que se les colocaban serones,
pañiles e incluso sacos. Cuando llegaban a las compras
eran pesados con romanas o, bien, a ojo. Pronto surgieron los
pioneros que abrieron mercados dando a conocer el producto en
la capital y pueblos de los alrededores. Viajaban en burros y
mulos con su carga de melocotones a la que añadían
otras frutas del tiempo y hortalizas para completar los pañiles
o capachos.
Las
caravanas se formaban a medianoche, hora de partida para los pueblos
del interior (Alfarnate, el Trabuco, Zafarraya, Loja, etc.) donde
vendían sus productos o realizaban el trueque, o se dirigían
al mercado de la capital completando entre varios la carga que
transportaba un pequeño camión que pagaban en función
del número de bultos.
Así
fue como empezo a conocerse el melocotón de Peniana, considerado
como el mejor de España.
Cada
año, cuando está lista la cosecha, se celebran las
famosas corrías como son conocidas en el pueblo las subastas
del fruto, del que se han llegado a recoger, en una temporada,
hasta cuatro millones de kilos.
ANEJOS
El
término municipal de Periana está poblado por numerosas
aldeas: Moya, Vilo, Mondrón, los Marines en el sudoeste,
rodeadas de frutales, y los Baños de Vilo y Guaro en la
sierra de Enmedio, así como la Muela, el Cortijo Blanco,
ya citado, el Aguadero y el Cañuelo.
De
entre ellas destaca Los Baños de Vilo, a 2,5 Km de Periana
y a 610 m sobre el nivel del mar, donde se encuentra el balneario
de aguas, de olor nauseabundo y sabor algo amargo, eficaz en la
terapia de ciertas afecciones de la piel. |