Tema octavo - Jesús de Nazaret.- (1)

Jesús de Nazaret, llamado también Cristo o Jesucristo, es la figura central de las religiones denominadas cristianas, de las cuales las más extendidas establecen como dogma de fe que es el hijo de Dios, que redimió con su muerte al género humano y que resucitó al tercer día después de su muerte.

El Islam lo considera uno de sus profetas más importantes y es uno de los personajes que han ejercido una mayor influencia en la cultura occidental. Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos, basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de Nazaret fue un predicador judío que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea (en el actual Israel) y fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30.

Lo que se conoce de Jesús depende de la tradición cristiana, especialmente de la utilizada para la composición de los evangelios sinópticos, redactados, según opinión mayoritaria, unos 30 ó 40 años, como mínimo, después de su muerte.

Vida pública.-

Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la fiesta anual de la Pascua judía en Jerusalén en tres ocasiones. Los sinópticos se refieren solo a una fiesta de Pascua, durante la cual Jesús fue crucificado.

Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida. También visitó, en el sur de la región, localidades como Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret, donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos. Su predicación se extendió también a Judea, y estuvo en Jericó y Betania. Escogió a sus principales seguidores, llamados en los evangelios Apóstoles, en número de doce, de entre el pueblo de Galilea.

En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el celoso y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús.

El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce.

Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña, en el Evangelio de Mateo. Utilizó a menudo parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido es enigmático, que a menudo han de ser después explicadas por Jesús.

En las parábolas, utiliza Jesús frecuentemente imágenes relacionadas con la vida del mar o del campo.

Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes

acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torah: la justicia, la compasión y la lealtad.

La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo así como en su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba-Padre. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los oprimidos y a los pecadores para ofrecerles su misericordia.

La oración del Padre nuestro, que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios antes mencionada.

Su actividad.-

La vida pública de Jesús se inicia, según todos los evangelios, con su bautismo por Juan el Bautista en el río Jordán.

Seguido de un grupo de fieles, de entre los cuales escogió a los doce apóstoles, recorrió en su actividad toda Galilea y las regiones aledañas de Fenicia, la Decápolis y el territorio de la tetrarquía de Herodes Filipo.

Su muerte.-

La mayoría de las fuentes que hacen referencia a la muerte de Jesús concuerdan en que murió crucificado por orden del entonces prefecto romano en Judea, Poncio Pilato.

Que la orden de la ejecución de Jesús partió de la autoridad romana lo confirma lo que se sabe acerca de los procedimientos jurídicos en las provincias del Imperio Romano. Las sentencias capitales eran competencia exclusiva del funcionario romano, que tenía el llamado derecho de espada. Solo los romanos, además, utilizaban la crucifixión como método de ejecución.

 

ACTIVIDADES:

 

1º) ¿Donde nació Jesús?

2º) ¿Cual es el nombre de los doce apóstoles?

3º) ¿Quien condenó a Jesús a muerte?

4º) Busca en el diccionario el significado de las palabras: Dogma, Redentor, Sinagoga.

 
     
     
 

Tema noveno: La vida de Jesús de Nazaret.- (2)

Introducción:

Hemos oído hablar muchas veces de Jesús: Jesús no es un personaje de ficción. Nace, vive y muere en un momento de la historia y en un lugar geográfico determinado.

 

Los evangelios nos acercarán a Jesús y a través de ellos descubriremos lo que dice Jesús de si mismo, lo que pensaban de él sus contemporáneos y lo que significa Jesús para los cristianos, actualmente.

 

1º) ¿Qué dice Jesús de si mismo?

Un día le preguntaron: ¿Tu quien eres?, Jesús no respondió directamente, se limitó a decirles: “Venid y lo veréis”.

 

Los evangelios nos dicen que Jesús aparece en público cuando ya es un hombre maduro. Un día en la sinagoga de Nazaret se define a si  mismo:

 

“El Espíritu de Dios está dentro de mi, me ha ungido para que de la buena noticia a los pobres. Me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos la vista, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de Gracia del Señor”.

Hace una declaración: Yo no he venido a que me sirvan, sino a servir y a dar la vida en rescate por todos.

 

Manifiesta una clara oposición frente a los grupos más fuertes y poderosos de su país por lo que están haciendo con la gente sencilla.

 

Los saduceos y los fariseos no entienden por qué Jesús come y se junta con gente de mal vivir.

 

Jesús se denomina a si mismo “LUZ”.

 

Dios le ha enviado para que el mundo se salve por él. Utiliza metáforas para decir quien es y en que consiste su misión:

a)      Como buen pastor que conoce muy bien a sus ovejas.

b)      Como amigo que no tiene secretos para sus amigos.

c)      Otras veces se define lleno de ternura.

d)      Mantiene una relación profunda y estrecha con el Padre-Dios.

 

La vida de Jesús puede resumirse en:

1º) Cumplir la voluntad del Padre.

2º) Realizar la Misión que Dios le ha encomendado.

 

Jesús se define a si mismo como:

Un hombre libre ante sus amigos y ante su familia.

Mas preocupado por el corazón que por la ley.

Nunca obra por egoísmo.

Siente lastima profunda por las personas pobres y marginadas.

No tiene vida privada, va siempre de paso.

Come y bebe con todos.

Acoge a los pecadores, sana a los enfermos.

 

 

2º) ¿Qué pensaban de Jesús los que vivieron con él?

¿Quién dice la gente que soy yo?. Hay opiniones para todos los gustos, le contestaron. Sus familiares no le entienden, piensan incluso que está loco. Sus paisanos de Galilea no creen en él, no acaban de fiarse de él. Los de Judea le desprecian, los fariseos, saduceos y los jefes religiosos lo miran como a un revolucionario. Sus discípulos no llegan a comprenderle.

Los pobres y marginados se encuentran bien con Jesús, aunque no acaben de entenderlo.

 

3º)¿Quién es Jesús para los Cristianos?

¿Qué significó para los primeros cristianos, creer en Jesús?

 

Cada grupo vivía su fe en Jesús desde su cultura y desde sus costumbres, pero todos coincidían en afirmar la importancia del encuentro con Jesús y en la necesidad vital de la adhesión al Hijo de Dios.

 

-          Los judíos de Palestina. Para ellos Jesús es el Mesías, el trae la salvación y la liberación.

-          Los judíos de la Diáspora. Para ellos Jesús es el Señor que gobierna la tierra venciendo las fuerzas del mal.

-          Los páganos convertidos. Para ellos Jesús es el salvador que libera a todos de la muerte y del pecado.

 

4º)¿Quién es Jesús para nosotros?

Nosotros somos herederos de una hermosa tradición. Los cristianos podemos afirmar que Jesús es el rostro visible del Dios invisible.

 

En su manera de vivir, de hablar, de rezar, de amar hemos reconocido el propio rostro de Dios.

El Dios que nadie ha visto jamás tiene ahora en Jesús una cara humana. Quien le ve, ha visto a Dios.

 

 

 

ACTIVIDADES:

 

1º) Destaca tres rasgos importantes de la personalidad de Jesús.

2º) Señala alguna frase de Jesús que te haya llamado la atención.

3º) Dibuja el rostro de Jesús tal como tu te lo imagines.

 

 

 
     
     
 

Tema décimo: Los milagros de Jesús.-

 

1º) Definición:
Etim: miraculum, milagro, maravilla.


"Un milagro es un efecto perceptible a los sentidos que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser creado. Es por lo tanto una acción que solo puede ser de Dios y tiene como fin dar testimonio de la verdad”.


La creación está siempre bajo la guía providente de Dios. Aunque generalmente realiza su obra valiéndose de las leyes que El mismo puso en la naturaleza, no está limitado a ellas.
Las Sagradas Escrituras, ya desde el Antiguo Testamento nos relatan muchos milagros (Moisés divide las aguas, Ex 14:21). Los más importantes son los que hizo Jesucristo. Sus milagros manifiestan que Él es verdaderamente Dios, ya que los hacía con su propio poder."

 

Una parte importante en la aceptación que Jesús encontró fue por la abundancia de milagros que hacía. Jesús rodea su predicación del reino de muchas curaciones y expulsiones de demonios.

Los milagros son el lenguaje de Dios. La naturaleza habla de la gloria de Dios. Para los ojos despiertos, que no están nublados por la rutina, toda la creación es un canto de alabanza al Creador que pregona: Él nos ha hecho. La belleza del mundo es palabra hermosa que habla de Dios. Todo habla de Dios y de su esplendor de gloria. Pero el milagro tiene un lenguaje especial. Es el lenguaje privado de Dios. Sólo Él puede emitir una palabra que vaya más allá de los límites que ha querido establecer en la naturaleza. Los milagros hablan del amor omnipotente del eterno. Y Dios habla en Jesús con tantos milagros que, al cabo de los tres años, casi se acostumbran a esa grandeza. Todos los milagros de Jesús son para el bien; nunca realiza ningún milagro para castigar o hacer caer fuego del cielo sobre los injustos o los malhechores. Los que los observan, ven el dedo de Dios que señala: mirad a mi Hijo. Los beneficiados se gozan. Los ciegos se llenan de alegría, al ver; los paralíticos saltan de gozo, y los leprosos estrenan nueva convivencia al quedar limpios.


Es significativa la cantidad de milagros destinada a sanar las enfermedades. El dolor es un efecto del pecado de origen. Cristo, al vencer al dolor, quiere demostrar que viene a vencer a su causa que es el pecado. No sana todas las enfermedades, sólo unas pocas, aunque sean cientos. Porque el dolor se va a convertir en instrumento del amor más grande. Gran misterio el del dolor; pero mayor aún el del amor que, en el dolor, no deja de querer. Jesús dará a conocer su mesianidad por medio de los milagros, pero cada milagro será un signo elocuente de lo que viene a traer al mundo: una felicidad nueva, traída por un amor generoso y fuerte, que llega de lo Alto.

Conozcamos algunos de los milagros que Jesús realizó:

La boda de Caná.
La primera pesca milagrosa.
La suegra de Pedro.
La curación del paralítico.
Curación de dos ciegos y un endemoniado mudo.
La curación del leproso.
La resurrección del hijo de la viuda de Naím.
La curación del paralítico de la piscina de Siloé.
La tempestad calmada.
El endemoniado de Gerasa
La hija de Jairo y la hemorroísa.
Primera multiplicación de los panes.
Otros milagros en la región de Tiro y Sidón.
El demonio mudo y la fe.
La curación del ciego de nacimiento.
Jesús cura a una mujer en sábado.
El ciego Bartimeo.
La resurrección de Lázaro.

 

2º) ¿Qué son los milagros de Jesús?

 

Los milagros de Jesús son una prueba de la verdad sobre sí mismo y sobre su doctrina. Casi en los comienzos de su actividad, Jesús afirma de sí mismo que tiene el poder de Dios para perdonar los pecados, y para mostrarlo realiza una obra digna de Dios y no del hombre: Por ejemplo cura a un paralítico (esto esta en el Evangelio de Marcos). Ante esta maravilla de Dios, el hombre sólo puede aceptar y adorar, aunque no pueda comprender o explicar lo ocurrido.

 

3º) ¿Cuales son las características de los milagros de Jesús?

 

Las características fundamentales que se descubren en los milagros que Jesús realiza son:

 

1.- En primer lugar, la importancia de la fe. Es más, Jesús exige la fe para que se realice el prodigio. Tanto es así que la fe provoca milagros y la falta de fe los hace imposibles. Pongamos dos ejemplos:

 

Sí tiene fe, y se realiza el milagro 

 

Mc 5, 25 - 34

Y una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho por parte de muchos médicos, y gastado todos sus bienes sin aprovecharle de nada, sino que iba del mal en peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la muchedumbre y tocó su vestido; porque decía: Si pudiera tocar, aunque sólo fuera su manto, quedaré sana.  En el mismo instante se secó la fuente de sangre, y sintió en su cuerpo que estaba curada de la enfermedad. Y al momento Jesús, conociendo en sí mismo la virtud salida de él, vuelto hacia la muchedumbre, decía: ¿Quién ha tocado mis vestidos?  Y le decían sus discípulos: Ves que la muchedumbre te oprime y dices ¿quién me ha tocado? Y miraba a su alrededor para ver a la que había hecho esto. La mujer, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había ocurrido, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad. El entonces le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu dolencia.

No tienen fe

Mc 6, 1 - 3

Partió de allí y se fue a su ciudad, y le seguían sus discípulos.  Llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y muchos de los oyentes, admirados, decían: ¿De dónde sabe éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es la que se le ha dado y estos milagros que se hacen por sus manos?  ¿No es éste el artesano, el hijo de María, y hermano de Santiago y de José y de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros? Y se escandalizaban de él. Y les decía Jesús: No hay profeta menospreciado sino en su propia patria, entre sus parientes y en su casa. Y no podía hacer allí ningún milagro; solamente sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos.  Y se asombraba por causa de la incredulidad de ellos.

 

En segundo lugar otra característica de los milagros de Jesús es que en ellos se demuestra que el Reino de Dios ha llegado.

 

Lc 7, 21 - 22

En aquélla misma hora curó a muchos de sus enfermedades, de dolencias y de malos espíritus, y dio la vista a muchos ciegos. Y les respondió diciendo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres se les anuncia el Reino 

 

Una consecuencia que de deriva de la llegada del reino de Dios, es que ha dado inicio la caída del demonio: la victoria sobre Satanás. Esto se advierte en muchos de los milagros de Jesús.

 

 Mt 12, 22-23; 28

Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo. Y lo curó, de manera que el mudo hablaba y veía.. Y toda la multitud se asombraba y decía: ¿No será éste el Hijo de David? (...) Por tanto, si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.

 

 

Lc 10, 17 - 18

Volvieron los setenta y dos con alegría diciendo: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. El les dijo: Veía yo a Satanás caer del cielo como un rayo.

 

 

ACTIVIDADES:

 

1º) Busca en el evangelio de Mateo un milagro de curación, uno de la naturaleza y otro de resurrección y copia los textos en tu cuaderno.

 

 
     
     
 

Tema Undécimo: La Pasión de Jesús.-

 

1º) ¿Qué sentía Jesús al acercarse cada vez más el momento de su Sacrificio?

 

La semana anterior a la Pasión la vive Jesús en Betania. Habla con Lázaro. Habla con los discípulos. Van a ser unos días de oración intensa.


El sábado fue un día de especial oración. Jesús, como el soldado antes de la batalla, prepara su espíritu para lo que va a suceder.


2º) La última cena.-


Al anochecer del jueves, pasadas ya las cinco y media de la tarde, se sentaron en la mesa. En un principio la cena se comía de pie. En aquellos momentos, era ya costumbre comerla recostados. Jesús preside, y todos se sientan alrededor. Juan a su derecha, Pedro a su izquierda. En la mesa están los corderos asados y preparados, la salsa llamada harroset para mojar el pan, las copas para el vino y las hierbas amargas que recuerdan su antigua esclavitud.


Al situarse ya hay una pequeña contienda entre ellos. Todos quieren estar cerca de Jesús.

"Cuando llegó la hora, se puso a la mesa y los Apóstoles con Él. Y les dijo: Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer". Ha pensado mucho en este momento. Sabe que es la última cena con ellos. Por eso añade "porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios".

 

3º) La oración en el huerto.-

 

La tristeza.-

 
Salen del Cenáculo, situado en la parte alta de la ciudad, y recorren el camino hacia el monte de los olivos. Era una media hora de camino. Jesús empieza a sentir en su alma una tristeza extraña, que deja a todos sin saber qué decir y cómo consolarle. Pero le siguen en aquel camino iluminado por la luna de abril. Estaban ya en el día de la Pascua.


"Entonces llegó Jesús con ellos a una finca llamada Getsemaní, y dijo a los discípulos: Sentaos aquí mientras voy allá a orar". Parecía como de costumbre, pero tiene el alma en tensión. Las emociones de la cena le llevan a una vigilia de alma que quiere entregarse del todo. Ocho de los discípulos se quedan en una cueva, resguardados del relente de la noche. El Señor se aleja de ellos llevándose sólo a Pedro a Juan y a Santiago.


Jesús se retira como a un tiro de piedra a un lugar donde que existe una enorme roca. Y "empezó a entristecerse y a sentir angustia. Entonces les dijo: Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo".


"Y adelantándose un poco, se postró rostro en tierra mientras oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieras Tú". Jesús llama a su Padre, con palabras de niño pequeño, le llama "Abba".

 
Entonces "Un ángel del cielo se le apareció para confortarle. Y entrando en agonía oraba con más fervor y su sudor vino a ser como gotas de sangre que caían sobre la tierra". Todo el cuerpo está empapado en ese extraño sudor de sangre.

 

Jesús busca consuelo en los suyos. "Volvió junto a sus discípulos y los encontró dormidos; entonces dijo a Pedro: ¿Ni siquiera habéis sido capaces de velar una hora conmigo?". Se excusan por el cansancio. Ya muy entrada la noche Cristo se retira durante un tiempo largo, y repite la oración. Y "de nuevo se apartó por segunda vez y oró diciendo: Padre mío, si no es posible que esto pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se apartó una vez más, y oró por tercera vez repitiendo las mismas palabras".

 

4º) Camino de la Cruz.-


Pilato entró de nuevo en el pretorio. Allí está Jesús físicamente destruido, pero sin perder un ápice de la dignidad y de la fuerza. Jesús calla. Y Pilato le dice: "¿De dónde eres tú?".

No parece un impostor, pero ¿por qué se presenta débil e inerme ante los que le persiguen? Pilato se da cuenta que hay algo que no entiende. Pero Jesús "no le dio respuesta".


Pilato ante el silencio de Jesús y le dice: "¿A mí no me respondes? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?". Pero Jesús responde: "no tendrías sobre mí ningún poder si no te hubiera sido dado de arriba". Pilato se siente culpable y Jesús añade: "por eso, el que me ha entregado a ti tiene un mayor pecado". Pilato tiene pecado, pero tiene excusa en su ignorancia por la multitud de engaños que ha padecido. Los judíos que han entregado a Jesús tienen mayor culpa porque tienen la luz de la Ley en la conciencia y muchos más datos para reconocer a Jesús como Hijo de Dios.


He aquí a vuestro rey.-


"Entonces "Pilato buscaba cómo soltarlo". Los judíos se dan cuenta de sus intentos, pero también de su debilidad. Por eso, acuden a los gritos y a la amenaza en lo que más le duele. "Pero los judíos gritaban diciendo: Si sueltas a ése no eres amigo del César, pues todo el que se hace rey va contra el César". Quieren que olvide la cuestión religiosa, y vuelven a la cuestión política que ha sido el comienzo de la causa y ya ha quedado resuelta. Pero ahora la plantean poniendo en juego su posición en el imperio. Y eso le asusta.


"Pilato, al oír estas palabras, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Litóstrotos, en hebreo Gabbatá. Era la Parasceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los judíos: He aquí a vuestro Rey". Es la claudicación de Pilato ante los judíos.

Coronado de espinas, condecorado de llagas, empapado de sangre de la cabeza a los pies, con salivazos en la cara, humillado, Jesús es presentado como rey. Ese es el rey que tienen delante de sus ojos. "Pero ellos gritaron: Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los judíos respondieron: No tenemos más rey que el César". "Entonces se lo entregó para que fuera crucificado".


Pilato se lava las manos y condena a Jesús.-


"Al ver Pilato que no adelantaba nada, sino que el tumulto iba a más, tomó agua y se lavó las manos ante el pueblo diciendo: Soy inocente de esta sangre; vosotros veréis". Es un gesto llamativo; pero falso.


Un agudo dolor atraviesa el corazón de Jesús al ver el triste destino de aquellos sobre los que cae la sangre con toda la fuerza de la justicia. Dios perdona siempre, pero no puede dejar de ser justo.

 

Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar su cruz.-


"Y a uno que pasaba por allí, que venía del campo, a Simón Cireneo, el padre de Alejandro y de Rufo, le forzaron a que llevara la cruz de Jesús". Simón pasaba por las cercanías de Jerusalén y se encontró con Jesús cargando con la Cruz. Simón venía del campo y pasaba por aquel lugar situado fuera ya de las murallas de la ciudad y próximo al montículo del Calvario.

Quizá le dio tiempo para enterarse quién era aquel a quien ayudaba; quizá no pudo preguntar pero leyó la inscripción de la cartela que indicaba el delito: "Jesús Nazareno Rey de los judíos". Al coger la cruz, Jesús, se ha vuelto y le ha mirado. El condenado sigue subiendo hasta la cima del Gólgota, si no es que fue llevado en parte por los mismos soldados.


Cuando llegaron al lugar de la crucifixión la sorpresa debió ser mayor. Simón, cansado, deja la cruz en el suelo y, muy probablemente, permanece allí. Entonces contempla la escena tremenda de la crucifixión, tanto la de Jesús como la de los ladrones.

No sabemos si permaneció allí mucho más tiempo, pero aquello bastaba para hacerle reflexionar y buscar enterarse a fondo sobre quien era aquel Rey de los judíos a quien él había ayudado a llevar su Cruz.

Si presenciar cualquier muerte conmueve, mucho más una muerte lenta como la crucifixión, y, más aún, la de uno que perdona a los que le están matando.

 

 

ACTIVIDADES:

 

1º) ¿Quién traiciona a Jesús?

2º) ¿Qué precio recibe por la sangre de Jesús?

3º) ¿Qué hacen los apóstoles cuando prenden a Jesús?

4º) ¿Quiénes acompañan a Jesús en el Monte Calvario hasta su muerte?