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La evaluación del proyecto curricular
Sonia Casal Madinabeitia
Mª Salvadora Gago Ramires
Escuela Oficial de Idiomas de Alcalá de Guadaira

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Nuestro propósito es estudiar la evaluación de la ráctica docente, un tema hasta ahora muy poco analizado y que nos parece fundamental para mejorar la calidad de enseñanza y la oferta educativa en las EE.OO.II.

Este análisis se basa en una serie de interrogantes: ¿para qué evaluar? ¿qué evaluar? ¿quién evalúa? ¿cómo? y ¿cuándo?, que pretenden hacer reflexionar al docente positiva y activamente sobre su papel en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Una de las razones de esta falta de profundización sobre la práctica docente haya sido, posiblemente, la reticencia por parte de algunos sectores del profesorado a ser evaluado.

En definitiva, nuestro objetivo es modificar preconcepciones erróneas o que se basan en falta de información, que dificultan la labor del docente y que repercuten negativamente en su relación con el agente receptor.

 

INTRODUCCIÓN

Siempre que obtenemos resultados sobre la marcha del curso, nos planteamos una serie de interrogantes sobre nuestro proceso de enseñanza:

 

Toda esta información sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje deberá ser

utilizada para reorientar nuestro proceso de enseñanza. Pretendemos que la reflexión sobre la coherencia de los distintos elementos que intervienen en el proceso de enseñanza mejore nuestra actuación como docentes y se convierta en un factor decisivo en la mejora de la calidad de enseñanza en las EE.OO.II.

La meta del proceso de enseñanza-aprendizaje no se entiende sin su correspondiente evaluación. Esta evaluación no se circunscribe a actos puntuales ni a un grupo específico de la comunidad educativa exclusivamente, sino que se extiende a lo largo de un proceso y en él son muchos los elementos y factores que un profesor debe tener en cuenta. Asimismo, la evaluación es integral porque abarca todos los elementos que intervienen en la actuación educativa.

Al ser tan variados los elementos y factores que intervienen en todo el proceso, vamos a resaltar en este estudio la evaluación de la práctica docente, un aspecto la mayor parte de las veces excluido, tanto en la teoría como en la práctica, y que nos parece fundamental en el Proyecto Curricular de las EE.OO.II.

 

Para la elaboración de este artículo hemos recurrido a los documentos de la última Reforma Educativa (LOGSE) puesto que no disponemos de material teórico propio de las EE.OO.II. Interpretando los artículos 61 y 62 de la LOGSE: "los profesores evaluarán tanto los aprendizajes de los alumnos como los procesos de la enseñanza y su propia práctica docente".

¿PARA QUÉ EVALUAR?

En este interrogante nos centramos en los objetivos que persigue la evaluación de la práctica docente, siendo la finalidad última la de mejorar la calidad de enseñanza y la oferta educativa de las EE.OO.II.

Como primer objetivo, la evaluación de la práctica docente permite ir desde la experimentación diaria hasta la teorización. Si bien no existe una metodología específica extraída de la indagación sobre la práctica, ésta parece ser el objeto de la evaluación docente. Para alcanzar estos supuestos teóricos, el profesor debe identificar las auténticas necesidades del alumno y formular una serie de hipótesis :

-cómo aprende mejor y rinde más el alumno.

-con qué se desmotiva o se cansa.

-qué ayuda necesita.

-qué nuevos estímulos son necesarios.

Una vez trazadas las hipótesis, el profesor reflexiona y toma decisiones sobre la adecuación o no de los programas y actividades realizadas, sobre la eficacia de la metodología y recursos tanto personales como materiales empleados. Esta toma de decisiones persigue los siguientes objetivos:

-mejorar el proceso de enseñanza.

-modificar el plan de actuación diseñado por el profesor.

-programar el plan de refuerzo específico.

-introducir los mecanismos de corrección adecuados.

El segundo objetivo de la evaluación de la práctica docente es revisar la relación entre las actividades, la metodología y recursos y el rendimiento de los alumnos.

 Con este fin, el profesor debe:

-conocer la situación de partida de los alumnos.

-facilitar la formulación de un modelo de actuación adecuado al contexto.

-detectar de modo permanente las dificultades que surjan.

-regular el proceso de aplicación del modelo de actuación, facilitando la consecución de las metas previstas.

-valorar los resultados obtenidos al final del período fijado.

-replantear el modelo de actuación de acuerdo con la información recogida y con su valoración y, consecuentemente, potenciar los aspectos positivos y corregir los negativos.

El tercer objetivo a tener en cuenta es prevenir posibles conflictos pedagógicos que puedieran producirse y, por tanto, hipotetizar sobre el qué sucede y por qué sucede para encontrar posibles soluciones.

Por consiguiente, esta reconsideración de la práctica docente permite una autorregulación para reflexionar sobre la práctica, extraer consecuencias de la experiencia e identificar los aspectos favorecedores del aprendizaje.

¿QUÉ EVALUAR?

Una vez definidos los objetivos de la evaluación de la práctica docente se abordará el principal objeto de la misma que es el proceso de enseñanza. Hasta ahora se ha venido haciendo hincapié en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estos términos siempre se han utilizado como un todo. En este caso queremos insistir en el primer elemento del proceso, es decir, en la enseñanza como motor para llegar al fin último que es el aprendizaje. Por tanto, no sólo evaluaremos al alumno, sino también evaluaremos nuestra labor como profesores. No sólo evaluaremos los objetivos y contenidos previstos sino los procedimientos que utilizamos para permitir el aprendizaje. En definitiva, se valorarán los procesos de enseñanza y su puesta en práctica en el aula. Esta evaluación tendrá un carácter continuo y formativo e incluirá referencias a aspectos tales como:

1-la organización del aula: planificación del tiempo, ritmo de las clases, claridad en las explicaciones, resolución de dificultades "in situ".

.2-aprovechamiento de los recursos del centro para estimular el aprendizaje de los alumnos: textos y materiales adecuados, bibliografía adaptada y reciente.

3-metodología : variedad de métodos, actualización de la práctica docente, adecuación de las actividades a las necesidades educativas del alumnado y a los objetivos propuestos , etc.

4-Criterios de evaluación: Son la base fundamental para valorar el proceso de aprendizaje de los alumnos. Establecen el tipo y el grado de aprendizaje que se espera hayan alcanzado los alumnos en un momento determinado. Son los indicadores que permitirán evaluar si un alumno o grupo está llevando a cabo un proceso de aprendizaje adecuado o si se debe modificar en algo la intervención educativa por parte del profesor.

5-la relación entre profesor y alumnos: formación y capacidad del profesorado para tener en cuenta las peculiaridades del alumnado y propiciar un entorno óptimo de aprendizaje así como orientarlo y asesorarlo. Creemos que contrastar las opiniones de los profesores con las del propio alumnado puede ser muy educativo y orientador, a la vez que se consiguen modificar preconcepciones de los propios profesores.

6-la relación entre profesores para garantizar el funcionamiento adecuado del centro.

7-la relación existente entre los órganos y personas encargados de la planificación y desarrollo de la práctica docente: participación activa en el centro, colaboración con otros miembros, trabajo en equipo, etc.

8-formación permanente: asistencia a cursos de autoformación, grupos de trabajo, seminarios permanentes, etc.

¿QUIÉN EVALÚA?

Los agentes de la evaluación de la práctica docente son los siguientes:

-la Administración.

-el Consejo Escolar del centro.

-el alumnado.

-el profesorado.

En nuestro estudio, nos hemos centrado exclusivamente en el papel evaluador del alumno con respecto a la actuación del profesor y en la autoevaluación del profesor (reflexión sobre su propio papel en el aula y en el centro).

Los evaluadores deben reunir una serie de requisitos entre los que destacamos los siguientes:

- deben disponer de la información necesaria para el proceso indagador. No deben realizar una evaluación a priori, sino que deben conseguir los elementos de juicio necesarios.

-deben estar motivados para participar.

-deben tener un espíritu crítico pero constructivo.

-deben establecer un tiempo de adaptación entre el profesor y el grupo y viceversa.

-deben ser capaces de reflexionar y sacar conclusiones.

1. Papel evaluador del alumnado.

Hemos seleccionado dos tipos de evaluación en las que el alumno toma partido:

-evaluación implícita o indirecta. Es un tipo de evaluación continua que el alumno hace individualmente o de forma colectiva sobre la actuación diaria del profesor.

-evaluación explícita o directa. Es una evaluación puntual en la que el alumno expresa su opinión sobre temas específicos a través de las distintas técnicas que se utilizan como instrumento de evaluación. La oposición por parte de algún sector del profesorado a ser evaluado dificulta la evaluación conjunta del centro y la posibilidad de superar los posibles conflictos pedagógicos.

2. Autoevaluación del profesorado.

L.M. Villar, en su artículo Evaluación de la práctica docente: el proceso de enseñanza en Evaluación y Calidad en la Enseñanza (pág.195) define el perfil del profesor reflexivo como sigue:

-se compromete con los alumnos y su aprendizaje.

-conoce las materias que enseña y cómo enseñarlas.

-es responsable de la gestión y seguimiento del aprendizaje del estudiante.

-piensa sistemáticamente acerca de la práctica y aprende de ella.

-es miembro de comunidades de aprendizaje.

Queremos insistir en el papel activo que asume el profesor en el proceso de desarrollo de la práctica educativa y en la responsabilidad de contestar a las preguntas de ¿qué? ¿cómo? y ¿cuándo? evaluar. Asimismo, es importante que analice los resultados de su enseñanza. Para conseguir estos dos objetivos se plantea una solución individual a través de la autoevaluación y otra colectiva mediante el trabajo en equipo.

 Autoevaluarse es:

-tomar conciencia de lo que se está haciendo y de los objetivos que se pretenden alcanzar.

-asumir la responsabilidad de reflexionar críticamente sobre la propia acción con el fin de reconducirla o mejorarla.

-nutrir la motivación y asumir la autonomía dentro del proceso educativo.

Creemos que sólo si hay una verdadera autoevaluación, el proceso de enseñanza alcanza sus objetivos, ya que nadie llega a ninguna meta hasta que no es consciente de haberla alcanzado. Esta autoevaluación le permite decidir si es correcto seguir o si debe cambiar algún aspecto de su actuación.

Otro factor importante a analizar es la necesidad del trabajo en equipo y de colaboración docente en las tareas educativas. En las EE.OO. II. se pueden establecer dos ejes de colaboración:

-el horizontal, a través de los equipos de profesores que imparten enseñanza a un mismo nivel.

-el vertical, a través del conjunto de profesores especializados en un mismo idioma (departamento).

La coexistencia de los dos ejes para el trabajo en equipo y la colaboración permitirán un desarrollo del currículo contextualizado según las necesidades propias de las EE.OO.II.

Es necesaria la coordinación de la labor de todos ellos para garantizar la buena organización y funcionamiento del centro.

Las tareas propias de esta fórmula de trabajo en equipo y de colaboración docente son:

-analizar conjuntamente la situación.

-adoptar acuerdos básicos en cuestiones referidas a planteamientos metodológicos.

-unificar criterios en el campo de la evaluación y en otros aspectos.

Por consiguiente, la actuación conjunta del alumnado, del profesor y del equipo docente, aportará una visión global del desarrollo positivo o negativo del proceso de enseñanza.

¿CÓMO EVALUAR?

Teniendo en cuenta que la evaluación de la práctica docente ha de ser global, amplia y continua, es decir, que considere todos los elementos del proceso de enseñanza de las EE.OO.II., es lógico pensar que ésta ha de ser flexible y diversa tanto en técnicas como en instrumentos.

Las técnicas de evaluación necesitan de instrumentos específicos que garanticen la sistematicidad y rigor necesarios en el proceso de evaluación. El estudio de todos los elementos es esencial si tenemos el propósito de desempeñar adecuadamente nuestra responsabilidad en el proceso evaluador de la práctica docente.

 

L.M. Villar en su artículo anteriormente mencionado (pág. 201) cita las siguientes técnicas de autoevaluación docente:

 

 

 

Ante la variedad de técnicas posibles que presenta este autor, cada profesor, según su propia estimación de la evaluación y de los medios disponibles en el centro, elegirá la que más se adecúe a sus propósitos. Sin embargo, hay una serie de barreras metodológicas que se oponen a la autoevaluación docente y que hay que tener en cuenta. Estas son:

1. Limitaciones por parte del profesorado:

-la autoevaluación no es un requisito básico del profesorado.

-rechazo de la utilidad de estas prácticas.

-información incompleta debido a la falta de interés.

-falta de tiempo para reflexionar sobre la situación.

2. Limitaciones en la interpretación de los datos aportados por la autoevaluación:

-generalización de una información inadecuada.

-interpretación subjetiva de los datos.

-interpretaciones basadas en factores externos al profesorado.

3. Limitaciones circunstanciales:

-falta de apoyo en la autoevaluación de colegas.

-falta de recursos para mejorar las dificultades identificadas en la práctica.

-falta de información útil.

Por tanto, las técnicas e instrumentos de evaluación dependen tanto de factores internos (actitud tanto del profesorado como del alumnado) como de factores externos al profesorado (tiempo, datos insuficientes o poco fiables, etc.)

 

¿CUÁNDO EVALUAR?

La evaluación de la práctica docente tiene que aplicarse de forma permanente para tener constancia de la evolución del proceso de enseñanza. Ello exige un desarrollo a través de los distintos momentos para conseguir la coherencia y sistematicidad que precisa. Tiene la finalidad de retroalimentar el proceso y propiciar la realización de ajustes del mismo, si fuese necesario.

En la práctica de clase, el profesor se autoevalúa y es evaluado indirectamente a partir de los resultados obtenidos en cada trimestre. En ese momento, se plantean las preguntas ¿qué hago?, ¿qué significa esto? y ¿cómo podría hacer las cosas de modo diferente? con el fin de mejorar la actuación docente.

A lo largo del curso, el profesor establece una práctica reflexiva continuada de su enseñanza.

A final de curso, el profesor, a través de las distintas técnicas de evaluación, puede plantear una práctica reflexiva puntual, con información específica para obtener de este modo conclusiones que le permitan mejorar su práctica docente.

Según L. M. Villar (pág. 197-8), los profesores pueden iniciar un proceso como el que se indica en el siguiente cuadro:

 

 

 

 

 

A continuación, presentamos un cuadro como resumen de todo lo expuesto anteriormente.

CONCLUSIONES

Insistimos en que la evaluación de la práctica docente ha sido un punto excluido siempre de las teorías didácticas. Actualmente, se intentan insertar cada vez más en las teorías al respecto, pero los supuestos sobre la misma son demasiado teóricos y, en definitiva, no responden a los interrogantes planteados a lo largo de nuestro estudio: ¿para qué evaluar nuestra práctica docente? ¿qué evaluar? ¿quién evalúa? ¿cómo evaluar? ¿cuándo evaluar?

Varios autores, como J.G. Carroll, P. Morales, A. Villa, R.C. Phillips, entre otros, han elaborado varios modelos de encuesta tanto del alumno al profesor como en lo referente a la autoevaluación del docente que podrían ayudar a incrementar la eficacia en la enseñanza. Hemos creido pertinente terminar este trabajo insertando un cuestionario con algunas de las propuestas de estos autores y que adjuntamos como anexo.

Esperamos que estas Jornadas permitan un intercambio de opiniones sobre las particularidades de las EE.OO.II. como entidades autónomas no dependientes de un proyecto de reforma inadecuado a nuestras necesidades.

El objetivo definitivo de esta puesta en común sería llegar a elaborar un proyecto propio de unificación para todas las EE.OO.II.

 

MODELO DE CUESTIONARIO ( ANEXO)

 

1. ORIENTACIÓN DEL AULA:

a. ¿Ordenó el profesor convenientemente los temas, indicando su interrelación?

b. ¿Seleccionó adecuadamente las actividades de clase?

c. ¿Indicó y distribuyó el tiempo de cada actividad según las necesidades e importancia del tema?

d. ¿Ha sido claro en sus explicaciones?

e. ¿Hay un reparto equilibrado en el tiempo empleado en dar cada tema a lo largo del curso?

f. ¿Resuelve bien las dificultades que se presentan?

g. ¿Muestra el profesor dominio de la materia?

h. ¿Demuestra el profesor en el aula que planifica sus clases previamente?

 

2. RECURSOS:

a. ¿Preparó el profesor material didáctico a parte del libro de texto?

b. ¿Organizó experiencias didácticas tales como visitas, excursiones, proyectos?

c. ¿Organizó la utilización del material docente (biblioteca, películas de vídeo)?

d. ¿Ha sido interesante el material complementario?

 

3. METODOLOGÍA:

a.. ¿Seleccionó convenientemente los diferentes métodos de enseñanza?

b. ¿Ha utilizado una metodología variada?

c. ¿Se han analizado los resultados para evaluar la metodología?

 

4. CRITERIOS DE EVALUACIÓN:

a. ¿Ha utilizado métodos objetivos para evaluar a los alumnos?

b. ¿Se ha utilizado la evaluación para reorientar el aprendizaje de los alumnos?

c. ¿Se ha tenido en cuenta aspectos que no fuesen meramente cognoscitivos?

d. ¿Se han formulado objetivos, al nivel que se desea, al menos para determinar los niveles mínimos (apto/no apto)?

e. Los objetivos mínimos (apto/no apto) ¿se evalúan de manera clara y nítida?

f. ¿Estaban los objetivos que se pretendían conseguir definidos de modo claro y conciso?

 

5. RELACIÓN PROFESOR - ALUMNO:

a. ¿Comprobó que los alumnos comprendían lo que se les enseñaba?

b. ¿Alentó y animó las iniciativas provenientes de los alumnos?

c. ¿Creó ambiente de participación?

d. ¿Mantuvo una relación cordial con todo el grupo de los alumnos?

e. ¿Creó un clima de confianza y trabajo en clase?

f. ¿ Ha conseguido aumentar el interés por el idioma?

g. ¿Fue asequible, tuvo actitud de disponibilidad fuera de clase?

 

6. RELACIÓN CON PROFESORES:

a. ¿Ha mostrado una actitud favorable al trabajo en grupo con sus compañeros?

b. ¿Muestra una actitud abierta y comunicativa?

 

7. RELACIÓN CON ÓRGANOS DIRECTIVOS:

a. ¿Ha participado activamente en los proyectos comunes del centro: formulación de Plan de Centro, etc.

 

8. FORMACIÓN PERMANENTE :

a. ¿Realizó alguna actividad de autoformación que le ayudara a mejorar su competencia docente?

b. ¿Asistió a algún seminario permanente o grupo de trabajo de su área?

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AMADOR , L y DOMÍNGUEZ, J (ed ) (1997) : Evaluación y calidad en la enseñanza UNED. Sevilla.
FERNÁNDEZ, S. (1997) :
II Jornadas de enseñanza de lenguas. La evaluación en las EE.OO.II de la Comunidad de Madrid . E.O.I Jesús Maestro. Madrid.
GARCÍA RAMOS, J.M. (1989) :
Bases pedagógicas de la evaluación. Síntesis. Madrid.
MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA (1989) :
Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo
POPHAM, W .J.(1982) : Problemas y técnicas de evaluación educativa. Anaya /2 . Madrid.
TENBRINK, T.D. (1981) :
Evaluación. Guía práctica para profesores. Narcea. Madrid.



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