DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE GOBIERNO CON MOTIVO DEL XX ANIVERSARIO DEL REFERÉNDUM DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA

 

El próximo 20 de octubre se cumplen 20 años del referéndum de ratificación del Estatuto de Autonomía para Andalucía, la norma que consagró el autogobierno tan dificultosamente perseguido por los andaluces desde los albores de la Transición.

El desafío por impulsar un proyecto de una Andalucía más próspera, más justa y más avanzada tomó cuerpo en el Estatuto, ejemplo de consenso y acuerdo entre todas las fuerzas políticas que hizo posible que Andalucía, por méritos propios, se situara, en los planos jurídico, político y competencial, al mismo nivel que las denominadas comunidades históricas.

La lucha por la autonomía fue el cauce y el Estatuto la expresión de la vitalidad política y social de Andalucía. Un Estatuto para una Andalucía ansiosa de explotar sus enormes potencialidades, empeñada en convertirse en una sociedad moderna, alcanzando el Estado de Bienestar, dejando atrás los lastres de un pasado injusto y recuperando nuestra autoestima como pueblo, convirtiendo nuestra identidad en un estímulo a nuestro proyecto de progreso.

No podemos, en modo alguno, recrearnos en la autocomplacencia pero sí es justo y necesario hacer aquí y ahora un reconocimiento expreso a las generaciones de andaluces que han hecho posible que los anhelos de una educación para todos, una sanidad a la vanguardia de toda España y unos servicios sociales infinitamente más justos que los que heredamos sean hoy una realidad palpable para todos los que viven y trabajan en nuestra tierra. La nueva Andalucía que encarna el Estatuto es mérito de toda la sociedad y a toda hay que reconocer su esfuerzo.

Estos 20 años de Estatuto nos permiten, pues, contemplar con perspectiva el camino recorrido. Sólo desde la ceguera puede regatearse a los andaluces el mérito de los avanzado, que es mucho y bueno. Precisamente impulsados por ese éxito, sin duda ha llegado el momento de perfilar un nuevo horizonte, afrontar una segunda modernización de Andalucía.

Es evidente que no hemos superado todas y cada una de las secuelas de un pasado difícil, en el que el abandono, el subdesarrollo y la marginación política y social eran tristes señas de identidad de nuestra tierra. Pese a alguna de esas secuelas, el futuro se dibuja bien distinto: la Andalucía de hoy cree en sus propias posibilidades y, tras veinte años de crecimiento económico, de maduración social, de fortalecimiento de nuestro tejido productivo, de ampliación y mejora de nuestras infraestructuras, de enriquecimiento cultural y educativo, especialmente en el caso de las generaciones más jóvenes, la sociedad andaluza se siente capaz de afrontar los retos del nuevo siglo, las exigencias de la nueva sociedad de la información, la demanda de una economía crecientemente globalizada.

La integración de Andalucía en la Unión Europea ha supuesto un salto cualitativo para las oportunidades de nuestras mujeres y hombres. En igualdad con otras regiones de Europa, Andalucía tiene un campo abonado para demostrar su espíritu emprendedor, su potencial creativo, su capacidad de trabajo. Mucho es lo avanzado en estos años y así lo demuestra la creciente apertura de nuestra economía, su presencia en los mercados exteriores. Pero mayores han de ser los esfuerzos para expandir nuestros mercados y afrontar con garantías los vaivenes de la economía mundial.

Es necesario, pues, que Andalucía establezca sin complejos y consciente de sus propias potencialidades, los ámbitos de debate que nos permitan encarar los objetivos de esta nueva etapa que ahora se abre, los objetivos que pretendemos legar a las nuevas generaciones de andaluces. Los efectos de la globalización; la posición de nuestra comunidad en el seno de la UE y nuestra apuesta por un orden internacional más justo, equilibrado y seguro; la descentralización y la modernización de las administraciones públicas en sus distintos niveles; el debate sobre Andalucía en la España plural; la evolución de la sociedad y los derechos de la ciudadanía ante la nueva estructura demográfica, el envejecimiento de la población y las nuevas necesidades de los mayores, los nuevos tipos de familia, la plena integración de los inmigrantes, etc.

En este sentido, Andalucía tiene que convertirse en un proyecto social en el que el principio de igualdad de oportunidades se traduzca en la paridad de mujeres y hombres en el ejercicio de la representación política y en la igualdad de hecho de la población femenina y de los jóvenes en el acceso al mercado de trabajo.

En ese contexto y desde el orgullo irrenunciable por lo conseguido, también debemos afrontar en nuestra sociedad una reflexión sobre el propio instrumento de autogobierno, el Estatuto de Autonomía. España y Andalucía han cambiado mucho en las dos últimas décadas. Adaptar el Estatuto a los nuevos tiempos, llegando a su reforma si se considera necesario, es una posibilidad que nos brinda nuestra propia norma. Desde la lealtad a la Constitución y al modelo de convivencia política, social y territorial que encierra, este aniversario es una gran ocasión para reverdecer el compromiso de todos con Andalucía.