LA JUNTA PROTEGE EL YACIMIENTO, LA ERMITA Y EL ENTORNO DEL CASTILLO DE SETEFILLA EN LORA DEL RÍO

 

El Consejo de Gobierno ha aprobado un decreto por el que se declara Bienes de Interés Cultural, con las categorías de zona arqueológica y monumento, respectivamente, el yacimiento y la ermita de Setefilla, en la localidad sevillana de Lora del Río. La norma también establece un entorno de protección para el castillo de origen árabe de Setefilla, que ya estaba considerado monumento.

La zona arqueológica, de 175 hectáreas de superficie, comparte el mismo enclave que la ermita y el castillo e integra un conjunto de restos que abarcan desde el segundo milenio a.C. hasta el siglo IV a.C. Su secuencia cultural ofrece un especial interés por cuanto incluye periodos poco conocidos en la Andalucía occidental, como el Bronce Pleno y el Bronce Final.

La primera excavación fue realizada entre 1926 y 1927 en la zona de la necrópolis, donde se exhumaron diez túmulos ocupados indistintamente por sepulturas de incineración y de inhumación, todas ellas correspondientes al Periodo Orientalizante (700-500 A.C). En 1973 y 1975 se encontraron nuevos enterramientos de este tipo. Finalmente, los trabajos realizados entre 1976 y 1979 constataron una ocupación continuada hasta el siglo IV a.C. en el cerro donde se ubica el castillo.

Por su parte, la Ermita de la Virgen de Setefilla es un importante foco de religiosidad popular cuya primera edificación se remonta al año 1280. El templo está dedicado a Nuestra Señora de la Encarnación, advocación con la que se conmemora la fecha de la conquista cristiana de la zona, el 25 de marzo de 1247. La declaración de Bien de Interés Cultural incluye los bienes inmuebles que componen su patrimonio histórico, entre ellos la imagen de la Virgen de Setefilla, del siglo XVIII (la original se perdió en un incendio), y una colección de exvotos de los siglo XVIII al XX.

Setefilla fue durante la Edad Media un importante enclave relacionado con la presencia musulmana, la conquista cristiana y la posterior repoblación de la zona, como prueba su aparición frecuente en los textos de los historiadores de la época. La fortaleza, denominada Chandafilah o Chant-Fila, fue construida entre los años 888 y 912 bajo el dominio de la tribu bereber de los Banu Layt. Tras la reconquista de la zona por Fernando III en 1243, aparece citada por Alfonso X con el nombre de Septefilia o Siete Fillas. El lugar albergó población hasta su definitivo abandono en 1539.

El castillo consta de dos recintos amurallados. Dentro del primer espacio, en el Patio de Armas es visible un aljibe rectangular de pequeñas dimensiones con cubierta abovedada. El segundo recinto, más elevado, se defiende en su flanco meridional por tres torres. De ellas, la que mejor se conserva es la del Homenaje, que ocupa la posición central y presenta las mayores dimensiones.