LA JUNTA DE ANDALUCÍA EXPROPIARÁ LA FINCA DONDE SE SITÚA LA NECRÓPOLIS PREHISTÓRICA DEL CASTILLO DE DOÑA BLANCA

 

El Consejo de Gobierno ha declarado hoy de interés social el yacimiento prehistórico del Castillo de Doña Blanca, en el municipio gaditano de El Puerto de Santa María. Esta decisión permitirá a la Consejería de Cultura iniciar la expropiación forzosa de la finca "Las Cumbres", incluida en el conjunto, con el objetivo de garantizar su conservación, facilitar las visitas de los ciudadanos y hacer frente a los riesgos de destrucción que actualmente presenta.

La finca "Las Cumbres" alberga una de las necrópolis prehistóricas más importantes y mejor conservadas de la Península Ibérica y del Mediterráneo. Junto con el resto del yacimiento del Castillo de Doña Blanca, constituye además uno de los mejores conjuntos protohistóricos del patrimonio arqueológico andaluz. El asentamiento conforma un modelo de ocupación territorial que va desde la Edad del Cobre hasta la conquista romana y épocas posteriores.

Este yacimiento fue declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional en 1981 y bien de interés cultural en 1985. En aquel momento no se estableció una delimitación precisa, ante la necesidad de emprender nuevas investigaciones que determinaran su contenido real. Las excavaciones realizadas desde entonces fueron descubriendo nuevas áreas hasta dar con las necrópolis y otros elementos arqueológicos conectados al asentamiento principal.

La necrópolis de "Las Cumbres" se extiende por la falda meridional de la Sierra de San Cristóbal. Los enterramientos se disponen agrupados sobre elevaciones o montículos y jalonados por arroyos y riachuelos. Hasta ahora se han localizado tres tipos de tumbas: túmulos de gran tamaño, con los restos más antiguos; túmulos con cobertura de cámaras de mampostería, muchas de ellas expoliadas en el siglo XIX, e hipogeos excavados en la roca y recubiertos por túmulos artificiales de tierra y piedras.

El principal riesgo de destrucción que actualmente presenta la necrópolis se deriva de la abundancia en la zona de madrigueras de conejos, cuya acción erosiva va deteriorando y alterando poco a poco las tumbas e hipogeos.