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10.1. Prevención de embarazos

Desde siempre ha estado ligada la sexualidad a la reproducción, sobre todo para las mujeres, que no teníamos derecho al placer y que éramos literalmente "máquinas de hacer hijas/os". Hoy en día ello ha cambiado, y ya no está unida la sexualidad a la reproducción, es por lo que existen los métodos anticonceptivos: para que podamos elegir de manera responsable si queremos o no queremos tenerlos, cuántos y en qué momentos.

El tener un hijo/a, es tan serio que no debería ser cuestión de suerte, sino que creamos que estamos en condiciones de mantenerlo/a y darle cariño y afecto. En definitiva cuando realmente lo deseemos y estemos preparados/as para recibirlo.

Mientras tanto, hemos de ser lo suficientemente maduros/as y consecuentes en nuestras conductas sexuales como para poner los medios necesarios para evitarlo.

Todo ello se hace más patente en la adolescencia, que es donde más altos índices de embarazos no deseados hay. Y es que las estadísticas apuntan a que la mayoría de las/os adolescentes no usan ningún tipo de anticoncepción en sus primeros contactos sexuales, ya que el uso de dichas medidas aumenta con la edad y con el número de experiencias sexuales; a ello hay que añadir el que estos/as acuden cada vez más a estas primeras experiencias sexuales con muy poca información acerca de su cuerpo y de su sexualidad, piensan: "a mí no me va a pasar".

Un embarazo no deseado en la adolescencia tiene una serie de consecuencias negativas y situaciones de gran ansiedad, tanto para el chico como para la chica. Una vez que una joven se ha quedado embarazada de manera involuntaria, tome la decisión que tome, está expuesta a una multitud de consecuencias negativas no sólo orgánicas, sino también psicológicas, educativas, culturales, sociales...

Para intentar solucionar algunos de estos problemas y no llegar a situaciones extremas, habría que, no sólo dar información a todas/os las/os jóvenes sobre las medidas anticonceptivas existentes, sino también trabajar con ellos/as, sus recursos y sus habilidades, que aprendan a decir "sí" y a decir "no". Así contribuiremos a evitar los riesgos asociados a la sexualidad, intentando vivir la misma de la manera más placentera y sana posible.

Estos riesgos no son sólo el embarazo no deseado, también están las Enfermedades de Transmisión Genital y el VIH/SIDA, y aquellas frustraciones, decepciones, desengaños que nos llevamos en las relaciones sexuales y amorosas.

Hay que aceptar que somos sexualmente activas/os. Esto sería practicar el sexo seguro.

Lo que está claro, es que sólo hay tres maneras de evitar o de prevenir un embarazo no deseado, que depende de nuestros valores, creencias y situación personal:

  • No tener ningún tipo de relación sexual: abstinencia total.
  • No tener relaciones sexuales con penetración: utilizar otras formas de expresión sexual.
  • Si vamos a tener relaciones con penetración, utilizar algunas de las medidas anticonceptivas.

10.1.1. ¿Por qué algunos jóvenes no utilizan anticonceptivos?

Existe una serie de factores que influyen en la no-utilización de métodos anticonceptivos en algunos/as jóvenes, como son:

  • Características de las relaciones afectivas y sexuales.
  • Influencia del grupo de iguales.
  • Falta de información.
  • Falta de habilidades.
  • Factores morales o ideológicos.
  • Factores de personalidad:
    • No reconocer que se es sexualmente activo/a.
    • Visión negativa de la sexualidad y de la anticoncepción: percibir que son más los inconvenientes que las ventajas.
    • Los chicos piensan que la responsabilidad de la anticoncepción recae en la mujer (de hecho, todos los métodos, excepto el preservativo, los utilizan las mujeres).
    • No saber decir "no". -Las consecuencias negativas por no utilizar ningún tipo de protección no son inmediatas (como máximo 9 meses). -Chantajes emocionales: "si quieres que me ponga el preservativo es que no confías en mí lo suficiente".
  • Factores situacionales:
    • El consumo de alcohol y otras drogas aumenta la capacidad de asumir riesgos, pérdida del control...
    • El lugar en el que se tienen las relaciones sexuales, por falta de lugares adecuados, hacen que sean rápidas, sin dar tiempo a ningún otro tipo de planteamiento.

(Félix López: "Educación sexual de jóvenes y adolescentes".)

Los embarazos no deseados son un indicador de la falta de control que tienen muchas mujeres y chicas jóvenes de su sexualidad y de sus relaciones sexuales.

10.1.2. ¿Cómo podemos intervenir desde el ámbito de la mediación?

Desde la mediación juvenil, cualquier programa de prevención es muy útil. Ya sabemos que la educación sexual no debe centrarse solamente en la prevención de riesgos: "Vivir la sexualidad como una realidad positiva, decidiendo libremente, dentro de un contexto de relaciones éticas y respetuosas con los demás, entre las posibilidades (placer, comunicación, afecto, procreación...) que ésta ofrece"

(López, 1990).

Aunque ya sabes que la información es necesaria, no es suficiente para que los/as jóvenes se comporten de manera saludable: hay que modificar actitudes y enseñar habilidades.

El miedo no es efectivo, pues se puede asociar a la sexualidad, y como ya sabes, somos seres sexuadas/os desde que nacemos hasta que morimos. No sería un buen plan vivir toda la vida con ese miedo. Simplemente, tendríamos que educar en la libertad y en la responsabilidad.