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Sobre el Archivo Histórico Provincial de Málaga. Un poco de historia

Introducción

El Archivo Histórico Provincial de Málaga tuvo su origen con el Decreto de 12 de noviembre de 1931, que creó los Archivos Históricos Provinciales en aquellas provincias que no eran sedes de Colegio Notarial, para recoger los Protocolos centenarios producidos por los Distritos Notariales existentes en cada una de ellas.

El Archivo Histórico Provincial de Málaga inició sus trabajos muy tempranamente, y ya en marzo de 1932 comenzó los trámites exigidos en el mencionado Decreto. Se buscan locales y elaboran presupuestos e informes, hasta que ya el centro consigue desarrollar sus trabajos con total regularidad. El Archivo conseguirá su consolidación con el traslado a un nuevo edificio , expresamente construido para él, en 1999.

Tras producirse las transferencias de funciones y servicios del Estado a la Comunidad Autónoma Andaluza en materia de Cultura, y quedar asignadas éstas a la Consejería de Cultura, los Archivos Históricos Provinciales, de titularidad estatal, pasan a ser gestionados por la Junta de Andalucía por Real Decreto 864/1984, de 29 de febrero.

Así mismo, el Archivo Histórico Provincial de Málaga forma parte del Sistema Español de Archivos . En la actualidad el centro se rige por un nuevo convenio de gestión firmado el 23 de mayo de 1994 y es integrado ese mismo año en el Sistema Andaluz de Archivos , que depende de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.

 

 El origen del Archivo en 1931

Las gestiones que dieron lugar la creación del Archivo Histórico Provincial de Málaga se inician a partir de la publicación del Decreto 31 de noviembre de 1931. El Facultativo del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos destinado por aquellos años en el Archivo de la Delegación de Hacienda, D. Francisco Báguena Novella, será su gran impulsor, actuando como Secretario de las sucesivas Juntas y Patronatos que se van formando a partir de entonces.

La Junta, que para promover la creación de estos Archivos aconseja el Decreto en su artículo 12, se constituye en Málaga a los pocos meses. En marzo de 1932 será convocada por el Gobernador Civil y a principios del año siguiente, la Dirección General de Bellas Artes anuncia ya la visita de un miembro de la Junta de Archivos para buscar un local donde instalar el Archivo, al haber denegado el Ministerio de Hacienda la cesión del último piso del edificio de la Aduana, donde estaba ubicada por aquellos años la Delegación de Hacienda, por el informe desfavorable del arquitecto.

Las Instituciones de nuestra ciudad estuvieron en todo momento dispuestas a contribuir en su creación, y así, en los Presupuestos del Ayuntamiento del año 1934 aparece ya una primera partida, de 3.000 pesetas, "para satisfacer el alquiler del local donde se instale el Archivo Histórico Provincial", designándose en el debate posterior el edificio de la antigua Prisión Provincial como lugar idóneo para su ubicación. La primitiva idea era unificar en un mismo edificio todos los archivos de la ciudad y otros centros culturales, asignándose al que luego sería Archivo Histórico Provincial el título de Archivo de Protocolos, e integrando en el concepto de Archivo Provincial, los Archivos de la Administración Local y otros.

 

Primeros pasos tras la Guerra Civil

Tras el paréntesis de la Guerra Civil asistimos en marzo de 1937 a la constitución de la Junta Provincial de Cultura Histórica y del Tesoro Artístico bajo la presidencia del Gobernador, y en el año 1939 a la del "Patronato para el Fomento de Bibliotecas, Archivos y Museo Arqueológico" promovido por el Decreto del Ministerio de Educación Nacional de 13 octubre de 1938. Así pues, el primer intento fallido no desalentó a los promotores para crear en Málaga esta institución, y tras un informe sobre la situación en que se encontraba nuestro Patrimonio Histórico elaborado por D. Francisco Báguena y D. Francisco Bejarano, Archiveros de Hacienda y Municipal, respectivamente, se pide al Sr. Obispo la cesión temporal de dos salones de la planta baja del Palacio Episcopal, entonces en reconstrucción, para ir colocando en una estantería provisional los protocolos notariales centenarios, previo acuerdo con el Sr. Notario archivero, y con la intención de constituir en su día el Archivo Histórico Provincial.

Finalmente proponen "hacer las más activas gestiones para que el Estado y las Corporaciones, de común acuerdo, faciliten los medios necesarios para la construcción de un edificio donde instalar en las debidas condiciones el Archivo Histórico Provincial, la Biblioteca Cervantes, la proyectada Hemeroteca de la Diputación y el Archivo Histórico y Biblioteca Municipales y cuantos otros centros de igual carácter pertenecientes a Corporaciones, Sociedades o particulares quisieran instalarse en dicho edificio ". En la reunión de este mismo Patronato de abril de 1940 el Delegado de Cultura del Ayuntamiento comunica la buena disposición del Municipio para colaborar con las autoridades locales y del Estado y conseguir llevar a la práctica la construcción de un nuevo edificio destinado a contener la Biblioteca y el Archivo, avalando el proyecto, y asignando en 1942 una primera partida presupuestaria de 100.000 pesetas, de las dos con las que acuerda contribuir a la construcción de un edificio para Archivo, Biblioteca y Museo Provincial de Bellas Artes. La segunda anualidad no aparece ya en los presupuestos del siguiente año, pero con la asignación de un solar comienza la construcción del edificio en calle Alcazabilla.

Las gestiones debieron continuar y el acta de la reunión del Patronato de junio de 1944 puede decirse que está dedicada casi exclusivamente a la situación protocolos, dando lectura a un oficio de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas quien, ante el estado ruinoso en que se encuentra el local donde se conservan los protocolos, recomienda se dé una solución rápida al problema y promete librar las cantidades que sean necesarias.

 

Nueva sede para el Archivo

A la vista de las dificultades existentes para alquilar un local, se piensa en "habilitar las habitaciones de la planta baja derecha del Palacio de Archivos y Bibliotecas que en la actualidad se edifica en la calle de la A1cazabilla", y en reunión posterior el contratista asegura las buenas condiciones de las habitaciones mencionadas y acuerdan habilitarlas para instalar en ellas provisionalmente el Archivo, nombrando una comisión ejecutiva que estudiará la forma del traslado y la confección de condiciones para la construcción de una estantería, así como los presupuestos que hayan de elevarse para sufragar los correspondientes gastos.

Será el 13 de febrero de 1945 cuando la Inspección General mande un oficio dando disposiciones para la entrega de documentos por parte del Archivo Notarial. No existen más actas redactadas de las reuniones del Patronato, por lo que suponemos que el Sr. Secretario, su instigador, se dio por satisfecho con la "creación del Archivo", o al menos, con el traslado de los fondos de Protocolos a la todavía en construcción Casa de Cultura. A partir del mes de marzo comienza el funcionamiento del Archivo, según denotan los documentos, evidentemente en precaria situación, pues la Memoria del año 1948 denuncia que las obras del edificio llevan varios años paralizadas. .

La penuria económica de los años de posguerra influirá decisivamente en la tardanza en la construcción del edificio entonces llamado Palacio de Archivos y Bibliotecas. Así veremos al Archivero enviando comunicaciones al Gobernador Civil "rogándole conceda algún cupo de cemento para poder continuar la obra del edificio de Archivo y Biblioteca", o bien dirigiéndose al Arquitecto para solicitar "que se termine de construir una de las dos habitaciones que estaban encima del actual Archivo para impedir las filtraciones de las aguas que había". Habría que resaltar las condiciones en las que trabajaron estos sufridos funcionarios, pues las Memorias anuales del Archivo denotan la escasez de estos primeros años en los que se carecían de instalación eléctrica, pidiendo estanterías para poder colocar los documentos, etc.

 

Un teatro romano bajo el edificio del Archivo

En el transcurso de las obras que se prolongarán durante el dilatado espacio de diez años, el Archivero Sr. Báguena comunicará al Ministerio, en agosto de 1951, el hallazgo de un Teatro Romano bajo los cimientos del edificio y posiblemente, ante la carestía del momento y el retraso que supondría para las obras el problema planteado, un nuevo presupuesto será aprobado por Orden Ministerial para la terminación del Palacio, que será inaugurado oficialmente el 29 de abril de 1956, como Casa de Cultura.

Báguena pasará en 1955 a desempeñar la dirección de la Biblioteca Pública y de la Casa de Cultura, siendo sustituido en el Archivo por D. Domiciano Herreras Magdaleno, bibliotecario y hasta entonces director de la Biblioteca Cervantes, quien permanecerá como tal hasta su jubilación. Su sucesor, D. Nicolás Cabrillana Ciézar se incorporará al Archivo en el año 1979.

En el edificio de la Casa de Cultura, siempre compartido con la Biblioteca Pública, el espacio que se asignó al Archivo fue escaso y mal distribuido, sobre todo el dedicado a depósitos de documentación que pronto serán insuficientes. Nuevos fondos se irán integrando en el Archivo, comenzando con los protocolos de los distritos notariales de Álora, Vélez-Málaga, Torrox, Campillos y Marbella. Más tarde ingresarán los de Gaucín, Coín y Estepona, estando en la actualidad integrados todos a excepción de los de Antequera y Archidona, que permanecen en sus respectivos Archivos Municipales, o los de Colmenar y Ronda, que fueron destruidos en los desgraciados sucesos de 1931, a excepción de un tomo del año 1575 de Ronda, que conservamos.

 

Primeras transferencias de fondos administrativos

Las antiguas Contadurías de Hipotecas se van integrando a partir del año 1959, y las primeras transferencias de fondos generados por la Administración Delegada se inician con los procedentes de la Administración de Hacienda de Melilla en 1963, comenzando las transferencias de la Delegación de Hacienda de Málaga en el año 1966.

Los continuos ingresos de documentación llegan a colmar en 1980 la capacidad de los depósitos al integrar fondos voluminosos como los procedentes de la AISS o los del Movimiento, haciendo necesario instalar estanterías en los espacios disponibles y más tarde, procurar depósitos auxiliares. Cuando intentamos transferir la documentación de Hacienda que había quedado en el edificio de la Aduana al trasladar de sede la Delegación, hubo que recurrir a instalar documentación en los locales del Polideportivo de Ciudad jardín, entonces dependiente de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura, que más tarde, al ser desalojados, pasarán al edificio del antiguo Colegio de San Agustín.

Las carencias de espacio suficiente será una de las enfermedades endémicas de este Centro. En los últimos años de estancia en el edificio de la Casa de Cultura y tras la jubilación de D. Nicolás Cabrillana, se aprovechará el escaso espacio que tenía dedicado a vivienda, practicando una antigua puerta de acceso desde el despacho de dirección que existía en la primera planta, e instalando estanterías en las habitaciones. En la actualidad todos estos fondos han sido instalados en el nuevo edificio.

La duplicidad de funciones y de centros encomendada por aquellos años a los Facultativos y Ayudantes de Archivos destinados en algunas Provincias, mantendrá bajo una misma dirección el Archivo Histórico y el de la Delegación de Hacienda, situación que ha pervivido hasta la reestructuración llevada acabo por el Ministerio de Hacienda en 1984.

Tras largos años y varios intentos, el edificio de la Casa de Cultura de Málaga será demolido para recuperar los restos del Teatro Romano existentes bajo sus cimientos; la Biblioteca y el Archivo se trasladarán a finales del año 1994 a una sede provisional, habilitada por la Junta de Andalucía en la Avenida de Europa, 49, donde permanecen, mientras se construye por el Ministerio de Cultura el nuevo Archivo, en el solar del antiguo convento, luego Cuartel de la Trinidad, edificio que será inaugurado oficialmente el 29 de julio de 1999.

El Archivo, en calidad de depósito, funcionará durante años y su reconocimiento oficial para dotarlo de personalidad jurídica se hará por el Real Decreto 192/1977 de 28 de marzo. El Real Decreto 864/1984 transferirá la gestión a la Junta de Andalucía, de acuerdo con el Convenio firmado entre el Ministerio de Cultura y la Consejería, luego revisado en 1994.

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