El momento crucial de la evolución de la agricultura en Andalucía tuvo lugar en Roquetas de Mar en el año 1963, en la parcela nº 24 del colono Francisco Fuentes, más conocido como ‘Paco El Piloto’, quien utilizó por primera vez en toda la Península Ibérica el plástico para cubrir los invernaderos. De este experimento resultó el descubrimiento de lo que sería el origen de la actual agricultura en invernadero en Roquetas de Mar y el Campo de Dalías. La parcela nº 24, una hectárea al aire libre que proporcionó 476 kilos de judías, 1.660 de pimiento, 9.440 de pepino y 16.780 de tomates.
Se cumple medio siglo del primer invernadero en España, un hecho que supuso un revulsivo histórico para la economía andaluza, que además ha derivado en que esta zona del poniente almeriense sea conocida como “la Huerta de Europa”.
Hace 50 años, el poniente almeriense era una zona árida e inhóspita; una de las comarcas más pobres de España, en la que sus escasos habitantes subsistían como podían gracias, sobre todo, a la pesca. La salinidad del agua y el suelo hacían inviable cualquier intento de establecer una agricultura viable.
En 1941 el Instituto Nacional de Colonización declaró el Campo de Dalías Zona de Interés Nacional. A partir de esa fecha se inició un proceso de colonización no exento de dificultades.
Todo cambió cuando un grupo de colonos se empeñó en transformar este rincón de Andalucía; a su favor jugaba una circunstancia determinante: un clima ideal para el cultivo, con más de 300 días de sol al año. Fueron años de trabajo duro e investigación. Sustituyeron el estéril suelo de la zona por arena fértil. El punto de inflexión llegó en 1963, cuando el colono Francisco Fuentes instaló en su parcela, la nº 24, una estructura de polietileno, el famoso doble techo de plástico. El apodo de ‘El piloto’ le llegó a Francisco por ser su finca la elegida como prueba piloto por los técnicos del instituto franquista. Nacieron así los invernaderos y con ellos el despegue económico de Almería.
Paco ‘El Piloto’ murió sin conocer el verdadero ‘boom’ de esta actividad. Hoy casi 27.500 hectáreas de invernaderos cubren el Campo de Dalías. Cada metro cuadrado puede dar entre 15 y 30 kilos de cultivo por metro cuadrado y cosecha.

Ficha técnica
Duración: 55’
Género: Documental narrado en tercera persona por un narrador en off.
Público: Apta para todos los públicos

DIRECTOR: José Luis Hernández Arango
PRODUCCION EJECUTIVA: Raquel Luque
REALIZACION: Manuel Velasco
PRODUCTOR DELEGADO CSTV: Carmen Romero
DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN: Mayte Díaz
JEFE DE PRODUCCIÓN: M. Rogelio Gordo
GUIÓN: José Luis Hernández
REDACCIÓN: Beatriz Prieto y Fco. Javier Santos
OPERADOR DE CÁMARA: Carlos M. Rodríguez – José Luis Zapata
ARCHIVO AUDIOVISUAL: MAGRAMA
GRÚA: José Luis Zapata
GRAFISMO: Francisco Moreno
LOCUCIÓN: Mercedes Hoyos

Memoria didáctica
Núcleos temáticos que aborda la obra:
1. La construcción histórica, social y cultural de Andalucía
2. El patrimonio cultural andaluz
3. Igualdad, convivencia e interculturalidad
4. Progreso tecnológico y modelos de desarrollo
5. El uso responsable de los recursos
6. Tradición y modernización en el medio rural andaluz
7. La industrialización y sus problemas en Andalucía
8. Los procesos de urbanización en el territorio andaluz
9. Ocio y turismo en Andalucía
10. Participación social y política

Relevancia y sentido educativo
Andalucía está experimentando, en muchos ámbitos, una acelerada transición desde situaciones profundamente tradicionales a posiciones de desarrollo avanzado en determinados campos, cambios que se manifiestan específicamente en los aspectos tecnológicos y que responden, por lo demás, a características propias de un mundo globalizado. Pero frecuentemente el progreso tecnológico constituye una especie de pantalla que impide penetrar en las características del modelo de desarrollo que subyace. En ese sentido, es función de la escuela ayudar a entender, de forma crítica, dicho modelo, en un marco más general de comprensión de la sociedad. Ello es tanto más necesario cuanto que los alumnos y alumnas están viviendo diariamente este tipo de experiencias en su contexto social, por lo que su formación como ciudadanos de hoy y del futuro no puede obviar esta perspectiva educativa. Para educar ciudadanas y ciudadanos responsables y comprometidos con su Comunidad y con su País, es necesario que la educación escolar aborde estos problemas, contribuyendo así a la construcción de un futuro más sostenible tanto para Andalucía como para España y el conjunto de la humanidad.
Uno de los ámbitos en los que se manifiesta más claramente la incidencia de la intervención humana en el medio es el ámbito rural. En él se pueden apreciar fuertes cambios, debidos a la modernización de la agricultura y, en general, al reajuste del papel de la actividad agraria en el conjunto de la economía; pero, al mismo tiempo, en el mundo rural perviven determinados aspectos tradicionales (en ciertas prácticas agrícolas y ganaderas, en la arquitectura rural, en las costumbres y fiestas populares…), pese al avance homogeneizador del modo de vida urbano. Esta situación constituye una interesante fuente de cuestiones que pueden ser abordadas desde la educación.
Sin embargo, el tratamiento de lo rural en la materia de Ciencias sociales, geografía e historia suele realizarse desde la perspectiva de la actividad agraria y de los paisajes rurales, sin que se preste, por lo general, atención a otras dimensiones, como los aspectos patrimoniales, los modos de vida tradicionales o los cambios sociales del mundo rural, aspectos todos que merecen ser contemplados desde una perspectiva educativa más integrada. Así, pues, la problemática de las relaciones entre tradición y modernización en el medio rural debe ser analizada por el alumnado, de forma que puedan conocer mejor su propio entorno -con especial atención al entorno en el que se encuentren los centros escolares- y entender, así, la diversidad de medios que constituyen nuestra Comunidad y nuestro Estado.
La dinámica de expansión urbana existente en las últimas décadas ha terminado por ser considerada por la opinión ciudadana como algo casi natural, sin que exista una conciencia suficiente de sus consecuencias futuras y de la posibilidad de otras alternativas de urbanización del territorio. En ese sentido, es necesario que el alumnado aborde el análisis de estos fenómenos, profundizando en las diferentes dimensiones implicadas, en la génesis histórica de los mismos y en las perspectivas de futuro, y adquiriendo una conciencia que les permita, en su momento, asumir la responsabilidad correspondiente, tanto en el ámbito político como, sobre todo, en el de la vida ciudadana habitual.