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Dioses, tumbas y gentes

07 de septiembre de 2018

Baria, ciudad fenicia y romana.

La actual exposición permanente del Museo de Almería (inaugurada en el año 2006) está dedicada, básicamente, a la Prehistoria Reciente. Esta es una circunstancia poco habitual, pues la mayor parte de los museos arqueológicos provinciales presentan al público una selección de piezas que suele abarcar desde los orígenes de la historia provincial hasta el período medieval (andalusí, en el caso de los museos meridionales). Pero cuando se diseñó el actual montaje se optó por escoger los períodos que podían verdaderamente singularizar al Museo de Almería. Esta elección, que creemos muy acertada, supuso, no obstante, relegar a los almacenes las colecciones referidas a algunos períodos de la historia provincial, tales como el Paleolítico, el Bronce Final, el período colonial fenicio, el mundo ibérico, la Antigüedad Tardía y las épocas Moderna y Contemporánea. La Antigüedad y la Edad Media tienen por su parte una baja representación en sendas muestras integradas en la permanente que, según el diseño original, iban a tener una duración limitada en el tiempo pero que aún hoy continúan tal como fueron presentadas en aquella inauguración de 2006.

Por otra parte, la colección expuesta es muy selectiva, pues ronda tan sólo el millar de objetos, mientras que el número de piezas individualizadas y catalogadas en el museo supera las ochenta y cinco mil.

Por todo ello el centro se viene planteando en los últimos años la realización de una serie de exposiciones temporales de producción propia que presenten al público las colecciones no expuestas. Y entre ellas, de forma muy especial, las referidas a los períodos infrarrepresentados o ni siquiera contemplados en la exposición permanente. Así, se sucedieron “Dime para qué sirve…”, sobre la cerámica popular y tradicional de Almería, que fue inaugurada en el año 2014. A continuación, “AL-MARIYYA. Puerta de Oriente”, dedicada a la Almería andalusí, que tuvo lugar en el año 2015, coincidiendo con el milenario de la fundación de la taifa almeriense. Y otra más, titulada “UN PUENTE DE MAR AZUL. Arqueología Subacuática en Almería”, a caballo entre los años 2016 y 1017. Esta última, de temática muy transversal, se centraba en diversas épocas poco o nada representadas en la exposición permanente: fenicia, romana, andalusí y moderna-contemporánea.

Estas exposiciones han constituido en los tiempos más recientes, por así decirlo, los platos fuertes en la oferta del museo. Esta ha sido, sin duda, una estrategia dinamizadora, que ha marcado la realización de una buena parte de las actividades complementarias tales como visitas explicadas, talleres o conferencias relacionadas mayoritariamente con la temática abordada en cada una de las exposiciones. Gran éxito tuvieron, por ejemplo, las que denominamos “Visitas a fondo”, explicadas por los técnicos de la casa o por el propio comisario.

El comisariado corrió siempre a cargo del personal técnico del museo. Y el mobiliario y los dispositivos técnicos necesarios (iluminación, vitrinas, pedestales, peanas, mamparas, etc.) se fueron reciclando e implementando de una muestra a la siguiente hasta dotar al museo de una considerable infraestructura expositiva, así como de una experiencia creciente por parte de todo el personal del museo que, necesariamente, se vió involucrado en cada una de las sucesivas ocasiones: conservadores, ayudantes, auxiliares, aadministrativos, y así hasta llegar al personal subalterno y de mantenimiento. Todo ello redundó igualmente en una creciente autonomía de la institución para la realización de actividades complementarias.

Y siguiendo en la misma línea, el 30 de noviembre de 2017 abrió al público en el Museo de Almería una nueva muestra temporal titulada “DIOSES, TUMBAS Y GENTES. Baria, ciudad fenicia y romana”, que permanecerá abierta hasta el próximo domingo, 9 de septiembre de 2018. En esta ocasión, la infraestructura expositiva se vio nuevamente implementada debido a una notable inyección presupuestaria que permitió contratar servicios adicionales como un comisario externo o una ilustradora. E incluso recabar en préstamo un considerable número de piezas de las colecciones del Museo Arqueológico Nacional. De modo que, como culmen de una planificación a largo plazo, podemos decir que esta es la exposición de producción propia de mayor alcance y calidad que se haya realizado en el Museo de Almería en la última fase de su historia. O bien podríamos decir, en toda su historia.

El comisariado ha corrido a cargo de Manuel Ramos Lizana, Jefe del Departamento de Conservación e Investigación del Museo de Almería, que ha canalizado toda esa experiencia y energía acumuladas en el museo en los últimos años y que acabamos de describir. Y de José Luis López Castro, catedrático de Historia de la Universidad de Almería, uno de los mayores especialistas en Historia y Arqueología fenicio-púnicas actualmente en activo en España y, sin duda, el mayor conocedor del yacimiento arqueológico de Villaricos (Cuevas de Almanzora, Almería), donde se encuentran los restos de la ciudad fenicia y romana de Baria. Para los dispositivos de información complementaria se ha contado con la inestimable colaboración de Celia Coe, una ilustradora profesional radicada en Almería que le ha aportado a la muestra, sin ninguna duda, no sólo un considerable atractivo sino también un vibrante carácter estético del todo peculiar.

Descrita en cifras, la exposición ocupa unos 350 m2, en los que se distribuyen 22 vitrinas y 428 piezas acompañadas de una veintena de paneles. Todo ello para transmitir al público los resultados de 137 años de investigación arqueológica en Villaricos y para relatar al visitante los 14 siglos de historia de la ciudad de Baria. La muestra va recorriendo cada uno de los aspectos de la economía y la sociedad de la ciudad fenicia desde su fundación en el siglo VII a.C. para concluir con un epílogo sobre la ciudad romana y tardoantigua, hasta el abandono definitivo que tuvo lugar a principios del siglo VIII d.C.

Este despoblamiento temprano aporta a Baria una notable ventaja sobre otros emplazamientos fenicios occidentales. Y es que otras ciudades como Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga), Sex (Almuñécar) o Cart Hadasht (Cartagena), tienen ciudades históricas superpuestas a las originarias urbes fenicias, hecho que ha dificultado considerablemente su conocimiento. Pero Villaricos no será urbanizada, y sólo lo será tímidamente, a partir de finales del siglo XIX. Y esto supuso una excepcional conservación del registro arqueológico. Por otra parte, los grandes trabajos arqueológicos llevados a cabo en el yacimiento corrieron a cargo de Luis Siret, sobre cuya personalidad no creemos necesario extendernos aquí.

La exposición está organizada en una secuencia didáctica que progresa de lo grande a lo pequeño y del teritorio al artefacto. Así, en primer lugar, el visitante se encuentra en la exposición con una introducción a la historia de la investigación en Baria que rinde un ineludible tributo al tan célebre, y celebrado, ingeniero belga. Y a renglón seguido, con una aproximación espacial de escalas superpuestas que, como una matrioshka rusa, se inicia en el Mediterráneo fenicio, continúa con el poblamiento fenicio de la Depresión de Vera y concluye en el análisis espacial del propio yacimiento de Villaricos. Una vez decapada la cebolla, la exposición entra de lleno en el corazón de la ciudad fenicia. Se aproxima así a diversos aspectos de la economía (agricultura, pesca y salazones, minería y metalurgia, alfarería, textil); de la vida cotidiana (el urbanismo, la vivienda, el adorno personal, el perfume y los ungüentos, los amuletos; la moneda; el comercio; la religión; y los rituales funerarios atendiendo a los diferentes ritos y los diversos tipos de tumbas.

De hecho, la mayor parte de las piezas expuestas procede de las casi dos mil sepulturas excavadas en Villaricos en diversas épocas. Y esto conlleva obvias e inevitables conexiones con la religión, que impregna necesariamente el tránsito a la otra vida, de ahí el título “Dioses, Tumbas…”. Y en cuanto a las “Gentes”, la exposición intenta desvelar al visitante cuáles fueron las relaciones entre los fenicios de Baria y otros pueblos como griegos, iberos y romanos. En este aspecto son muy relevantes las piezas expuestas (en su mayoría inéditas hasta la fecha), procedentes de algunos asentamientos ibéricos de la provincia de Almería. Comenzando con el propio emplazamiento de Villaricos (Cuevas de Almanzora). Continuando con La Gebera (Gérgal/Alboloduy). Y, sobre todo, las recuperadas en el emplazamiento de El Chuche (Benahadux), a pocos kilómetros de Almería. Esto es la Urci, primero ibérica y luego romana, que está en el origen último de la actual capital almeriense. En el mismo centro de la sala el diseñador nos obliga a discurrir por un paso estrecho entre dos excepcionales cráteras griegas recuperadas en las tumbas ibéricas de Villaricos, pertenecientes a la colección del Museo Arqueológico Nacional. ¡Y expuestas, por primera vez, en Almería! Con ello nos invita a preguntarnos por qué hay vasijas griegas en los enterramientos ibéricos practicados en una necrópolis fenicia.

Dos audiovisuales de producción propia que pueden verse en la sala de temporales, al principio y al final de la muestra, están dedicados respectivamente a la Baria fenicia y la Baria romana y ayudan a contextualizar los objetos expuestos invitando al visitante a mirar de nuevo y con nuevos ojos algunas de las piezas y vitrinas. El catálogo de la exposición, redactado por diversos especialistas, será presentado en el momento de la clausura, prolongando la existencia de la muestra más allá de su tumba.

Como en ocasiones anteriores, una serie amplia de actividades complementarias se han diseñado para dirigirse al público objetivo en sus diversas fracciones de edad, formación e interés: talleres infantiles insertados tanto en el marco de la educación formal como no formal; visitas a fondo, para un público adulto general; un curso monográfico sobre Villaricos organizado en colaboración con el Centro del Profesorado de Almería. Un curso de verano y, para terminar, un lucido ciclo de conferencias que, pronunciadas por los miembros del Grupo de Investigación “El Legado de la Antigüedad” de la Universidad de Almería, abordarán durante los meses de apertura pública de la exposición, de forma monográfica y algo más técnica, diversos aspectos de la investigación arqueológica llevada a cabo en Villaricos.

Una ocasión irrepetible, en definitiva, para aproximarse a un singular enclave fenicio occidental y para ampliar el conocimiento sobre las colecciones del Museo de Almería y la Historia de la provincia. Y una nueva oportunidad de acercarse a ver cómo la investigación arqueológica merece la pena asistiendo a la puesta en escena de sus conclusiones.

Que todo ello se disfrute es lo que más nos ha preocupado. Ahora, ustedes, los visitantes, son quienes tienen la palabra.

 

Manuel Ramos Lizana
Jefe del Departamento de Conservación e Investigación
Museo de Almería

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