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Celebración del IV Centenario del pintor Antonio del Castillo en Córdoba

16 de enero de 2017

Antonio del Castillo Saavedra (Córdoba, 1616-1668) es considerado uno de los pintores más interesantes del barroco español. En torno al IV Centenario de su nacimiento, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, ha considerado oportuno realizar una amplia reflexión y revisión de su obra, que quiere ser de amplitud similar a las efectuadas con otros artistas, como Velázquez, Murillo o Alonso Cano. Con este objetivo, en estrecha colaboración con otras instituciones, se han organizado tres exposiciones temporales que suponen una puesta en valor, justa y definitiva, de la figura de Antonio del Castillo en su Córdoba natal. Las exposiciones “Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba” (inaugurada el 23 de septiembre), “Antonio del Castillo en el Museo de Bellas Artes de Córdoba” (abierta el 25 de octubre), y “Antonio del Castillo en la senda del Naturalismo” (el 29 de noviembre en la Sala Vimcorsa), responden ampliamente a este proyecto, mostrarán más de ciento cuarenta piezas, y estarán abiertas hasta el 28 de febrero de 2017.

La primera ha sido preparada por Paula Revenga Domínguez y José María Palencia Cerezo, la segunda sólo por Palencia como Director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, y la tercera por Benito Navarrete Prieto y Fuensanta García de la Torre. Son éstos dos últimos los grandes investigadores más conocidos y recientes de la figura de este artista, que a pesar de que nunca salió de Córdoba, sus obras fueron apreciadas no solo por una considerable nómina de pintores locales, sino que a la largo trascendieron de manera decisiva más allá del arte local. Recordemos que Navarrete Prieto, junto a Mindy Nancarrow Taggard de la Universidad de Alabama, publicaron en 2004 el primer catálogo razonado de pinturas que de él se ha hecho, mientras que en 2008, Navarrete haría lo propio respecto a sus dibujos, esta vez junto a Fuensanta García, ex-directora del Museo de Córdoba.

Intelectualmente, la celebración de este IV Centenario se planteó como una oportunidad para realizar la revisión y estudio de la pintura cordobesa de antes y después, abarcando una horquilla extensible desde la segunda mitad del siglo XVI a la segunda del XVIII, que para Córdoba tiene como referentes a Pablo de Céspedes y Antonio Palomino, dos figuras decisivas para la historia del arte español. Ello ha sido posible también mediante la celebración de un simposium que se desarrolló en el mes de abril organizado por la Universidad de Córdoba y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, en el que participaron éstos y otros destacados especialistas.

Haciendo especial hincapié en Antonio del Castillo, la primera de estas exposiciones trata de presentar in situ a los principales pintores de esa secuencia cronológica, mediante la elección de treinta y cuatro obras en siete espacios diferentes, haciendo que el visitante deba de acudir a cada uno de ellos. Destaca en primer lugar la Mezquita-Catedral, donde se pueden ver obras de Céspedes, Juan de Peñalosa, Juan Luís Zambrano, seis del propio Castillo y tres de Antonio Palomino. En ella se exhiben también cinco lienzos procedentes del llamado legado Valderrama del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta dependiente del cabildo catedralicio, cuatro de ellas restauradas para la ocasión.

Exposición Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba. Inicio en la Mezquita-Catedral con obras del Santuario de la Fuensanta.

Exposición Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba. Inicio en la Mezquita-Catedral con obras del Santuario de la Fuensanta.

A dicho centro se unen otros seis: las Iglesias de San Francisco y San Eulogio de la Axerquía, Santa Marina, San Agustín, San Andrés, Hospital de Jesús Nazareno y Palacio de Viana. Con ellos se complementa la visión, incluyendo a artistas ante quem, como Cristóbal Vela, y post quem, como sus colaboradores más directos, Pedro Antonio Rodríguez y taller, o José de Saravia. Entre ellos podría destacarse el Hospital de Jesús Nazareno, donde se han restaurado tres pinturas para la ocasión, dos murales que representan a San Dimas y Santa Elena, y la Coronación de la Virgen, una de las obras consideradas maestras de Castillo.

Antonio del Castillo: Coronación del Virgen. Iglesia del Hospital de Jesús Nazareno.

Antonio del Castillo: Coronación del Virgen. Iglesia del Hospital de Jesús Nazareno.

Por su parte, el Museo de Bellas Artes de Córdoba hace su muestra con sesenta y cinco obras propias que recogen diversos aspectos de su biografía y su labor creativa, mediante seis áreas que abarcan casi todas las etapas de su producción y de las diferentes iconografías, generalmente religiosas, que trató: veinitrés lienzos de Castillo y su entorno inmediato, veintiocho dibujos de idéntica condición, trece lienzos de maestros y seguidores, y un libro impreso como es la Varia conmensuración para la escultura y la arquitectura de Juan de Arfe, del que no sólo aprendió, sino que le sirvió como fuente de inspiración y copia.

Exposición Antonio del Castillo en el Museo de Bellas Artes de Córdoba. Banderola conmemorativa en la fachada exterior del edificio.

Exposición Antonio del Castillo en el Museo de Bellas Artes de Córdoba. Banderola conmemorativa en la fachada exterior del edificio.

Para este Museo, esta muestra, montada en cinco de sus seis salas, supone culminar una larga tarea iniciada desde hace años con los trabajos continuados de conservación, investigación y difusión de la colección de dibujos y pinturas del maestro más importante del barroco cordobés, que se inició en la década de 1980 y ha culminado con ella. El número de obras de Castillo que figuran en sus primeros inventarios, desde mediados del siglo XIX, se ha visto notablemente incrementado en las últimas décadas con singulares ejemplos, tanto adquiridos por la Administración Central como por la Junta de Andalucía, que hacen que este museo sea un espacio de referencia internacional en el conocimiento del pintor, siendo la institución que posee el mayor número de sus obras. Entre ellas, varios interesantes dibujos y diversos cuadros paisajísticos de pequeño formato, de los que siempre había carecido, como El sacrificio de Abraham o el Sueño de San José.

Antonio del Castillo: El sueño de San José. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Antonio del Castillo: El sueño de San José. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Por último, la tercera de las muestras, realizada en la sala de la empresa Vimcorsa, vinculada al Ayuntamiento, trata de articular un discurso sobre la entrada de la pintura cordobesa del manierismo al naturalismo, mediante un conjunto de cuarenta y cuatro obras provenientes de diferentes museos y colecciones particulares, en las que la figura y la obra de Castillo es la punta referencial. Esta muestra se divide en cinco apartados titulados Metáforas del silencio, De lo corpóreo a lo monumental, Las adoraciones de pastores como pretexto para lo real, Imagen sagrada y devoción y Retóricas narrativas.

La primera parte, mediante pinturas y dibujos exprime la iconografía de la Virgen del Silencio en sus diversas variantes y como típico ejemplo de esa evolución hacia el naturalismo. La segunda hace un recorrido sobre la fuerte iconicidad o rotundidad de las figuras en las imágenes de Castillo, expresada en su gusto por las figuras humanas aisladas, haciendo un recorrido que va desde Pablo de Céspedes y Juan Luis Zambrano, pasando por Francisco de Zurbarán y Herrera el viejo, hasta el propio Castillo o Sebastián Martínez, el importante pintor de Jaén que también trabaja en Córdoba.

Por lo demás, cuatro Adoracionesde pastores de Castillo, Sarabia y taller de Zurbarán, ponen de manifiesto la importancia de esta temática en la pintura andaluza de la época, realizando similar reflexión sobre otras iconografías propias de entonces, como la Inmaculada Concepción, San Francisco de Asís o San Jerónimo, para cerrar la muestra desarrollando, fundamentalmente a través de dibujos y grabados, la importancia de lo discusivo en Castillo. De esta manera sepresenta a Antonio del Castillo como al gran dominador de un modus retórico especialmente desarrollado en la escena cotidiana y el paisaje, que fue sin duda la faceta que más le distinguió y le hizo sobresalir sobre otros artistas del momento, poniendo de manifiesto su importancia como enorme dibujante.

Antonio del Castillo: Aparición del Niño a San Antonio. Madrid. Colección Granados.

Antonio del Castillo: Aparición del Niño a San Antonio. Madrid. Colección Granados.

José María Palencia Cerezo.

Museo de Bellas artes de Córdoba. Director.

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