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El patrimonio arqueológico como estímulo, alternativa o complemento al desarrollo rural

09 de mayo de 2013

Poblado argárico de Castellón Alto © J.M. Guillén Ruiz

Poblado argárico de Castellón Alto © J.M. Guillén Ruiz

Cualquier apuesta que se ponga en marcha con el objetivo de proteger, conservar y difundir el patrimonio necesita de varios, llamémoslos, puntales y éstos son, en concreto, cinco: el institucional, el político, el económico, el científico y el social. Si alguno o algunos de estos cinco apoyos dejan de sostener ese patrimonio cultural, monumental, artístico, histórico y, por supuesto, arqueológico, el bien no podrá salir adelante por mucho empeño que el resto de los valedores pongan en ello o, si lo hace, será costa de su deformación.

Necrópolis ibérica de Tútugi. Vista del túmulo 21 © J.M. Guillén Ruiz

Necrópolis ibérica de Tútugi. Vista del túmulo 21 © J.M. Guillén Ruiz

El primer puntal, el apoyo institucional, existe puesto que la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía, recoge de manera clara y concisa las normas que se consideran necesarias para la protección, conservación y puesta en valor de los bienes culturales, sean éstos del tipo que sean. Pero los bienes culturales en Andalucía son innumerables -de hecho, existen más de 17.000 BIC declarados, así como otros muchos bienes que no lo están-, y, muchos de ellos, ya sean BIC o no, están desvirtuados, abandonados, desprotegidos y, lo que es peor, en muchos casos destruidos. La realidad se impone y diariamente la prensa pone el dedo en llaga: edificios catalogados que se declaran en ruina y que deben ser demolidos mediante actuaciones de emergencia; castillos y murallas que se desploman; villas romanas que se las tragan los ríos que se salen de los cauces debido a desastres naturales y no tan naturales; expolios continuados sobre zonas arqueológicas cuyo ámbito protegido es tan amplio que se hace inviable la vigilancia exhaustiva –si bien, todo hay que reconocerlo, las actuaciones de las fuerzas de seguridad del Estado contra los furtivos son ejemplares-, etc.

Si institucionalmente se tienen las cosas tan claras, la pregunta qué hay que hacerse a continuación es la siguiente: ¿qué está fallando? Y sobre todo ¿por qué ahora se están agudizando todos los problemas? Pues bien, simple y llanamente porque se tambalean o se han caído los otros puntales.

En el caso de que no exista un claro apoyo político al patrimonio arqueológico, resulta casi inviable garantizar su protección y su conservación. Asimismo, es poco más o menos que imposible poner en marcha iniciativas, inversiones o financiación que permita no solo poder llevar a cabo las obras necesarias de excavación, conservación, restauración, urbanización y difusión de los yacimientos, sino que garantice su mantenimiento y la continuidad de los trabajos y de los estudios, cuando las urnas decidan los cambios que la ciudadanía estime convenientes.

Si por otro lado lo que falta es el apoyo económico, los bienes están abocados, incluso, a su desaparición. No se trata únicamente de procurar inversiones, sino que se trata, sobre todo, de asegurar la financiación continua que permita la perdurabilidad de los bienes protegidos y que en algunos casos ya están expuestos. La conservación debe y tiene que ser constante, puesto que su exposición a, entre otros muchos agentes, las inclemencias metereológicas y a la  contaminación atmosférica, al no estar, en muchísimos casos, bajo ningún tipo de protección, los deteriora y destruye de manera implacable y sistemática.

No debemos dejar de lado, ni por asomo, el apoyo científico. No se puede trabajar en los espacios arqueológicos si los que están a su frente no son garantes de la verdadera significación de los espacios y sino no cuentan con apoyo arqueológico de otras instituciones. La metodología arqueológica, el estudio constante y honesto de los espacios arqueológicos, garantiza la personalidad de cada uno de los sitios, huyendo de tópicos y, en algunos casos, de leyendas y/o falsedades instaladas en el subconsciente popular que banalizan los yacimientos y que les confieren una imagen pueril que los aleja completamente de su realidad. Es el trabajo científico lo que diferencia los sitios, el que los hace únicos y el que les confiere personalidad y singularidad.

Y por último y no por ello menos importante, se debe contar desde el principio con el apoyo social. La difusión de los bienes culturales es necesaria para que la sociedad que vive junto a ellos se enorgullezca de los mismos, los cuide, los valore y los hagan suyos. Sin su apoyo, el bien se verá abocado a su expolio y a su destrucción.

Villa romana de El Ruedo. Vista del stibadium y del  ninfeo que lo precede y embellece © Empresa Pública de Desarrollo de Almedinilla

Villa romana de El Ruedo. Vista del stibadium y del ninfeo que lo precede y embellece © Empresa Pública de Desarrollo de Almedinilla

Que el patrimonio arqueológico, cuando éste ofrece unas características incuestionables de calidad arqueológica e histórica, es o puede ser una alternativa al desarrollo rural, sobre todo de algunas comarcas, es una realidad. Así lo podemos comprobar en algunas zonas, como, por poner solo dos ejemplos, en Galera, en Granada, en donde se exponen dos magníficos yacimientos de la categoría del Poblado argárico de Castellón Alto y la Necrópolis ibérica de Tútugi; o en Almedinilla, Córdoba, en donde se trabaja y se vive junto a dos joyas arqueológicas como son la Villa romana de El Ruedo y el Poblado ibérico del Cerro de la Cruz. En posteriores posts se podrán analizar con más profundidad éstos y otros ejemplos de los que abundan por la geografía andaluza y su grado de implicación, en términos reales, con el entorno en el que se inscriben.

Poblado ibérico del Cerro de la Cruz. Vista parcial de algunas de las casas del poblado. © Empresa Pública de Desarrollo de Almedinilla.

Poblado ibérico del Cerro de la Cruz. Vista parcial de algunas de las casas del poblado. © Empresa Pública de Desarrollo de Almedinilla.

La entrada en la vida de una comarca de un espacio arqueológico otorga al territorio en el que se inscribe una “cultura patrimonial” que le imprime un carácter específico al entenderse, por parte de sus habitantes, que esos yacimientos pueden ser un acicate no solo cultural, sino también laboral y económico. Los yacimientos arqueológicos generan puestos de trabajo directos, pero de ellos pueden beneficiarse continua o puntualmente muchos otros indirectos. La gestión de los mismos, sea pública o privada, puede impulsar una zona degradada, puede complementar la actividad económica de otras zonas o puede abundar en el rosario monumental de las más privilegiadas.

Son muchos los espacios arqueológicos, no solo de Andalucía, sino también del resto de España, en los que se han paralizado las inversiones, en los que se han reducido las partidas presupuestarias indispensables para su conservación, protección, mantenimiento y difusión, y que han tenido que cerrar sus puertas tanto al público como a su presente. Evidentemente la crisis ha puesto de manifiesto, aún más, lo frágil que es la cultura y lo fácil que es aniquilarla. Si ya de por sí es triste observar como languidece el patrimonio de las grandes ciudades, aún mucho más lamentable es percatarse de cómo se desvanecen las esperanzas de comarcas enteras a las que se les ha convencido, tras mucho esfuerzo y dinero, de que sus valores patrimoniales son una puerta abierta a su futuro.

Enclave Arqueológico de Ategua. Córdoba. Vista parcial, desde la acrópolis, del frente Sur de la posible plaza forense y de la muralla tardo medieval. Foto de la autora.

Enclave Arqueológico de Ategua. Córdoba. Vista parcial, desde la acrópolis, del frente Sur de la posible plaza forense y de la muralla tardo medieval. Foto de la autora.

El patrimonio arqueológico es junto al resto del patrimonio histórico, artístico, monumental y natural de Andalucía, excelente. Comprometerse con él, abre expectativas de desarrollo, laborales, económicas y culturales.

No se puede desaprovechar la suerte y responsabilidad que tiene esta gran región con su pasado. Hacerlo es una enorme irresponsabilidad que la historia sabrá juzgar, porque ella jamás olvida.

Mª del Camino Fuertes Santos
Coordinadora de la Red de Espacios Culturales de Andalucía (RECA), en Córdoba


Imagen de la portada: Enclave Arqueológico de Ategua. Córdoba. En primera línea los vestigios excavados en los años 80 del siglo pasado, de varias domus. Al fondo la línea de la muralla medieval y sobre ella la acrópolis. Foto de la autora.

Debemos agradecer a la Empresa Pública de Desarrollo de Almedinilla y a su gerente, Dña. Inmaculada Román, así como al coordinador de los enclaves de la Red de Espacios Culturales de Granada, D. José Manuel Guillén Ruiz, las fotografías que nos han facilitado para ilustrar esta publicación.

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15 Comentarios

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  1. Rosa
    09 May 2013

    Muy buen artículo. Enhorabuena, Camino.

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      10 May 2013

      Gracias. Un saludo.

  2. Fran
    10 May 2013

    es muy triste que el legado que nos dejan nuestros antepasados, que han superado vicisitudes peores que esta crisis económica que vivimos, se deje destruir o incluso desaparecer, por la desidia, desinterés o qué se yo de unos pocos.

    Execelente artículo.

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      13 May 2013

      Muchas gracias.

  3. Jose
    10 May 2013

    Muy buen análisis.
    Creo que hay que empeñarse en comunicar la fuente de desarrollo que el patrimonio arqueológico supone para zonas en las que se ha deslocalizado casi todo lo demás, este artículo es un buen ejemplo.

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      13 May 2013

      Muchas gracias.

  4. Marigel
    10 May 2013

    Me encanta !!!!!!!!! danos más
    gracias Camino

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      13 May 2013

      Muchas gracias.

  5. Margarita García
    11 May 2013

    ¡Estupendo artículo!
    Mucho ánimo a todos los que batalláis a diario por mantener nuestro patrimonio, conocerlo y compartirlo.
    Un abrazo fuerte.

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      13 May 2013

      Muchas gracias.

  6. Luis Alberto López Palomo
    12 May 2013

    Me encanta tu artículo, Camino. Llevas toda la razón, pero falta una imagen de Fuente Álamo, que tu conoces y que está dando cada vez resultados más espectaculares. Saludo cariñoso

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      13 May 2013

      Son muchos los sitios arqueológicos, con mejores o peores resultados. No tenía espacio suficiente, ni siquiera para enumeralos todos. Muchas gracias por tu opinión, siempre bien recibida.

  7. Pepe Madrera
    13 May 2013

    Sin duda, un clarificante artículo sobre la realidad y actualidad de nuestro patrimonio arqueológico. Ojalá sirva como estímulo para activar alguno de esos “apoyos” tan necesarios en el ámbito del patrimonio.
    Gracias por tu labor y dedicación, saludos.

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      13 May 2013

      Muchas gracias. UN saludo

  8. Iván Sánchez
    01 Abr 2016

    Es el claro problema que sufren cientos de BIC’S en toda Andalucía, yo trabajo en Almuñécar y es claro ejemplo de que esos puntales fallan en todo su contenido. Artículos como éste reivindican mas aún, la labor de cientos de profesionales que trabajan con esta coyuntura y en condiciones precarias si cabe. Por lo que es más que importante cambiar el chip y tomar conciencia.

    Enhorabuena y un saludo.

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