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Estamos de Vuelta

Post publicado en el antiguo Blog de la Cultura y el Deporte

13 de enero de 2014

Van a cumplirse 28 años y, en estos días, la efeméride en cuestión viene a la memoria a colación de la presentación del recorrido de la próxima Vuelta Ciclista a España, que tuvo lugar el pasado sábado en Cádiz, toda vez que el próximo 23 de agosto la gran carrera ciclista de nuestro país partirá de Jerez de la Frontera desperezándose por sus calles con una contrarreloj por equipos. Y al hablar de contrarreloj, la mente vuelve a escenificar aquel 13 de mayo de 1986… aquella cronometrada individual… aquel gallego… aquel escocés…

Saltamos en el tiempo a esa fecha. A cuando la Vuelta se disputaba en primavera. Dicen que la participación de corredores y equipos era peor. En efecto lo era, pero el que participaba lo hacía dándole todo, con las fuerzas frescas y, en algunos elitistas casos, sabedor de que el Tour de Francia quedaba lejos y había tiempo para recuperar. Además, el interés popular por la prueba estaba en su cúspide gracias a la “guerra de las radios”, con coberturas radiofónicas irrepetibles –para lo bueno y para lo malo- con el sello de José María García y su Antena 3, y de José Ramón de la Morena y la SER, posteriormente. En este paisaje, en el que casco no existía, las bicis eran de acero o aluminio y el pedal automático aún residía en la cabeza de algún ingeniero, el duelo que en ese año de 1986 libraron los ciclistas Álvaro Pino y Robert Millar respondió al perfecto guión, para solaz de las plumas periodísticas más clarividentes y los locutores más despabilados. Fue un guión redondo en su desarrollo, intriga y, cómo no, desenlace dramático, que tuvo precisamente como decorado la ciudad de Jerez, en una de las escasas ocasiones en la historia de la Vuelta que ésta no ha terminado en Madrid, Bilbao o San Sebastián (las otras, puntuales, han sido en Miranda de Ebro, Salamanca y Santiago, donde también fenecerá la edición de 2014).

Vuelta a España de 1986 Robert Millar y Álvaro Pino

Vuelta a España de 1986 Robert Millar y Álvaro Pino. Foto Unipublic

En 1986, Andalucía asumió, por primera vez, el gran protagonismo de la ronda nacional al acoger sus últimas seis etapas, entre ellas la subida a Sierra Nevada, donde Pino, ciclista pontevedrés del memorable equipo Zor-BH, líder y vestido de amarillo, logró aumentar su exigua ventaja en la clasificación general sobre el magnífico escalador del Panasonic, Millar. Fue una victoria moral que el español rubricaría cuatro días más tarde ganando la etapa final jerezana en una especialidad, la crono, en la que nunca se había mostrado diestro. Un triunfo que congregó sobremanera la atención de medio país a través de Televisión Española o con la oreja pegada al transistor pues ambos eran ciclistas queridos y estimados por su arrojo y pundonor, quedando escenificado además, para mejor aderezo, un planteamiento que siempre funciona entre el aficionado: el duelo entre un deportista nacional y uno extranjero, en este caso, personificado en la figura de un corredor excéntrico como fue Robert Millar, que amaba la Vuelta y que buscaba la revancha luego de haberla perdido en 1985 ante Perico Delgado en la famosa etapa de la sierra segoviana.

Álvaro Pino en la Vuelta a España de 1986. Foto Unipublic.

Álvaro Pino en la Vuelta a España de 1986. Foto Unipublic

De este modo, con la imagen de Álvaro Pino arriba del podio, la explosión de júbilo del público, la muchedumbre… Jerez de la Frontera quedó inmortalizado en los cuadros de las mejores luchas del ciclismo patrio, que ahora regresa, este año de 2014, a la ‘capital del caballo’ para el arranque de una Vuelta a España que en nada se parece a la descrita en las líneas superiores. Esta nueva Vuelta veraniega, moderna, avanzada, tecnológica volverá a rodar por Andalucía –un año más, y van muchos en las últimas temporadas- a través de varias etapas, como hiciera en el curso pasado, con la particularidad de que en esta ocasión acoge las primeras pedaladas.

Será la decimosexta ocasión que la Vuelta a España comience en tierras andaluzas. Cádiz abrió la veda en 1970, siendo elegida por los organizadores de entonces, el diario El Correo Español-El Pueblo Vasco, al igual que las otras localidades que la sucedieron, por su carácter sureño y turístico. En esa época, la carrera concluía siempre en el País Vasco y para dar el verdadero carácter nacional a la prueba se optaba por arranques andaluces o levantinos, tales fueron los casos posteriores de Almería (1971 y 1974), Fuengirola (1972 y 1975), Estepona (1976), así como Orihuela y Calpe.

En 1979, se registró otro pistoletazo de salida andaluz, pero ese año supuso un verdadero punto de inflexión. La carrera se salvó de milagro pues en enero Unipublic, comandada por los hermanos Franco, tomó el timón de la misma tras la renuncia de los anteriores organizadores y con sólo tres meses para construir una competición que precisamente partió de Jerez de la Frontera, como haría luego en 1984 y 1992, para mayor solera de la ciudad en relación a este evento en el que suma 19 presencias entre salidas de etapa y metas, desde 1950 a 1997.

Posteriormente, Andalucía ha dado cuna a la Vuelta en otras seis ocasiones, todas ellas en capitales de provincia: Córdoba, en 1998; Málaga, en 2000 y 2006; Granada, en 2005 y 2008; y Sevilla, en 2010, en la ya famosa contrarreloj por equipos nocturna. Estas dos últimas, Granada y Sevilla, poseen un vínculo especial con la Vuelta pues tuvieron el privilegio de ser parada y fonda de la primera y heroica primera edición de la carrera, la de 1935, al ser la capital nazarí hito final de la décima etapa -procedente de Murcia- y principio de la undécima, que habría de morir en la ciudad hispalense, salida a su vez de la jornada consecutiva, con término en Cáceres.

Una ronda por las cumbres

Granada, provincia de profunda devoción al ciclismo, ostenta además el récord de presencias en la Vuelta a España, siendo sede de 40 partidas y/o llegadas de etapa, entre cuantas localidades andaluzas han recibido al máximo evento ciclista nacional. Además, en la provincia, otro punto geográfico atesora título de nobleza y plusmarca: Sierra Nevada, la montaña con más finales de etapa (12) por detrás de los Lagos y, con diferencia, la cumbre más elevada de toda la historia de la prueba al situar en 1990, 1994 y 1997 la meta en la cota 2.520, en la Hoya de la Mora.

Dani Moreno vence en la cronoescalada a Sierra Nevada en 2004. Foto Unipublic

Dani Moreno vence en la cronoescalada a Sierra Nevada en 2004. Foto Unipublic

Abundando en la significación de su altura, Sierra Nevada lidera otra –llamémosla- rareza pedalística. En síntesis, se puede afirmar que las carreras ciclistas nacionales se caracterizan por la sinuosidad y exigencia de sus trazados, salpicados de altos de montaña pronunciados muchos de ellos, pero en líneas generales poco elevados en comparación con los ‘cols’ franceses y los ‘passos’ italianos de Alpes y Dolomitas. Así, en España son contadísimos los puertos que rebasan los 2.000 metros e inéditas las carreras o etapas que han englobado el mismo día dos pasos con tal medida. Nunca en tiempo alguno se han disputado salvo en tres ocasiones y las tres han sido en Andalucía, y en la Vuelta a España. Primero, cuando en 1997 y 2009 se programó el paso por el puerto de La Ragua (2.043 metros) de forma previa al carrusel final en Sierra Nevada. Segundo, cuando en 2011, de nuevo concluyendo en la estación de esquí, el telonero fue el ‘desconocido’ Puerto Padilla, de 2.060 metros y nombrado muy erróneamente por la organización como Puerto de Filabres, cuando la sierra que atraviesa es la de Baza.

He aquí, por tanto, la montaña, uno de los grandes patrimonios de Andalucía, amén del clima y el calor de la gente, en su maridaje con el ciclismo.

Salida equipo Andalucía CajaSur cronometrada por equipos Vuelta ciclista España 2008 en Granada

Salida equipo Andalucía CajaSur cronometrada por equipos Vuelta ciclista España 2008 en Granada

Quizás alguien recuerde que en la presentación del recorrido de la Vuelta Ciclista a España de 2010, que, como ha quedado citado, partió de Sevilla y serpenteó por parte de la Comunidad a lo largo de cinco etapas, uno de los intervinientes en aquel acto celebrado en el Palacio de Exposiciones hispalense señaló al respecto del trazado: “que sepan que Andalucía no sólo es llana”. Esta sentencia de total fundamento –como a algunos nos enseñaron ya en la EGB- cobra sentido ciclista desde el punto y hora que las posibilidades que ofrece Andalucía para este deporte en el terreno de la montaña no han sido sino parcialmente aprovechadas.

El matrimonio de Andalucía con el ciclismo, desde este enfoque, siempre ha sido complicado. La vuelta regional, la Ruta del Sol, calendada en febrero, recién comenzada la temporada, apenas ha podido permitirse recorridos exigentes por temor a la huida de participantes. Y la Vuelta a España no es sino en los últimos años cuando ha explotado algunos de los puntos fuertes de la Comunidad una vez que ha democratizado geográficamente las jornadas de máxima expectación y dificultad, durante tanto tiempo concentradas en la Cornisa Cantábrica, Pirineos o sierra de Madrid. Así, de una forma relativamente reciente, otros nombres adláteres a Sierra Nevada, como la Sierra de la Pandera jiennense (2002, 2003, 2006 y 2009), el Calar Alto almeriense (2004 y 2006), los advenedizos Peñas Blancas, en Málaga, y Hazallanas, en Granada, en 2013, o el “muro” de Valdepeñas de Jaén se han unido al acervo del ciclismo español junto a otras cuestas consagradas como Angliru, Lagos de Covadonga, Cerler, El Naranco o Navacerrada. Sin olvidar que en 2009 la Vuelta se decidió a favor del ciclista murciano Alejandro Valverde en tierras andaluzas, tras salvar con honores el tríptico de cimas verdiblancas compuesto por el Alto de Velefique, Sierra Nevada y La Pandera, en otras tantas jornadas consecutivas, uniéndose esta ocasión, en lo que a protagonismo de Andalucía se refiere, a aquella edición de 1986 con la que se introduce este artículo.

Pelotón ciclista con paisajes andaluces de fondo

Pelotón ciclista con paisajes andaluces de fondo

Pero más allá de lo sucedido y registrado en los libros de historia ciclista, bien se podría afirmar que Andalucía es la Comunidad española con más posibilidades montañosas ciclistas de toda España. Tal afirmación se basa en varios datos. Para empezar, es la única región con dos cordilleras “en propiedad”, la subbética y la penibética. Por tanto, tiene de forma exclusiva la posibilidad de disponer de 4 vertientes para trazar recorridos ciclistas que íntegramente discurran por su territorio. Fíjense que Cantabria y Asturias poseen sólo la cara norte de la Cordillera Cantábrica; Cataluña y Aragón, la meridional de los Pirineos; el Sistema Central está compartido por Madrid, Extremadura y ambas Castillas; y el Ibérico, entre Castilla-La Mancha, La Rioja, Aragón… Adicionalmente, dichas cordilleras andaluzas presentan una notabilísima altura, repartida, no concentrada, lo que contribuye a que las posibilidades sean múltiples.

Ahí y en su diversidad reside el potencial de Andalucía para el ciclismo, un potencial que aún encierra, aguardando a su descubrimiento y/o presentación social, otros parajes de singular belleza y dificultad. Sin pretender con ello efectuar un tratado y simplemente a modo de sugerencia, recreo mental y, por qué no, entusiasmo del aficionado que tanto gusta de dibujar gestas de sus corredores favoritos en recorridos pensados desde la más grande de las pasiones por este deporte del ciclismo, ahí van -que diría Bécquer-, como el caballo de copas, algunas propuestas y golpes de efecto que Andalucía podría aportar a la Vuelta a España en un futuro.

La primera de tales propuestas sería una de gran efecto y resonancia internacional. Habría de llevarse a cabo con el actual calendario de la Vuelta, en agosto/septiembre, siendo imposible en un hipotético regreso a los meses de abril y mayo. Se trataría de efectuar una cronoescalada al pico Veleta desde Pradollano. Por tanto, un ascenso cronometrado desde los 2.100 metros de altitud hasta los 3.200 del llamado Corral del Veleta, un poco al modo de la ya existente prueba cicloturista en línea. No obstante, para el profesionalismo este reto significaría la mayor altura jamás alcanzada en la historia del ciclismo europeo y, sin duda, la cronoescalada más espectacular nunca vista.

Llegada a Sierra Nevada en la Vuelta a España de 2011. En la imagen Aitor González

Llegada a Sierra Nevada en la Vuelta a España de 2011. En la imagen Aitor González

Cualquier calificativo vale para esta etapa durísima, bella y de récord, cuyo panorama, con vista a varios picos de más de 3.000 metros (Mulhacén, Alcazaba, Cartujo…) y sobre el Corral, donde suele haber nieve todo el año, es inigualable. Para completar la ración granadina, la etapa precedente podría terminar en la estación de esquí, luego de coronar el Collado de las Sabinas, a través del ya conocido y exigente Alto de Hazallanas, y descender hacia Pradollano, donde la caravana haría noche. O terminar el inédito Collado del Alguacil. Serían dos etapas de alta montaña seguidas en la Sierra y sin traslados de por medio.

Otra opción que ofrece Sierra Nevada es su Alpujarra y, a su lado, la Costa Tropical granadina, ambas zonas siempre de paso en los escasos tránsitos que la Vuelta a España ha realizado en ellos. En este caso, hablamos de ser escenario unívoco de una jornada muy corta, como desean los organizadores, pero exigente, con salida desde Motril, subida a los puertos de Conjuro, el empinadísimo Haza del Lino y final en la localidad serrana de Capileira, a 1.400 metros de altura o hasta el final de la carretera asfaltada, a 1.800.

Vuelta a  España 2006 llegada en Granada.

Vuelta a  España 2006 llegada en Granada

Una tercera sugerencia nos llevaría a Jaén para proponer el asalto al pico Almadén, de 2.032 metros, la segunda cima más alta de Sierra Mágina. Una subida larguísima, de más de 20 kilómetros desde Mancha Real, y que vuelve a presentar la particularidad de superar los dos mil metros

Otra de las provincias andaluzas escarpadas es Málaga, donde bien podría diseñarse una etapa de gran dimensión agonística combinando dos escaladas de más de mil metros de desnivel: la subida desde Estepona al Puerto de las Peñas Blancas –idéntica a la ascensión de 2013- y el ascenso, desde la vertiente interior, al Pico de los Reales, a 1.450 metros, cumbre de Sierra Bermeja, con vistas al estrecho de Gibraltar, costa africana y Costa del Sol.

Asimismo, nos podemos dirigir a Almería, provincia abrupta donde las haya y con un ‘gigante’ esperando su bautismo ciclista: la Sierra Alhamilla, con casi 1.400 metros en el pico Colativí y que, con sus 20 kilómetros de subida, podría ser el decorado final de una etapa que transcurriese por el Parque Natural de Cabo de Gata, por sus calas, playas y montes, o por el árido desierto de Tabernas, siendo una alternativa a la ya programada Sierra de los Filabres.

La Vuelta a España de 2009 a su paso por la Sierra de los Filabres

La Vuelta a España de 2009 a su paso por la Sierra de los Filabres

Por último, no deberían evitarse reseñas a las otras provincias andaluzas, menos accidentadas y en las que los organizadores de la Vuelta a España, por tal motivo, no han reparado a la hora de pensar en fraccionar un pelotón de ciclistas a base de cuestas y pendientes. De este modo, por el momento, han quedado huérfanas de pedaladas los pintorescos paisajes de la sierra de Aracena, en Huelva, la Sierra Norte de Sevilla o la subbética cordobesa, no así la gaditana sierra de Grazalema, cuya inclusión en la historia de nuestra gran prueba ciclista fue, sin embargo, tormentosa.

Sucedió, y volvemos a donde empezamos, en 1986. La víspera de la ya relatada contrarreloj que encumbraría a Álvaro Pino como vencedor de aquella Vuelta se programó una etapa de 240 kilómetros entre Puerto Real y Jerez de la Frontera, con el paso por el ‘monstruoso’ –así lo llamó algún periodista- Puerto de Las Palomas. Por entonces, este precioso paso de montaña no se conocía. No había internet, ni existían los magníficos foros de aficionados que pedalean y muestran cualquier subida de España, ni información sobre el coloso, ni nada de nada.

Era un gran melón por calar -y comer- en puertas del final de la carrera y los ciclistas, entre el gran kilometraje, el calor y la presencia de un puerto de categoría especial, decidieron hacer una “huelga de piernas caídas”. Pedro Delgado dijo de ese día que fue una protesta contra “20 días de rodar fuerte” y, por ello, los corredores rodaron en efecto sin competir, a 29 km/h, durante ocho horas interminables por un terreno bello y difícil que afortunadamente ha sido aprovechado en ocasiones posteriores en jornadas de gran lucidez y trascendencia ciclista. ¿Verdad, Giovannetti?

 

José Manuel Rodríguez Huertas. Periodista.

 

 

 

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12 Comentarios

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  1. Jesús Ángel
    14 ene 2014

    Escribir sobre ciclismo y ser capaz de rememorar en la mente del lector las sensaciones de la carretera y en las piernas el hormigueo del pedaleo solo lo consigue o bien quien sabe mucho sobre bicis o quien ha subido a una de ellas. En este caso bien se nota que quien así se expresa y tanto sabe ha tocado ambos palos y lo ha hecho con pasión. Un gran texto que abre el apetito de cumbres y carreteras por el sur. Un texto que rinde honor a su tierra. Un artículo que hace honor a su autor. Un autor que hace grande al ciclismo. Habrá que bajar al sur para poder subir.

    • José Manuel
      16 ene 2014

      Muchas gracias por tus palabras. Un artículo funciona sólo si produce en el lector el efecto deseado. Y este artículo va dirigido a quien ama el ciclismo y la bici. Tú desde luego eres uno de ellos, por profesión y por devoción. Un fuerte abrazo amigo

  2. Mosto
    14 ene 2014

    Totalmente de acuerdo con Jesús Ángel. Sólo un amante de este bello deporte puede transmitir esas buenas sensaciones y proponer tan bellos recorridos.

    • José Manuel
      16 ene 2014

      Me alegra haber podido provocar esas sensaciones. Y me alegra que personas que mana el ciclismo puedan ver este blog. Un abrazo, Mosto

  3. Ramón Tena
    14 ene 2014

    Que bien artículo. . Se nota que lo ha escrito un enamorado de este deporte que además ha sabido transmitir su pasión.

    • José Manuel
      16 ene 2014

      Repito para Ud., Ramón, lo dicho para el lector Mosto. Bienvenida a este blog la gente del ciclismo

  4. Rocío
    16 ene 2014

    Magnífico artículo!! Cómo todo lo que escribes sobre ciclismo.
    Interesantes propuestas de etapas. A ver si llegan a los oídos adecuados

  5. Jon Garza
    16 ene 2014
  6. Jon Garza
    16 ene 2014

    Al leer este espectacular texto, y ver los bonitos comentarios que estáis dejando, no puedo evitar decirme a mi mismo “pero qué poco sabes de ciclismo, Juan…, mira como todos demuestran saber de este grandísimo deporte y cuan separado has estado tu de esta apasionante aventura”.
    Pero lejos de quedarme contrariado, lamentarme por el injusto trato que los medios deportivos han dado históricamente a este grandioso deporte (y culparlos por mantenerme separado de las dos ruedas), que sesgaron mi incipiente interés cuando era niño (cuando sólo intentaba escalar una cuesta de mi barrio en una bicicleta imaginaria en forma de chapa de botellín de cerveza; con la cara de Perico Delgado recortada y pegada en su interior; recorriendo una sinuosa “carretera” trazada con tiza sobre un empinado acerado), en mi cara se esboza una sonrisa porque este texto también me ha apasionado. También me ha inoculado ese virus de querer saber más…Ya me siento “programado”, con la curiosidad despertada… y con el mismo deseo que todos. Que Andalucía se convierta en el escenario que merece ser para el ciclismo.
    Enhorabuena por este fantástico trabajo.

  7. Guillermo
    16 ene 2014

    Ya sabes que soy parco en palabras. Pero la lectura de este artículo me ha dejado peor aún. Espectacular.

  8. Juan de Dios
    03 feb 2014

    Me parece un artículo excelente y muy bien documentado, se nota el conocimiento del autor.
    Pero una pequeña crítica, cuando hablas de Parque Nacional Cabo de Gata debo decirte que Cabo de Gata no tiene la categoría de Parque Nacional sino que es un Parque Natural, igualmente la web qu enlazas no es la web oficial del Parque Natural Cabo de Gata. Me parecería más correcto, al tratarse esta web de una página oficial de la junta de andalucía, enlazar a la página oficial de Cabo de Gata, o bien, enlazar a las distintas guias que existen del parque para no favorecer más a unos que a otros.
    Sé que lo has hecho con toda la buena intención y espero comprendas que yo también lo hago al avisarte.
    Gracias y felicidades por el artículo.

    • Equipo de redacción
      04 feb 2014

      Gracias por su comentario Juan de Dios. Ya está corregido en el texto tanto la denominación del Parque como el enlace. Muy agradecidos por hacernos caer en la cuenta del error para subsanarlo.