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La presentación de los yacimientos al público. Nuevas maneras de vivir la arqueología

19 de agosto de 2013

Los hábitats prehistóricos o los poblados argáricos, o los tartésicos, o los íberos; las ciudades romanas o las medievales; los edificios de espectáculos, los funerarios o los  religiosos; o los castillos; o los campos de batalla; o las necrópolis de todos aquellos que alguna vez vivieron y murieron en esos espacios, no son solo piedras arruinadas. Si algo tiene un yacimiento arqueológico, sea del tipo que sea, es una historia para contar.

Cuando comienza el trabajo de un pico o de un bisturí en un yacimiento, una o muchas historias empiezan a desentrañarse. Testimonios de la vida de aquellos que vivieron entre lo que hoy son muros derruidos y de lo que la arqueología denomina estratos o unidades sedimentarias, de tierra al fin y al cabo. Y de entre esa tierra se rescatan los objetos, la mayor parte de ellos rotos, otros casi intactos, algunos magníficos, otros sencillos, cosas que pertenecieron en su momento a un hombre, a una mujer, a una niña o a un niño. Y con el estudio de todo ello, de la tierra, de los muros, de los ajuares, se construye esa historia, generalmente muy sesuda, muy bien contrastada y muy científica.

Yacimiento Arqueológico de Cástulo, Linares, Jaén. Como ya viene siendo habitual, esta ciudad romana está saliendo a la luz gracias, entre otros, a los muchos voluntarios que participan en su excavación. Autor de fotografía: Proyecto FORUM MMX.

Yacimiento Arqueológico de Cástulo, Linares, Jaén. Como ya viene siendo habitual, esta ciudad romana está saliendo a la luz gracias, entre otros, a los muchos voluntarios que participan en su excavación. Autor de fotografía: Proyecto FORUM MMX

Sin embargo, los yacimientos arqueológicos, incluso los mejor conservados son, como ya los definió el poeta, “campos de ruinas y soledad” y esos los que tienen edificios. Otros son simplemente tierra. Y lo que a un profesional en esto de la arqueología le parece sublime, por ejemplo una urna cineraria del Hierro I, a un profano le puede parecer solo una olla vieja con cenizas o polvo y eso del Hierro I se le escapa. Y nosotros, lo que queremos, es trasladarle al que no es arqueólogo, el mismo entusiasmo que éste siente cuando localiza, rescata, dibuja y estudia esa urna. Porque sabemos que tras esa urna se esconde un relato apasionante.

Pero ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo podemos llegar a cautivar a todos los que deciden pasar parte de su tiempo en un yacimiento arqueológico? Por un lado existe un grupo más o menos numeroso de personas aficionadas o versadas en esto de la arqueología, que lo que busca, fundamentalmente, es conocer de primera mano eso de lo que ya sabe algo o mucho. Y en el extremo contrario están los que sienten simplemente curiosidad, que quieren conocer el espacio pero no todos sus detalles. Lo que sí es seguro es que tanto unos como otros, van al encuentro de una experiencia que les seduzca.

Para todos ellos, los yacimientos abiertos al público tienen que saber presentarse.  Para ello, los dioramas, las maquetas virtuales y las clásicas, las reconstrucciones en 3D, las visitas guiadas, las audioguías, los vídeos en las zonas de recepción, las aplicaciones para tablets o móviles en las que no solo se explica el espacio en cuestión sino que, incluso, a través de estos dispositivos, uno puede adentrarse virtualmente en su interior reconstruido, permiten exponer claramente los contenidos de manera animada y asequible. Muchos de estos espacios ofertan esa información a través de sus páginas web y de sus páginas en las redes sociales, con la intención de acercar los yacimientos a cualquier persona en cualquier lugar del mundo, y además para poder compartir noticias, eventos, experiencias y conocimientos con otros de su categoría.

Cartel publicitario sobre la apertura algunas noches del mes de julio del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera

Cartel publicitario sobre la apertura algunas noches del mes de julio del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera

Pero hoy en día, las maneras tradicionales de presentar los yacimientos, están dejando paso a nuevas experiencias que permiten al público disfrutar o participar de los sitios arqueológicos desde otro punto de vista. La música, el teatro y la danza han encontrado en los yacimientos nuevos escenarios para su expresión. Determinados espacios se exhiben a través de visitas teatralizadas, de día y de noche, y en ellos, los actores y actrices, narran las características del yacimiento a través de una historia ficticia, visitas que incluso se complementan con la participación en suculentos banquetes romanos, en los que, tal y como así ocurría en aquellos festines, también los cómicos amenizan la velada. En algunos de los sitios el escenario es el mismo yacimiento que se adecua para el espectáculo. En otros, los artistas profesionales no sólo se centran en la representación de la función, sino que también se implican con el barrio, la ciudad o el pueblo en donde se localiza el yacimiento, trabajando con sus vecinos e involucrándoles tanto con el teatro como con su patrimonio arqueológico. Y por supuesto, la perfección se raya cuando los edificios de espectáculos romanos vuelven a retomar la actividad para la que fueron levantados.

Ciertos espacios han optado por abrir sus puertas a la noche, resguardándose del rigor del verano y en ellos se han planificado actividades nocturnas para los meses estivales, en los que se alternan conferencias con catas de vino; recreaciones históricas y conciertos con visitas guiadas. En otros, el cielo nocturno es la excusa perfecta para disfrutarlos desde un punto de vista distinto al acostumbrado.

Son muchas las actividades puestas en marcha, todas ellas encaminadas a acercar los yacimientos al público, a hacerlos más legibles y más próximos a la ciudadanía. Se organizan talleres para niños, se celebran concursos de cómics, de fotografía, conferencias in situ y se abren las excavaciones al voluntariado.

Actividad 'Ven a excavar a Cercadilla', dirigida a escolares y desarrollada en el Enclave Arqueológico de Cercadilla, Córdoba. Foto: A. Gordejuela.

Actividad ‘Ven a excavar a Cercadilla’, dirigida a escolares y desarrollada en el Enclave Arqueológico de Cercadilla, Córdoba. Foto: A. Gordejuela.

Pero, tal vez, una de las experiencias más llamativas en la que el observador puede sentirse protagonista de la historia ya ocurrida, es la que se representa en el Museo de Almería. Allí, en la sala dedicada al mundo de los muertos se recrea un monumento funerario perteneciente a la necrópolis de Millares (2700-1800 a.C) y sobre aquel y sobre el público que está observándolo, se proyecta un audiovisual que reproduce un ritual de enterramiento, en el que el visitante participa del mismo y no precisamente como acompañante del duelo. Probablemente sea una de las mejores puestas en escena, en nuestro territorio, de una realidad arqueológica, sobre todo porque consigue sugestionar al espectador e implicarlo en una realidad ocurrida hace más de cuatro mil años.

A la hora de enseñar un yacimiento, se tiene que perseguir buscar la emoción, conseguir trasladar las sensaciones que la arqueología regala tan a menudo a sus profesionales. Es notorio que la tecnología puesta a disposición de la didáctica arqueológica ha demostrado ser una herramienta de primera categoría para conseguir ese objetivo. Los discursos históricos se han hecho más inteligibles y menos técnicos, lo que abunda en la sociabilidad de los espacios arqueológicos. Pero lo que nunca se debe olvidar es que ni hoy los yacimientos son solo ruinas, ni que antaño fueron solo proyectos inertes. Son y fueron espacios creados por y para las personas y si éstas no están presentes en los discursos didácticos, si no participan de ellos, aquellos podrán ser magníficos pero para los que no estén familiarizados con la arqueología, solo serán sitios dormidos y fantasmagóricos que nunca les llegarán a emocionar.

Y una vez explicado el sitio, el visitante no tiene más que pasearse por él y disfrutarlo, mientras que en su memoria queda el rumor de cómo fue.

Mª del Camino Fuertes Santos
Coordinadora de la Red de Espacios Culturales de Andalucía (RECA), en Córdoba

3 Comentarios

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  1. Aurora
    20 Ago 2013

    No me parece bien que la arqueología sea tratada con vanalidad. Los aprendices no son para esta profesión, por mucha buena voluntad que se le quiera poner. Se ha de pasar por una carrera, como cualquier otra profesión, y a partir de ahí, empezar a desarrollar un trabajo que es muy duro y muy delicado. Cuesta mucho ser un buen arqueólogo.

    • Mª del Camino Fuertes Santos
      20 Ago 2013

      Evidentemente. Nadie duda de ello.
      Pero una cosa es la arqueología pura y dura y otra, bastante distinta, es la presentación de los espacios arqueológicos al público. Los que trabajamos en esto de la arqueología tendemos a querer que la gente se entusiasme con nuestro trabajo, pero es muy difícil trasladar los conocimientos y hacerlo de manera didáctica. Al público se le debe presentar el trabajo bien hecho, pero no hacer falta contarle todos y cada uno de los pasos que se dan para hacer bien ese trabajo. Los arqueólogos nos medimos en nuestras excavaciones y en los resultados que conseguimos de ellas ante las administraciones competentes y ante la crítica científica. Pero, la administración, la propietaria de los yacimientos, tiene la obligación no solo de conservarlos y protegerlos, sino también, en la medida de las posibilidades, de abrirlos al público y de darlos a conocer. Saber hacerlo y conseguir ese último objetivo y, además, hacerlo de manera no solo didáctica, sino atrayente, no es banal. Es muy difícil y comporta muchos conocimientos, ya no solo arqueológicos, sino también pedagógicos. Y cuando se enseña como se trabaja en un yacimiento a los más pequeños, lo que se busca es inculcar a los futuros adultos, el respeto a esta profesión. Y trabajar en los yacimientos arqueólógicos como voluntarios, o como estudiantes, es fundamental para aprender a enfrentarse a la tierra. Y la única manera de hacerlo es participando en las excavaciones.
      Conozco a pocos arqueólogos que no hayan participado como estudiantes-voluntarios en excavaciones. A muy pocos.
      Tal vez lo difícil de verdad es conseguir que la presentación de los yacimientos, su puesta en valor o musealización, no desvirtúe al propio yacimiento.

  2. Miqui
    31 Mar 2014

    Esperaba encontrar en el blog algo sobre los Dolmenes de Antequera tras su designación como candidata a Patrimonio de la Humanidad. Estaría bien que esta herramienta tuviera en cuenta este hito. Gracias

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