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Niculoso y Sevilla: una simbiosis perfecta

17 de diciembre de 2018

Niculoso Francisco, llamado Pisano, fue uno de esos grandes artistas cuyo nombre siempre estará ligado al de una ciudad, en este caso Sevilla.

Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, aquello de que fue la persona adecuada, en el momento y sitio adecuados. Es posible, siguiendo la idea del Zeitgeist o espíritu del tiempo, que otro ceramista hubiese sido capaz de llevar a cabo las grandes aportaciones técnicas y estilísticas que hizo Niculoso, aunque posiblemente cincuenta ó sesenta años más tarde y eso es lo que diferencia a los grandes creadores del resto de artistas. De hecho, tras su muerte, la técnica de los azulejos planos polícromos cayó en el olvido en la ciudad hasta casi treinta años después y ni sus propios descendientes fueron capaces de continuar su trabajo con el mismo nivel cualitativo.

Es importante, por tanto, valorar en su justa medida a este artista y a su obra y ser conscientes de su alcance real, sobre todo teniendo en cuenta, como apunta el profesor Pleguezuelo (Pleguezuelo, 2012: 140), que no siempre ha sido valorado con justicia a lo largo de la historia local.

Portada de la iglesia del Monasterio de Santa Paula realizada por Niculoso Pisano en 1504. Fotografía www.retabloceramico.net

¿Pero quién fue Niculoso?

Niculoso Francisco fue un artista italiano nacido en la segunda mitad del siglo XV. Por su apodo podríamos pensar que procedía de Pisa, aunque en el siglo XVI en la península ibérica “pisano” era sinónimo de italiano, ya que de aquel puerto partían muchos de los emigrantes que llegaban de Italia.

Es posible que aprendiera el oficio de ceramista en alguno de los talleres de Faenza, Cafaggiolo o Casteldurante, como indica el profesor Morales (Morales, 1977:13), pero si algo tenemos seguro es que Niculoso fue un artista del Renacimiento, formado en la cuna de esta revolución cultural, la Toscana. Posiblemente allí adquiriera una formación humanista y antropocentrista que lo convierten en un hombre culto, seguro de sí mismo y emprendedor; y estas características van a ser determinantes para llevar a cabo la aventura de su vida.

Retablo de la Visitación en el Real Alcázar de Sevilla. Realizado por Niculoso Pisano para la reina Isabel la Católica en 1504. Fotografía www.retabloceramico.net

¿Qué aportó Niculoso a Sevilla?

Niculoso, a su llegada a Sevilla a finales del siglo XV, revolucionó la producción cerámica de la ciudad aplicando una nueva técnica, procedente de Italia, que permitía pintar sobre el barro cocido como si de un cuadro se tratara. Gracias a esta técnica llevó a cabo obras figurativas sobre azulejos nunca antes vistas en España, donde aún predominaba el repertorio decorativo geométrico abstracto de tradición hispanoárabe. Con ello creó un nuevo perfil profesional sin precedentes locales: ollero de ymaginería, como se le nombraba en algunos documentos de la época.

Además fue el introductor en Sevilla, en época muy temprana, de los nuevos temas decorativos que se estaban produciendo en Italia: grutescos, candelieri, bucranios, cornucopias… convirtiendo a la ciudad en una puerta más de entrada en España del Renacimiento. Estos nuevos temas decorativos los compaginó con escenas figurativas tomadas de repertorios iconográficos germánicos, en los primeros años, y luego flamencos más italianizados, e incluso con elementos decorativos de tradición mudéjar. De esta manera crea un lenguaje propio que encajaba muy bien con el aire cosmopolita que se respiraba en la ciudad.

Detalle del retablo de la Visitación de 1504. Fotografía www.retabloceramico.net

Virgen con Niño. Obra de Niculoso Pisano realizada al final de su vida 1520-1529. Colección del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Por otro lado, la variada clientela de la que gozó Niculoso, que iba desde los Reyes Católicos al papa León X de Médici pasando por el Condestable de Portugal, no se explicaría sin las importantes relaciones sociales que el artista estableció desde su llegada a Sevilla, como muestran las fuentes documentales (Gestoso, 1903: 172). Estas relaciones sociales junto a la gran variedad de fuentes iconográficas que utilizó para sus obras reflejan el alto nivel cultural del que gozaría el artista.

Pero no quedó ahí su aportación. Gracias a las excavaciones realizadas en la calle Pureza nº 44 donde se ubicaba el taller de Niculoso, cuyos resultados fueron publicados por el profesor Pleguezuelo (Pleguezuelo, 1992), se pudo conocer mucho más sobre la producción de este alfarero.

Por los restos encontrados se deduce que la producción de vajillas fue abundante, sobre todo modelos pertenecientes a lo que se conoce como vajilla “mudéjar”, muy popular en la ciudad en el siglo XVI. Pero también aparecieron restos de vajillas polícromas italianizantes, lo que lleva a pensar que Niculoso fabricó estas vajillas en Sevilla más de medio siglo antes de la que se consideraba la primera, una copia sevillana de la loza de Pisa en 1579.

Asimismo se confirmó, gracias a un pequeño fragmento aparecido, la producción de figurillas y relieves de terracota vidriada a la manera florentina. Ejemplos de estos trabajos aún se conservan en la actualidad, como en la portada del convento de Santa Paula de Sevilla y en la iglesia de San Bartolomé de Villalba del Alcor (Huelva). Algunos de estos relieves vidriados en el taller de Niculoso fueron realizados por el escultor Pedro Millán, como certifica la firma que presenta uno de los de Santa Paula. Sin embargo no queda claro si Pedro Millán era el único escultor que trabajaba con Niculoso, o si otros también lo hicieron. Algunos autores plantean la posibilidad de que el propio Niculoso pudiera ser el autor de los relieves más naturalistas, llegando a considerar una posible relación en su juventud con el taller de la Robbia en Florencia (Ray, 1991). De todas formas, hasta que se encuentren nuevos datos que aclaren la autoría de los relieves, lo que sí se sabe, gracias a esta excavación, es que fueron vidriados en este taller y que es posible incluso que otras importantes obras de terracota vidriada que se conservan también lo fueran. Ya en 1919 Gestoso relacionaba la figura yacente del prior Pero Vázquez de Aracena (Huelva) con el taller de Niculoso, suponiendo que pudo ser vidriada en sus hornos (Gestoso, 1919: 8). Mucho más reciente es el trabajo del profesor Pleguezuelo que analiza la posible autoría del binomio Niculoso-Millán de esta figura yacente y del alto-relieve de la Virgen con el Niño de la capilla de São Lourenzo, de Azeitão (Setúbal) (Pleguezuelo, 2018a: 9).

Virgen con el Niño de la capilla de São Lourenzo. Fotografía Alfonso Pleguezuelo.

Pero sin duda la mayor aportación de esta intervención arqueológica fue el número y la gran variedad de azulejos de arista que aparecieron, tanto de modelos de tradición mudéjar como, sobre todo, de nuevos temas renacentistas. Esta evidencia lleva a pensar que Niculoso fuera el gran difusor de la versión más depurada de esta técnica, renovando los modelos mudéjares e introduciendo nuevos renacentistas. Gracias a estos hallazgos se ha podido confirmar la procedencia del taller de Niculoso, siguiendo diseños del propio artista, de los conjuntos de azulejos de arista que acompañan a algunos de sus retablos, como ocurre en el Monasterio de Tentudía en Calera de León (Badajoz) (Pleguezuelo, 2018b: 13). Sin embargo aún queda pendiente confirmar la autoría de un gran número de conjuntos de azulejos de arista, de los que una buena parte se conservan en Portugal, y que podrían haber sido producidos en el taller de Niculoso (Pleguezuelo, 2018a: 12-13).

Azulejos de arista del siglo XVI con la misma decoración que algunos aparecidos en el taller de Niculoso Pisano. Colección del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla (MACPSE)

En resumen, Niculoso produjo en su taller trianero una gran variedad de productos cerámicos de alta calidad que colocaron a Sevilla en la vanguardia de la cerámica europea y que, gracias a su visión comercial, se exportaron por Europa y América iniciando el gran comercio exterior de azulejos sevillanos que se llevó a cabo a lo largo del siglo XVI.

¿Qué aportó Sevilla a Niculoso?

Tras el descubrimiento de América en 1492, Sevilla se convirtió en el centro económico de España. La ciudad experimentó un gran desarrollo y se construyeron muchos edificios relevantes. Esto atrajo a una gran cantidad de artesanos y artistas procedentes de otros puntos de España y de Europa, convirtiéndose en un centro multicultural en el que se produjo un gran florecimiento de las artes.

Dentro de este auge de las artes la cerámica tuvo un papel determinante, llegando a ser una de las industrias más importantes de la época. Pero la tradición alfarera sevillana venía de lejos y ya en época islámica tuvo gran relevancia. Tras la conquista de Sevilla en 1248, muchos artesanos musulmanes se convirtieron para poder seguir viviendo en la ciudad y entre ellos destacaba el gremio de los alfareros. Aunque con nombres cristianos siguieron realizando su trabajo durante siglos con las mismas técnicas y motivos decorativos que en época musulmana, como puede apreciarse en algunas estancias del Palacio Mudéjar del Real Alcázar que conservan zócalos de alicatados del siglo XIV y del siglo XV.

A lo largo del siglo XV, los zócalos de alicatados fueron dejando paso a un sistema más fácil y económico y de esta manera nació el azulejo como tal, es decir, la placa de barro esmaltada de dimensiones uniformes y decoración repetida, destinada a revestimiento arquitectónico. Estos primeros zócalos de azulejos mantuvieron los mismos motivos geométricos mudéjares.

Por otro lado, como apuntó en su libro el profesor Morales (Morales, 1977:13), a finales del siglo XV Triana era el gran centro alfarero de la ciudad con gran número de hornos y tejares, pero no fue el único. Queda constancia de otros alfares en las collaciones de San Pedro, San Vicente, los Humeros, San Marcos y San Gil, lo que suponía una amplia producción cerámica que se destinaba tanto al consumo local como a la exportación.

Esta es la Sevilla que atrajo a Niculoso, una de las ciudades más importantes del mundo, con una potente industria alfarera basada en la tradición islámica, donde se producían y exportaban elementos menos conocidos en el resto de Europa como eran los zócalos de azulejos mudéjares, donde se centralizaba el comercio con las Indias y, gracias a esto, donde se llevaban a cabo relaciones comerciales con los centros económicos más importantes de Europa y del resto del Mediterráneo.

En definitiva, Sevilla fue el lugar donde Niculoso vivió y trabajó durante aproximadamente treinta años, donde instaló su taller en la actual calle Pureza nº 44, donde se casó y tuvo sus dos hijos, donde recibió el reconocimiento a su obra y donde posiblemente falleció en torno a 1529, dejando un vacío en el mundo artístico de la ciudad que tardaría casi tres décadas en volverse a llenar. Según Gestoso (Gestoso, 1903: 209) en el palacio de los Condes del Real en Valencia existían azulejos, de los que se conservan muy pocos en la actualidad, en los que se podía leer la inscripción: “MAR – PISANO – AGNO – 15XI – ISABE – SEVILLA”. De ser cierta esta afirmación sería la única vez conocida que Niculoso incluyó el nombre de Sevilla en su firma. Esto nos lleva a imaginar que Niculoso, aunque nacido italiano, tras muchos años de trabajo y vivencias pudo llegar a considerar Sevilla como su hogar.

Niculoso en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla (MACPSE).

Terminamos este homenaje a Niculoso Francisco, Pisano, con un breve repaso a las obras relacionadas con su figura que se encuentran en las colecciones de este Museo. Para los azulejos seguiremos la catalogación realizada por el profesor Pleguezuelo (Pleguezuelo: 1989).

DE690

Patio del Pabellón Mudéjar sede del MACPSE.

Azulejo plano polícromo que representa a una bicha mitológica centrada en una estrella de lazo blanco de ocho puntas.
El dibujo azul con trazo ágil, el tema del grutesco y el hecho de que se haya hallado un azulejo similar con un perfil de Eneas y la inscripción en filacteria “ENEAS TROIA” en el Monasterio de Santa Paula, inclinan a considerarla obra sevillana de principios del XVI vinculada al círculo de Niculoso.
Además presenta las marcas de cocción propias del método de los alfareros mudéjares utilizado en Sevilla, incluso por Niculoso, hasta mediados del siglo XVI. Posteriormente ceramistas genoveses y flamencos implantan otro sistema que no deja señales por el anverso (Pleguezuelo, 2009: 135-136).

DO530A

DO530A. Colección municipal de Sevilla depositado en el MACPSE. Fotografía Pepe Morón.

Azulejo plano polícromo que representa una cuarta parte de la adoración de los Reyes Magos. El dibujo está realizado en azul sobre fondo blanco y se colorea en distintas gradaciones de azul y en amarillo, ocre y verde. La pieza presenta algunas analogías con la obra de Niculoso como es el dibujo fino y protagonista sobre el color, o la luz procedente del ángulo superior izquierdo. Sin embargo, como sugiere el profesor Pleguezuelo, “la transparecia del esmalte blanco, el sombreado claroscurista poco lineal o la combinación de fondos ocres y verdes para los grutescos, establecen algunas diferencias con las obras firmadas por Pisano” por lo que se debe vincular al círculo del artista, posiblemente a su hijo menor Francisco Niculoso.

DO1185A

DO1185A.Colección municipal de Sevilla depositado en el MACPSE.

Par de azulejos planos polícromos que reproducen un artesón rectangular en el centro del cual aparecen dos niños enfrentados que sostienen palmas. Uno de los niños tiene una venda en los ojos. El dibujo, sobre fondo blanco, está realizado en azul y se completa con ocre, amarillo y verde. Por sus características también se puede relacionar con el círculo de Niculoso.
Estos azulejos debían pertenecer al pedestal de una composición de marco arquitectónico para algún retablo desaparecido. El hallazgo de ocho piezas más de este modelo en diferentes localizaciones, hace pensar en que procedan de varias obras del mismo tipo o de una de cierto tamaño, tal vez el retablo desaparecido para el rey Fernando el Católico en el Real Alcázar de Sevilla.

DE754

DE754. Colección del MACPSE.

Fragmento de azulejo plano pintado que reproduce un tema de roleos vegetales engarzados. El dibujo está realizado en azul y se completa con ocre, amarillo y algún toque de verde. Tanto los colores utilizados como el dibujo vinculan esta pieza con el taller de Niculoso Pisano.

DE1243B

DE1243B. Colección del MACPSE.

Cuadro al óleo que reproduce la parte central del retablo de Niculoso Pisano, dedicado a la Visitación de la Virgen, en el Alcázar de Sevilla. Su autor, Rosendo Fernández, obtuvo con esta reproducción la segunda medalla en la sección de Arte decorativo en la Exposición general de Bellas Artes.
Rosendo se especializó a finales del siglo XIX en la reproducción al óleo de monumentos y obras de arte históricos, entre las que destacaron las reproducciones de paneles de azulejos de Niculoso Pisano. Algunas de estas reproducciones eran encargadas por el historiador José Gestoso y Pérez para la ilustración de sus publicaciones.
De este mismo retablo hizo el autor varias reproducciones, entre ellas un cuadro (DO527A) de pequeñas dimensiones que pertenece a la colección municipal y que está depositado también en este Museo .

Detalle de los azulejos y relieves del patio del Pabellón Mudéjar.

Azulejos y relieves de terracota del patio del Pabellón Mudéjar, sede de este Museo. Fueron realizados en 1914 por el ceramista Manuel Martínez Romero, quien trabajó en la fábrica de Julio Laffitte Castro en el barrio sevillano de Los Remedios. Los tondos en relieve con coronas vegetales y la decoración de grutescos siguen los modelos renacentistas introducidos en Sevilla por Niculoso Pisano, como se puede ver en la portada de la iglesia del Monasterio de Santa Paula realizada en 1504. 400 años después de su producción, gracias a las publicaciones del historiador Gestoso y al renacimiento de la cerámica en la ciudad, la obra de Niculoso fue valorada y utilizada como modelo para muchas creaciones, entre las que destaca el fantástico patio de este Museo.

Patio del Pabellón Mudéjar sede del MACPSE.

Javier Corro Olmo
Conservador del Museo de artes y Costumbres Populares de Sevilla

Agradecimientos:

Al profesor Alfonso Pleguezuelo por su generosidad y por la pasión con la que transmite tantos conocimientos.

Bibliografía:

Gestoso, J. (1903): Historia de los barros vidriados sevillanos. Sevilla, Tipografía La Andalucía Moderna, pp. 166-218.
Gestoso, J. (1919): Cerámica sevillana. Madrid, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, tomo XXVII.
Morales, A. J. (1977): Francisco Niculoso Pisano. Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.
Pleguezuelo, A. (1989): Azulejo sevillano. Sevilla, Padilla libros.
Pleguezuelo, A. (1992): Francisco Niculoso Pisano: datos arqueológicos. Faenza, Bollettino del Museo Internazionale delle Ceramiche di Faenza, annata LXXVIII, vol. 3-4, pp. 171-191.
Pleguezuelo, A. (2009): Diez preguntas sobre un azulejo, una nueva obra de Niculoso. Butlletí Informatiu de Ceràmica n.º 100, pp. 130-143.
Pleguezuelo, A. (2012): Niculoso Francisco Pisano y el Real Alcázar de Sevilla. Sevilla, Apuntes del Real Alcázar de Sevilla n.º 13, pp. 139-157.
Pleguezuelo, A. (2018a): Niculoso Pisano y Portugal. Nuevos datos y algunas hipótesis. En prensa.
Pleguezuelo, A. (2018b): El retablo de Tentudía. Una obra pionera del Renacimiento extremeño. En prensa.
Ray, A. (1991): “Francisco Niculoso, called Pisano”. En Timothy Wilson (dir.) Italian Renaissance pottery. Londres, pp. 261-266.

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  1. Anónimo
    18 Dic 2018

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