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Un álbum para Sofía

11 de marzo de 2019

“Daban las doce en el reloj de la Catedral y entre las penumbras de las salas del Museo jugaba caprichosamente la luz de una vieja linterna…”.

Así comenzaba el artículo sobre el “Álbum de Sofía” publicado en este mismo Blog el 21 de septiembre de 2015. En él D. Francisco González de la Oliva, entonces director del Museo Casa de los Tiros, escribía sobre una de sus piezas predilectas. Yo entonces ya llevaba algún tiempo como técnico en la Casa y aun recuerdo cuando, al abrir la puerta de su despacho, lo encontré extasiado, lupa en mano, leyendo uno de los poemas del Álbum.

Hoy, casi 4 años después, me doy cuenta de que Cecilio, viejo conserje y protagonista de aquel artículo, es su alter ego literario, inventado como hilo conductor de su discurso.

Pero… ¿Qué es el Álbum de la señorita Sofía? ¿Qué encierra esta pieza que la hace tan especial y única? Muchas son las incógnitas que despierta y muchas más las posibles interpretaciones.

Comencemos por el principio. El álbum fue adquirido por la Junta de Andalucía en el año 2007 tras la oferta recibida por el Anticuario Ruiz Linares en septiembre de 2006 y depositado en el Museo Casa de los Tiros de Granada. Se trata de una encuadernación con cubiertas de tapas de cartón lacado en negro, incrustaciones en nácar formando un ramillete floral y decoración dorada, lomos de terciopelo, guardas de moiré y cortes del cuerpo dorado. Contiene 104 hojas de papel vegetal y filos dorados en las que se encuentran una fotografía, dos dibujos, dos acuarelas, una partitura manuscrita y dieciséis poemas o textos manuscritos.

Recientemente ha sido restaurado por la empresa Cálamo Restauración S.L interviniendo tanto en su cubierta, donde los deterioros físicos y del cosido del álbum imposibilitaban su correcta función mecánica, como en sus páginas interiores donde muchas de ellas presentaban desgarros, fisuras, pérdidas, deformaciones, suciedad y amarilleamiento. También se han sustituido el lomo de terciopelo, las cintas de tela de las bisagras interiores y los papeles vegetales que protegen los dibujos.

La pieza es un enigma en sí misma, de ahí que Cecilio lanzara tantas preguntas al aire. A las que se hiciera el viejo conserje, orientadas más por su aura romántica, se plantean ahora otras de índole antropológico, social, incluso artístico.

Una primera incógnita podría ser el porqué no mantiene un orden cronológico y secuencial. Abre el álbum una acuarela firmada por M. Gómez Moreno en 1876, que hace de portada y le da título pues, bajo el arco de entrada al Cuarto Dorado escribe “Álbum de la Señorita Sofía del Paso”. Es curioso cómo tres páginas más adelante, la serenata “Tú y yo” firmada por Manuel, y apellido ilegible, está fechada en 1869 y la partitura manuscrita de Ramón Noguera, inmediatamente después, es del 15 de marzo de 1871.


También es muy curioso el arco cronológico tan amplio de las aportaciones. La fecha más temprana (obviando por supuesto las que no están fechadas) es la ya mencionada serenata de 1869 siendo la más reciente el escrito “A la Srta. Sofía del Paso y Artacho” firmado por José Montalbán Coral en Madrid a 8 de diciembre de 1904. Más curioso es aún el último texto firmado por Nicolás del Paso Delgado, bajo el título de “A mi hija”, sin fechar, aunque anterior a 1897, año de la muerte del padre. El hecho de ser el que cierra el álbum seguramente no fuera casual. Quizá, el padre, en su deseo de que sus amigos participaran, dejó páginas en blanco suficientes, sin descuidar el anhelo de despedirse de su única hija: “Hoy que del celeste asilo // he de ser huésped dichoso// debiera seros gozoso// el verme morir tranquilo//.

Hablar reiteradamente de la muerte, pensamiento típicamente romántico, llevó a Cecilio a pensar en su posible enfermedad, a verla como una criatura frágil, hasta el punto de que su padre pretendiera protegerla en su último momento: “Quiere el Señor concederte// de su santo amor la brisa// que te lleve una sonrisa// en el acto de su muerte”.

Son múltiples las lecturas que se pueden hacer a partir de esta obra y desde diferentes ámbitos: puede estudiarse desde el punto de vista de la intelectualidad granadina de la segunda mitad del siglo XIX ya que todos los que firman están ligados de una manera u otra al Liceo granadino, del que Nicolás del Paso y Delgado fue presidente en la década de los sesenta, además de otros altos cargos locales como director de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la Academia de Bellas Artes o de la Comisión de Monumentos.

Interesante también es analizar el papel de la mujer en pleno romanticismo en una ciudad de provincias donde el ambiente de una burguesía acomodada se ve reflejada en círculos culturales distinguidos y elitistas como el Teatro Cervantes, en la actual Plaza Mariana Pineda o el primer Teatro Isabel la Católica, en el Campillo; en cafés y sociedades de carácter semi-privado o en el Casino, este último espacio reservado para que el público masculino cerrara negocios o leyera la prensa.

El papel de la mujer en esta época se relega casi exclusivamente al ámbito doméstico, reina del hogar, perfecta casada, buena esposa y madre. La incipiente educación femenina se imparte en centros educativos específicos y dirigidos por y para féminas como el Colegio de Santa Cruz, dirigido por María Josefa Pernas; el Colegio de San Antonio y Santa Filomena; el Colegio de Ntra. Sra. del Carmen, dirigido por Angustias Sola y Gómez (1). En este sentido destacaremos que la única aportación femenina de este álbum está firmado por Enriqueta Lozano de Vílchez, socia de mérito del Liceo Artístico y Literario de Granada y miembro de la Sociedad de Amigos del País de la misma. No es menos llamativo que el título de su manuscrito sea “A la Academia de Ciencia y Literatura en muestra de gratitud”, cuando los demás autores, sin excepción, dedican sus escritos, directamente y sin dilación, a la Señorita Sofía del Paso.

Desde el punto de vista plástico, se confirma la visión romántica del álbum que emana de cada verso, de cada pensamiento o imagen idílica donde, por ejemplo, se ve a una niña jugando a orillas de un río acompañada de su perrito (dibujo a lápiz de A. Peña de 1870) o la acuarela que muestra una pastorcita con sus dos ovejas firmada por “C. Fernández”.

Hoy se materializa el anhelo de D. Francisco González de la Oliva y su inclusión en el próximo discurso museográfico abrirá puertas a nuevos interrogantes.

Lucía Águila García
Ayte. Técnico de Museos
Museo Casa de los Tiros de Granada

(1) VARGAS LIÑAN, M. B. “La música en la guasona cuerda granadina: una singular tertulia de mediados del siglo XIX”. Pg. 35, Nota. 58

Un comentario

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  1. Fuensanta García
    01 Abr 2019

    Enhorabuena Lucía por tu análisis del Álbum de Sofía, estos álbumes del siglo XIX son de gran interés para avanzar en el conocimiento de muchas cosas y de muchas historias, pero son fundamentales para conocer algunos aspectos de cual era la función de la mujer en la sociedad de la época Un fuerte abrazo desde Córdoba, Fuensanta

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