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Una joya de la forja sevillana

02 de noviembre de 2016

Hace un par de años, cuando me encontraba catalogando la colección de hierros del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, me propuse dedicar especial atención a una pieza de excelente calidad de la que sabíamos bastante poco hasta el momento. Se trataba de una palomilla o soporte para lámpara de hierro forjado con una rica decoración, realizada con chapa recortada, que forma roleos vegetales muy carnosos, sobre todo las flores y las piñas, que acaban en tirabuzones que se enredan con las ramas. También presenta algunos restos que evidencian que en origen el soporte se encontraba dorado a fuego.

Soporte para lámpara. E7185. Fotografía del autor.

Soporte para lámpara. E7185. Fotografía del autor.

Según Antonio Limón, antiguo director del Museo, encontraron esta pieza abandonada, en muy mal estado de conservación y sin documentación en los sótanos del pabellón Mudéjar, sede del Museo, en el año 1981 cuando el Ayuntamiento de Sevilla cedió las zonas que aún faltaban del edificio al Ministerio de Cultura para uso museístico. Tras la correspondiente intervención de limpieza y desde que se abriera al público la exposición permanente de la planta sótano, a finales de los años 80, se encuentra expuesta en la sala 8, dedicada a la metalistería, y es sin duda el mejor ejemplo de forja artística de que disponemos y una de la obras maestras de la colección. Desde su aparición, fue datada su producción en el siglo XVII por la decoración que presenta, pero no se pudo encontrar ningún dato sobre su procedencia, lugar de fabricación y autoría.

Los motivos decorativos de roleos vegetales se desarrollan en el Renacimiento y se encuentran en ejemplos de la rejería sevillana del XVI, como en la reja de la capilla del obispo Scala en la Catedral de Sevilla, diseñada por Hernán Ruiz el joven y llevada a cabo por Pedro Delgado en 1564. Sin embargo la pieza que nos ocupa tiene más volumen, más movimiento, más carnosidad en los elementos decorativos que la acercan a la estética barroca. Por otro lado, este motivo decorativo de roleos vegetales se ha seguido usando hasta prácticamente la actualidad, por lo que no era tarea fácil establecer una cronología para esta pieza.

Capilla del obispo Scala. Fotografía blog Leyendas de Sevilla.

Capilla del obispo Scala. Fotografía blog Leyendas de Sevilla.

La bibliografía que venía manejando para la catalogación de los hierros tampoco me aportaba mucha información. En el libro de Luis Labarta (Labarta, 1901) aparecían palomillas pero con decoraciones muy diferentes, tan solo un candelero de pared italiano del XVI presentaba una decoración vegetal y una estructura con alguna similitud a nuestra pieza y en el de Pedro Miguel de Artiñano (Artiñano, 1919) más de lo mismo. Lo que sí pude comprobar es que nuestra pieza era especial y no solo por su rica decoración sino también por su estructura. Todos los soportes de lámpara que hemos visto presentan dos puntos de apoyo en la pared y una forma triangular más o menos diluída que da fuerza a la estructura. Sin embargo nuestro soporte solo presenta una potente garra para ser embutida en el muro y un único travesaño que mediante sus curvaturas es capaz de dotar a la pieza de la fuerza necesaria para su cometido.

Como el tiempo del que disponemos los conservadores de museos para la investigación es muy reducido, por el número tan grande de piezas que forman las colecciones, decidí pedir ayuda al profesor de la Universidad de Sevilla Alfonso Pleguezuelo, que además de recomendarme las publicaciones de la profesora Josefa Mata, me indicó dos paralelos para nuestra pieza que podrían ayudarme en la catalogación: las rejas de dos capillas a los pies de la Catedral de Sevilla y un balcón de la calle O’Donnell también de Sevilla.

Mano a mano con Antonio Limón, fuimos encontrando información sobre estos paralelos que efectivamente presentaban una decoración muy similar a la del soporte. Las rejas de la Catedral de Sevilla eran la de la capilla de san Isidoro de 1661 y la de la capilla de san Leandro, reja realizada por Francisco Guzmán y Francisco Ocampo “el mozo” en 1734 copiando el diseño de la de san Isidoro, de la que desconocemos el autor.

Capilla de San Isidoro. Fotografía blog Leyendas de Sevilla.

Capilla de San Isidoro. Fotografía blog Leyendas de Sevilla.

El balcón de la calle O’Donnell era el de la casa nº 23, que no se correspondía estilísticamente con el resto del edificio. Según un artículo de Carlos Serra Pickman, que no hemos podido localizar para su consulta, este balcón procedería del Monasterio de la Cartuja de Sevilla, en concreto sería un fragmento de la verja de la iglesia que separaba la zona de los laicos de la de los legos. Es posible que el diseño de esta reja, según Antonio Zoido (Zoido, 2014), saliera de las manos de Pedro Roldán allá por la segunda mitad del XVII.

Balcón de la calle O'Donnell. Fotografía del autor.

Balcón de la calle O’Donnell. Fotografía del autor.

Cronológicamente coincidían los dos paralelos aportados por el profesor Pleguezuelo, ya que la reja de la capilla de san Leandro al copiar el diseño de la de san Isidoro dejaba de interesarnos, pero es que además el nombre de Pedro Roldán me llevó a otra reja: la de la capilla del Nuestra Señora del Rosario del desaparecido convento de Regina Angelorum de Sevilla, cuyo diseño se atribuye a este artista en 1665 y guarda gran similitud en su parte superior con la decoración de los hierros que nos ocupan. Actualmente esta reja se encuentra en la puerta del Príncipe de la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Puerta del Príncipe. Fotografía blog Leyendas de Sevilla.

Puerta del Príncipe. Fotografía blog Leyendas de Sevilla.

Llegados a este punto parece bastante claro que el diseño de los hierros que nos ocupan tuvieron que salir de las manos de un gran artista de la época, muy posiblemente Pedro Roldán, capaz de superar la austeridad estética impuesta por Felipe II, que marcó gran parte del siglo XVII, y atender a las nuevas influencias decorativas que llegaban de Francia e Italia.

Pero ¿quién fue su artífice? ¿Qué artesano fue capaz de volver a la calidad técnica que caracterizó a la rejería sevillana del XVI y olvidar la pobreza técnica que predominó en el XVII? En ninguna de las publicaciones consultadas conseguí encontrar el nombre de ningún rejero relacionado con estas obras que estudiaba. Quizás esto se deba a que, como dice la profesora Mata en su artículo (Mata, 2015), la autoría de las rejas supuso un conflicto en el barroco fundamentalmente por delimitar los trabajos de trazas y ejecución de las mismas.

Mata también destaca la importancia de la zona vasca en esta época, tanto en la producción del hierro como por sus rejeros, que en ocasiones se trasladaban a otras ciudades de la península a realizar sus obras. De hecho en Sevilla, tuvo mucha aceptación la Congregación de los Vizcaínos, fundada en 1540 y que dura hasta las guerras napoleóniocas, pero tampoco se relacionaba a ningún artesano vasco con las rejas que investigábamos.

Esta incógnita que me perseguía no parecía nada fácil de resolver puesto que ninguna de las publicaciones consultadas relacionaba las obras que nos interesaban con artesano alguno, ni la reja de la capilla de san Isidoro de 1661 en la Catedral de Sevilla, ni el balcón de la calle O’Donnell procedente del Monasterio de la Cartuja y realizado en la segunda mitad del XVII, ni la reja del antiguo convento de Regina Angelorum de 1665, hoy en la plaza de toros de Sevilla. Ni por supuesto nuestro soporte para lámpara.

Sin embargo un buen día, consultando el libro de Emilio Orduña (Orduña, 1915: 77) encontré lo siguiente: A pesar del estado decadente de esta industria, fué muy celebrado en Sevilla el rejero y relojero SEBASTIÁN CONDE, natural de Almonte, que en 1692 construyó la cruz de hierro conocida con el nombre de la Cerrajería, en la calle de la Sierpe; contruyóse a expensas de los vecinos de esta calle, y mereció elogios de los artistas más notables por sus adornos calados y esmerada ejecución.

Por fin se hablaba de un artesano de la época que ejercía en Sevilla, que era valorado por su trabajo en la forja y además se le relacionaba con una obra concreta, aunque esta cruz que se cita, que actualmente podemos contemplar en la plaza de Santa Cruz de Sevilla, no presentaba analogías en su decoración con nuestro soporte para lámpara.

Postal con la cruz de la Cerrajería. DJ6755.

Postal con la cruz de la Cerrajería. DJ6755.

Pero aún decía más Orduña: Si mal no recordamos, también a él se debe el magnífico balcón de la casa señorial de la calle O’Donell, en la misma ciudad, trabajo de herrería artística muy celebrado y verdaderamente notable. Esto sí era un dato concreto y aunque no nos aseguraba nada, nos abría la puerta a pensar que pudiera ser Sebastián Conde el rejero que veníamos buscando, autor material de las obras coetáneas que presentaban grandes analogías estilísticas. La persona capaz de llevar a cabo ese fino trabajo de forja artística del más alto nivel, precisamente en el momento en el que el oficio de rejero se caracterizaba por su pobreza técnica.

Por supuesto tendríamos que hablar de una autoría compartida puesto que, como ya apunté anteriormente, el trabajo se realizaría, como era normal en esta época, siguiendo el trazo marcado por algún gran artista de la época, quizás Pedro Roldán como señalaban algunos autores.

En conclusión, espero que estos apuntes sirvan para que otros investigadores con más medios y tiempo profundicen en el conocimiento que tenemos sobre la metalistería del XVII y, sobre todo, para picar la curiosidad de los lectores y lograr que se acerquen al Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla a contemplar esta estupenda obra maestra. Se la recomiendo.

Javier Corro Olmo
Conservador del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla

Agradecimientos:
Antonio Limón, Josefa Mata, Alfonso Pleguezuelo y Antonio Zoido.

Bibliografía:

  • Artiñano. P. M. (1919): Exposición de hierros antiguos españoles. Madrid, Sociedad Española de Amigos del Arte.
  • Jiménez A. Et al. (2007): La catedral gótica de Sevilla: fundación y fábrica de la “obra nueva”. Sevilla, Universidad de Sevilla.
  • Labarta, L. (1901): Hierros artísticos II. Barcelona, Ed. Francisco Seix.
  • Mata J. (2015): “Diseño y ornato en la rejería artística en el Barroco andaluz” en María del Amor Rodríguez (coord.), Nuevas perspectivas sobre el Barroco Andaluz. Arte, Tradición, Ornato y Símbolo: 412-424. Córdoba, Asociación “Hurtado Izquierdo”.
  • Orduña E. (1915): Rejeros españoles. Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
  • Zoido, A. (2014): “Historia de una reja”. El Correo de Andalucía 04/02/2014.
    http://www.catedraldesevilla.es/archivos/Descargas/Capillas/Capilla_de_sanisidoro300.pdf (Consultado el 11/10/2016)
  • http://www.catedraldesevilla.es/archivos/Descargas/Capillas/Capilla_de_sanleandro.pdf (Consultado el 11/10/2016)

Un comentario

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  1. fernando landgraf (f.landgraf@usp.br)
    07 Ago 2018

    Grato pelo belo artigo.
    Sou engenheiro metalúrgico e apaixonado pela rejeria española.
    Estive em Sevilla ano passado, mas não sabia da existência do museu, Próxima vez visito-o.

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