Ricardo Molina. Dulce es vivir

Con el objetivo de rescatar la memoria de autores relevantes pero cuya obra y figura son poco conocidos por el público general, el Centro Andaluz de las Letras pone en marcha en 2017 una serie de conmemoraciones que se denominan “Nuevos Clásicos Andaluces”. Se trata de un programa literario similar al de “Autor del año” pero que recupera a grandes nombres de las letras andaluzas ya fallecidos.

La comisión asesora del Centro Andaluz de las Letras acordó por unanimidad que lo iniciáramos con el autor Ricardo Molina ya que en ese año habría cumplido cien años.

Olga Rendón, comisaria de la exposición e investigadora de la vida, obra y correspondencia de Ricardo Molina, nos explica cómo logra enmarcar en ‘Dulce es vivir’ la figura y trabajo de Ricardo Molina en el contexto de su época. “La exposición refleja su infancia en Puente Genil y traslado a la capital cordobesa donde se licencia en Filosofía y Letras después de la guerra civil; su compromiso con la difusión de la poesía a través del grupo y la revista ‘Cantico’, lo cual, centraron buena parte de su quehacer literario en compañía de otros autores como el propio Pablo García Baena, Juan Bernier, Julio Aumente, Mario López o los artistas plásticos Ginés Liébana o Miguel del Moral; y su vinculación, pasión y afición por la música, especialmente por el flamenco”, ha asegurado la comisaria.

La exposición sigue itinerando por toda Andalucía. La próxima parada es en Sevilla y estará abierta al público hasta el 31 de octubre en la Biblioteca Infanta Elena. La muesta viene acompañada por un catálogo en el que han participado Pablo García Baena, Ginés Liébana, José María de la Torre, Carlos Clementson, María del Pilar Palomo, Fanny Rubio, Pilar Vega Rodríguez, Blas Sánchez Dueñas y Juan de Dios García.

 

Ricardo Molina


Poeta del grupo Cántico había nacido en Puente Genil, pero en 1925, con solo 8 años de edad, su familia se trasladó a Córdoba. El 23 de enero de 1968 falleció a la temprana edad de 51 años. Aquí se desarrolló su vida, y más concretamente en la casa número 26 de la calle Lineros, donde un artístico azulejo lo recuerda desde el décimo aniversario de su muerte. Molina se licenció en Historia en 1941 y comenzó a dar clase en las academias cordobesas Hispana y Espinar y, desde 1966, en el Instituto Provincial, al tiempo que trababa amistad con Juan Bernier y Pablo García Baena, con quienes formaría la mejor generación de poetas cordobeses. En 1947 se funda la revista Cántico, de la que él, con su gran personalidad, se convertiría en alma. Entre sus libros de poemas hay que destacar Elegías de Sandua, Corimbo, que ganó el Premio Adonais en 1949, La casa y A la luz de cada día. Su obra se caracteriza por una fuerte interiorización de la naturaleza, un sensualismo vital y el arraigado amor a su tierra. Siempre vivió en Córdoba dedicado a la enseñanza, la creación literaria y el afán de indagación en los cantes de la tierra.
Fue Ricardo Molina quien, a partir de leer el libro Flamencología, de Anselmo González, tuvo la idea de la creación del Concurso Nacional de Arte Flamenco en Córdoba, que compartió con el alcalde Antonio Cruz Conde, convirtiéndola en realidad en 1956.
 


Obras:

Con motivo del centenario del nacimiento de Ricardo Molina, el Centro Andaluz de las Letras ha editado 2.000 ejemplares de la antología ‘Aún es Córdoba bella…’ , una selección de textos de Ricardo Molina, elaborada por el poeta y crítico Carlos Clementson; quien recoge ahora el testigo que dejara, años atrás, Mariano Roldán, y propone un viaje esclarecedor en torno al universo lírico de Ricardo Molina.

La publicación, que recopila poemas pertenecientes a los libros ‘El río de los ángeles’, ‘Regalo de amante’, ‘Elegías de Sandua’, ‘Corimbo’, ‘Elegía de Medina Azahara, ‘Psalmos’ y diversos textos de homenaje, está disponible en formato digital y puede descargarse gratuitamente.

 

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