Foto: J. Albornoz

El director y guionista de Being Born, film de inauguración de la décima edición de Cines del Sur, habla en el Festival de las dificultades y realidad de hacer cine en Irán.

El director iraní Mohsen Adolvahab y el productor Ali Yabouhbe del Being Born (2017), film del acto de inauguración de la décima edición del Festival de Granada Cines del Sur, abrieron el pasado lunes los Encuentros con cineastas que acoge cada mañana la carpa Ven y Siente ubicada en la Plaza Bib Rambla. Con la moderación del director del Festival José Sánchez-Montes expusieron la realidad del cine independiente en irán y las dificultades con las que se encuentra un realizador de poder hacer una película.

Mohsen y Ali, que no han cesado de repetir durante su estancia en la ciudad que “Granada ha sido el mejor lugar para estrenar su película” y más siendo en el Palacio de Carlos V, explicaron al público los tediosos pasos por los que tienen que pasar para poder llevar a cabo un proyecto en su país. “Existe una sensación de autocensura” comentaban, ya que “desde el guión hasta la proyección de un film, todo ha de ser aprobado por el Gobierno”. Son necesarias ciertas licencias y permisos para poder realizar una película, de ahí que Mohsen cada vez que se va a embaucar en un proyecto lo primero que se plantea es “sí será un trabajo que podrá mostrar al público o vender a la industria”. Por lo que a la hora de elaborar un guión tiene en cuenta que “esté guste y no sea aburrido”. Las inversiones y los esfuerzos que realizan son grandes y no siempre se consiguen resultados a causa de todos los controles por los que tiene que pasar un film, explicó. De ahí que las intenciones de los cineastas en Irán es conseguir que esta “línea de censura que sufren sea cada vez más estrecha”. Persiguen un cambio y una reforma que les permita no tener que “trabajar maniatados” y hacerlo con libertad.

La situación de los jóvenes realizadores en Irán, en cambio, es distinta a la que se puede encontrar la generación de Mohsen, según explica “a diferencia de nosotros, ellos han estado expuestos al cine, han nacido con la imagen y la posibilidad de hacer cine a bajo coste”.

Otra problemática en la que se ven envueltos los cineastas iranís son las pocas salas de cine con las que cuentan, “solo existen un total de 50 pantallas de proyección en todo el país”, explicó. “De ahí que haya una fuerte competición entre los cineastas, solo pocos títulos lo logran a la gran pantalla, y por ello la importancia de hacer cine que guste al público y llene las salas, porque amplía tus posibilidades”, reiteró.

De otra parte, Mohsen también habló de su película y de cómo un estreno internacional de alguna manera puede ayudar, antes que al estreno en su país, a la promoción y a dar nombre al título. De ahí, la importancia de llevarlo a otras pantallas en el mundo, como la de Granada y mostrar un trabajo que apunta “que no es comercial”. Más bien se acerca a la tendencia del cine en Irán que es de carácter social y moral, según comentó.

Y es que este film que trata y se acerca a la cuestión del aborto, es curioso saber que en estos momentos el Gobierno de Irán se encuentra en plena campaña para la ampliación de la natalidad y el apoyo a las familias para tener hijos. Como anécdota del rodaje de Being Born y su protagonista, la actriz Soheil Abdi, después de interpretar el guión de Mohsen confesó que a la Soheil le había nacido las ganas de ser madre y tener un hijo.

En todo caso, Mohsen señala que en ningún momento busca hacer campañas en su trabajo sino la de introducir temas sociales que preocupan hoy en día a la sociedad.