Exposición “Pequeño Homenaje a Claude Debussy”

Exposición del Archivo Manuel de Falla para el XVI Festival de Música Española de Cádiz. Del 9 de noviembre al 16 de diciembre

Organizada por la Fundación Archivo Manuel de Falla
Producida por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales
Con la colaboración del Ayuntamiento de Granada, Ministerio de Cultura y Deporte – INAEM, Alliance Française de Granada 


 

 

Manuel de Falla definió una vez a Claude Debussy como “el creador de la música nueva”, definiendo en esta frase el legado que dejó en la historia. En 1916, en su Introducción a la música nueva, afirmaba “sin temor a ser desmentido, que de su obra ha partido de una manera definitiva el movimiento innovador del arte sonoro”.

Una profunda devoción por Claude Debussy acompañó a lo largo de su vida a Manuel de Falla, que dedicó al “maestro francés” música y escritos en homenaje a su genio creador.La influencia de Debussy en la obra y el pensamiento de Falla fue constante a lo largo de un proceso creativo que, desde sus primeros años en París, estuvo fuertemente inspirado por la modernidad del impresionismo musical iniciado por Debussy.

En su biblioteca personal se conservan innumerables programas, libros y partituras, con valiosas dedicatorias y anotaciones que así lo atestiguan.Junto a una valiosa selección de documentos y anotaciones en testimonio de su amistad, se exponen algunas de las partituras de Debussy que Manuel de Falla conservó entre sus papeles.

“La música de Claude Debussy tiene dos valores distintos, aunque íntimamente unidos:
el valor de la emoción pura, como obra de arte,
y el valor del principio de la verdad pura, como obra de ciencia”.

(El arte profundo de Claude Debussy. Conferencia de Manuel de Falla en el Ateneo de Madrid, 27 de abril de 1918)

Más sobre la exposición:

El 26 de marzo de 1918, Emma Debussy escribía escuetamente en un telegrama: “Claude est mort”. La noticia recorrió rápidamente aquella Europa convulsa todavía bajo los efectos de los últimos bombardeos alemanes sobre París, pero cuya música había cambiado radicalmente con el despliegue del magisterio del autor francés. Manuel de Falla, conmocionado por la muerte de su amigo y mentor, escribió de inmediato a la viuda del su admirado Debussy: “Lloro con usted al maestro de todos nosotros, al glorioso creador de la nueva música”.
La relación de amistad y de mutua admiración entre los dos autores esenciales de la música francesa y española
del siglo XX, había comenzado ya en 1906, cuando un joven Falla pidió consejo epistolar a su idolatrado
Debussy para interpretar su música. La respuesta que llegó desde París de puño y letra fue inequívoca: “Lo
mejor, a mi parecer, es que siga usted su sentimiento personal… Para un músico como usted no debe ser difícil,
y creo que puedo confiar plenamente en su buen gusto”. Meses más tarde, en el Teatro de la Comedia de
Madrid, Manuel de Falla pudo tocar por primera vez en público la música de Debussy, haciendo la parte pianística
(en sustitución del arpa) bajo la dirección orquestal de Tomás Bretón.
Desde entonces la comunicación fue incesante: Falla recibió consejos acerca de ciertos detalles de La vida
breve, incluso de algún proyecto de ópera que nunca se llegó a escribir. Meses más tarde llegó el primer encuentro
personal en la casa del compositor en París, un encuentro que multiplicó, en la distancia y en la cercanía,
las muestras de amistad y de mutua admiración.  La más célebre de las misivas enviadas por Falla tiene
forma de postal coloreada con la imagen de “La Puerta del vino” de la Alhambra, que dio lugar, como bien es
conocido, a una de las más hermosas páginas pianísticas del maestro francés, que jamás llegó a conocer la
ciudad granadina.
Esta decisiva relación entre Falla y Debussy, en el año en que se conmemora el centenario de la muerte del
compositor francés, se refleja de forma emocionante en esta exposición, concebida una vez más por gentileza
del Archivo Manuel de Falla. A pesar de su título sencillo y humilde, este Pequeño homenaje a Claude Debussy
contiene valiosísimos documentos y anotaciones que testimonian una amistad y admiración compartida en
la que no faltan algunas de las partituras de Debussy que Manuel de Falla conservó entre sus papeles, así
como alguna sorpresa visual que viene a recordar una gloriosa época de aquella “latinidad” común que el
compositor gaditano siempre defendió frente al predominio histórico de la música germánica.
Nada de casualidad hay en este encuentro, como tampoco en la confluencia con la vanguardia de su tiempo y
la vuelta a los orígenes, cada uno desde su ámbito pero siempre desde el criterio común de dos autores irreductibles: la defensa de los maestros de la música histórica francesa y española, la poesía del 27 y la del simbolismo, la cercanía de Stravinsky y de la vanguardia de la danza o del arte pictórico. Ya sabemos que Debbussy rompió con todas las convenciones de la ópera de su tiempo y que dotó al conjunto de su música de una tímbrica, una libertad rítmica y una paleta de color que cambiaron el curso de la historia de la música. Devolvió a la música escénica al mundo de los sueños, al “de lo inexplicable” sin grandilocuencias, sabiendo bien, como él mismo escribió al crítico Edwin Evans, que “la melodía es una cosa y la expresión lírica es otra”, o que la primacía del sonido ante el desarrollo motívico anunciaba un mundo nuevo frente al supremacismo germánico. En todo
ello confluyó, cada uno a su manera, con el genio de Falla: dos hombres de su tiempo, pero dos autores que
eran dueños también de su talento.
Es emocionante reconocer, en esta exposición de Casa Pinillos, aquellas muestras de amistad: objetos tangibles,
documentos manuscritos, testimonios personales, papeles minuciosamente resguardados del paso de las
décadas. Tan conmovedor como las palabras exactas y afiladas de Falla pronunciadas en el Ateneo de Madrid
en abril de 1918, todavía bajo la conmoción de la muerte de su adorado camarada: “La música de Claude Debussy
tiene dos valores distintos, aunque íntimamente unidos: el valor de la emoción pura, como obra de arte,
y el valor del principio de la verdad pura, como obra de ciencia”.

MANUEL FERRAND
Festival de Música Española de Cádiz Manuel de Falla