Marisa Martins y Rafael Bonavita

Cuerdas y pasiones

Voz, tiorba y guitarra confluyen para expresar intensamente los afectos, amores y desamores del barroco italiano y el siglo XX español

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Marisa Martins, mezzosoprano   Rafael Bonavita, tiorba y guitarra

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Programa

CLAUDIO MONTEVERDI (1567-1643)
Si dolce è il tormento
Quel sguardo sdegnosetto

TARQUINIO MERULA (1595-1665)
Folle è ben che si crede

GIROLAMO FRESCOBALDI (1583-1643)
Se l’aura spira
O mio cor
Cosí mi disprezzate

GIOVANNI FELICE SANCES (c. 1600-1679)
Usurpator tiranno

BENEDETTO FERRARI (1603-1681)
Amanti, io vi so dire

MATILDE SALVADOR (1918-2007)
Los bilbilicos
A la una
Yo me levantí un lunes

ROBERT GERHARD (1896-1970)
La indita
La lobada
La ausencia

FEDERICO GARCÍA LORCA (1898-1936)
Anda jaleo
Las tres hojas
Nana de Sevilla
La Tarara

ENRIQUE GRANADOS (1867-1916)
Amor y odio
El tra la la y el punteado
El mirar de la maja
Callejeo
El majo discreto

Marisa Martins y Rafael Bonavita

Marisa Martins inició sus estudios en Buenos Aires, continuándolos en el Conservatorio Superior de Barcelona. Su repertorio operístico abarca principalmente la obra de Monteverdi, Mozart y Rossini, trabajando en el Teatro Real y Teatro de la Zarzuela de Madrid, La Monnaie de Bruselas o en los festivales de Pésaro y Mozart de A Coruña, entre otros. Ha trabajado con directores de la talla de René Jacobs, Harry Bicket, Giovanni Antonini, Fabio Biondi, Christopher Hogwood, Alberto Zedda, Ottavio Dantone, Attilio Cremonesi, entre otros. Destacan sus trabajos  combinando música y danza contemporánea, colaborando con reconocidos coreógrafos como Trisha Brown, Joachim Schloemer y Charles Moulton. Galardonada con el Orphée d’Or 2008 en la categoría “Grandes Voix Humaines.

Rafael Bonavita es diplomado en la célebre Schola Cantorum de Basilea, Suiza, siendo a día de hoy uno de los máximos intérpretes de los instrumentos antiguos de cuerda pulsada. Interesado siempre por la integración entre diversos estilos y tendencias, busca la conexión entre la música antigua y la actual sin perder rigurosidad, así como la cercanía con el público. Tras años de colaboración con directores como Jordi Savall, Marc Minkowski o René Jacobs, Rafael Bonavita enfoca su trabajo en la actualidad a su actividad solística y a proyectos más personales, asomándose con frecuencia a otros repertorios como la música contemporánea o el flamenco.

www.marisamartins.com

www.rafaelbonavita.com

Sobre el programa

A finales del siglo XVI Italia se propone romper los cánones estéticos imperantes en la música, tanto en lo que se refiere a estructuras, como a la notación o el tratamiento de las disonancias. Los intelectuales  que integraban la Camerata Fiorentina miraban el mundo a través del recientemente creado telescopio. Vincenzo Galilei, padre del pequeño Galileo, tocaba el laúd y era un teórico musical de renombre, miembro también de la Camerata. Uno de los principios básicos de la nueva estética musical fue abandonar la “antigua” y compleja polifonía, para que una sola voz, limpia, pudiera expresar los más diversos afectos y pasiones del alma humana. Ellos mismos la llamaron “La nueva música” o “La moderna práctica”, y en los libros de canciones uno de los instrumentos protagonistas para el acompañamiento fue la tiorba con sus catorce cuerdas.
La práctica del “recitar cantando” -como lo hacía Giuglio Caccini, romano que se acompañaba a sí mismo con la tiorba- y la belleza trascendente de los textos musicalizados por el gran Claudio Monteverdi y muchos de sus contemporáneos, marcaron una manera de hacer la música que rompe las fronteras del tiempo y continua siendo actual. Los principios compositivos de las canciones del siglo XX que presentamos en la segunda parte de este programa, donde el canto se acompaña con la guitarra, son esencialmente los mismos que crearon aquellos revolucionarios del primer barroco italiano. Son pasiones y sentimientos… ¿nuevos?, ¿diferentes?… probablemente no. El amor y el desamor, la soledad, la alegría o la tristeza, ahora son expresados con otras palabras, con otros acordes y giros melódicos y rítmicos que los acompañan. Pero siguen siendo cuerdas… y pasiones.

Cordes i passions. Parte Española