Orquesta de Córdoba

Concierto de Inauguración

Obras de Antón García Abril y de Georges Bizet

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Isabel Villanueva, viola  Michael Thomas, director

Programa

Primera parte

ANTÓN GARCÍA ABRIL (1933)

Cantos de Ordesa, concierto para viola y orquesta (2012)

Andante-Poco più mosso-Allegro-Andante sosegado- Allegro

Segunda parte

GEORGES BIZET (1838-1875)

L`Arlèsienne, Suite No.1, IGB 9

Ouverture. Allegro deciso (Tempo di marcia) –  Minuetto. Allegro giocoso – Adagietto. Adagio – Carillon. Allegro moderato

L`Arlèsienne, Suite No.2, IGB 9

Pastorale. Andante sostenuto assai –  Intermezzo. Andante moderato ma con moto – Allegretto moderato – Minuet. Andantino quasi allegretto – Frandole. Allegro desico (tempo di marcia)

Isabel Villanueva con la Orquesta de Córdoba dirigida por Michael Thomas

Isabel Villanueva (1988), es valorada por su expresión y gran sensibilidad, así como por su afán de difundir la viola como instrumento con voz propia. Es una de las violistas más destacadas de su generación a nivel internacional. En 2015 recibe el Premio ‘El Ojo Crítico’ de Música Clásica de RNE y en 2018 su album debut ‘Bohèmes’ es galardonado como ‘Mejor Álbum de Música Clásica del Año’ en los Premios MIN de la Música Independiente, siendo así la primera violista galardonada con ambos destacados reconocimientos.
Se ha presentado como solista y recitalista con piano en salas y festivales de Europa, Asia, Rusia y Medio Oriente e invitada como solista por orquestas como la Sinfónica Radio Televisión Española, los Solistas de Moscú, Sinfónica Nacional de Estonia, Sinfónica Estatal New Russia, Sinfónica Estatal de Estambúl, Filarmónica de Líbano, entre otras, con maestros como Jacek Kaspszyk, Michel Plasson, Lior Shambadal, Salvador Brotons o Andres Mustonen.
Ha sido ganadora en diversos concursos internacionales como Yuri Bashmet Competition en Moscú y en 2014 recibió el “Prix Albert Lullin” de Ginebra al instrumentista más destacado del año. En 2015 recibe el reconocimiento institucional “Marca España” y es elegida Embajadora mundial del talento español por Clear Channel.
En la actualidad toca una viola Enrico Catenar (Turín, 1670) y utiliza cuerdas Peter Infeld, siendo artista adjunta a Thomastik-Infeld (Viena).

Michael Thomas, director. Comienza sus estudios musicales con 8 años de edad y a los once accede a la Joven Orquesta Nacional de Gran Bretaña, convirtiéndose en el integrante más joven hasta ese momento. Prosigue sus estudios en Salzburgo, de la mano de Sandor Végh e inicia su formación como director a los diecisiete años en el Royal Northern College of Music (RNCM) de Manchester, con el maestro Timothy Rhenish, graduándose con honores y recibiendo el Premio Bass Charrington.
En 1978 fundó la Manchester String Orchestra, posteriormente renombrada como Kreisler Orchestra, con la que obtuvo el Premio de Juventudes Musicales de Belgrado y con anterioridad, en 1971, creó el Cuarteto Brodsky, agrupación que ofreció multitud de conciertos por todo el mundo, así como grabaciones discográficas, para televisión y radio.
Desde 2000 hasta 2011, ha sido director titular de la Orquesta Joven de Andalucía y actualmente es director titular de la Orquesta Ciudad de Almería, Orquesta Bética de Cámara de Sevilla (fundada por M. de Falla en 1924) y la Joven Orquesta Mediterránea, actividad que compagina con la de concertista y compositor.
Su visión global del arte y su inquietud por profundizar en la esencia de otros estilos musicales, le han llevado a colaborar con artistas de muy diversa índole: Elvis Costelo, Paul McCartney, Björk, Kiko Veneno, Ian Carr, o Raimundo Amador, lo cual ha forjado un sello muy personal en su forma de entender la música y en su lenguaje como intérprete.

La Orquesta de Córdoba dio su primer concierto en el Gran Teatro el 29 de octubre de 1992 bajo la batuta de su fundador y director titular, Leo Brouwer, y con el padrinazgo artístico de Adolfo Marsillach y de Rafael Orozco. Son sus promotores institucionales la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba.
Desde entonces ha ofrecido ya casi dos mil conciertos en escenarios por toda España y fuera de ella. Ha estrenado con carácter absoluto obras de numerosos compositores. En el terreno discográfico, la Orquesta de Córdoba tiene 44 grabaciones publicadas.
La Orquesta desarrolla una importante labor educativa y de atención a los jóvenes a través de distintos programas, gracias a la Delegación e Infancia y Juventud del Ayuntamiento de Córdoba y a los convenios con el Conservatorio Superior de Música y la Orquesta Joven de Andalucía, o las colaboraciones con la Universidad de Córdoba y la Diputación Provincial para impulsar la música en el ámbitos educativos.
Es un dato a destacar que la OC es la formación musical que más repertorio sinfónico existente para guitarra ha interpretado.

Notas al programa

Los cinco aires de carácter que contiene este concierto para viola, más conocido por el sobrenombre de Cantos de Ordesa, encierran sugerentes visiones musicales producto de la experiencia del maestro Antón García Abril en sus estancias en este hermoso valle de la oscense comarca de Sobrarbe.
Su fluctuante inicio orquestal es seguido de manera natural por el instrumento solista produciéndose un diálogo que desarrolla el motivo que abre la obra, que ya apunta una tendencia neorromántica. Dobles cuerdas de la viola y las tiernas y deliciosas modulaciones de la sección de madera, que producen expresivos contrastes, dibujan un imaginado canto paisajístico sin pretensión programática alguna, dando la sensación de que sus sones surgen de la imponente naturaleza del Valle de Ordesa, especialmente del discurrir de sus arroyos y torrentes, como se desprende de las palabras del compositor cuando dice: “He procurado beber de las aguas puras de los manantiales que nacen de la tierra. Me ha guiado esa música inquietantemente bella del silencio, sobre el cual se escuchan las dulces sonoridades de los aleteos mágicos y serenos de los vuelos de las aves jugando con el viento que las conduce a espacios múltiples de belleza. He caminado en silencio. He sentido el calor emocional al contemplar los glaciares. He sentido la dulce caricia del viento portador de suaves aromas inimitables. Mis ojos se han llenado de flores silvestres, mi alma ha vivido un espacio de espiritualidad que me encaminó a crear este concierto”.
A modo de sumario, son complementarias las reflexiones que sobre este concierto de viola hace también Antón García Abril: “He escrito para piano, guitarra, violín, violonchelo… me faltaba la viola, que tiene un ámbito sonoro de gran humanidad. Uno de los motores de esta obra fue el deseo de trabajar para este instrumento. La obra no pretende, en absoluto, ser música descriptiva, sin embargo, no puedo negar, que todos los impulsos recibidos ante la contemplación de tan inmensa belleza han sido la motivación para crear estos Cantos de Ordesa”.

La primera suite para orquesta de L’Arlésienne es una composición en cuatro movimientos extraída de la música incidental que Georges Bizet compuso para el drama que, con el mismo título, escribiera Alphonse Daudet, cuyo argumento estaba contenido primigeniamente en el sexto de su colección de relatos Lettres de mon moulin, siendo un fracaso su estreno, que tuvo lugar en el Théâtre du Vaudeville de Paris el 1 de octubre de 1872. De esta première se salvó la partitura, que fue bien acogida por la crítica, lo que llevó al compositor a plantearse la posibilidad de integrar algunos de sus episodios más atractivos en una obra aparte, que resultó tener un gran éxito en su presentación.
Con una orquestación amplia integrada por madera a dos más corno inglés, un saxofón alto, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, percusión (timbales y pequeña batería), arpa o piano y completa sección de cuerda, se inicia con la obertura del melodrama, aquí titulado Preludio, que contiene la llamada Marcha de los reyes, transformación de un viejo villancico provenzal, al que siguen unas variaciones, destacando posteriormente el motivo del Inocente cantado por el saxo, toda una novedad tímbrica para la época. Finalmente concluye con el del amor fatal del héroe, Frédéric, interpretado con apasionada expresividad por la cuerda y los metales. El segundo movimiento es un minueto contenido en el número decimoséptimo del melodrama. Es una especie de danza popular a modo de scherzo con un cadencioso trío de bella factura.
El Adagietto que contiene el tercer tiempo es una de las páginas más conmovedoras y sensibles de Bizet. Corresponde al número decimonoveno de la obra original. Todo un canto de amor entre dos viejos enamorados (Balthazar y Reanaude) que, después de mucho tiempo, se declaran su amor. El Carrillon, que sigue inmediatamente en la música incidental al minueto antes citado, describe la fiesta del tercer acto en el patio de Castelet. Es un obstinado pasaje imitando campanas a cargo de las trompas y el arpa, contrastado por un precioso trío a modo de siciliana antes del fortissimo final.

La Suite nº 2 de L’Arlésienne también tiene cuatro movimientos, elegidos en su totalidad por Ernest Giraud, compositor amigo de Bizet, cuatro años después de la muerte de éste. Sólo añade a la orquestación de la primera un piccolo, que toca la segunda flauta, y un tercer oboe. Una Pastoral abre la obra, correspondiendo sus sones al número siete de la música escrita para el melodrama de Daudet. Es curioso su rebrincado intermedio en el que el flautín es implementado por la caja tocada a modo de tamboril. Le sigue Intermezzo, perteneciente al decimoquinto pasaje de la obra original de Bizet. Es una pieza lúgubre en la que el saxo tiene un efecto salvífico con una preciosa melodía que Daudet admiraba como acentuado complemento musical del sentimiento amoroso de Vivette por Frédéric.
Para el tercer tiempo, Menuet, extrae Giraud una melodía de la ópera La bella muchacha de Perth de Bizet, rompiéndose así el origen común de todas las piezas de ambas suites. Acompañados por el arpa, la flauta y el oboe se reparten el protagonismo en la cantinela que se desarrolla, a la que se incorpora posteriormente el saxo, que a modo de contracanto asume el protagonismo final. La obra termina con una desenfrenada farandola, danza provenzal que aquí, con exuberante vitalidad, describe, incorporando el motivo de la Marcha de los reyes que abría la primera suite, una tumultuosa fiesta popular.
Concluye así este doble recuerdo musical al drama de Daudet en el que Frédéric se debate entre su amor por una atractiva campesina, Vivette, y la pasión que le produce la irresistible seducción de una encantadora arlesiana. Perdido en la desesperación por tal tensión sentimental termina quitándose la vida.

José Antonio Cantón

Orquesta de Córdoba