Real Orquesta Sinfónica de Sevilla

El Caballero Cervantes

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Ruth Rosique, soprano  Josep Miquel Ramon, barítono Pablo García López, tenor Andrés Salado, director

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Programa

Primera Parte

TOMÁS MARCO (1942)

Medianoche era por filo (2004)

MAURICE RAVEL (1875-1937)

Don Quichotte à Dulcinée, para barítono y orquesta (1932-33)
-Tres poemas de Paul Morand (1888-1976)

I. Chanson Romanesque (Moderato).
II. Chanson épique (Molto moderato).
III. Chanson à boire (Allegro).

Josep Miquel Ramón, barítono

Segunda Parte

MANUEL DE FALLA (1876-1946)

El Retablo de Maese Pedro (1919-23) (vers. Concierto)

(Adaptación musical y escénica de un episodio de “El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes)

  • El Pregón.
  • La Sinfonía de Maese Pedro.
  • Cuadro I. La corte de Carlo Magno.
  • Cuadro II. Melisendra.
  • Cuadro III. El suplicio del Moro.
  • Cuadro IV. Los Pirineos.
  • Cuadro V. La fuga.
  • Cuadro VI. La persecución.
  • Final

Don Quijote: Josep Miquel Ramón, barítono
Maese Pedro: Pablo García-López, tenor
El Trujamán: Ruth Rosique, soprano

Andrés Salado, director

La ROSS dirigida por Andrés Salado en el FMEC

La Orquesta Sinfónica de Sevilla inició su largo rodaje allá por enero de 1991. Hoy día es ya un referente obligado y un bien cultural indiscutible de la ciudad de Sevilla y de su entorno. En el panorama nacional e internacional, ha conseguido un destacado lugar reconocido, ya en 1995, con el título de Real concedido por Don Juan Carlos I.

Han sido sus directores titulares y/o artísticos Vjekoslav Šutej, Klaus Weise, Alain Lombard, Pedro Halffter y John Axelrod, su Director artístico y musical actual.

La actividad sinfónica de la ROSS, centrada en el repertorio tradicional y contemporáneo, presta especial atención a la música española, a la recuperación de obras poco interpretadas y a músicas menos usuales como la de cine y la popular, con una amplia temporada de abono, conciertos didácticos y participando como orquesta de foso en la temporada lírica y de danza del Teatro de la Maestranza.  La agrupación realiza giras nacionales e internacionales y grabaciones discográficas para radio y televisión.

Destaca su participación habitual en los festivales internacionales de Granada y Santander, en los de Úbeda y de Música española de Cádiz, así como en las principales salas de conciertos del país. Internacionalmente ha girado por Alemania, Austria, Italia, Portugal, Puerto Rico, Japón y en la República Popular China. Asimismo, en febrero de 2009 realizó una gira por Centroeuropa: Stuttgart/Liederhalle, Viena/Konzerthaus, Frankfurt/Alte Oper, Dusseldorf/Tonhalle, Mannheim/Rosengarten, Hannover/Kuppelsaal, Hamburgo/Laeiszhalle y Zurich/Tonhalle con enorme éxito de crítica y público.

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Andrés Salado es uno de los directores de orquesta españoles más sobresalientes de la generación de los 80. Tras estudiar piano, violín y flauta barroca, optó finalmente por la especialización de percusión, titulándose en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Más tarde, tras una amplia experiencia como intérprete en diversas orquestas, inicia sus estudios de dirección orquestal. Se forma así con los maestros Miguel Romea, Peter Rundell, Jorma Panula, Sandro Gorli, Peter Gülke, Peter Eötvös y Antoni Ros Marbà.
Ha dirigido gran parte de las principales orquestas españolas, como la Orquesta Nacional de España, Orquesta Sinfónica de RTVE, Orquestra Simfònica de Barcelona y Nacional de Catalunya, Real Filharmonía de Galicia, Oviedo Filarmonía, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, las orquestas sinfónicas de Madrid, Bilbao, Tenerife, Navarra, Euskadi, Extremadura, Islas Baleares, Valencia; así como muchas de las jóvenes orquestas del país. A nivel internacional, ha dirigido importantes agrupaciones: Orquesta Sinfónica Nacional de México, Orquesta Sinfónica de Yucatán, Orquesta Sinfónica de Oporto “Casa da Musica”, Divertimento Ensemble, Salzburg Chamber Soloist en la Mozarteum Sommerakademie y la Lucerne Festival Academy Orchestra en el Festival de Lucerna, entre otras.
Ganador del premio Princesa de Girona de Artes y Letras 2016, Andrés Salado es Director Artístico y Titular de la Joven Orquesta de Extremadura y de la Orquesta Opus 23.

Ruth Rosique realiza sus estudios de canto entre el Real Conservatorio Manuel de Falla de Cádiz, el Conservatorio de Guadalajara y el Conservatorio Superior de Música de Valencia con Ana Luisa Chova.
Actúa como solista en los auditorios y salas más importantes tanto del territorio nacional (Palau de la Música de Valencia, Gran Teatre del Liceo, Auditori y Palau de la Música de Barcelona, Teatro de la Maestranza de Sevilla, Auditorio Nacional de Madrid, Teatro de la Zarzuela, Teatro Real de Madrid, Teatro Monumental de Madrid, etc.) como de Italia (Teatros Comunale de Modena, Regio de Parma, delle Muse de Ancona, La Fenice de Venecia, San Carlo de Nápoles, Maggio de Florencia, Cremona, Bari, Verona, Regio Emilia, Siena, Cagliari…), EE.UU (Carnegie Hall de Nueva York, Boston Early Music Festival), Alemania, Francia, Portugal, Egipto, etc.
Ha cantado junto a la Orquesta Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, Orquesta y Coro de Valencia, Orquesta de Córdoba, Orquesta Ciudad de Granada, Coro y Orquesta Nacional de España, Orquesta Sinfónica de Galicia, Orquesta Barroca de Sevilla, Al Aire Español, etc.; y trabajado con directores de la talla de Michel Plasson, Josep Pons, Pinchas Steinberg, Robert King, Johnathan Webb, Christophe Coin, Christopher Hogwood, Salvador Mas, Jesús López Cobos y otros muchos.

Josep Miquel Ramón estudia canto en el Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de Valencia con Ana Luisa Chova y posteriormente con Aldo Baldin, Juan Oncina y Felisa Navarro.
Invitado por la mayoría de las orquestas sinfónicas españolas, ha colaborado con orquestas internacionales como la Orchestra dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia (Roma), Orchestra Nazionale della RAI (Turín), Toronto Symphony Orchestra, Los Angeles Philharmonic, New York Philharmonic o Israel Philharmonic Orchestra, entre otras, siempre con grandes directores.

Pablo García López realiza sus estudios de canto en el conservatorio de Córdoba con el tenor Juan Luque. Más tarde, amplía sus estudios de canto en la Universität Mozarteum de Salzburgo y en el Centre de Perfeccionamiento Plácido Domingo del Palau de les Arts de Valencia. Actualmente continúa su formación en Berlín y Madrid junto a John Norris, Fran Parrado y el tenor Joel Prieto.
Desde su debut en el Teatro Villamarta de Jerez es invitado a prestigiosos teatros de ópera: Royal Ópera Wallonie de Lieja, Ópera de Lausanne, Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, Teatro Comunale de Treviso, Theatre du Capitole de Toulouse, Teatro del Silenzio, Villamarta de Jerez, Teatro Real de Madrid, Festival Internacional de Música de Granada, el Teatro Campoamor de Oviedo, Teatro de La Zarzuela,  Festival De Música de Santander…
Ha trabajado junto a Zubin Mehta, Jesús López-Cobos, Riccardo Chailly, Omer Meir Wellber, David Parry, Corrado Rovaris, Calixto Bieito, Emilio Sagi, Jean-Louis Grinda o Lindsay Kemp, entre otros.

Sobre el programa: El Caballero Cervantes

El presente programa rinde homenaje al genio cervantino a través de tres de las cientos de obras musicales que ha inspirado El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
La primera obra en programa, Medianoche era por filo, de Tomás Marco (1942) es una música nocturna de cámara para orquesta de cuerda, basada en la Segunda Parte, Capítulo IX de la obra cervantina, que empieza con «Media noche era por filo, poco más o menos, cuando Don Quijote y Sancho dejaron el monte…»
En esta obra, Marco escribe cuartos de tono, solos instrumentales, distintos climas tímbricos, fugaces rasgos melódicos, glissandos y fragmentos polifónicos en una creación libre sobre el tema quijotesco.
A lo largo de su trayectoria compositiva, Tomás Marco, alumno de Boulez, Stockhausen, Maderna y Adorno, hace una gran aportación a las artes escénicas quijotescas por la búsqueda de nuevos lenguajes, la experimentación y el intercambio con otras disciplinas, recuperando elementos antiguos y transformándolos con el código estético de la modernidad y vanguardia. De este modo, además de Medianoche era por filo, que se escuchará en el concierto de hoy, también ha compuesto El Caballero de la Triste Figura, Ensueño y resplandor de Don Quijote (2004) o Cabalgata de Dulcinea y Aldonza.

En 1932 el director cinematográfico austriaco G. W. Pabst se hallaba trabajando en lo que sería la primera adaptación sonora de las aventuras del Caballero de la triste figura. El ambicioso proyecto incluía al legendario bajo ruso Feodor Chaliapin como protagonista. Pabst decidió que el personaje debía cantar cuatro canciones con letra de Paul Morand, que era uno de los guionistas. En una extraña maniobra, Pabst encargó las canciones a cinco compositores: Maurice Ravel, Jacques Ibert, Manuel de Falla, Darius Milhaud y Marcel Delannoy. Cada uno de ellos creyó que era el elegido para el proyecto lo que claramente acabaría causando un conflicto. Pabst deseaba que el elegido fuera Ravel, pues era, sin duda alguna, el más prestigioso de todos y vivía su momento profesional más dulce. Sin embargo, por aquel entonces el compositor se hallaba enfermo, con una enfermedad neurodegenerativa que empezó a afectarle tanto física como psíquicamente y que provocó que, en muy poco tiempo fuera incapaz de reconocer su propia música. Por todo ello, las tres canciones que logró completar para Pabst en versión para voz y piano: Don Quijote a Dulcinea, constituyeron un extenuante esfuerzo. Para la versión orquestal, fue asistido por sus amigos los músicos Manuel Rosenthal y Lucien Garban, pues Ravel ya nunca volvería a componer.
Sin embargo, el esfuerzo no dio los frutos deseados. Harto de esperarle, Pabst se decantó por las cuatro canciones compuestas por Ibert. Cuando Ravel supo del juego, decidió demandar al director y a la productora pero finalmente, su enfermedad y también el hecho de que su amigo Ibert no supiera nada de aquellos turbios manejos, le hicieron desistir de ello. Paradójicamente, sus tres canciones son infinitamente más conocidas que las que suenan en la película. A falta de Chaliapin, fueron estrenadas por el barítono Marthial Singer en diciembre de 1934 en el Teatro Chatelet de París, con la dirección orquestal de Paul Paray.
Ravel se decantó por distintas danzas de origen hispano para escribir cada canción. La primera de ellas, la Romanesca, se basa en realidad en la “guajira”, cuyo origen es evidentemente cubano si bien figura como palo del flamenco y de la cual tenemos un ilustre ejemplo en La revoltosa de Chapí. La Canción épica mira en cambio al norte, y al zortziko, forma que el vascofrancés Ravel, nacido en Cibour conocía bien. El ciclo concluye con la Canción báquica cuya referencia inequívoca es la jota aragonesa.

Si hay una obra española que recrea el Quijote como pocas esa es El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, estrenada en 1923. Esta ópera de cámara de apenas media hora de duración surgió a raíz de una propuesta de la Princesa de Polignac, que quería estrenar en su palacio de París una obra para una orquesta de cámara y pocos personajes. Falla visualizó de inmediato el episodio XXVI de la segunda parte de Don Quijote, en el que el caballero asiste a una representación de títeres a cargo de Maese Pedro (en realidad el galeote Ginés de Pasamonte). Don Quijote acaba confundiendo realidad y ficción una vez más al presenciar el romance de Don Gayferos y arremete con su espada contra el guiñol para ayudar a la pareja protagonista a escapar de los moros. Lo que empezó siendo un proyecto modesto adquirió una extraordinaria envergadura cuando Falla tuvo la idea que de la ópera fuese protagonizada por las marionetas de Hermenegildo Lanz (colaborador de Lorca en los “Títeres de cachiporra”). Respetando escrupulosamente a Cervantes, Falla se maneja con tres cantantes: Maese Pedro (tenor), Don Quijote (bajo o barítono) y Trujamán (que suele ser cantado por un niño soprano aunque también lo abordan intérpretes femeninas). Falla abandona aquí su entraña popular andaluza y evoca la música española de los siglos XV y XVI gracias a los estudios de Felipe Pedrell. Y sin embargo, logra conjugar el espíritu de esta época pretérita con un lenguaje de una extraordinaria modernidad. “Los ritmos, las melodías, así como el tejido instrumental, están basados sobre los elementos esenciales de la música natural española” escribe Falla, advirtiendo que el uso del documento popular auténtico es muy restringido. “La sustancia de la vieja música, noble o popular española es, repetimos, la sólida base sobre la cual se ha organizado esta composición, cuyos medios y procedimientos musicales cambian según las épocas que estos pretenden evocar”. Más claro fue, sin embargo, Poulenc para el que El retablo de Maese Pedro olía a “vino castellano y queso manchego, ese queso español tan sabroso”.