Rolanda Ginkute y Vadim Gladkov

Rolanda Ginkute, violín (Ganadora del Premio Internacional de Interpretación Intercentros Melómano)

Vadim Gladkov, piano

 

WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)

Sonata La mayor KV305

RICHARD STRAUSS (1864-1949)

Sonata para violin y piano en mi bemol mayor Op. 18

MANUEL DE FALLA (1876-1946)

Danza española n.1 (de la ópera La vida breve)

FRANZ WAXMAN (1906-1967)

Fantasía sobre temas de Carmen de Bizet Op. 25

Rolanda Ginkute y Vadim Gladkov

Rolanda Ginkute fue Primer Premio del XVI Certamen Internacional Intercentros Melómano, además de Premio Especial a la Mejor intérprete de cuerda. La violinista lituana comenzó a tocar el violín a la edad de 5 años. Dos años más tarde, recibió su primer premio en el Concurso Internacional de Violín en París, celebrado en honor a Glazunov. Desde entonces no ha cesado de acumular galardones obtenidos en concursos nacionales e internacionales, ha sido obsequiada con el premio “Reina Marta” de Lituania y con la beca de la Fundación Mstislav Rostropovich, y laureada con prestigiosos reconocimientos como el mencionado Intercentros Melómano,  gracias al cual podremos disfrutar de su interpretacion en el marco del Festival de Música Española de Cádiz, colaborador habitual del Certamen.
Como intérprete ha debutado en La Berliner Philharmonie, Kölner Philharmonie, De Doelen en Rotterdam y como solista ha tocado con numerosas orquestas extranjeras, entre otras, con la Orquesta de Cámara “Virtuosos de Moscú”.

Vadim Gladkov se graduó en la Academia Nacional de Música “P. I. Tchaikovsky” de Ucrania, donde obtuvo el Diploma de Solista con Mención honorífica. Más tarde continuó sus estudios en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid.
Es ganador de numerosos Concursos Internacionales, como el Gran Premio en el IX Concurso Internacional de Piano “Da Cidade do Porto”, el Primer Premio en el XII Concurso Internacional de Piano de Ibiza y el Primer Premio y Medalla de Oro en el I Concurso Internacional “N. Lysenko” (Kiev). Concertista con un amplio abanico de conciertos nacionales e internacionales a sus espaldas, ha tocado en auditorios tan destacados como el Santory Hall, Concertgebouw, Rudolfinum, Auditorio de Zaragoza, Teatro Real de Madrid, Palacio de Festivales de Cantabria, etc. Actualmente, entre otras actividades, compagina la labor interpretativa con la docente en la Escuela Superior de Música Reina Sofía como Profesor Pianista Acompañante en la Cátedra de Violín, cuyo titular es el Profesor Zakhar Bron.

Sobre el programa

Wolfgang Amadeus Mozart fue conocido principalmente por su prodigioso y temprano talento para la música y por haber compuesto más de 600 obras en tan sólo 35 años de vida.
La sonata KV305 en La mayor pertenece al grupo de sonatas compuestas durante su estancia en Mannheim en 1778. Esta sonata consta de dos movimientos: un Allegro lleno de fuerza y un tema con variaciones de mayor delicadeza. Según J.Ch. Bach esta sonata personifica la despreocupada alegría de la juventud.

Richard Strauss representa el final del espíritu romántico entrando en la época moderna. Sus obras maestras, como las óperas, lieder y poemas sinfónicos, a día de hoy nos siguen fascinando con su expresividad. En el año 1887, durante una representación de la nueva ópera Hansel y Gretel de Engelbert Humperdinck donde ejercía de jovencísimo director el propio Strauss, conoció a la que sería su gran amor e inspiración durante muchos años: la soprano Pauline de Ahna. Ese mismo año escribirá  su única Sonata para violín y piano en mi bemol mayor Op. 18, obra que refleja con claridad la fascinación del enamoramiento que sentía en aquel momento el gran compositor. La obra destaca por su belleza lírica y sus exigencias técnicas, tanto para el violinista como para el pianista. Al oírla, se escucha claramente su gusto por la ópera, gracias a las ricas líneas melódicas envueltas por el acompañamiento del piano, a menudo intrincado, dejando entrever el gran nivel que tenía el propio Strauss como pianista. En la primera presentación pública en Múnich, un año más tarde del estreno oficial, el propio Strauss se sentó al piano a tocar su sonata.

Durante las primeras décadas del siglo XX, Manuel de Falla se ganó una reputación internacional, siendo el compositor español más destacado de su generación. Influenciado por los ritmos y armonías de las canciones y bailes populares de su Andalucía natal, la música de Falla ha sido descrita como la representación del “espíritu de España en estado puro”.
La primera obra importante del compositor fue la premiada ópera La vida breve, (1904-1913) excepcional por el sentido de su música instrumental y vocal, a veces incluyendo el coro sin palabras imitando el papel orquestal. La ópera cuenta la historia de Salud, una gitana de Granada que está enamorada de Paco, un señorito que se ha prometido con una joven perteneciente a una familia rica. A pesar del juramento de lealtad que Paco ha hecho a Salud, se casa con su prometida y rechaza el amor de la gitana que muere implorando a sus pies el día de la boda.
Aunque rara vez se escenifica la ópera completa, es frecuente la interpretación de la adaptación de la danza temperamental para violín y piano del famoso violinista y compositor austriaco Fritz Kreisler (1875-1962).

Paradójico o no, la Fantasía sobre temas de la ópera de Carmen de Bizet que nos hace sentir el espíritu de la música española fue escrita por un compositor alemán de nacionalidad estadounidense,  Franz Waxman. Conocido principalmente por sus trabajos en el ámbito de la música cinematográfica, la imaginación visual de este compositor era extraordinaria. Entre sus numerosas bandas sonoras  escribió la música para la película Humoresque, debiendo adaptar la composición de una ópera para la interpretación de un violinista y orquesta. La famosa Fantasía sobre la ópera de Carmen fue parte de la banda sonora de este filme, estrenada en el año 1946 e interpretada por Isaac Stern, y es hoy una de las piezas más prestigiosas y virtuosas del repertorio violinistico.  El violinista tiene la difícil tarea de pintar la ópera, sus personajes y escenas con su sonido, usando únicamente la capacidad y los colores del violín: la sangre caliente de la cigarrera gitana Carmen, el triangulo de amor entre el soldado joven Don José y el torero Escamillo y el final dramático, la muerte. La obra llega al gran final con un tempo que alcanza los límites del virtuosismo violinistico.

Rolanda Ginkute. Sonata op.18 R.Strauss