
Este espectáculo se inspira en los poemas y la experiencia vivida por Federico García Lorca de 1929 a 1930 en Nueva York durante su estancia en la Columbia University.
El espectáculo es una evocación del mundo interior de Lorca, que se ve inmerso en un universo muy ajeno a su Granada natal, a sus temáticas habituales y a sus puntos de referencia, y que da lugar al nacimiento de su obra futura. La ola de emociones provocadas en el poeta por esa ciudad imponente, en plena crisis económica y social, vuelve la temática violenta y oscura, y la imaginería lorquiana se llena de metáforas en las que los paisajes y las figuras, envueltas en simbolismo, contraponen naturaleza y urbe, en un proceso apasionado por plasmar lo que le rodea.
Su primer acercamiento a elementos de la cultura que visita, como Wall Street, el barrio negro de Harlem, la abundancia y la pobreza como sólo se unen en una gran ciudad, la soledad y las multitudes, provocan en el poeta una marea de sensaciones que impregnan cada página del texto. Tan solo un rayo de luz surge de este viaje, el descubrimiento de La Habana que concluye su viaje iniciático.
Tanto la coreografía como la música, parten de todo este universo lorquiano, y buscan la evocación del mismo, más que la mera narración.
Un grupo de veinte bailarines, de diferentes disciplinas, se adentran en las palabras y las imágenes, buscando con sus movimientos hallar el aliento mismo del poeta. Asimismo, la música se asoma a las palabras partiendo de estos dos lenguajes, el flamenco como una encarnación del poeta, sus coordenadas y su pasado, y el jazz como reflejo emocional de la urbe que le rodea, Nueva York.
Andrés Marín es el hilo conductor de la obra, interpretando al poeta en su encuentro con ese nuevo mundo. Blanca Li encarna la inspiración y las palabras que surgen en la mente del poeta.
Encontramos pocas referencias explicitas al texto, desarrolladas a través de extractos de poemas cantados por la gran cantaora Carmen Linares o Encarnita Anillo, a la que contesta el cantante Rob-Li, dando al espectáculo el acceso a diferentes grados de abstracción y mestizaje.
A todo esto se suman la escenografía, la luz y las proyecciones de vídeo de ambientes con reflejos metálicos, confrontación entre la naturaleza y la tecnología, que sirven de fondo a un espectáculo multidisciplinar y apasionado, en un sueño sobre Lorca, Granada y Nueva York juntos.
Blanca Li
Haz click en la imagen de la izquierda para ver el video de Poeta en Nueva York en la edición del año 2007*
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«No os voy a decir lo que es Nueva York por fuera, (…) ni voy a narrar un viaje, pero si mi reacción lírica con toda sinceridad y sencillez; sinceridad y sencillez dificilísimas a los intelectuales, pero fácil al poeta. (…)
Los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son: arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia. En una primera ojeada, el ritmo puede parecer alegría, pero cuando se observa el mecanismo de la vida social y la esclavitud dolorosa del hombre y máquina juntos, se comprende aquella típica angustia vacía que se hace perdonable, por evasión, hasta el crimen y el bandidaje. (…)
Yo, solo y errante, agotado por el ritmo de los inmensos letreros luminosos de Times Square, huía (…) del inmenso ejército de ventanas donde ni una sola persona tiene tiempo de mirar una nube o dialogar con esas delicadas brisas que tercamente envía el mar sin tener jamás una respuesta. (…)
Y me lanzo a la calle y me encuentro con los negros. En Nueva York se dan cita las razas de toda la tierra, pero chinos, armenios, rusos, alemanes siguen siendo extranjeros. Todos menos los negros. Es indudable que ellos ejercen enorme influencia en Norteamérica y, pese a quien pese, son lo más espiritual y lo más delicado de aquel mundo. (…)
Lo impresionante por frío y por cruel es Wall Street. Llega el oro en ríos de todas las partes de la tierra y la muerte llega con él. En ningún sitio del mundo se siente como allí la ausencia total del espíritu; manadas de hombres que no pueden pasar del tres y manadas de hombres que no pueden pasar del seis, desprecio de la ciencia pura y valor demoníaco del presente. (…)
Yo tuve la suerte de ver por mis ojos el último «crack» en que se perdieron varios billones de dólares, un verdadero tumulto de dinero muerto que se precipita al mar, y jamás, entre varios suicidas, gente histérica y grupos desmayados he sentido la impresión de la muerte real, la muerte sin esperanza, la muerte que es podredumbre y nada más, como en aquel instante, porque era un espectáculo terrible pero sin grandeza. (…)
El Chrysler Building se defiende del sol con un enorme pico de plata, y puentes, barcos, ferrocarriles y hombres los veo encadenados y sordos; encadenados por un sistema económico cruel al que pronto habrá que cortar el cuello, y sordos por sobra de disciplina y falta de la imprescindible dosis de locura.»
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