Museo Bellas Artes de Sevilla. versión imprimible

colecciones: propuestas de recorrido

Planos planta alta y baja.
Planos planta alta y baja.

La propuesta principal del museo es un recorrido por la pintura de la escuela sevillana, así como por algunos ejemplos de otras escuelas.
El edificio condiciona el recorrido principal de la visita, ya que la sucesión de salas determina la visión cronológica de la exposición.

Planta baja
La Planta baja comienza en la Sala I, que contiene los fondos expuestos de mayor antigüedad, es decir, pintura y escultura sevillana del siglo XV, y termina en la Sala V, la antigua iglesia del convento, actualmente dedicada a Murillo y a los grandes maestros que le precedieron en la primera mitad del siglo XVII.

Planta alta
La Planta alta abarca desde la Sala VI hasta la XIV y propone un recorrido desde la obra de Murillo hasta la pintura de la primera mitad del Siglo XX.
En esta planta destacan la Sala VIII, dedicada a Valdés Leal, la Sala IX, a la pintura de escuelas europeas y la Sala X, que muestra excepcionales ejemplos de la pintura de otro gran maestro de la escuela sevillana: Francisco de Zurbarán.

Sala V.
En la antigua iglesia del Convento de la Merced se exponen los grandes lienzos de altar de los autores más significativos de la pintura sevillana del siglo XVII. Se puede seguir su evolución que va desde la pervivencia de la tradición manierista, como se aprecia en el Tránsito de San Hermenegildo de Uceda y Vázquez, hasta la renovación naturalista que se acabará imponiendo. En esta generación destacan otros pintores como  Juan del Castillo, maestro de Murillo. Herrera el Viejo y  Zurbarán en el segundo tercio del siglo. En la cabecera de la sala, se exponela obra de Murillo que constata la evolución hacia el pleno Barroco. La iglesia tiene también el interés arquitectónico de ser una sala singular en el Museo y, además, se pueden contemplar las pinturas murales que Domingo Martínez realizó para decorarla en el siglo XVIII y que le fueron encargadas como exhaltación de la orden mercedaria, propietaria del convento.

Para el visitante que haya tenido un primer contacto con la colección, el museo propone un recorrido temático por los grandes maestros del Barroco sevillan
Francisco de Zurbarán, Murillo y Valdés Leal.

Francisco Zurbarán
Francisco de Zurbarán fue la personalidad artística dominante en la pintura sevillana del segundo tercio del siglo XVII. Su estilo naturalista y sobrio, impregnado de una intensa espiritualidad, gozó de un extraordinario éxito y le convirtió en el artista preferido de las principales órdenes religiosas.

Se exponen algunas obras pertenecientes a sus célebres ciclos monásticos, como los de los conventos dominicos de San Pablo y Santo Domingo de Porta Coeli de Sevilla. Destaca la importante serie de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, en la que interpreta magistralmente los principios espirituales que rigen la vida de los cartujos. Este recorrido se realizaría a través de las salas V y X.

Murillo
El estilo de Murillo dominó la pintura sevillana durante la segunda mitad del siglo XVII, proyectándose su huella hasta bien entrado el siglo XVIII.
El conjunto de pinturas que realizó para la iglesia del convento sevillano de Capuchinos es uno de los mejores de su producción y el más importante que conserva el museo. La visita se convierte en una experiencia única, ya que la Sala V, la antigua iglesia del convento, permite recrear el contexto original de este ciclo iconográfico, uno de los más importantes de la pintura sevillana del Barroco.

Para tener una visión completa de la obra de Murillo hay que acercarse a al sala VII donde están las pinturas que realizó para el convento de San Agustin
y algunos otros lienzos sueltos.

Valdés Leal
Valdés Leal fue una de las personalidades más importantes y sugerentes de la pintura barroca sevillana. Su estilo directo y enérgico, de composiciones decididamente barrocas, destaca por su fuerza expresiva y originalidad creativa. De entre las obras expuestas, las series realizadas para instituciones religiosas sevillanas ofrecen un especial interés, como las series del Convento de San Agustín, el Monasterio de San Jerónimo de Buenavista o la Casa  Profesa de la Compañía de Jesús. Este recorrido se centra principalmente en la Sala VIII.