09
21:00
Mar
Danza

WIM VANDEKEYBUS/ULTIMA VEZ

In Spite of Wishing and Wanting

Dirección, coreografía y espacio escénico Wim Vandekeybus

Música original David Byrne

Espectáculo para 10 bailarines

Estreno en España nueva versión 2015 en complicidad con el Teatro Central

Con la colaboración de la representación del Gobierno de Flandes. Embajada de Bélgica

 

En febrero del 2000, la crítica especializada saludaba con titulares de acontecimiento excepcional la irrupción en escena de la nueva creación de Wim Vandekeybus, la nueva sacudida del coreógrafo belga, la potencia primitiva de la danza del gran heterodoxo y sus diez animales/bailarines. Se trataba de la presentación de la versión original de In Spite… Lo mismo ocurrió con el público de los teatros de toda Europa en los que se presentó esta producción que ha quedado grabada en la memoria de los miles de espectadores que la disfrutaron en su momento. Esa ha sido la razón de que ese coreógrafo amigo haya decidido recuperarla con un nuevo elenco; esa, y las peticiones de cientos de productores, directores de teatros y festivales de todo el mundo que, o bien querían recuperar la antigua emoción en compañía de sus espectadores, o bien presentar por primera vez una coreografía con la que tenían una cita pendiente.

SALTOS, REBOTES, CAÍDAS LA CREACIÓN DE VANDEKEYBUS TRASCIENDE EL DESEO ANIMAL. UN ESPECTÁCULO DE DANZA AL GALOPE

En 1999, In Spite of Wishing and Wanting tuvo el efecto de una bomba. Por primera vez, Vandekeybus abandonó la química entre hombres y mujeres y dirigió su atención hacia el deseo original de un universo habitado exclusivamente por hombres, un universo encolerizado, salvaje, naif y lúdico. Imágenes de película y secuencias bailadas llenas de hechizo, al ritmo de la partitura sonora creada por David Byrne. Ahora, un nuevo elenco se incorpora a este éxito mundial.

 

Escenario desnudo, luz blanca, la escenografía sugiere un lugar fuera del mundo, angustioso, parecido a un hangar, puerta cerrada de Reservoir Dogs, donde se instala una pandilla de hombres bailando. Diez bailarinesactores de orígenes, lenguas y plásticas distintas, tónicos, fogosos, infantiles y vulnerables, masculinos y femeninos a la vez.

 

Los bailarines de Vandekeybus dominan a la perfección sus cuerpos... y sus voces. Vuelan y susurran, pisan fuerte y gimen, dan patadas y alardean, se retuercen y aúllan, se escabullen y gritan.

 

Con Vandekeybus, después de la sorpresa inicial, te quedas simplemente fascinado con esta obra maestra. Sandra Luzina, Der Tagespiegel, 29 de enero 2000.

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