Los Bienes Culturales, testimonios vivos de nuestra civilización, constituyen el más valioso patrimonio que conforma nuestra realidad y nuestro futuro. Son una herencia frágil e irremplazable cuya tutela, en Andalucía, compete a la Consejería de Cultura que comparte, solidaria, la difícil tarea de su cuidado con cuantas instituciones se sientan comprometidas e implicadas en esta responsabilidad.
El Patrimonio Histórico andaluz es, sobre todo, rico, variado y complejo, eje vertebrador de identidad y factor clave del desarrollo andaluz y por eso, las actuaciones que sobre él se desarrollan son igualmente complejas y variadas. Para adaptarse a las necesidades que ese patrimonio demanda, desde un servicio público que garantice así el derecho a la cultura, la Dirección General de Bienes Culturales, órgano responsable de su cuidado, se organiza en los Servicios de Protección, Conservación y Obras e Investigación y Difusión.