La difusión del patrimonio cultural y de las actuaciones que sobre él se desarrollan, es uno de los objetivos básicos de la Dirección General de Bienes Culturales, amparado inicialmente en los múltiples documentos de carácter internacional que situaron la premisa del conocimiento y consiguiente afecto al patrimonio, como una de las garantías de su preservación.

Pero además es importante considerar que un puntal fundamental de la eficacia en la gestión sobre el patrimonio descansa, de forma precisa, en el traslado a la sociedad de aquellos procesos y actuaciones que se realizan o tutelan desde la Administración en el ámbito del patrimonio.
Por eso, las actuaciones de conservación, como procesos complejos que, por tanto, pueden comportar unos plazos de ejecución y una inversión en ocasiones muy elevadas, requieren una difusión elaborada y eficaz.
También la investigación sobre el patrimonio requiere de su difusión a públicos distintos: los especializados, desde personas investigadoras a profesionales del patrimonio o los que demandan un nivel de simple divulgación o formación del alumnado de primaria o secundaria.
Al igual que las actuaciones de protección, que necesitan de su traslado a un número cada vez mayor de ciudadanos y ciudadanas que se ven afectados, de una u otra forma, por esas medidas que preservan nuestro patrimonio para el futuro pero que exigen, igualmente, ser explicadas para, además de ser respetadas, ser compartidas.
Pero sobre todo, es el patrimonio mismo el que exige su difusión para dar cumplimiento a un derecho fundamental en una sociedad democrática y cualquier método, sean exposiciones, publicaciones, soportes informáticos, jornadas, musealización de yacimientos o de otros núcleos patrimoniales, o cualquier otro, es digno vehículo de esa difusión siempre que se respete la premisa fundamental del respeto a su preservación.