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El documento del mes

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Noviembre 2012

Ciudad interior: Los corrales de vecinos

Corral del CondeCorral del Coliseo

 

Código de referencia: ES 41003 AHPSE 1.1.4.3.1.1.2 Comisión Provincial de Patrimonio Histórico-Artístico, 19446, 23157

Título: Expedientes de reforma

Fechas: 1976-1989

Nivel de descripción: unidad documental simple

Reglas o convenciones: ISAD (G), NEDA

Nota del archivero: Laura Pérez Vega

 

  • ¡Águeda, tu Manolo le ha tirado una china al botijo de Carmen la de Remedios, y lo ha roto entero!

  • ¡Se va a enterar! ¡Mira que le dije que no sacara al patio el tirachinas, con todos los niños chicos que tiene siempre alrededor!

  • Antonio, ¿no sale usté a la fresquita?

  • Si es que desde que murió mi María es que no tengo ganas de ná.

  • Ande, ande, véngase con los vecinos, que estamos aquí contando historias.

  • Me parece que el hijo de la de Parrao le habla a María José, la de Panduro.

  • ¿Pues no tenía ya novia el gachó?

Estas conversaciones pudieran parecer sacadas de cualquier corral de vecinos de hace 30 o 40 años. Lugares muy comunes en Sevilla, sus peculiaridades marcaban en esencia una “manera de vivir del hombre”, un “latir de algo que ha dejado de existir”.

Se tienen noticias de ellos desde el siglo XIV, y más precisas aún desde el XVI. Morales Padrón llegó a catalogar alrededor de 190 que todavía estaban en pie en 1990, muchos en estado ruinoso. Él los ha comparado con viviendas similares que aparecen en Las Canarias, otros lugares de Andalucía y Latinoamérica.

El corral de vecinos era un gran patio rodeado de habitaciones que se abrían a éste, estructurado en dos o tres niveles o plantas, y que daba cabida a un número de familias generalmente de origen humilde. Cada familia vivía en una habitación, que medía de 16 a 20 metros cuadrados, y que estaba dividida a su vez en dos pequeñas estancias sin puerta entre ellas. Había una pequeña cocina o fogones para cada familia, pero los servicios higiénicos, comunes para todos los vecinos, estaban en el patio al igual que los lavaderos. El pozo o las fuentes también eran compartidos.

Su origen se cree situado en los adarves árabes o callejones ciegos que se cerraban por la noche para garantizar la seguridad de las viviendas en su interior. Otras fuentes lo comparan con el curralaz mozárabe -corral sobre el que se abrían las puertas de las viviendas-, o con el corral de las juderías.

Sevilla fue el puerto más importante de entrada y salida para las Indias durante muchos años, y experimentó gran aumento de una población que tenía que encontrar albergue: de ahí que aparecieran abundancia de corrales diseminados por toda la ciudad.

La vida en ellos giraba en torno al patio, donde se sostenían todo tipo de actividades domésticas y de celebraciones, fiestas o acontecimientos en los que participaban los vecinos. Esta vida en común imprimía a sus moradores un estilo de vida particular en que se compartían todas las cosas, alegrías y pesares, chismorreos, secretos e intimidades. En todos, la figura de la casera destacaba como la representación de la autoridad.

Por ello, al corral de vecinos se le compara a veces con una “sociedad en pequeño” o “ciudad interior”, y por eso también Luis Montoto a finales del siglo XIX lo adopta como modelo para describir las costumbres populares de Sevilla.

La esencia del corral queda bien reflejada en el relato que una señora hizo años después de salir del suyo, para vivir en una piso: “sabía quién estaba enfermo, quién tenía novio, cómo iban los chiquillos en la escuela, quién trabajaba; se ayudaban, sentían alegrías y dolores juntos... ahora, en el piso, desconoces al vecino de al lado, ya no puedes hacer regalos o mandar coronas en común cuando muere alguien”.

La especulación inmobiliaria acabó con la mayoría, pero aún quedan algunos en la actualidad. Hemos seleccionado del fondo documental de la Comisión de Patrimonio Histórico Artístico dos ejemplos de corrales que estuvieron en peligro de ser demolidos, los del Conde y el Coliseo, que fueron felizmente restaurados debido a la alarma social que surgió en esos momentos en que empezaron a desaparecer edificios emblemáticos en Sevilla.

Documentos seleccionados:

Fotografías de interiores y exteriores de los corrales del Conde y el Coliseo. Fondo Comisión Provincial de Patrimonio-Histórico Artístico [1976-1989]
Planos del corral del Coliseo. Fondo Comisión Provincial de Patrimonio-Histórico Artístico [1980]

Bibliografía:
 

ABC 11 octubre 1981, Hemeroteca. Ayuntamiento de Sevilla
 

COLLANTES DE TERÁN DELORME, Francisco; GÓMEZ ESTERN, Luis: Arquitectura Civil Sevillana. Ayuntamiento Sevilla; Castillejo. 1999 (3ª edición)
 

Gran Enciclopedia de Andalucía. Tomo 3. Pág. 1030-1033. Promociones Culturales Andaluzas, S. A. 1979

MORALES PADRÓN, Francisco: Los corrales de vecinos de Sevilla. Universidad de Sevilla. 1991 (2ª edición)

Rutas del teatro en Andalucía. Siglo de Oro. Consejería de Cultura. 2009. En:

http://www.juntadeandalucia.es/culturaydeporte/rutasteatro/es/02_03.html


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