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Carrusel de imágenes con fin decorativo de diversos edificios romanos: Reconstrucción 3D del teatro de Códoba, teatro de Carteia y teatro de Itálica.

Romano
Malaca
Málaga

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LA CIUDAD


(Fig.1 - Malaca altoimperial. Reconstrucción del Taller de Investigaciones Arqueológicas S.L)



El antiguo solar de la hoy ciudad de Málaga cumplía todos los requisitos para ser elegido como lugar de asentamiento de un próspero emporio comercial ya desde tiempos de la colonización fenicia del Mediterráneo occidental. Era una bahía que, incluso, hasta entrada la antigüedad tardía, se desarrollaba en forma de una ensenada, entroncando con el estuario del río Guadalmedina (Fig.1 - Malaca altoimperial). Este curso fluvial, así como el próximo del Guadalhorce, fueron instrumentos fundamentales de la circulación bidireccional de productos y mercancías entre las costas mediterráneas y las fértiles tierras del interior; ya las fuentes se habían hecho eco de esta vocación marítima y especialmente portuaria que marcó profundamente su evolución en época antigua. Tal y como han dejado ver las intervenciones arqueológicas en numerosos solares urbanos, las salazones de pescado y las salsas derivadas de ellas nota 1 se encontraron entre los principales motores de su economía en diferentes momentos nota 2. En su importancia como puerto también se han destacado los tradicionales vínculos establecidos con los enclaves y mercados del norte de África. El historiador Estrabón nota 3, incluso, aludió a la existencia de un barrio donde mercadeaban los nómadas de la costa africana.

(Fig.2 - Fotografía aérea con las principales localizaciones actuales en el entorno del teatro)



La ciudad romana evolucionó a partir de la púnica -primero fenicia- previa que quedó patente en la fosilización de su topónimo de origen semita. Ya para el asentamiento más antiguo se eligió un área favorable, protegida de los vientos, en torno a dos promontorios que hoy pueden aún reconocerse en la Alcazaba y la catedral. (Fig.2 - Vista aérea teatro y su entorno). Desde el punto de vista administrativo, como otros de los principales antiguos núcleos orientales de la costa mediterránea hispana, Malaca mantuvo buena parte de su autonomía merced a un pacto establecido con Roma, como ciudad federada nota 4. No obstante, frente lo acordado con Roma, tomó partido por los insurrectos con motivo del levantamiento de los régulos turdetanos Luxinio y Culchas en torno a los años 198-197 a.C nota 5. A pesar de ello, ulteriores acuerdos con Roma le hicieron mantener su relativa independencia, si bien, de forma efectiva, perdió buena parte de su protagonismo comercial y económico con el creciente auge -y competencia- de los mercados itálicos. Esta situación político-administrativa de la ciudad parece ponerse también de manifiesto en la continuidad de los esquemas púnicos aún en los primeros siglos del control romano peninsular nota 6. Así se ha puesto de manifiesto en el mantenimiento del trazado y la trama urbana, los propios edificios, o el uso ininterrumpido de áreas de enterramiento desde época púnica hasta tiempos tardorepublicanos, como pueda ser el caso de la necrópolis de Gibralfaro.

De hecho, ésta parece ser una de las razones aducidas por los investigadores para explicar la falta de evidencias para la identificación del tránsito entre el horizonte púnico y el romano. Si bien ya desde la década de los ochenta se ha puesto de manifiesto de forma clara el horizonte feno-púnico de la ciudad nota 7, existen más dificultades para la caracterización arqueológica de la fase republicana, prácticamente ausente en diferentes estratigrafías practicadas en solares del asentamiento más antiguo. No será hasta fines del siglo I a.C. comienzos del I, cuando se constate una definitiva ruptura con la planificación anterior, ya en la órbita de la monumentalización propia de la etapa imperial.

En el marco de la concesión por parte de Vespasiano del ius latii minus a toda la Península en el año 74 d.C., pasa a convertirse en municipio. Es también poco después, a comienzos del gobierno del emperador Domiciano cuando se dote de una ley rectora municipal, de la que ha llegado hasta nosotros una copia en bronce nota 8, destinada a ser expuesta en un lugar visible y público de la ciudad.

La atomizada arqueología de urgencia que durante las últimas décadas se ha desarrollado en la ciudad de Málaga, dificulta, a la espera de una amortización científica integral de los datos, el trazado de un panorama de conjunto de lo que pudo ser la ciudad altoimperial. Diferentes evidencias, no siempre todo lo fundadas que sería deseable, sitúan las principales áreas públicas y de representación, de las que formaría parte el propio teatro, en el entorno del edificio de la antigua Aduana. Hallazgos escultóricos y arquitectónicos significativos con motivo de la construcción de este palacio, han llevado a proponer allí la localización del foro, en las proximidades del puerto. Éste, a su vez, de considerable importancia en el ámbito mediterráneo, habría fiscalizado buena parte de los envíos de aceite a Roma -hecho documentado en los depósitos del Monte Testaccio nota 9- e, incluso, pudo estar integrado en la estructura al servicio de la Annona nota 10.

A pesar de que en muy diferentes puntos de la antigua ciudad han sido documentadas piletas que atestiguan una próspera industria conservera ya en tiempos altoimperiales, el boom de esta actividad se producirá a partir del siglo III. En este momento las instalaciones para la producción de salazones se multiplican por toda la ciudad, amortizando espacios con muy diferentes funcionalidades, incluso de carácter público-administrativo, como el propio teatro. Todo ello parece deberse a un giro en el papel hasta entonces desempeñado por Malaca en las coyunturas económicas regionales e incluso mediterráneas.

A su vez, al otro lado del río Guadalmedina, en la margen derecha, se extiende una amplia área extraurbana, en la que se documenta, ya desde momentos tardorepublicanos nota 11, una constante en las ciudades romanas: la alternancia de los usos marginales funerario, industrial y doméstico. Allí se han documentado amplios sectores de establecimientos salazoneros y alfares de ánforas a ellos asociados, así como necrópolis y residencias periurbanas. Estos usos residuales pudieron estar aquí asociados al hecho de que durante siglos la línea de costa no llegó a estabilizarse por completo.

La decadencia de la ciudad, al menos respecto a los anteriores términos de prosperidad descritos, parece situarse en el siglo V, momento en el que se documenta la reutilización de los espacios industriales e incluso su colmatación con usos funerarios como es el caso del propio solar del antiguo teatro. En los siglos VI y VII se produce un retraimiento de la línea de costa que permite la ocupación paulatina de sectores anteriormente ocupados por el mar. Es entonces cuando, en el entorno de la actual catedral, se instala lo que se ha reconocido como un barrio bizantino, que se extendería hasta el solar del teatro; allí ha sido documentado un almacén en el que, entre otros, se guardaron productos procedentes del norte de ÁFRICA y del Mediterráneo oriental nota 12.

Nota 1:Actividades que se reconocen en las piletas empleadas en los procesos de almacenaje y producción. No obstante otros productos como la púrpura pudieron estar asociados a instalaciones de este tipo.
Nota 2:Corrales, P. (2005): "Aportaciones de la arqueología urbana para el conocimiento de la Málaga romana", Mainake, XXVII, p. 114.
Nota 3:3.4.2: "En ella hay un emporio, que usan los nómadas que viven en la costa opuesta, y grandes talleres de salazón".
Nota 4:Ciuitas foederata: comunidad que ha firmado un acuerdo con Roma, según el cual conserva su autonomía política interna, si bien debe pagarle tributos y no puede tomar decisiones autónomas en política exterior.
Nota 5:Roldán Hervás, J.M. - Wulff Alonso, F. (2001): Citerior y Ulterior. Las provincias romanas de Hispania en la era republicana, Tres Cantos, p. 96.
Nota 6:Corrales, P. (2005): "Aportaciones de la arqueología urbana para el conocimiento de la Málaga romana", Mainake, XXVII, pp. 118 y 119, recogiendo propuestas anteriores de otros autores.
Nota 7:Notables restos que arrancan de los siglos VII-VI a.C., entre los que se reconoce el primer encintado de la ciudad (de comienzos del siglo VI, remodelada a finales de la centuria), han sido documentados con motivo de los trabajos en el Palacio de Buenavista y solares del entorno, para alojar el hoy Museo Picasso. Véase Corrales, M. (2004): "Fragmentos de la ciudad antigua de Málaga a través del Museo Picasso y su entorno", Arquitectura Museo Picasso de Málaga. Desde el siglo VII a.C. hasta el siglo XXI, Madrid, pp. 31-51. A ello se unen otras evidencias como la continuidad en los rituales funerarios, la presenta de grafitos sobre cerámica en neopúnico o la iconografía de las emisiones monetales de la ciudad en tiempos republicanos.
Nota 8:Fue hallada en 1851, comprada por Jorge Loring para su colección de antigüedades y vendida por él al Estado; desde entonces se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Sobre la Lex Flauia (Municipalis) Malacitana, véase Stylow, A. U. (2001): "La Lex Malacitana, descripción y texto", Mainake. Las Leyes Municipales en Hispania. 150 Aniversario del descubrimiento de la Lex Flavia Malacitana, XXIII, pp. 39-50.
Nota 9:Monte Testaccio: se trata de una elevación artificial que se creó, próxima a instalaciones portuarias del río, en la ciudad de Roma, a partir de los fragmentos de ánforas, fundamentalmente con aceite bético, que llegaba a la ciudad para ser distribuido a diferentes puntos del Imperio.
Nota 10:Mayorga, J. y otros (2005): "Evolución urbana de la Málaga romana. Desde sus inicios hasta el siglo III d.C.", Mainake, XXVII, p. 162, recogiendo las propuestas de G. Chic y P. Guichard, respectivamente.
Nota 11:Corrales, P. (2005): "Aportaciones de la arqueología urbana para el conocimiento de la Málaga romana", Mainake, XXVII, pp. 130-134.
Nota 12:Corrales, P. (2005): "Aportaciones de la arqueología urbana para el conocimiento de la Málaga romana", Mainake, XXVII, p. 130.


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