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Carrusel de imágenes con fin decorativo de diversas ilustraciones relacionadas con el Siglo de Oro: Plano frontal del Corral de la Montería, Reproducción de un cartel de comedias y diversos contratos de compaías teatrales.
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Siglo de Oro
SIGLO XVII
Corral de la Montería (1626-1679)
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Fig

El Corral de la Montería se hallaba en el interior de los Reales Alcázares de Sevilla, terreno de jurisdicción real nota 1. La finalidad de que éstos gozaran de su propio teatro, y, en particular, de los beneficios monetarios por él generados, está muy presente en su creación. Se empezó a construir a finales de 1625 nota 2, bajo la alcaidía del Conde-duque de Olivares, en el primer patio de la Montería (conocido hoy por el del León), situado tras la entrada del Alcázar que daba a la Lonja (actual Archivo de Indias) (Fig.1) (Fig.2). El arrendador Diego de Almonacid, el mozo, se comprometió a levantarlo, por contrato firmado el 6 de diciembre de 1625 nota 3, conforme a la planta y montea trazadas por el arquitecto milanés Vermundo Resta, maestro mayor de albañilería de los Reales Alcázares y Atarazanas de Sevilla desde 1603 hasta su fallecimiento en diciembre de 1625 nota 4. Planta que no se ha conservado.

Fig.1 - Archivo de Indias

El corral se inauguró el 25 de mayo de 1626 nota 5 y funcionó hasta su cierre al público en 1679, a causa de la prohibición de las representaciones que dicho año se produjo en Sevilla nota 6. En una primera aproximación a su fisonomía, el humanista sevillano Rodrigo Caro lo describe, en 1634, como "muy grande y capaz de mucha gente, con tres órdenes de balcones, sobre maderos todo él" nota 7. Si bien el corral no permaneció igual a lo largo de su historia, como muestra la documentación conservada, las obras que se ejecutaron en él fueron en su mayor parte de mantenimiento. Aquí se presentará en un corte sincrónico, cuando estaba acabado, sirviéndonos de un dibujo de planta y de alzado en sección longitudinal de 1691 (Archivo General de Simancas, MPD. 5-196) (Fig.3). Con escala gráfica, medidas expresadas en tercias nota 8 y anotaciones sobre el uso de cada una de las estancias que conformaban el edificio del corral de comedias nota 9, el plano permite acercarse bastante a su realidad. Fue trazado por orden real para la reconstrucción del corral tras un incendio sufrido en 1691, que lo destruyó por completo. Aparece sin firma, pero Ana Marín Fidalgo lo atribuye muy plausiblemente a Francisco de Escobar, maestro mayor de obras del Alcázar en esa fecha nota 10.

La planta del Corral de la Montería tenía forma oval, inscrita en un perfecto rectángulo en el plano, aunque el Patio del León era -y es- un espacio trapezoidal. Como indica el arquitecto José María Gentil Baldrich, se trata del primer ejemplo de tipología teatral oval en el marco europeo. Estas plantas teatrales, semicirculares, poligonales u ovaladas, cercanas a la semicircular del teatro antiguo, hay que relacionarlas con las reflexiones teóricas sobre el edificio teatral y las realizaciones que se llevan a cabo en Italia durante el siglo XVI y primer tercio del XVII nota 11. En contraste con la novedad de su planta, quizá sorprenda la concepción del espacio dedicado a los actores, con un tablado proyectado sobre el patio y rodeado de público por tres de sus lados, típica del escenario de corral de comedias y ajena a las innovaciones escenográficas italianas. No obstante, puede explicarse, según Gentil Baldrich, como fruto de "una consciente intención de responder funcionalmente al estricto espacio de la representación tradicional española, que […] no se plantea, por innecesarias, novedades escénicas" nota 12.

Fig.3

En cuanto a sus dimensiones generales, el corral de comedias tenía de largo 126 tercias (35.08 m) y de ancho 90 tercias (25.06 m), como se anota en el dibujo de planta. Estaba construido con una estructura de pies derechos de madera. Constaba de cuatro plantas (baja más tres pisos), como se aprecia en su alzado: las tres más bajas adinteladas, sostenidas por canecillos, y la superior se remataba con una arcada que se apoyaba en dichos pies derechos de madera. Reparaciones posteriores llevaron a sustituir la parte inferior de los pilares de la planta baja por fábrica de ladrillo. Los pisos primero y segundo estaban divididos en 22 aposentos cada uno, de 9 tercias de ancho (2.51 m) por 8 tercias y media de fondo (2.37 m), con antepechos de hierro forjado y celosías. Les daba acceso un pasillo de 3 tercias y media de ancho (0.97 m), que los circundaba por la parte posterior. El tercer piso era una galería corrida con gradas de madera, destinada a las mujeres. El patio, igualado a pisón con tierra cernida, tenía de hueco 82 tercias de largo (22.83 m) y 48 tercias y media de ancho (13.50 m). En él se colocaban varias filas de sillas y de bancos, quedando un espacio posterior libre para los espectadores que veían de pie la representación.

En el edificio de fachada, en el lado izquierdo de la de la entrada principal, había un espacio para almacenamiento de sillas y la contaduría del arrendador, una escalera de subida a los aposentos altos y bajos, y un corralillo para el desagüe de los tejados; y en el lado derecho, una "escalera que subía al último sitio, que ocupaban las mugeres", el sitio del aguador, callejones doblados de entrada a los aposentos, un espacio para almacenamiento de los bancos de éstos y un corralillo de desagüe de los tejados. Fuera de los límites de la planta del corral, quedaban adosadas a las murallas, en la parte izquierda de la entrada, el edificio de la cárcel del Alcázar y, en la parte derecha, el de vivienda que se comprometió a construir el primero de sus arrendadores nota 13.

En la parte opuesta al edificio de fachada, se hallaba el tablado (24 tercias de largo [6.68 m] por 11 de ancho [3.06 m]), un espacio posterior llamado "teatro", dos vestuarios, una escalera de subida a los aposentos del Alcázar, un patinillo y corralillos de desagüe de los tejados. El corredor de la parte inferior de la planta figura "como entrada de dicho bestuario". Una ventana que daba a la "Media naranja bieja" [Sala de la Justicia] y una puerta de entrada desde el patio principal de la Montería completan la descripción de esta parte del corral frontera a la del edificio de entrada.



El patio se cerraba con una gran armadura de madera -el material prioritario en su construcción, junto al ladrillo y el yeso- sobre la que iba el tejado, que en su parte central tenía más de 18 m de altura respecto al nivel del suelo del patio (Fig.3). La planta baja tenía una altura de 9 tercias (2.51 m); las plantas primera -aposentos bajos- y segunda -aposentos altos-, de 7 tercias y media cada una (2.09 m); la planta tercera, de 12 tercias y media (3.48 m); y "por de fuera" tenía de alto 30 tercias (8.35 m), alturas que sumadas arrojan un total de 18.52 m. De acuerdo con las medidas facilitadas por la planta, la superficie ocupada por el corral era de 806 m2. Su capacidad sería aproximadamente de 1.400 plazas. Como punto de referencia, conviene recordar que el actual Corral de comedias de Almagro tiene aproximadamente unos 300 m2 y cabida para unos 330 espectadores.



A pesar de las ventajas económicas y estéticas que su reconstrucción tras el incendio supondría para el Alcázar, el Corral de la Montería nunca llegó a levantarse de nuevo, pues, el 20 de julio de 1691, la Junta de Obras y Bosques la consideró infructuosa, porque no se representaba ya en él y por los medios económicos propuestos para ella. No obstante, la conservación de los muros de medianería del espacio real que ocupaba el seiscentista corral ha permitido la inserción del plano de 1691 en dicho espacio, si bien lanzando algunas hipótesis sobre aspectos para los que por ahora -se trata de una investigación en marcha- disponemos de pocos datos. Ello ha sido posible gracias a la documentación conocida, a las investigaciones realizadas, y a la colaboración de Juan Ruesga -arquitecto, constructor de teatros y escenógrafo- y los miembros de su Estudio nota 14.



Fig.4

Las proporciones de la planta original coinciden con las obtenidas al trasladarla al sistema métrico (Fig.4). Sistema en el que en esta planta se han insertado algunas de las medidas de la original, expresadas ahora en metros, para visualizar de modo más habitual hoy las dimensiones del corral (Fig.5). Al comparar la planta original con las estructuras actuales del Alcázar, sobreponiéndola (Fig.6), aparecen una serie de coincidencias que se toman como referentes:

  1. Puerta de la Sala de la Justicia o de la "Media naranja vieja" (Fig.7).
  2. Muralla del Patio de la Montería o lienzo León-Montería (coincidencia de los huecos del muro)(Fig.8), (Fig.9).
  3. Entrada desde la Puerta del León (Fig.10).
  4. Muralla de piedra omeya (siglo X) (Fig.11).
  5. Muralla de tapial almohade (siglo XII, transformada durante el paso del tiempo) (Fig.12).


Fig.13

Al insertar el dibujo de la planta en las estructuras actuales del Alcázar (Fig.13), se descubre que en algunas de las habitaciones, en particular la de contaduría (15), donde no coincidían las medidas expresadas en las anotaciones del plano de 1691 con sus proporciones en el dibujo, ahora sí se aproximan a aquéllas (Fig.6). El resto de las estancias mantienen su proporción y medida. Se observa también como existían dos escaleras para subir a los aposentos de los pisos superiores, una accesible desde el exterior (23) -eran los llamados "aposentos de fuera"- y otra accesible desde el interior del corral -"aposentos de dentro"-. Suponemos que en las plantas primera y segunda del edificio de fachada existía una división longitudinal: en una parte, la de la izquierda, estaban los aposentos bajos y altos con entrada directa desde el exterior; y en la otra, la de la derecha, los aposentos bajos y altos con entrada desde el interior del edificio, a través de esos "callejones doblados" (19) y la escalera situada a su derecha. La subida a la "cazuela" o sitio de las mujeres -tercer piso- se hacía por una escalera independiente (24). Dicha cazuela era un espacio diáfano, una galería corrida sin división en aposentos, para contribuir desde las ventanas de su pared de fondo a la iluminación natural del interior del edificio.

Esta iluminación natural se vería aumentada:

  1. Por las luces o vanos situados en la pared que cerraba el corredor que circundaba los aposentos por la parte externa que limitaba con los corralillos de desagüe de los tejados. En un documento del 28 de febrero de 1651, el maestro mayor de las obras de la ciudad de Sevilla y el maestro mayor de los Reales Alcázares dan dos pareceres sobre las reparaciones que necesita el corral, para que se eligiera el que mejor se estimara. Y en el segundo de ellos, de mayor coste y de mayor permanencia, leemos:
Y el sigundo reparo será de más costo, pero de mayor permanensia, el qual se an de quitar todas las planchas y pilarotes y situras a la parte de los callejones y en este sitio se a de labrar una pared desde sus fundamentos de dos pies y medio de grueso, de ladrillo y cal y arena, de todo el largo del dicho corral, bolbiendo con sus esquadras a parar al bistuario y a su entrada debajo de la parte donde las mujeres. Buscándole la fercha por de dentro del corral en sus ángulos de pared de un ladrillo se yrá subiendo hasta lo alto, resibiendo todas las maderas de los suelos de los aposentos, metiéndole toda la madera que está podrida, dexando sus luses para el tránsito de los aposentos, con tres arbotantes arqueados que paren en la pared nueba y en las murallas. Sirben estas paredes de señir toda esta fábrica, que no se desbanesca, sin aber más maderas que las de los suelos de los aposentos, que sirben de cadenas nota 15.

  1. Las lumbreras de los tejados: a seis de ellas -desconocemos si serían más numerosas y los lugares concretos de sus respectivas ubicaciones- se alude en un documento del 12 de septiembre de 1663, donde el maestro mayor de los Reales Alcázares declara los reparos que el corral necesita y, entre ellos, figura: "echar a seis lumbreras nota 16 vergajones de hierro para asegurar los texados, que no entren los muchachos" nota 17; y, en su respuesta a una orden dada el mismo día, para "que distinga los reparos mayores y menores", precisa el tipo de las citadas lumbreras: "el poner los yerros en las ventanas de las guardas nota 18 de los tejados es fuerça los ponga primero el Alcázar para que ella [la arrendadora Laura de Herrera], los manotenga y así es reparo mayor" nota 19. Y en un documento posterior, de 10 de septiembre de 1680, sobre inspección y ejecución de obras realizadas en el corral, leemos: "Y asimismo necesita de hacerse dos tabiques en las dos buhardas que miran a la frente del corral, que costarán 100 reales" nota 31. Y en la parte derecha del tejado del corral en su alzado longitudinal de 1691, se dibuja lo que estimamos que era una de esas buhardas (Fig.3).

  1. Unos huecos que hemos supuesto en la fachada principal.


En cuanto al empleo de la iluminación artificial en este lugar escénico, se conserva una "Memoria de todos los gastos en dos tiempos que hay en el año para hacer ciento sesenta representaciones en cinco meses y dos días que hay de comedias", presentada por la arrendadora doña Laura de Herrera en el pleito que le puso la Real Hacienda sobre nulidad del contrato de arriendo del Corral de la Montería en 1675, con dos entradas relativas a aquélla:

20. Item de gasto de cera para el tablado, de las dos temporadas; y hachas que sacan en las comedias cuando hacen altares y salen difuntos con hachas, y en los saraos y otras cosas que es necesario el gastarla, me toca a mí 800 Rs.
[…]
38. Item de luces que se gastan para cuando la gente sale de los aposentos y mujeres de la cazuela, y la que se gasta en la contaduría, 200 Rs nota 32 .



Fig.14

En nuestra hipótesis de reconstrucción del estado original de las cuatro plantas del corral (baja, primera, segunda y tercera) (Fig.14), tanto en la parte dedicada al público como al lugar de representación (A), siempre a partir fundamentalmente de los datos suministrados por el plano de 1691, aparecen también las estructuras anejas al mismo:





De ellas, nos interesa destacar en particular las caballerizas (B), construidas por el conde de Montellano (Asistente de Sevilla desde 1687 a 1692 y morador del Alcázar) en el Patio principal de la Montería. Adosadas al muro que lindaba con el corral por la parte del escenario, fue el lugar donde tuvo principio el incendio que lo destruyó, "sin aver quedado de lo que toca a dicho corral cossa en pie, si no es los dos quartos de bibienda que están a la entrada principal de dicho corral por la Lonja, que el uno sirve para la autora de comedias y el otro sirve de bibienda a el portero de dichos Alcázares, que estos dos quartos están yntactos sin averles ofendido el fuego", como se afirma en un documento de 28 de mayo de 1691 nota 20. Dicho incendio, que tuvo lugar la noche de la Santa Cruz -3 de mayo- a eso de la una y media de la madrugada, también afectó a parte de la Casa de Contratación de las Indias, colindante con el Alcázar por el lado oeste, es decir, por la parte lateral derecha del corral.

Fig.15

En cuanto al alzado del corral, la sección que ofrece el plano original (Fig.3) es demasiado esquemática y, exceptuadas las alturas que dan las notas escritas, no tenemos otras referencias, de aquí que su reconstrucción (Fig.15), apoyada también en datos documentales y el análisis visual del lienzo León-Montería, sea más hipotética. Respecto a la fachada del escenario (Fig.15), como las alturas de sus distintas galerías no vienen dadas en la sección original, les hemos atribuido unas proporciones aproximadas, refrendadas por el análisis visual del lienzo León-Montería (pared de fondo del corral) que muestra diversos orificios en los que se introducirían las cabezas de la vigas que soportaban los distintos pisos del cuerpo del escenario o "teatro". Si nos acercamos más a alguno de esos orificios (Fig.16), se aprecia en su parte superior el hueco de la viga propiamente dicho y debajo otro que serviría con probabilidad para alojar un canecillo que reforzara ese punto de ella. El tablado (Fig.15), ya que el suelo del patio estaba igualado y que los espectadores se sentaban delante de aquél en sillas y bancos, debía de tener una altura de 1.50 m, más o menos similar a la que Ángel García Gómez otorga al de la Casa de las comedias de Córdoba (1.39 m) nota 21, difiriendo de los 2.50 m que le atribuye Sentaurens nota 22. Altura ésta ya cuestionada por John J. Allen, al situarlo a no más de metro y medio nota 23.

Fig.17

Aunque en el plano original no aparece, suponíamos la existencia de un foso (Fig.15), con un suelo excavado 1 m respecto al nivel del patio, pues era algo habitual en otros corrales. Las excavaciones arqueológicas realizadas entre septiembre y diciembre de 2005 en el lienzo o portada León-Montería nota 24 confirman nuestra hipótesis y ofrecen datos de gran interés. Durante ellas, "se han localizado los restos del escenario y dependencias anexas del corral de comedias", que se corresponden básicamente con las que aparecen en la planta de 1691 nota 25. Entre los numerosos datos suministrados, conviene destacar:


  1. La recuperación de "uno de los pilares de ladrillo que sostendrían el tablado y los muros de ladrillo laterales (Fig.17), así como la base de la pequeña escalerilla situada en el fondo" (Fig.18) nota 26.
  2. El hecho de que en "el sector del escenario se vaciaron tres metros para disponer de un sótano para la tramoya" nota 27. Respecto a ésta, en el documento citado del 12 de septiembre de 1663 se precisa la necesidad de "reparar en el mismo tablado [el de representación] las planchas que juegan las tramoyas, echándoles quatro pies derechos con sus zapatas"; y, en la información correspondiente sobre el tipo de reparo que ello supone, se indica: "Echar los pies derechos en el mismo tablado para su fuerça es reparo menor. En el tercer suelo del bistuario se an de echar unas tablas para el uso de las tramoyas; en jamás las a puesto el Alcázar, que ellos [los arrendadores] quando lo an menester se las ponen" nota 28.
  3. El hallazgo en el vestuario ubicado en el lado derecho del escenario, si miramos hacia él, de "una letrina situada en el mismo centro de la habitación con su correspondiente pozo ciego" nota 29. Quizá pudiera tratarse de una de las "dos necesarias" que se debían limpiar por cuenta del arrendador en 1682 nota 30.

Por último, en esta visión en alzado del corral, conviene señalar la presencia de un hueco bajo la cubierta del escenario, que serviría también para la maquinaría escénica usada en los diversos espectáculos.

Fig.19

Al visitar hoy el patio donde estuvo el corral, se aprecian ciertas manchas negras en la parte superior del lienzo León-Montería, que le sirvió de pared medianera de fondo, las cuales quizá pudieran ser huellas del voraz incendio de 1691 (Fig.19). Este privilegiado espacio escénico, en el que actuaron numerosas compañías y los espectadores barrocos vieron y disfrutaron de sus repertorios dramáticos, nunca llegó a levantarse de nuevo, como se ha señalado; no obstante, hoy, gracias a las investigaciones realizadas y a los avances de las técnicas informáticas, podemos reconstruirlo de forma virtual, ubicándolo entre los muros que lo albergaron, y aproximarnos con bastante exactitud a su fisonomía durante el tiempo en que estuvo más acabado.

Nota 1: Entre los estudiosos que se han ocupado de este espacio escénico, es obligado citar a José Sánchez-Arjona, Noticias referentes a los anales del teatro en Sevilla desde Lope de Rueda hasta fines del siglo XVII, Sevilla, Imp. de E. Rasco, 1898, pp. 248-253; Jean Sentaurens, Séville et le théâtre de la fin du Moyen Âge à la fin du XVIIe siècle, Bordeaux, Presses Universitaires, 1984, 2 vols., I, pp. 295-305 y 316-333, y “Los corrales de comedias de Sevilla”, en Teatros del Siglo de Oro: Corrales y Coliseos en la Península Ibérica, José María Díez Borque, ed., Cuadernos de Teatro Clásico, 6, 1991, pp. 69-89; José María Gentil Baldrich, “Sobre la traza oval del Corral de la Montería”, Periferia. Revista de Arquitectura, 8/9, 1987-1988, pp. 94-103; y Ana Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla bajo los Austrias, Sevilla, Guadalquivir, 1990, 2 vols., II, pp. 440-449, 578-579, 581 y 613. No obstante, aún continúa necesitado de una investigación monográfica. Ésta ha sido emprendida por el Grupo de Investigación de la Junta de Andalucía HUM-123, al que pertenezco y en el que se insertan mis trabajos sobre el corral: “El Corral de la Montería de Sevilla”, en El corral de comedias: espacio escénico, espacio dramático. Actas de las XXVII Jornadas de Teatro Clásico de Almagro, 6, 7 y 8 de julio de 2004, Felipe B. Pedraza Jiménez, Rafael González Cañal y Elena Marcello, eds., Almagro, Universidad de Castilla-La Mancha, 2006, pp. 19-60, y “Reproducción del plano original de planta y alzado del corral de comedias de la Montería en los Reales Alcázares de Sevilla, 2005” e “Inserción de la planta original del Corral de la Montería (1691) en las estructuras actuales del Alcázar sevillano […]”, en Fiesta y simulacro ([Catálogo de la Exposición celebrada en el] Palacio Episcopal de Málaga, 19 de septiembre-30 de diciembre 2007), Rosario Camacho Martínez y Reyes Escalera Pérez, coords., [Sevilla], Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2007, pp. 150-151 y 152-153, respectivamente. Estudios de los que me he servido para la elaboración de estas líneas.
Nota 2: Véase la “Relaçión de lo que está gastado en la obra del Corral de la Montería, que se hasse para corral de comedias, desde diez y siete de nobienbre deste año de mill y seissientos y beynte y sinco hasta beynte y nuebe del dicho mes y año. Es lo siguiente […]” (Archivo de los Reales Alcázares de Sevilla, en adelante ARRAAS, Caja 279, Exp. 18. Las signaturas de los documentos de este archivo responden a las que poseen en la actualidad). La fecha de 17 de noviembre es la que aparece en el contrato de construcción, al que después aludiré, como data de inicio de las obras.
Nota 3: De este extenso contrato hace un buen resumen Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla…, cit., II, pp. 441-442. De él, existen diversas copias, una de las cuales ha sido la aquí utilizada (ARRAAS, Caja 279, Exp. 1, s. f.). Una relación más somera de sus treinta y seis cláusulas se halla en la “Relaçión de las condiçiones con que Diego de Almonacid, el moço, veçino de la çiudad de Sevilla, arrendó el Corral de la Montería en los Reales Alcáçares de la dicha çiudad para labrar en él un patio y corral de comedias con licencia del Señor Conde-duque de Sanlúcar la Mayor” (ARRAAS, Caja 279, Exp. 19).
Nota 4: Para su biografía y diversas actuaciones en la ciudad de Sevilla, véase Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla…, cit., II, pp. 557-581.
Nota 5: Véase Joaquín Guichot, que suministra esta fecha en la reproducción de unas noticias curiosas sobre este corral, escritas por el seiscentista Ignacio de Góngora, quien la toma de unas Memorias de diferentes cosas sucedidas en Sevilla: “Lunes 25 de mayo de 1626, se representó la primera comedia en el Corral de la Montería, situado en el ámbito del Alcázar” (J. Guichot, Historia de la ciudad de Sevilla. Segunda parte. Siglo XVII, Sevilla, Establecimiento Tipográfico de “El Progreso”, 1889, p. 155). Es la fecha aceptada por la crítica. Las nuevas aportaciones documentales realizadas por Piedad Bolaños Donoso, en “Nacimiento del Corral de la Montería (Sevilla) y actividad dramática. 1ª etapa (1626-1636): Diego de Almonacid, el mozo, al frente de la gestión” (en En torno al teatro del Siglo de Oro. XXV Jornadas de Teatro del Siglo de Oro, 2008, Almería, Instituto de Estudios Almerienses-Diputación de Almería, en prensa), posibilitan la citada fecha.
Nota 6: Veáse Piedad Bolaños Donoso, “De cómo hostigó la Iglesia el teatro de Sevilla y su Arzobispado (1679-1731)”, Scriptura, 17, 2002, pp. 65-87, pp. 65-74.
Nota 7: Rodrigo Caro, Antigvedades y principado de la ilvstríssima civdad de Sevilla y chorographía de sv convento ivrídico o antigva chancilllería, Sevilla, Andrés Grande, 1634. Ed. facs.: Sevilla, Alfar, 1982, f. 25v. Se moderniza la cita con criterios actuales.
Nota 8: Tercera parte de una vara, es decir, 27.84 cm.
Nota 9: Las anotaciones y medidas están transcritas por Marín Fidalgo (El Alcázar de Sevilla…, cit., II, p. 449), transcripción que he comprobado, debiendo corregir la medida del ancho del patio, que en el documento original es de 48 tercias, y no de 98 como indica la citada investigadora (Reyes Peña, “El Corral de la Montería de Sevilla”, cit., p. 26, n. 17).
Nota 10: Marín Fidalgo, El Alcázar de Sevilla…, cit., II, p. 613.', Nota 11: Véase Gentil Baldrich, “Sobre la traza oval del Corral de la Montería”, cit.
Nota 12: Gentil Baldrich, “Sobre la traza oval del Corral de la Montería”, cit., p. 101.
Nota 13: Las citas entrecomilladas en éste y en el párrafo siguiente pertenecen al plano de planta original.
Nota 14: Guadalupe Patón Contreras, Pablo Ruesga Contreras y Rafael Ruiz Gil.
Nota 15: ARRAA, Caja 279, Exp. 13, s. f., “Autos tocantes al arrendamiento y reparos del Corral de la Montería donde se representan las comedias, con Juan Bartanes”.
Nota 16: Lumbrera: “ventana pequeña en alto que sirve tan solamente de dar luz” (Sebastián de Covarrubias Horozco, Tesoro de la lengua castellana o española, Ignacio Arellano y Rafael Zafra, eds., Madrid, Iberoamericana-Vervuert, 2006, ed. integral e ilustrada, s. v.).
Nota 17:ARRAA, Caja 281, Exp. 4, s. f.
Nota 18: Guarda: ‘buharda’, es decir, “ventana que se levanta por encima del tejado de alguna casa con su caballete cubierto de tejas o pizarras” (Diccionario de Autoridades, Madrid, Real Academia Española, 1726-1739. Ed. facs.: Madrid, Gredos, 1984, s. v.). La transformación del fonema inicial, queda recogida en Autoridades bajo la voz buhardilla: “Buharda pequeña, que oy corrompido este nombre mudada la B en G, se llama casi comunmente Guardilla”.
Nota 19: ARRAA, Caja 281, Exp. 4, s. f. Sobre la subida de los muchachos a los tejados, en un documento anterior, de 14 de marzo de 1649, Diego Martín Orejuela, maestro mayor de los Alcázares, y Felipe Nieto, alcalde alarife que fue de la ciudad, incluyen entre los reparos necesarios al corral que “se cierren todos los agujeros y entradas por donde suben los muchachos a los tejados por el reparo que causan y por el daño que se sigue a el armadura principal” (ARRAA, Caja 279, Exp. 13, s. f., “Autos tocantes al arrendamiento y reparos del Corral de la Montería donde se representan las comedias, con Juan Bartanes”). Y en el referido documento del 12 de septiembre de 1663 se estima como necesario “aderezar el mojinete del texado sobre la contaduría alta, poniéndole una plancha de castaño, y cerrar de tabique dicho mojinete por la entrada de los muchachos”, lo cual es considerado como reparo menor (ARRAA, Caja 281, Exp. 4, s. f.).
Nota 20: ARRAAS, Caja 278, Exp. 3, s. f. En este documento, reproducido en su mayor parte por Marín Fidalgo (El Alcázar de Sevilla…, cit., II, p. 486), Francisco de Escobar, maestro mayor de obras de los Alcázares, Juan García, maestro mayor de obras de carpintería de ellos y alcalde alarife de la ciudad, Juan Domínguez, maestro mayor de obras de la Santa Iglesia Mayor de la ciudad, Juan Pérez de Saavedra, maestro mayor de obras de la ciudad, y Esteban García, alcalde alarife de ella, “que son las personas que ai en esta ciudad más inteligentes en su arte, con ynterbenzión de don Juan Estevan de Urresta, beedor de estos Alcázares”, tras el reconocimiento del sitio donde estuvo labrado el corral, informan de la situación en la que ha quedado después del incendio y lo que costará su reedificación, comprometiéndose a hacer “planta de la dicha fábrica según la tienen considerada para hazer este aprezio” (la primera cita entrecomillada pertenece a un escrito inmediato anterior de 28 de mayo de 1691, firmado por don Gaspar de la Cueva y Dávila, teniente de alcaide de los Alcázares, en el que esas cinco personas citadas son nombradas para realizar dicha labor). En ambos casos, transcribimos a partir de los documentos originales.
Nota 21: Ángel María García Gómez, Casa de las comedias de Córdoba: 1602-1694. Reconstrucción documental, London, Tamesis Books en colaboración con la Junta de Andalucía, 1990, pp. 70-71.
Nota 22: Sentaurens, Séville et le théâtre…, cit., I, pp. 328-329.
Nota 23: José María Ruano de la Haza y John J. Allen, Los teatros comerciales del siglo XVII y la escenificación de la comedia, Madrid, Castalia, 1994, pp. 223-224 .
Nota 24: Miguel Ángel Tabales Rodríguez, “Investigaciones arqueológicas en la portada de la Montería. Alcázar de Sevilla”, Apuntes del Alcázar de Sevilla, 7, 2006, pp. 7-39.
Nota 25: Tabales Rodríguez, “Investigaciones arqueológicas...", cit., pp. 29-30 (la cita en p. 29).
Nota 26: Tabales Rodríguez, “Investigaciones arqueológicas...", cit., p. 30. Las reproducciones fotográficas en p. 30, foto 12, y p. 31, foto 13, de donde las tomamos.
Nota 27: Tabales Rodríguez, “Investigaciones arqueológicas...", cit., p. 30.
Nota 28: ARRAA, Caja 281, Exp. 4, s. f.
Nota 29: Tabales Rodríguez, “Investigaciones arqueológicas…”, cit., p. 30.
Nota 30: ARRAA, Caja 281, Exp. 31, 27 y 28 enero 1682. Falto el corral de diferentes reparos, el teniente de alcaide de los RR. AA. ordena, el 27 de enero de 1682, que el veedor y el maestro mayor de ellos lo vean, y reconozcan y declaren los que necesita para que se hagan; y, el día 28, visto y reconocido el corral por el maestro mayor con intervención del veedor, aquél declara “que es nezesario recorrer los tejados y azoteas, que ynportará seiszientos reales y son a en quenta de dichos Alcázares, y, asimismo, es nezesario linpiar dos nezesarias y dos zumideros, que co(n)stará quatrozientos reales y son de quenta del arrendador de dicho corral”.
Nota 31: Sentaurens, Séville et le théâtre..., cit., I, p. 351.
Nota 32: Sánchez-Arjona, Noticias referentes a los anales del teatro en Sevilla..., cit., pp. 465-471; las citas en pp. 468 y 471.


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