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Intervenciones en Bienes del Patrimonio Histórico

Restauración de las Murallas del Alcázar Viejo de Córdoba

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Tipología: Arquitectura Defensiva

Provincia: Córdoba Municipio: Córdoba

Los grandes complejos urbanístico-arquitectónicos que conforman el entorno del llamado Alcázar Viejo de Córdoba son el palacio Episcopal, el Alcázar de los Reyes Cristianos, las fortificaciones del Alcázar de los Reyes Cristianos, el Castillo de la Judería, y el Alcázar Viejo.
El antiguo Alcázar Califal fue objeto de repartición por los reyes Fernando III y Alfonso X entre las instituciones cristianas que colaboraron en la Reconquista (Monarquía, Obispado, la Orden de Calatrava, la Universidad de Clérigos y la Orden de los Agustinos principalmente). El noble palacio musulmán fue habitado por los reyes castellanos hasta Alfonso XI , localizado en el seminario de San Pelagio y parte de la calle de Amador de los Ríos; las Casas del Obispo eran colindantes y se comunicaban con el anterior, teniendo como límite Norte el Corral de Cárdenas (luego Hospital de San Sebastián) y al este, la calle Torrijos. Los baños donados a la orden militar de Calatrava serían posteriormente recuperados por Alfonso X en 1260. La Universidad de Clérigos, fundada por este monarca, se ubicaba en el alcázar o palacio habitado por los reyes, reuniéndose en la capilla de San Eustaquio; y dentro del perímetro urbano se estableció también el Monasterio de los Agustinos gracias a la bula de Clemente V (1313), lugar en el que Alfonso XI edificaría su fortaleza años más tarde.
El denominado Alcázar de los Reyes Cristianos, fue proyectado para reforzar la zona meridional de la ciudad hacia 1327, continuando las obras durante el reinado de Pedro I, pero ya en 1359 se conocían como los Reales Alcázares de Córdoba.
Las fortificaciones del Alcázar de los Reyes Cristianos que protegían la huerta del Alcázar de los Reyes Cristianos y del Alcázar Viejo, fueron ordenadas hacer por Lope Gutiérrez entre 1369 y 1389. Se componía de dos lienzos de muralla; el primero partía de la torre sur oriental del Alcázar de los Reyes Cristianos junto a la Ribera del Guadalquivir hacia el occidente hasta Paredes Gordas, y el segundo giraba desde ese punto hasta la puerta de Sevilla.
El llamado Castillo de la Judería es una ampliación y refuerzo de la ciudad en la zona Suroeste durante la época musulmana, ya que hacia 1150 la ciudad de Córdoba queda en primera línea de frontera. Esta fortificación quedó vacía tras la expulsión de los musulmanes de la ciudad por Fernando III, siendo repoblada con posterioridad a mediados del siglo XIV. De esta forma, desde 1359 hasta 1515 aparece citada documentalmente como "Castillo de la Judería", conviviendo judíos conversos y cristianos, hecho que hizo que no fuera arrasada en el Asalto a la Judería de 1399. Posteriormente este castillo sería vinculado al barrio del Alcázar Viejo por las obligaciones y privilegios que Juan II establece para los vecinos de ambos complejos.
El llamado Alcázar Viejo debía de estar ruinoso ya durante la conquista de Fernando III. La repoblación del Alcázar Viejo se lleva a cabo a propuesta de concejo de la ciudad, que es aceptada por Enrique III en 1399. Es decir, el nuevo ensanche urbanístico se lleva a cabo en terrenos propiedad de la Corona junto al Alcázar Cristiano, en una zona yerma, construyéndose la muralla divisoria entre la huerta del Alcázar de los Reyes Cristianos y el nuevo barrio. El nuevo sistema defensivo estaba formado sólo por un lienzo de muralla rectilínea, paralelo a la calle Postrera que terminaba en una torre octogonal, torre que pudiese ser anterior a la fecha de esta muralla.
Este ensanche de la ciudad dio origen inmediatamente a la creación de la nueva collación de San Bartolomé dentro de la cual existía un vacío cercado por una muralla musulmana, llamado huerto de Aben Jabat.

Dos son los tramos de murallas a restaurar, unidos por una torre en esquina. El primero parte de las Caballerizas Reales y tiene una longitud de noventa metros, el segundo parte de la torre en esquina hacia la muralla de la Medina y tiene una longitud de ochenta metros.

El primer tramo, tiene dos torres, la de Belén y otra, maciza, que se encuentra entre las casas de la calle Martín de Roa. El segundo tramo, además de la torre situada en la misma esquina, tiene tres torres, todas macizas de tapial.

La cara exterior de la muralla da a plaza o calle, salvo un trozo de veintiocho metros del primer tramo al que se adosan dos casas en la calle Martín de Roa. La cara interior de la muralla, aunque da a espacios privados, solo tiene adosadas dos casas entre las calles Caballerizas Reales y San Basilio, el resto da al solar de la asociación de vecinos del Alcázar Viejo y al Mercado Municipal.

La Torre de Belén de planta cuadrada de 7,40 x7 ,40 m y una altura de 14,60 m, tiene sus cuatro lados exentos de edificación, dando una de sus caras a un patio que le sirve de acceso.

Los paños de muralla lindan con el palacio califal, y más concretamente por el este con los baños árabes, por el sur con el Alcázar de los Reyes Cristianos y con las Caballerizas Reales. La mitad de la superficie encerrada por las murallas del Alcázar Viejo lo constituyen las huertas y jardines de estos dos edificios, el resto lo forma el caserío del barrio de San Basilio.

Dentro de este caserío de viviendas unifamiliares de dos plantas con patio, destacan por su altura y ubicación las torres. La Torre de las Caballerizas centra la perspectiva de la calle del mismo nombre desde que se entra por Puerta de Sevilla, y la torre de Belén domina el espacio libre en el que se sitúa, siendo la referencia del barrio desde la Medina.

El estado de los lienzos de murallas variaba según los tramos y zonas. A lo largo de los ciento setenta metros lineales se detectaron tres intervenciones recientes con conceptos de restauración bien diferentes. Además había dos lienzos que parecían no haber tenido ningún tipo de intervención en los últimos cincuenta años, encontrándose en algunas zonas en muy avanzado estado de deterioro.
El primer tramo comienza en las Caballerizas Reales, donde se utilizaba la muralla como apoyo del picadero cubierto y también del muro transversal de las dos primeras crujías; la muralla en esta zona aparecía recubierta con fábrica de ladrillo enfoscada y pintada en ocre. A continuación hasta llegar a la torre de Belén había un lienzo de unos quince metros recientemente restaurado mediante obra de emergencia en 1988. Desde la torre hasta las casas de la calle Martín de Roa, incluidas estas, la muralla aparecía encalada y recubierta con citara de ladrillo. El paño de muralla comprendido entre las casas y la torre de esquina fue restaurado en 1972, mediante hormigón pobre simulando a tapial, y estaba en proceso de arenización dejando las armaduras del mallazo a la vista. Diversas zonas de la cara interior del primer tramo estaban revestidas de fábrica de ladrillo y enfoscadas con mortero de cal.
El primer y segundo tramo de la muralla convergen en la torre esquina , aunque fue intervenida, conservaba caras del tapial antiguo incluso restos de revestimiento de juntas. En su coronación conservaba restos del arco de entrada al posible cadalso que pudo tener en su día, así como un trozo de pared de tapial en la cara este.
El segundo tramo arranca con un lienzo de veintiún metros de largo que se encontraba en estado de descomposición y arenización en la zona baja, vapor lo que se había perdido un tercio de su grosor y empezaba a peligrar la estabilidad del muro, de unos seis metros de alto. A continuación viene un lienzo de nueve metros y medio de largo, que llega hasta el torreón nº 3, el lienzo se derrumbó por completo, y se cerró el solar del mercado con una citara de ladrillo. El torreón se encontraba en proceso avanzado de arenización, principalmente en el tercio inferior. Entre este torreón y el siguiente, con una longitud de unos dieciocho metros, existía un lienzo de muralla con la zona inferior recubierta de sillarejos y la zona superior sin revestir. El resto de muralla, dos torreones y un paño de catorce metros y medio estaban recubiertos por fábrica de sillarejos con la que se proponía terminar toda la muralla. Este segundo tramo en su cara interior tenía el mismo tratamiento que el primero, y las zonas correspondientes al solar de la asociación de vecinos y al mercado estaban tapadas con una cerca de tuyas.
La torre de Belén, construida con fábrica de sillares de piedra franca, presentaba un gran deterioro debido a la entrada de agua por capilaridad y a las filtraciones a través de la cubierta. Esto había desarrollado un proceso de arenización en gran parte de la sillería, incluso desprendimientos en el grueso del muro bajo, peligrando la estabilidad de la torre. La puerta exterior de la cara norte estaba tapiada con fabrica de ladrillo, y se accedía a la torre por un patio trapezoidal de tres metros de altura, que tenía su cancela enfrentada a la puerta este de la torre. Las diferentes plantas de la torre sufrían procesos de arenización en distinto grado, y pérdida de material en las bóvedas de ladrillos a sardinel y paredes, incluso en el pavimento. La escalera de piedra hacía plausible su deterioro causado por desgaste, posteriores reposiciones, y por desprendimiento de los peldaños que terminaban a la intemperie cuando se llegaba a la cubierta, sin existir vestigio del posible cerramiento que pudiera haber. La cubierta no tenía pavimento alguno, presentaba añadidos de pretil y era de las zonas más deterioradas, teniendo incluso abundante vegetación.

La intervención en los lienzos de muralla, en general, intenta recuperar el aspecto original de tapial de sillares, eliminando revestidos y forrados, y sustituyendo las imitaciones de hormigón por tapial realizados de forma tradicional.
De esta forma, en la cara exterior del primer tramo de la muralla se lleva a cabo la restitución del tapial ejecutado con la técnica tradicional desde el nivel del suelo hasta el pretil. La cara interior se pica y se lleva a cabo la eliminación del encalado, conservándose los revocos antiguos y las protecciones a base de ladrillo de tejar, además se eliminan los añadidos modernos y se consolidan con fábricas de ladrillo de tejar, repasando las llagas con mortero.
En el segundo tramo, se eliminan los forrados e imitaciones y se deja el tapial original al descubierto. La intervención es diferente al primer tramo pues el estado de conservación también lo es. Así, en primer lugar se realizan catas perimetrales para conocer las dimensiones de la muralla y de sus torres, y una vez encontrada la cara externa de la muralla se restituye desde la base hasta la altura necesaria para que garantice la estabilidad del tapial ejecutado con la técnica tradicional. En las torres de este tramo se construye un zócalo de sillares. Aprovechando la excavación perimetral se crea un drenaje que disminuye la humedad por capilaridad. Los lienzos del tramo que están derrumbados, se reconstruyen con el espesor y altura según los estudios de investigación realizados, haciendo manifiesta la obra antigua y la nueva. Por último la muralla se protege con una capa de hormigón de cal.
La intervención de la torre de Belén es fundamentalmente de restauración y conservación, las humedades por capilaridad y las filtraciones de aguas pluviales en la cubierta son los dos objetivos prioritarios, para ello hay que efectuar un drenaje exterior e interior de la torre. En la cubierta ejecutamos un zunchado y la impermeabilización de la misma, en las dos plantas inferiores se repite el zunchado, la fábrica de sillería se limpia, se elimina el mortero de reposición, se cajean aquellos sillares arenizados reponiéndolos con sillares nuevos, y finalmente se somete a un tratamiento de consolidación. Los pavimentos se colocan nuevos, se restaura el retablo y se recupera el peldañeado de la escalera. Respecto a la puerta tapiada en planta baja (antiguo acceso) se abre protegiéndose con una reja. En los accesos actuales se colocan puertas de madera forradas con planchas de cobre.
La intervención también actúa en su entorno inmediato, de esta forma se lleva a cabo la conexión de la c/ Dr. Fleming y el Mercado Municipal con el barrio mediante una rampa que discurre en paralelo a la muralla pero separada de esta, este recorrido termina en una escalera para salvar los 3.3m de desnivel finales. Este último punto se desarrolla a petición del Ayuntamiento y asociación de vecinos.

Entidad/es promotora/s: Consejería de Cultura.Dirección General de Bienes Culturales.

Empresas adjudicatarias: Cosntrucciones Exisa, S.A..

Dirección y ejecución: Antonio Castro Escobar y Juan Jiménez Povedano - ArquitectosRafael Pérez Morales y Alfonso Aljama De la Haba - Arquitectos Técnicos

Periodo de ejecución: Septiembre de 2000 / Diciembre de 2005

Inversión: 1.406.041,62 €

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