Por primera vez en Europa, la responsabilidad de gobierno sobre el sistema universitario ha salido del ámbito estrictamente educativo para unirse con el ámbito productivo. Un cambio estratégico ligado a las requerimientos de la nueva sociedad global.

Hoy la misión de la educación no es sólo dar conocimientos y cualificación a los jóvenes. Su principal objetivo pasa por transmitirles las claves que les permita enfrentarse a su futuro con garantías de éxito. Es necesario enseñarles a aprender, a desarrollar su espíritu crítico y a tener capacidad de análisis de la realidad para interpretar y prever los cambios.
Hay que darles igualmente instrumentos útiles para aprender, para adaptarse a esos cambios y para emprender a lo largo de su vida.
En esa línea, desde la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia apostamos por acercar las Universidades a otros sectores de población, para aportarles nuevas destrezas en un proceso de aprendizaje permanente que dé respuesta tanto a sus inquietudes de crecimiento personal, como a los nuevos requerimientos de las empresas y el mercado laboral, en un mundo tan rápidamente cambiante como el actual.
Impulsamos Universidades que potencien nuevas líneas de trabajo conjunto entre las empresas y los grupos de investigación de excelencia, mediante la transferencia de conocimiento y tecnología al sistema productivo; Universidades que además de ser capaces de mantener una permanente conexión con el entorno social y económico que las rodea, sean la referencia por su utilidad hacia el mismo.