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Modelo de Evaluación

La Agencia Andaluza de Evaluación Educativa se plantea como estrategia abordar la evaluación de los distintos ámbitos del Sistema Educativo Andaluz, de manera que en los procesos y en los resultados de esta evaluación se ponga de manifiesto el potencial que la evaluación encierra como instrumento de transformación, de mejora y de aprendizaje, de cara a garantizar una educación de calidad a la que tiene derecho “todo” el alumnado andaluz.

Los principios y criterios técnicos del modelo integrado de evaluación del Sistema Educativo Andaluz, que sustenta el plan estratégico de actuación de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa, suponen una evaluación rigurosa y sistemática basada en la detección de necesidades, el establecimiento de objetivos e indicadores de resultados, la formulación y desarrollo de procesos, la elaboración de instrumentos, el registro de evidencias, la autoevaluación y evaluación externa con personal formado y cualificado, entre otros elementos característicos del modelo por el que se apuesta.

Este modelo, además, pretende impulsar la evaluación a través del fomento de la autoevaluación con el objetivo de que ambas, evaluación y autoevaluación, sean percibidas como instrumentos necesarios para propiciar los cambios e instaurar las innovaciones pertinentes hacia la mejora de las prácticas educativas.

Para la evaluación de los desempeños profesionales docentes, así como para la certificación de calidad de los centros, programas y servicios, la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa ha previsto en su modelo integrado hacia la mejora, dos vías complementarias de evaluación:

Evaluaciones voluntarias

Dentro de esta vía de evaluación la Agencia de Evaluación Educativa desarrollará dos modalidades que combinan procesos internos y externos. Se podrá optar a esta modalidad mediante solicitud previa de las personas, los centros y los servicios interesados. Las evaluaciones voluntarias se desarrollarán a través de los siguientes niveles:

a) Autoevaluaciones de personas, centros y servicios para promover la cultura de la evaluación como punto de partida para la planificación por los centros o servicios educativos, dirigida al afianzamiento de las fortalezas, desarrollo de las oportunidades y posibles propuestas hacia la mejora de sus resultados; o en el caso de las personas para detección de buenas prácticas y la implementación de planes de desarrollo profesional.

b) Acreditación de desempeños profesionales para el reconocimiento de las personas solicitantes y la certificación de calidad en centros, programas y servicios educativos. Este nivel requiere evaluaciones externas realizadas por profesionales con credenciales de cualificación, emitidas por la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa, en función del puesto de trabajo, centro o servicio.

Evaluaciones institucionales

Serán evaluaciones institucionales aquellas evaluaciones externas que se realicen para dar respuesta a prescripciones de la normativa vigente y otras demandas expresas de los órganos directivos de la Administración educativa, entre otras, las que se realicen sobre:

a) La organización y funcionamiento de los centros, programas y servicios educativos y de la Administración educativa.

b) El acceso a la función pública docente (fase de prácticas para el ingreso en los cuerpos docentes)

c) El ejercicio de la dirección de los centros docentes.

d) La evaluación diagnóstica sobre competencias básicas del alumnado.

La Agencia Andaluza de Evaluación Educativa apuesta por una evaluación marcadamente formativa. Se trata de un modelo de mejora continua que evidencie la utilidad y el beneficio de la evaluación, propiciando el apoyo a los procesos y a las personas, disipando cualquier sospecha sobre la posibilidad de exclusión, sanción o establecimiento de “ranking”.

Las evaluaciones que se programen irán dirigidas hacia un conocimiento sistematizado y riguroso de la realidad para mejorarla con los cambios e innovaciones pertinentes. Se impulsará una cultura de la evaluación mediante la evidencia de la utilidad y el beneficio de la misma, la transparencia de sus objetivos, métodos, instrumentos y efectos, la implicación y participación de las personas, centros, servicios o programas evaluados, la clarificación de los requisitos éticos de las personas evaluadoras y evaluadas, la aportación de resultados sólidos y apoyados en evidencias y la manifestación explícita del aprendizaje y de las mejoras derivadas de la evaluación.