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Educación estudia cómo mejorar la participación de las familias en la elección de las actividades complementarias

El consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda, ha informado en el Parlamento de que su departamento está estudiando cómo mejorar la participación de las familias en la elección de las actividades complementarias, siempre que se garantice la adquisición del currículum, incluidos los valores transversales de educación en valores, tal y como establece la normativa.

En este sentido, el consejero ha explicado que está en un estado muy inicial la cuestión de una potencial autorización o aceptación de la disconformidad en relación a la participación del alumnado en las actividades que se realizan en los centros docentes. Además, Imbroda ha añadido que “aún se está analizando qué actividades pueden ser susceptibles de participación y cuáles son obligatorias”.

Durante su intervención, el responsable de Educación y Deporte ha aclarado que las actividades complementarias que se desarrollan en los centros docentes están vinculadas al currículo, han de ser contextualizadas en las programaciones didácticas de las diferentes áreas, son organizadas durante el horario escolar por el centro y tienen un carácter diferenciado de las propiamente lectivas por el momento, así como los espacios o recursos que utilizan.

Igualmente, Javier Imbroda ha afirmado que es competencia del claustro de profesores fijar y aprobar el proyecto educativo de centros que contienen tanto los valores como las programaciones didácticas de los contenidos curriculares y las actividades que puedan acompañarlas.

El consejero también ha asegurado que en los últimos meses se ha detectado que numerosas familias, con distintas ideologías, presentan quejas y reclamaciones para que sus hijos no participen en determinadas actividades que están en contra de sus convicciones morales.

Actividad cinegética en Educación

En cuanto a la actividad cinegética, el consejero ha explicado que esta actividad está perfectamente regulada tanto a nivel nacional en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, la cual afirma que “para evitar que las especies catalogadas objeto de aprovechamiento piscícola o cinegético, introducidas en el medio natural antes de la entrada en vigor de la presente ley, se extiendan fuera de los límites de sus áreas de distribución anteriores a esa fecha, su gestión, control o posible erradicación se podrá realizar, en esas áreas, a través de la caza y la pesca” como autonómico.

Así, en Andalucía se aprobó la Ley de la Flora y la Fauna Silvestres, cuyo objeto es “la ordenación de la protección, conservación y recuperación de la flora y la fauna silvestres y sus hábitat, así como la regulación y fomento de la caza y la pesca para la consecución de fines de carácter social, económico, científico, cultural y deportivo”.

Además, Javier Imbroda ha recordado que los contenidos curriculares obligatorios especifican tanto en Primaria como en Secundaria bloques relacionados con la biodiversidad y los ecosistemas en el área de Ciencias Naturales y Biología y Geología. También el rol de la caza en la fase de hominización en la evaluación de las especies está recogida en el área de Historia.

Asimismo, el titular de Educación y Deporte ha añadido que recientemente, en base a su definición como “arte de la caza”, la actividad cinegética, conocida en Andalucía como Montería o Rehala, ha sido objeto de reconocimiento como interés cultural en Resolución de 19 de junio de 2019, y por lo tanto el consejero considera que “debe ponerse en valor este patrimonio cultural en los alumnos y alumnas andaluces”.

Por todo ello, el consejero ha informado de que “los alumnos deben aprender el valor y la importancia de la conservación de la fauna y flora por medio de una actividad cinegética sostenible y basada en estudios técnicos y científicos. Además, deberán contemplar cuestiones como el control poblacional y la gestión sanitaria de la fauna para garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas naturales y su biodiversidad, así como el potencial impacto económico y social de la misma.

En este sentido, Javier Imbroda ha avanzado que para la definición de posibles actividades, todavía en una fase muy inicial de desarrollo, se contará con la colaboración de entidades y asociaciones tanto del ámbito de la caza y captura como grupos de conservación del medioambiente y su fauna, siguiendo el modelo de participación que ya se dio en el pasado con, por ejemplo, el desarrollo de un Certificado de Calidad Cinegética por parte de la Junta de Andalucía.

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