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Pautas

Se detallan, a continuación, algunas pautas que facilitarán la escolarización segura de este alumnado:

  1. La familia comunicará al centro la existencia de la enfermedad. Si la información es trasladada al tutor o tutora del alumno o alumna, o bien a cualquier otra persona que preste servicios en el centro educativo, se comunicará esta circunstancia al equipo directivo.
  2. La familia aportará un informe médico de su hijo o hija afectado por problemas de cardiopatía en el que se detallen sus necesidades, durante su estancia en el centro educativo. Si no existiese dicho informe, el equipo directivo lo recabará de la familia.
  3. La familia entregará al equipo directivo la FICHA TÉCNICA DEL ALUMNO O ALUMNA CON CARDIOPATÍA.
  4. El equipo directivo, el equipo docente que atiende al alumno o alumna y el médico o médica del Equipo de Orientación Educativa de la zona, valorarán las necesidades del alumnado afectado y las medidas oportunas para garantizar la escolarización segura del alumno o alumna.
  5. Si el Equipo de Orientación Educativa no cuenta con médico o médica, el equipo directivo del centro solicitará al Equipo Técnico Provincial para la Orientación Educativa y Profesional la asignación de un médico o médica de otro Equipo para que participe en esta valoración y adopción de medidas.
  6. Todas las medidas adoptadas quedarán recogidas en un informe que se incorporará al expediente del alumno o alumna.
  7. El centro educativo contemplará, al menos, las siguientes medidas básicas:
    1. En general, los alumnos y alumnas con cardiopatías leves pueden realizar todo tipo de ejercicios. En las cardiopatías sintomáticas y en algunas asintomáticas se aconseja evitar los esfuerzos, pero incluso en estos niños y niñas hay que promover el ejercicio recreativo hasta el límite en que sea bien tolerado.
    2. Ajustar la práctica regular de ejercicio físico a las características del niño o niña con cardiopatía congénita, ya que la práctica de ejercicio físico contribuye a una mejor calidad de vida (integración con otros niños y niñas y no discriminación), mejorará su salud física (capacidad física) y psicológica y reducción significativa de los factores de riesgo cardiovascular ya que ello mejorará su capacidad física y la integración con el alumnado del centro.
    3. Para determinar el nivel de ejercicio recomendado en cada caso, es importante que el profesorado de Educación Física cuente con un informe detallado del cardiólogo en el que se indique las actividades físicas que puede realizar el alumno o alumna afectado y cuáles no. Generalmente, tienen limitada la competición y el sobreesfuerzo.
    4. Si la capacidad física y de esfuerzo están limitadas, se recomienda realizar algún tipo de adecuación o modificación. La misma situación puede darse en el caso de que las limitaciones sean drásticas (por ejemplo, se puede asignar el papel de “ayudante” del docente).
    5. Además, y teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, hay que tener en cuenta que es el propio alumno o alumna el que modera la intensidad del ejercicio a través de su percepción del cansancio.
    6. Los niños y niñas en tratamiento con anticoagulantes (Sintrón®) no deben participar en deportes de contacto o con más riesgo de caídas.
    7. Ante posibles excursiones, considerar la altitud del lugar elegido, porque la altitud suele ser mal tolerada por el alumnado con problemas de salud de este tipo.
    8. Estará contraindicado viajar en avión en determinado tipo de cardiopatía (este extremo deberá ser determinado por el médico y habrá de tenerse en cuenta a la hora de programar posibles viajes escolares).
    9. Estará limitado el consumo de sal (tenerlo en cuenta a la hora del diseño de los menús escolares).
    10. Para determinar el nivel o grado de esfuerzo que puede realizar en las actividades incluidas en el currículo de educación física, será preciso que, previamente, se haya realizado una prueba de esfuerzo. En líneas generales, teniendo en consideración las recomendaciones y limitaciones que los profesionales sanitarios hayan establecido para la actividad física, ésta será beneficiosa para la calidad de vida del alumno o alumna.
    11. Para evitar el riesgo aumentado de infecciones, si el frío es intenso, durante el recreo y las horas de la comida, se les debe permitir permanecer en lugares cálidos y no pedirles que corran para calentarse.
    12. Si toman diuréticos, como medida para eliminar el exceso de líquidos, es probable que necesiten acudir con más frecuencia y urgencia al baño, circunstancia que el profesorado debe tener en cuenta a la hora de atender las peticiones del niño o niña con cardiopatía congénita. 

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