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Interfaz social

La biblioteca escolar está llamada a trascender el espacio físico que la delimita, a adquirir sentido más allá de la superficie de sus estantes e incluso a traspasar los límites de su equipamiento tecnológico y su presencia virtual. No ha de afanarse en tener respuestas para todo sino en ofrecer las herramientas adecuadas para que docentes y alumnos den rienda suelta a su curiosidad, a sus ganas de saber, de investigar, descubrir y leer.

La biblioteca escolar como interfaz social entre los usuarios y el conocimiento

Luis Miguel Cencerrado Malmierca. Asesor y formador en los ámbitos bibliotecario, educativo y sociocultural

https://about.me/lcencerrado

http://vizualize.me/LuisCema#

Twitter: @luismiyou

El progreso de la ciencia y la técnica ha ido moldeando un nuevo modelo de sociedad en el que la tecnología es un elemento nuclear en torno al cual se estructura y reescribe la forma de entender el mundo, las comunicaciones sociales y las relaciones personales. La tecnología se configura así como un factor de cambio que afecta a todos  los ámbitos y alcanza a todos los estamentos que conforman la sociedad del siglo XXI.

Lo que en un principio podría parecer una cuestión formal que afectara tan sólo a la esfera de las herramientas, del cómo hacer, de los artefactos tecnológicos o de los “cacharros”, se presenta hoy como una transformación de gran calado, que no sólo provoca ajustes epidérmicos sino que cuestiona y altera los cimientos de nuestras sociedades y propone nuevos paradigmas que afectan al desarrollo colectivo e individual de los ciudadanos, tanto en su dimensión personal, como académica, laboral y política. Como resultado de este impacto se abre un proceso de cambio en la forma de vivir, pensar y hacer del individuo y de la sociedad en su conjunto que no tiene una hoja de ruta trazada, lo que genera inseguridad e incertidumbre pero tras el que se adivinan también nuevas oportunidades.

En este contexto, es claro que también las tecnologías de la información y la comunicación ejercen un fuerte impacto en los ámbitos educativo y cultural de nuestra sociedad. Este renovado escenario que el avance tecnológico propugna está en la base de muchos de los cambios que se operan en estos ámbitos y trae como consecuencia que se remuevan profundamente las estructuras de las instituciones educativas y culturales. Claramente, las bibliotecas, tanto públicas como escolares, no son ajenas a estos movimientos y se proyectan hacia el futuro, redefinen su papel frente a las comunidades a las que dirigen sus servicios, adecuan sus funciones al contexto actual y reformulan procedimientos, estrategias y actuaciones en razón del mismo.

El experto en comunicación Carlos Scolari aporta un particular enfoque a la hora de explicar el cambio mediático y cultural derivado del desarrollo tecnológico. El avance del proceso tecnológico mediante la integración de los interfaces lleva a Scolari a construir su sugerente discurso sobre La ecología de las interfaces  (TEDx Talks, 2013), entendidas éstas en un sentido amplio y extenso que va más allá del interfaz entre el sujeto y la máquina. Scolari, por el contrario, las define como un lugar de intercambio en el que hay una transferencia de información y de acciones, lo que le lleva a definir la escuela como interfaz social.

Este concepto de interfaz social aplicado a la biblioteca escolar puede ayudarnos también a entender y representar su evolución, así como a vislumbrar líneas de evolución en su horizonte. De este modo, situándonos en esta perspectiva podemos afirmar que la biblioteca escolar:

  •     Evoluciona por hibridación, por convergencia.
  •     Se compone de Documentos+Equipos+Herramientas.
  •     Es un lugar de intercambio e interacción.
  •     Se constituye desde la lógica del uso y el servicio.

Por otro lado, si contrastamos estas claves o líneas de progreso con las tendencias educativas que marcan reconocidos informes internacionales como los Horizon, a su vez encontramos un marcado paralelismo entre ambas. Así lo ponen de manifiesto las tendencias y desafíos que se recogen en los últimos informes y que identifican como tales la innovación educativa, el rediseño de los espacios de aprendizaje, el aprendizaje colaborativo y la alfabetización múltiple, entre otros.

En consonancia con todo ello conjugo desde cuatro ángulos el presente y futuro de las bibliotecas escolares, un recorrido en el que afloran aspectos muy diversos que tienen que ver con su compromiso con la acción educativa del centro, con su papel en el contexto de cambio del mundo del libro y la lectura, con el desarrollo de determinadas actitudes y capacidades y con la consideración del usuario de la biblioteca como eje y foco central de su acción.

La biblioteca escolar como factor de innovación

El poder disruptivo de la biblioteca escolar crece en la medida en la que se expande y en cierto modo se desmaterializa. Este crecimiento se produce cuando la biblioteca escolar entra en contacto directo y continuo con el conjunto de la comunidad y se funde en ella ayudando a conseguir las metas educativas con los recursos y servicios que proporciona.

La biblioteca escolar, en este sentido, está llamada a trascender el espacio físico que la delimita, a adquirir sentido más allá de la superficie de sus estantes e incluso a traspasar los límites de su equipamiento tecnológico y su presencia virtual. Es decir, la biblioteca escolar como herramienta y elemento integrador de una nueva escuela rompe todos sus muros y aprovecha ese entorno abierto como el escenario más propicio para el desarrollo de sus funciones. La biblioteca escolar cobra así peso como herramienta que apoya la innovación educativa, favorece el cambio metodológico y refuerza enfoques más activos, prácticos y creativos en los procesos de aprendizaje.

Factor de innovación

La biblioteca escolar es la perfecta aliada en la tarea de construir un nuevo espacio de conocimiento y de facilitar nuevas formas de aprender a través de los recursos que ofrece y las múltiples experiencias de lectura que proporciona. Con todo ello hace posible el aprendizaje significativo mediante la investigación y colabora activamente en la alfabetización múltiple y la formación de lectores competentes y críticos.

La creación de un entorno y colecciones híbridos

La biblioteca escolar es una puerta de acceso a la lectura y la información en todas sus manifestaciones y en todos los formatos. En este sentido, es un puente entre el entorno tradicional y el digital y está al servicio de los aprendizajes mixtos que requieren de materiales de lectura impresos, registros sonoros, audiovisuales y de las obras digitales que nutren las pantallas de ordenadores y dispositivos móviles como tabletas y teléfonos inteligentes.

Escenario híbrido

En este escenario híbrido que constituye la biblioteca escolar radica también su capacidad de desempeño de la función formadora en las tareas de alfabetización múltiple y mediática en el contexto analógico y digital, una labor ejercida en estrecho contacto con el aula y procurando otras complicidades, como la de la biblioteca pública.

Es cierto que este contexto digital platea a las bibliotecas grandes retos y que ninguna puede competir de manera “extensiva” con los grandes repositorios abiertos de información. Pero no es menos cierto que tienen mucho que decir en el terreno “intensivo” y “cualitativo”. La biblioteca aporta valor añadido a la oferta de información y lectura mediante la selección de materiales de calidad, pertinentes y adecuados a las necesidades de los docentes y alumnos de su comunidad educativa.

Un espacio de cooperación y aprendizaje colaborativo

La consideración de la biblioteca escolar como espacio de comunicación, de encuentro y de creación conjunta al servicio de la comunidad educativa le confiere un carácter de catalizador y de eje de transversalidad. En este plano la biblioteca favorece la interacción, el trabajo en grupos, promueve el contacto entre iguales y propicia un cambio de enfoque en la relación de docentes, alumnos y familias.

La biblioteca escolar es el marco adecuado para el desarrollo del trabajo en red, el fomento de la cultura del intercambio y la asunción de proyectos compartidos entre todos los miembros de la comunidad educativa. Son todas ellas actitudes y habilidades clave para poder asumir los retos que el presente nos plantea y suponen reforzar la conexión entre la escuela y el mundo real. La biblioteca escolar promueve la cooperación y el trabajo colaborativo, tanto desde la perspectiva de la promoción de la lectura, literaria y de no ficción, como desde la participación en procesos de investigación ligados a las distintas áreas curriculares.

Espacio de cooperación y aprendizaje colaborativo

La curiosidad y la experimentación son piezas clave en la educación que encuentran en la biblioteca territorio propicio para su desarrollo, aportando motivación por la variedad de recursos y alternativas que ofrece el conjunto de la oferta que desde ella se hace a la comunidad educativa.

Empatizar con los usuarios, el factor clave

He dejado para el final un aspecto esencial que debe regir como principio clave de la acción de toda biblioteca escolar, la necesidad de mirar atentamente a la comunidad educativa en su conjunto y a los distintos colectivos que la conforman: docentes, alumnos y familias.

El sentido de la biblioteca escolar no es sino atender y apoyar a esta comunidad de usuarios en el cometido que cada uno de sus miembros tiene en los procesos de enseñanza y aprendizaje, por lo que su foco principal de atención no puede ser otro que las personas a las que se dirige. La biblioteca, a través de fondos documentales, informaciones y recursos de otra índole genera redes de acceso e intercambio de conocimiento al servicio de la comunidad educativa y ayuda a crecer a cada uno de sus miembros en su desarrollo académico y vital. Resulta clave para todo ello escuchar y conocer lo que el docente y el alumno necesita, no dejar de preguntarse sobre la comunidad educativa en particular en la que se inserta cada biblioteca escolar.

… Y tras identificar a nuestros usuarios y conocer sus necesidades toca responder de forma positiva a la cuestión de qué puede ofrecer la biblioteca a la comunidad educativa en esta sociedad a caballo entre lo analógico y lo digital. Y en este punto, creo que, más que nunca, la  biblioteca escolar no ha de afanarse en tener respuestas para todo sino en ofrecer las herramientas adecuadas para que docentes y alumnos den rienda suelta a su curiosidad, a sus ganas de saber, de investigar, descubrir y leer. La biblioteca escolar es la mejor garantía para que en la escuela nunca falten preguntas, porque como dice Alberto Manguel: “Preguntar es levantar la tapa de la caja de secretos, abrir la puerta prohibida”.

Referencias

TEDx Talks (5 feb. 2013). Ecología de las interfaces: Carlos A. Scolari at TEDxMoncloa [Archivo de vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=CZ_8xeW3Z4s

Nodo: sv0204.ced.junta-andalucia.es
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