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La obra de García Lorca

Los temas centrales y casi obsesivos de la obra de Lorca son el amor, el deseo, la pasión y la muerte violenta, que a su vez son aspectos que marcaron su propia vida. Tanto la poesía, el drama como la prosa se alimentan de esas obsesiones, siendo su eje central la frustración.

De acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque dependiendo del contexto los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:

  • La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza.
  • El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte.
  • La sangre: representa la vida, por ello, la sangre derramada es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual.
  • El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculinos.
  • Las hierbas: su valor dominantes, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte.
  • Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia.

La metáfora es el procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de Góngora, Lorca maneja metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa directamente la metáfora pura. Sin embargo, a diferencia de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido que su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de frecuentes elipsis. Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos de la realidad, transmiten efectos sensoriales entremezclados, etc.

Aunque Lorca asimila sin problemas las novedades literarias, su obra está plagada de elementos tradicionales, que, por lo demás, demuestran su inmensa cultura literaria. La música y los cantos tradicionales son presencias constantes en su poesía. No obstante, desde un punto de vista formal no es un poeta que muestre una gran variedad de formas tradicionales; sin embargo, profundiza en las constantes del espíritu tradicional de su tierra y de la gente: el desgarro amoroso, la valentía, la melancolía, la pasión...

La admiración por su obra se debe en esencia a la intensidad emocional y brillantez metafórica inherente a ella. Pocos son los poetas que nos transporten de una manera tan directa a lo que Lorca describió como “la oscura raíz del grito”, o el territorio de “el duende”, donde la inspiración nos revela una nueva realidad poética que procede de la herencia cultural surgida en la España Musulmana.