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Reseñas

Por Nacho Lara Escoz, responsable de la biblioteca escolar del IES Matilde Casanova de La Algaba (Sevilla) y coordinador de línea de la Red profesional de bibliotecas escolares de Sevilla.

En_línea. Leer y escribir en la red

 

jueves, 29 de noviembre de 2012, 13:24 h.



En_línea (En_linea.JPG)

En_línea (En_linea.JPG)Autor: CASSANY, D.
Publicación: Barcelona, Anagrama, col. Argumentos, 2012
Páginas: 288
ISBN: 978-84-339-6343-7

 

El libro de Daniel Cassany nos acerca al uso de las nuevas tecnologías de la comunicación (centradas en la red y en internet) en el aprendizaje y enseñanza de la lectura y la escritura.

Así pues, como él mismo indica, está recomendado a profesores que desean explorar las nuevas posibilidades que, inevitablemente, debemos conocer para adaptarnos a los tiempos en los que nuestros alumnos están desde hace algunos años.

El libro se divide en dos partes claramente diferenciadas. La primera se centra en la irrupción del mundo digital en el mundo de las letras así como en la red y en la escritura. La segunda parte aborda desde un punto de vista más puramente educativo las posibilidades que nos ofrece la red para mejorar las competencias lectoescritoras del alumnado, realizando un análisis de las mismas y exponiendo un amplio repertorio de recursos que se pueden utilizar para mejorar dichas competencias.

Una de las ideas principales que se extraen del libro es la importancia del momento en el que se está, en tanto en cuanto estamos en una situación de cambio y “migración” hacia el mundo digital. Un momento de cambio en el que las escuelas y sistemas educativos deben de acompañar este cambio para que los alumnos, los futuros miembros de la sociedad, también aprendan en los centros de enseñanza a usar y saber usar las herramientas de las TIC (tecnología de la información y comunicación ) y las TAC (palabra nueva que he conocido después de la lectura de este libro, tecnologías de acceso al conocimiento).

Y eso es algo que los docentes debemos de tener claro. Las nuevas tecnologías nos rodean y literalmente las llevamos encima a diario en forma de smarphone, tablet, libro electrónico o ebook… El uso y aprendizaje que se haga de ellos y todas las prácticas escritoras y lectoras que ello conlleva se van a realizar tarde o temprano. El quid de la cuestión es saber si queremos integrarlas y utilizarlas en nuestro beneficio o si queremos dejarlo marchar.

Daniel en este sentido, y fruto de su dilatada experiencia docente e investigadora, muestra con una claridad meridiana los problemas que una acelerada digitalización conlleva para los alumnos (problemas que sufrimos a diario en las aulas…):

  • Alumnos incapaces de realizar búsquedas claras de información.

  • Falta de transformación de la información en conocimiento y de estructuras de trabajo para gestionar esa información.

  • Cultura del “pegar” y “copiar” (pobreza creativa y ausencia de respeto por el trabajo ajeno y la propiedad intelectual….) en páginas como Wikipedia, El rincón del vago…

  • Centrados en unas pocas herramientas digitales (Messenger, Twitter, Tuenti.)

  • Escasa evaluación y selección de la información. Falta de comprensión crítica.

En este sentido y para paliar esos déficits, es especialmente interesante la mención que realiza a las funciones de la biblioteca en la tarea urgente que tiene de proporcionar modelos válidos de accesos a la información por parte de los usuarios, ávidos de información pero incapaces de acceder a ella y de procesarla muchas veces debido a la inmensa cantidad de recursos y de posibilidades que ofrece hoy día la red y la sociedad del conocimiento. Es lo que se viene impulsando, cada vez más en todo tipo de bibliotecas en la última década, como alfabetización informacional (ALFIN).

Pero no todo es negativo. Hay numerosas ventajas en el uso de internet y que la red ha posibilitado en relación a la escritura. Así ha conseguido crear géneros nuevos como el chat o la web y reelaborar algunos más antiguos como el blog personal (diario o bitácora de a bordo), la carta o email, el telegrama o sms, los álbumes de fotos… En todos ellos y de una manera vernácula, privada o doméstica, la gente escribe y lee de una manera creciente a impulsos de las nuevas corrientes y servicios que van creándose y apareciendo.


La última parte del libro, centrada en los recursos para leer y escribir en red, hace una amplia visión de portales digitales y páginas webs que se pueden trabajar para mejorar las competencias lectoras y escritoras.

Es un muy buen repositorio de actuaciones que se pueden realizar en el ámbito lectorescritor. A pesar de que en un momento dado pueda abrumar las páginas webs presentadas, se agradece al menos la ausencia de las molestas direcciones de los hiperenlaces (http://...) que en el soporte papel carecen de su función digital más allá de la puramente informativa, limitándose únicamente a nombrar las páginas.

Por último me gustaría terminar con el mismo mensaje que intenta transmitir Daniel en su obra: una actitud positiva hacia los cambios que estamos viviendo y las nuevas posibilidades que ofrecen.

Es verdad que hay que reciclar muchos conceptos, es verdad que tenemos que acercarnos a la tecnología y que no siempre contamos ni con los medios, ni con formación, ni con el tiempo para poder trabajar como quisiéramos… pero no por ello es menos cierto que podemos (y debemos) liderar ese cambio para ayudar a las nuevas generaciones a usar mejor y potenciar su acceso al mundo digital y utilizarlo en nuestro favor para mejorar nuestras prácticas docentes y bibliotecarias en la biblioteca escolar, fomentando en su conjunto el ámbito lector y escritor de los alumnos.

 

 

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