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En una galaxia muy cercana...

 
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viernes, 10 de enero de 2014, 13:20 h.

La tarea integrada, un paso más para el trabajo en equipo



En una galaxia muy cercana

 

 

 

Mª Josefa Pérez Román
Mª del Pilar Gallego Ortiz
Vicente Mazón Morales
IES Pablo de Olavide, de La Luisiana (Sevilla)

 

Algunas reflexiones y tres metas

Las fechas pueden ser acontecimientos anecdóticos o convertirse en retos que se proyecten hacia un futuro cercano. El paso del siglo XX al XXI puede, pues, quedarse en un simple registro del calendario o en una reflexión sobre lo que hemos sido en el pasado, sobre el presente en el que nos encontramos y sobre qué queremos para nuestro futuro. En el mundo de la educación, este cambio de siglo ha de convertirse en motivo para hacer una profunda reflexión sobre el modelo real de docencia que tenemos en los centros y el que deberíamos tener.


Nadie ignora los cambios profundos, incluso revolucionarios, que han supuesto las últimas décadas del siglo pasado y esta primera del nuevo. Estamos asistiendo a una serie de transformaciones que se producen a ritmo vertiginoso en la sociedad, la política, la economía, las comunicaciones, las nuevas tecnologías…  Sin embargo, en la práctica docente nada parece haber cambiado y, si lo hace, es de manera anecdótica o se limita al uso esporádico de las TIC. Cabría afirmar que existe una desincronización entre la realidad y las líneas de trabajo que se desarrollan habitualmente en las aulas: frente al trabajo cooperativo que demanda la sociedad se mantiene el individualismo; frente a las estrategias que buscan la autonomía y la toma de decisiones en los entornos laborales prima el papel decimonónico del academicismo. No podemos, por lo tanto, permanecer ajenos al rumbo de los tiempos; menos, en empresa tan dinámica como ha de ser la educación.

 

En una galaxia (estructura_n.jpg)


El trabajo por tareas o proyectos integrados supone una vía de experimentación en este sentido. Es así como lo entendemos en el IES Pablo de Olavide, de La Luisiana (Sevilla). Y En una galaxia muy cercana… -proyecto reconocido por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte con el 2º premio de las XXV edición de los premios Antonio Domínguez Ortiz- supone un paso más en el deseo de consolidar esta línea de trabajo en el centro; aunque, desde el conocimiento profundo del contexto en el que desarrollamos nuestra labor docente, hemos aspirado a ir más allá, a dotarla de una riqueza poliédrica y perseguir:


a) Un objetivo: hacer del centro educativo un punto de encuentro, conseguir que las paredes del instituto sean algo más que materiales de construcción, que el edificio se levante sobre las ilusiones de quienes trabajan bajo su techo y se convierta en un lugar vivo donde tanto personas adultas como adolescentes comparten experiencias, intercambian inquietudes y se enriquecen mutuamente entre sí.

b) Una ilusión: enriquecer al centro, aprovechar el cambio continuo al que está sometido, madurar con la madurez de los adolescentes que pasan por él, hacer que cada curso termine con la añoranza de las vivencias compartidas. 

c) Un fin: mantener vivas las ilusiones, perseguir ideales, hacer que la enseñanza se convierta en una experiencia compartida y el centro educativo sea esa segunda casa a la que uno desea volver cada año. Que el paso de cuatro o seis años suponga la satisfacción egoísta de ver cómo se forja la persona y cómo podemos sembrar en los más jóvenes la inquietud por aprender, por conocer el mundo y acudir al centro porque es una prolongación o el punto de partida de un individuo.

Un medio:

Para alcanzar todas esas metas, el trabajo cooperativo, la tarea integrada se nos presenta como punto de partida. Porque se convierte en un elemento de cohesión en distintos planos. Por una parte permite la correlación del currículo de distintas áreas o materias con objeto de (de)mostrar al alumnado –pero también al docente- la funcionalidad y aplicación a la vida cotidiana de varias áreas armonizadas. Por otra parte, la tarea integrada se convierte en un camino abierto al trabajo en equipo, al debate entre docentes sobre la reorganización del currículo para que esté al servicio de la realidad en el aula y no al de un pretendido orden lógico que deriva de materiales ya elaborados y de libros de texto. Por fin, esta dinámica supone la integración en una línea de actuación dinámica entre el profesorado y el alumnado, haciendo –por la propia estructura de la tarea- que el docente adopte el rol de guía para que el adolescente cree su propio conocimiento.

Un valor añadido:

El camino hacia la autonomía de los centros pasa por la creación de una identidad propia. Ninguna persona es igual a otra persona; ningún contexto es idéntico a otro. Existen similitudes, pero cada centro es fruto de quienes lo viven. Cada proyecto es reflejo de unas ilusiones e ideales y de ellos ha de nacer la personalidad colectiva que proyecta el centro hacia afuera, hacia el entorno que lo nutre. Porque, en la idiosincrasia del colegio o del instituto, debe destacar el deseo de interactuar más allá de sus muros. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: el alumnado en pocos años cumplirá su desarrollo en el mundo laboral, en estudios postobligatorios y debe aprender a relacionarse en nuevos entornos, a proyectar su trabajo hacia el exterior. También en ese sentido la tarea integrada puede suponer un punto de inflexión y servir como plataforma para que el trabajo del alumnado sea conocido por la comunidad educativa y, si es posible, por otras instancias.  Para ello es necesario crear un mecanismo que permita el acceso de las familias e instituciones al centro para que conozcan de primera mano el producto resultante del proceso de aprendizaje de los adolescentes. 


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Por todo eso:

En una galaxia muy cercana… es una tarea integrada de centro en la que participan de manera activa todos los sectores de la comunidad educativa conforme al espíritu que señalamos. La elección del título no es casual. En él jugamos con dos significados. Por una parte, el eje temático que nos permite reorganizar o vertebrar el currículo y la planificación que esta labor conlleva: EL UNIVERSO como punto de unión y síntesis de la actividad docente que se genera desde todas las áreas y niveles que trabajamos. Por otro, el universo de las COMPETENCIAS BÁSICAS que ponemos en juego en la realidad cercana del aula como un intento de responder a las líneas maestras que hemos ido exponiendo. De hecho, tal dualidad queda plasmada en la actividad paralela de formación que nos sirve como plataforma y guía: EL UNIVERSO DE LAS COMPETENCIAS.

No se detiene ahí la polisemia del lema que abandera la tarea, puesto que en la propia naturaleza del universo se encierra la idea de creación, de creatividad. Si este vértice lo unimos a los anteriores y a la aspiración de crear una identidad propia, forzosamente el enfoque del proyecto debe autoexigirse la originalidad, la creación de materiales originales… Y más allá, producir resultados dignos de perdurar. No se trata solo de alcanzar una perspectiva estética o una buena presentación, sino de que el alumnado bajo la guía del profesorado elabore productos que se integren en la propia realidad del centro y formen parte de él dejando una huella no perecedera. De alguna manera, la proyección del alumnado sobre el edificio en el que aprende contribuye a crear el propio centro y lo hace partícipe de las dinámicas que en él se acometen. Yendo más lejos, existe una implicación convivencial en ese deseo de subrayar la creatividad: cuando el alumnado crea el centro, cuando se implica en su idiosincrasia, lo cuida, vela por sus instalaciones y las mima, porque sabe que son suyas también. 

La idea de galaxia nos remite a la complejidad del proceso que supone la planificación de una actividad en la que se altera la dinámica diaria que lleva a cabo cualquier centro docente, puesto que el reto propuesto no se limita a la reestructuración del currículo o la sincronización de las programaciones didácticas en un momento puntual de la actividad educativa del centro sino que, en una vuelta de tuerca, pretende experimentar con la reordenación del horario para que este responda a las necesidades reales de la puesta en marcha de cualquiera de las tareas intermedias que conforman la macrotarea final. Todo eso, dando de manera simultánea un peso significativo a la lectura de una obra literaria que realiza la totalidad del centro y que está íntimamente ligada al tema seleccionado, Las crónicas marcianas, de Ray Bradbury, puesto que complementa al tema del universo pero, a la vez, se transforma en elemento generador de actividades y tareas intermedias: la lectura lejos de ser una actividad individual o lúdica puede alcanzar una dimensión colectiva y formativa, incluso en apoyo para la reorganización del currículo.

Posiblemente, la base de este proceso pase por el necesario trabajo en equipo en el que el claustro rema en una sola dirección y los distintos órganos del centro se ponen al servicio de ese objetivo, sin perder de vista que, presidiendo toda esa labor, se encuentra el alumnado como motor de la actividad. Y, como marco regulador, el Plan de Centro en cuyo Proyecto Educativo se fijan las líneas metodológicas que guían nuestros pasos. No obviamos tampoco que como justificación pedagógica y acicate que respalda esta iniciativa se encuentra una imagen que empieza a hacerse muy conocida, nos referimos evidentemente al Cono del Aprendizaje, de Edgar Dale.

 

En una galaxia 2 (IMG_7734_n.JPG)

 

Un largo camino hasta En una galaxia muy cercana…

Como punto de partida y lanzadera para este proyecto, el IES Pablo de Olavide cuenta con una semana cultural que ha cumplido ocho ediciones. Con el deseo de erigirse en casa de la cultura en la localidad, este centro viene celebrando una semana cultural a la que en su penúltima edición se quiso dar un giro con la intención de que el alumnado se convirtiese en el verdadero protagonista de la actividad y de que, además, adoptase una actitud activa. Bajo la máxima conocida de lo que no se evalúa se devalúa, el camino quedó claramente abierto a la puerta de la tarea integrada como puente hacia un trabajo integrador y encaminado a la adquisición de aprendizajes útiles, en los que las distintas áreas pierden su individualidad y se ven forzadas a interactuar para resolver los problemas cotidianos que se nos plantean cuando hemos de alcanzar un resultado final.

Uno de los hallazgos más interesantes de este proyecto es la sistematización de los pasos e instrumentos que permiten al centro partir de una idea hasta conducirla a la tarea a la que aludimos:

PRIMERA FASE: (octubre-diciembre)
A) Se encauza el proyecto integrado desde el comienzo de curso tomando como plataforma el proyecto de FORMACIÓN EN CENTRO. El tema se consensúa a partir de las consideraciones de las diferentes Áreas de Coordinación, que se llevan a Claustro partiendo siempre de los posibles intereses del alumnado. Además se busca una lectura apropiada tras haber decidido el tema de la Semana Cultural.

B) Lluvia de ideas: en las Coordinaciones de Áreas se recogen propuestas concretas, para llevarlas a las reuniones de FOREVIN y ETCP. Buena parte de ellas nacen de los Departamentos Didácticos. Esto supondrá cambios en la temporalización y organización curricular de las  programaciones. La planificación de las actividades de estas reuniones viene derivada de la lectura y el análisis de los criterios de evaluación de cada área, que son la clave en el diseño de la tarea integrada. Todas estas actividades intermedias tienen cabida en un producto final: el AULA/CENTRO como MUSEO.

SEGUNDA FASE: (enero-febrero)
A) Reuniones conjuntas de todas las áreas - para reajustar, perfilar y sincronizar las tareas intermedias de cada nivel-, donde se planifica el desarrollo de las tareas en una plantilla para la posterior organización de la semana. Asimismo, se trabaja la evaluación: se diseñan rúbricas o indicadores de éxito; y se establece el peso de la actividad en la evaluación trimestral: el Claustro fija un mínimo que cada Departamento puede incrementar en función de la actividad  desarrollada.

TERCERA FASE: (Finales de febrero)
Con los datos recogidos se elabora un horario que se adecua a las necesidades de cada actividad. Este horario, diferente al habitual, pondrá de manifiesto: la actividad, el grupo, el aula y profesorado responsable. Supone, además, la integración de actividades complementarias de apoyo.

CUARTA FASE: (Última semana de febrero)
La cuarta fase es la propia semana cultural. En ella se ejecutan las actividades que culminan con una Jornada de Puertas Abiertas a la Comunidad Educativa donde el alumnado expone los resultados finales de su trabajo a las familias. Esa jornada tiene una doble intención: las familias reconocen la labor académica de sus hijos e hijas y se produce la convivencia de todos los sectores.

Una conclusión:

Tal vez, proyectos como este no sean una panacea ni sea esa su intención, pero sí aspiran a convertirse en un apoyo más en la consecución de la mejora de resultados de nuestro alumnado y en la propia mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje como motor para el desarrollo pleno de nuestros adolescentes. Fundamentalmente, porque la elección del formato de tarea integrada aspira a mostrarles cómo los conocimientos trabajados de manera habitual en el aula tienen su aplicación práctica en la realidad en la que se desenvuelven día a día y en qué grado han adquirido las competencias básicas. Pero sobre todo, porque esta línea metodológica responde de manera directa a una de las necesidades que demanda la realidad de los centros educativos y que propicia no solo el trabajo en equipo de los adolescentes sino también del profesorado: si por una parte, establece la labor interdisciplinar como base para el funcionamiento del centro y como línea de actuación para conseguir unos objetivos comunes y concretos; por otra, ubica al alumnado –el verdadero protagonista de su propio aprendizaje- en la base del proceso y pone a su servicio la estructura del centro con todos sus recursos. Eso sin perder de vista el carácter integrador de la actividad al convertirse en punto de encuentro activo para todos los sectores de la Comunidad Educativa. Como telón de fondo está la certeza de que una educación pública de calidad precisa necesariamente que sintonice con el momento histórico en el que vive.

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