Sección

Comunidad Educativa

Estás en: Inicio > Comunidad Educativa >  Centros >  AE innova

Museo escolar Hipatia o cómo el síndrome de Diógenes puede ser útil en las escuelas

 
Imprimir

jueves, 29 de enero de 2015, 11:59 h.

(Primer Premio Antonio Domínguez Ortiz XXVI edición)



Museo Escolar



José Manuel Escobero Rodríguez
CEIP Andrés Segovia, Granada

 

Introducción:

Los docentes solemos generar materiales mediante prácticas creativas, imaginación, y compromiso hacia la comunidad. Este trabajo ilustra una metodología para elaborar material didáctico de alto nivel sin apenas coste, mediante la creación y gestión de un recurso novedoso e inédito, único en un centro público de Infantil y Primaria: un Museo Escolar. La práctica totalidad de las piezas que lo componen se rescataron, literalmente, de la basura, o en el mejor de los casos, del rincón del olvido. Proceden de miembros de nuestra comunidad, que no sabían qué hacer con ellas, pero también de los propios niños y niñas, que hicieron suya la idea. Otras muchas se recogieron en otros centros educativos. Todas constituyen un fondo de museo y una exposición permanente. Museo Escolar Hipatia, o cómo el Síndrome de Diógenes puede ser útil en las Escuelas aporta una guía sobre cómo lograrlo, aprovechando la metodología en la creación de otros materiales interactivos con alto nivel de motivación. Orienta cómo un Museo puede servir no sólo para implicar al alumnado; también aporta recursos y documentos que contribuyen a valorar socialmente nuestra labor.

Describe, también,  cómo reutilizar/reciclar materiales con valor pedagógico, aportando marcos de referencia sobre su uso en el aula. Además, explica cómo capacitar al alumnado mediante la gestión del Museo en una amplia gama de destrezas TIC, para encontrar información, elaborarla, presentarla en formato adecuado, compartirla en la red y crear conexiones con el público de una manera altamente novedosa: una guía audiovisual de un Museo Escolar, probablemente la única de este tipo en Andalucía.

El valor de la exposición se incrementa con el Inventario, colección de fichas donde se indica, en un formato especialmente diseñado para docentes, las increíbles posibilidades educativas de cada una de las piezas catalogadas hasta ahora, y que por sí solo ya posee valor didáctico.

 

Imagen 3 (Diapositiva3.JPG)

 

Nacimiento

El Museo Escolar Hipatia no es en absoluto un proyecto terminado. No puede serlo. No quiere serlo. Nuestro Museo Escolar Hipatia se compone de piezas en última instancia sin valor ninguno. Se originó con elementos sin uso funcional, más bien ilustrativo, que nos fueron llegando al colegio mientras recogíamos material de laboratorio de desecho.

Pero pronto la exhibición de estas piezas suscitó una reacción que no esperábamos. Los padres y madres que nos visitaban, por tutorías, consultas en Secretaría, etc., empezaron a decirnos que si nos podían dar material que tenían en sus casas y que no sabían qué hacer con él. A una velocidad no precisamente lenta nos hicimos con una ingente cantidad de material difícilmente almacenable con tan poco espacio como tenemos en el colegio. Hubo un “boom” de donaciones que incrementó nuestro inventario, pero no solo procedentes de los adultos. Muy pronto los niños y niñas del centro hicieron suya la idea y también se sumaron para aportar su grano de arena. Así, empezaron a aparecer por el Centro plumas, nidos, pieles de serpiente, alguna muestra más de minerales e insectos…

Lo que en principio iban a ser un par de estanterías en la zona de visita de las familias, se ha ido convirtiendo en una galería que ya alberga hasta un pequeño invernadero con plantas carnívoras. Hemos tenido que realizar hasta tres ampliaciones. Cada día encontramos la posibilidad de que algo se sume a nuestra colección y es por ello que nos alegramos al no poder presentar, como he dicho antes, un  recurso cerrado. No puede serlo y el hecho de recibir periódicamente más piezas para el Museo nos indica que está vivo, que cumple su función, que nuestra comunidad educativa se siente comprometido con él.

Creo sinceramente que los centros educativos tienen la obligación de guardar la memoria social de su comunidad. Esta forma de recoger enseres, objetos y demás es útil, una auténtica forma de reciclar y un fondo de recursos que, en pocos años, se convierte en un material didáctico insustituible en las aulas. Este “Síndrome de Diógenes” reconvertido es un poderoso aliado si se encauza adecuadamente. Voy a desarrollar cómo lo hemos hecho nosotros.

Hipatia (QR_Hipatia.jpg)

 

Objetivos

Lo que en primer término fue fruto de una reacción más nostálgica que meditada (a saber: negarse a desprendernos de recursos aparentemente inservibles), pronto descubrimos que podía servir con fines docentes claramente definidos. Estos objetivos podemos sintetizarlos en:

1. Articular un fondo de objetos donde la comunidad educativa en general, y el alumnado en particular, descubra y viva el cambio de los tiempos. Nuestro fondo de inventario posee objetos aparentemente de lo más común y peregrino. Bombillas de filamento, un proyector de diapositivas de los años 50, un walkman, material didáctico de los años 40 y 50… Nada de eso es útil hoy, aunque algunos de los elementos sean todavía frecuentes. Pero en unos pocos años a los niños y niñas se les hablará de las bombillas de incandescencia y nosotros podremos enseñar una, manejarán elementos y materiales audiovisuales centralizados en aparatos multifunción y podrán compararlos con los reverentes proyectores de mediados de siglo pasado (del tamaño de una maleta pequeña de viaje) o con el aparatoso (para esta época) walkman y su forma de almacenamiento, en una época donde quien disponía de uno se sentía el rey del mundo cuando podía acompañarse, por primera vez, de su música preferida a cualquier parte. Además, podrán ver cómo cambian y mejoran las condiciones de enseñanza, observando el material que sus mayores tenían para el aprendizaje en los colegios de entonces, de un precioso estilo vintage y guardados en decoradas cajas de latón que cortan como cuchillas. Todo esto es un valor añadido.

2. Aportar un fondo de recursos docentes para su uso en las aulas. Normalmente en un colegio se adquieren múltiples elementos para complementar la docencia. Por ejemplo, nuestros compañeros y compañeras de Educación Infantil cada año trabajan como Proyecto los dinosaurios, un tema que apasiona en nuestro centro. Cuesta poco adquirir unas cuantas maquetas de buena calidad para ilustrar las clases, maquetas que posteriormente se han incorporado a las vitrinas del museo y que motivan la curiosidad y la investigación del alumnado. De igual manera, si hablamos de la forma de reproducción de las aves o de su fisiología, se puede recurrir a nuestra pequeña colección de nidos o a los diversos tipos de plumas que se exponen. Igual podemos añadir en relación a la Edad de Piedra con nuestra limitada pero digna colección de sílex, hachuelas y lascas, o con los invertebrados si tenemos a disposición del docente una muestra de insectos guardados en metacrilato.

3. Ofrecer al alumnado, a padres, madres y visitantes en general una muestra de un trabajo conjunto y un motivo de orgullo de Centro. El Museo está estratégicamente situado, cerca de las dependencias de la Dirección y la Secretaría. Los padres y madres que esperan la realización de un trámite no están ociosos, sino que disfrutan de la visión de nuestro museo y acceden a su contenido con sus smartphones. Así, fomentamos el incremento de donaciones, pero también la buena imagen de centro, y de esta forma hemos recibido no solo piezas, sino incluso algunas de las estanterías donde actualmente se exponen estas. Además, a nadie se le escapa que es una forma muy útil de ocupar el tiempo en una espera larga que puede acabar crispando los nervios de cualquiera. Hemos comprobado que el nivel de “conflictos” se ha reducido sustancialmente en nuestros pasillos. En cuanto a los niños y niñas, ya estamos comprobando que se embelesan delante de sus piezas favoritas y que en clase muchas asambleas se comienzan con sus vivencias con las piezas de nuestro Museo. Tenemos la seguridad de que va a ser el responsable de más de una vocación temprana.

4. Utilizar la gestión del Museo como un recurso educativo de alto nivel de motivación y calidad, integrando todas las CCBB y el uso de las TIC. Hemos dejado este objetivo para el final no por ser el menos importante, sino, muy al contrario, porque es el motivo por el que este proyecto puede ser presentado como modelo de elaboración de material didáctico de excelencia, junto con una guía para que más docentes puedan desarrollar la misma idea u otra parecida.

Avispero (avispero_ficha_QR.jpg)

 

Gestión del Museo

Conocedores en nuestro CEP de la forma innovadora con la que trabajamos en nuestro colegio, se nos ofreció la oportunidad hace dos años, cuando  nuestros niños y niñas estaban en 4º de Primaria, de participar en un curso sobre el uso didáctico de tabletas en el aula, curso que fue el detonante para hallar la mejor forma de gestionar el Museo desde un punto de vista didáctico. Agradezco personalmente desde aquí el asesoramiento de los tres asesores implicados en la idea, que no solo nos animaron a inscribirnos, sino que realizaron un seguimiento de nuestra labor y un adiestramiento sin el cual esta idea no hubiera sido posible. También aprovecho para resaltar la inestimable ayuda de mi compañera de nivel, Amparo Castro, con cuya compañía hemos andado cinco muy buenos años llenos de innegables éxitos. Ella era la tutora de la otra clase de 4º.

La idea es muy simple. El alumnado se estructuró en pequeños grupos de trabajo y cada uno se hizo responsable de una o varias de las piezas del Museo. Dimos algunas orientaciones sobre las mismas y, con la ayuda de las tabletas cada alumno y alumna de 9 años, de manera independiente y totalmente autónoma, elaboró un pequeño informe de investigación sobre ellas. Esos informes nos fueron presentados tanto a mi compañera de curso como a mí, que debíamos dar el visto bueno (y que significaba el primer punto de chequeo, de evaluación del proyecto).

Con esa información, cada grupo grababa a su vez donde podía, o bien con un vídeo o bien con un audio, lo significativo de cada pieza (con algunos minerales, al ser tantos, el formato audio nos pareció más conveniente). Este vídeo (o audio) volvía a someterse a la misma forma de control, estableciendo el segundo chequeo y necesitando de la revisión de ambos tutores.

 

Cartel Museo (Cartel Museo Hipatia 03.jpg)

 

Una vez aprobado el material, se subía a la red (en Youtube o Soundcloud), proceso que también realizaba el alumnado y cada grupo elaboraba un código QR de enlace, que nos era suministrado mediante correo electrónico. Con todos los QRs disponibles elaboramos el primer catálogo de 10 piezas significativas.

La existencia de enlaces QR y el catálogo, que fueron “oficialmente” inaugurados en nuestra IV Feria de la Ciencia, motivó aún más la participación del resto de la comunidad educativa con el Museo Hipatia, haciéndome cargo de su gestión como responsable e incrementándose nuestros fondos de manera exponencial hasta tal punto que el catálogo creció con posteriores añadidos didácticos, y la elaboración de un inventario con la ayuda de las primitivas investigaciones y las que hubieron de sucederse a lo largo de este curso y medio. El inventario pretende asesorar al docente sobre el contenido de todas y cada una de las piezas. A fecha actual, existen muchísimas otras piezas que no puedo incorporar ni al catálogo ni al referido inventario, por motivos de plazo, y que explican el porqué he referido que este es un recurso vivo e inacabado. Y todos esperamos que lo siga siendo.

Códigos QR

Los códigos QR son una herramienta muy valiosa para un docente. Con un alto nivel de motivación, implican el dominio de competencias en nuevas tecnologías de la información y la comunicación y, si se asocian a contenidos elaborados, estos completan la aplicación de dichas competencias en los campos donde los trabajos del alumnado se desarrollan.

No podemos explicar ahora por falta de espacio cómo elaboramos una guía audiovisual interactiva de nuestro Museo, aunque vuelvo a insistir que  me parece un recurso muy útil y fácil de mantener en cualquier colegio, pero igualmente se puede utilizar la metodología que acompaña al Proyecto íntegro para recopilar el trabajo de una Semana del Libro, de las actuaciones final de curso, o para ilustrar un certamen de poesía. De hecho, a partir de la elaboración de nuestra Guía Audiovisual del Museo Escolar Hipatia otras tutorías han adoptado el sistema y se ofrece a padres, madres y visitantes la posibilidad de acceder al trabajo de sus hijos e hijas de una manera creativa y valorada, simplemente con disponer de un teléfono móvil con conexión a internet.

 

Imagen 10 (Diapositiva10.JPG)

 

Limitemos ahora el proceso a sus pasos fundamentales, que sería:

  1. Creación de cuentas de correo, youtube y soundcloud (o lugares donde subir los materiales audiovisuales generados).
  2. Elaborar el material audiovisual en cuestión, y subirlo a la red.
  3. Al hacer la descarga en internet, copiar el enlace URL del contenido.
  4. Buscar un programa generador de códigos QR y crear uno. El programa pedirá una URL de enlace. Utilizar entonces nuestra dirección copiada.
  5. Dar formato a nuestro QR antes de crearlo. Con una fidelidad media, es suficiente.
  6. Generar el QR, y descargarlo como imagen, para insertarlo donde interese.

 

Imagen 11 (Diapositiva11.JPG)

 

Y final…

¿Por qué el nombre de Hipatia para el Museo? Además de la admiración que personalmente siempre he profesado por esta figura histórica, lo hemos bautizado Hipatia por el valor añadido que supone que nuestro pequeño Museo tenga el nombre de la primera científica conocida. Ha sido un homenaje y un punto de partida para poner en evidencia a la mujer en un campo donde especialmente ha trabajado a la sombra o en el que sus logros cuesta más que se visualicen: la Ciencia. Cabe añadir que este valor coeducativo ha rendido sus frutos este año, y que fue el inicio de un Proyecto en marcha, en toda regla, para acercar a nuestro alumnado femenino al mundo científico y técnico, con unos resultados excelentes: es el también I Premio Rosa Regás 2014.

Resulta maravilloso comprobar la capacidad de asombro que tienen los niños y las niñas. El Museo es un incentivo más para que dicha capacidad no sea arrasada por una enseñanza estandarizada y convencional…

Compartir en: