Sección

Comunidad Educativa

Hermanamiento de árboles

 
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martes, 11 de abril de 2017, 12:02 h.



Ecoescuela

 

María Isabel Vidaller Ferro
Directora 
CEIP Huerta de Sta Marina. Sevilla

El patio de nuestro colegio tiene un encanto especial  gracias a los grandes árboles que viven en él, algunos desde hace  80 años, otros, como el gran ficus, mucho más. Un patio de colegio situado en el casco antiguo de Sevilla, que comenzó a construirse en 1934 en el solar de la huerta de la iglesia de Sta Marina.

Desde el principio, cuando se inauguró como colegio Padre Manjón, a los árboles se les dio un gran valor, planteando la posibilidad de acoger bajo su sombra actividades pedagógicas que permitieran aprender al aire libre, como los mapas de experiencia construidos bajo el gran ficus o la colocación de pizarras en las fachadas.

Los árboles fueron crecieron dando sombra a muchas generaciones de niños y niñas del barrio que  recuerdan su patio como un espacio lleno de vida.

Con la reforma educativa de finales de los años noventa  se transformó en el IES Puerta de Córdoba y después, en sede de la Universidad de Educación a Distancia (UNED)  durante dos cursos, quedando el patio  convertido en aparcamiento de coches para el alumnado que venía de fuera de Sevilla.

La necesidad de colegios públicos para educación primaria en el barrio fue siendo cada vez más evidente, creándose una situación muy crítica cuando la demanda de plazas en el CEIP Altos Colegios Macarena  sobrepasó totalmente su capacidad con un edificio  deteriorado y  un patio pequeño.  Las familias del barrio veían con estupor cómo un espacio educativo de primera necesidad se había convertido en aparcamiento de coches.

 

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En septiembre del  2004 familias del AMPA  Altos Colegios ocuparon  el patio acampando en él, para pedir que ese espacio se convirtiera de nuevo en colegio y acoger temporalmente al  alumnado del CEIP  Macarena mientras se rehabilitaba su sede de la calle Feria. Y lo consiguieron: la administración ubicó en un espacio más idóneo a la UNED y  la obra de rehabilitación de los Altos Colegios comenzó.

Su alumnado se alojó en este espacio hasta junio del 2008. Una parte de ese alumnado volvió a su colegio rehabilitado y otra se quedó en el nuevo  CEIP Huerta de Sta Marina, cuyo nombre hace referencia a la huerta que fue su solar.

Una de las primeras actuaciones del nuevo proyecto educativo fue recuperar de alguna manera la vida de la antigua huerta, cubierta en su mayor parte de cemento y de la que quedaban como únicos testigos los árboles: catorce  Plátanos de sombra, seis Jacarandas mimosifolias,  seis Árboles del Paraíso, un Ficus, 2 pinos, 2 naranjos y 5 cipreses. 

Árboles que con sus hojas y frutas, que había que barrer frecuentemente al caer sobre el suelo,  han sido los principales proveedores de materia orgánica para poder crear tierra fértil. Tuvimos que pedir a las personas de limpieza que no las tirasen al contenedor de  la calle, sino que la fueran acumulando en una zona determinada.

Nos  enseñaban  que lo que considerábamos basura, si se composta, se puede convertir en el lecho de nueva vida, como sucede de forma natural en los bosques.

 

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Comenzamos a compostar para devolver a la tierra lo que los árboles nos daban. Queríamos crear suelo donde sembrar. Descubrimos  la función  importantísima de las lombrices y durante un curso realizamos un taller de compostaje los lunes por la mañana, trayendo restos orgánicos de las casas. Así las familias, el alumnado y el profesorado, ayudados por una persona experta en permacultura urbana –Luciano- que colabora voluntariamente  con el proyecto, aprendimos el proceso de convertir la basura en tierra fértil. 

Con las ramas cortadas en las podas de los árboles, que para sorpresa de los trabajadores del ayuntamiento, que iban a llevárselas,  pedíamos que las dejaran en el patio, aprendimos a confeccionar biorrollos para la zona de huerto, con los que construimos estructuras en vertical sobre las que trepan las plantas. Así se generan sombras, se evita la excesiva evaporación de agua y se crea un espacio de apoyo mutuo entre las plantas.   

Lentamente, a lo largo de estos nueve años, gracias a la implicación de muchas personas,  hemos podido crear un huerto jardín lleno de plantas medicinales y comestibles que es el símbolo y alma de nuestro colegio. Una metáfora del concepto de escuela  inclusiva que define nuestro proyecto educativo. 

No existen plantas inadecuadas, todas tienen algo importante que aportar si están en el lugar y condiciones adecuadas. La naturaleza funciona y prospera con el apoyo mutuo y la complementariedad de la diversidad. Nada sobra, la exclusión es una pérdida de la riqueza, un empobrecimiento. Aprender a respetar esa riqueza colocándola en las circunstancias más idóneas para que pueda desarrollarse y dar buenos frutos es el arte de la vida sostenible y de la Educación para Ser.  Todo lo opuesto al monocultivo que pretende la selección y el rendimiento a costa de la dependencia.

 

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Pero gran parte de nuestros árboles están  enfermos,  los plataneros, las jacarandas y los paraísos. Lo descubrimos porque en alguna ocasión sus ramas se han roto y caído de forma violenta generando una gran alarma en toda nuestra comunidad educativa. Al preguntarnos por qué, hemos descubierto su problema: Hace aproximadamente 30 años, los árboles de nuestro cole y muchos otros de la ciudad, sufrieron una poda muy agresiva que los dejó debilitados de por vida.

Desde entonces, cuando sus ramas crecen mucho, la sujeción al tronco es frágil. Esto  exige que cada dos años se tengan que podar a fondo, debilitándose cada vez más.
El comité medioambiental del colegio, en el que están representadas familias, profesorado, alumnado y personas voluntarias del barrio, se reunió el curso pasado después de la gran poda, para buscar soluciones a esta problemática. Se decidió que había que renovar los árboles enfermos por otros, siguiendo un proceso que fuese lo más respetuoso posible con la vida.

Pensamos en  plantar un árbol nuevo al lado de cada uno de los que ahora están; mientras el pequeño crece, el grande lo tutoriza. Sigue dándonos sombra y todas las numerosas funciones beneficiosas para el ecosistema del cole y del barrio el tiempo que sea necesario.

En el futuro, cuando los pequeños tengan una copa suficiente, dejaremos las raíces y  el tronco de los antiguos para que sigan transmitiéndonos su memoria  y podamos convertir su tronco en una escultura.

Creamos algunos  plantones con esquejes de las jacarandas  y la  Asociación Erase una vez un bosque viajero que había contactado con nosotros a través de una madre del colegio, nos propuso  llevar las hijitas" de nuestras queridas y enfermas jacarandas, al colegio San Bartomeu de Alaró en Mallorca.  El  9 de marzo  del 2016 estuvieron en nuestro Huerto para recogerlas. Una vez  sembradas allí, nos enviaron el documento visual Recogiendo Jacarandas donde se explica todo el proceso y que tenemos colgado en nuestro blog

En diciembre de 2016 recibimos una visita muy especial,  el Consejero de Medio Ambiente y la Consejera de Educación se acercaron a nuestro colegio para celebrar el aniversario del  programa Aldea, del que formamos parte al ser Ecoescuela y también por desarrollar el proyecto Comunidad de Aprendizaje.

 

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En esa visita comentamos la problemática de los árboles y la  Consejería de Medio Ambiente  ofreció colaborar donando los nuevos árboles que crecerían junto a los actuales.

El pasado  18 de marzo, en la  Jornada de Convivencia  que todos los años organiza  el AMPA Somos Escuela, una vez recibidos  los nuevos árboles, se planificó la plantación, invitando a todas las personas de nuestra comunidad a participar en ella.

Fue una jornada entrañable, el alumnado y las familias de 6º prepararon el ambigú y las actuaciones musicales. Luciano coordinó la tarea de plantación que requería diversas acciones: hacer un agujero en el suelo para el lecho del nuevo árbol,  quitar todas las piedras y restos de cemento sobrantes, trasladar y colocar los plantones, acogerlos bien con la tierra fértil de nuestro huerto, regarlos con el cariño y la confianza de que crecerán fuertes y protegidos por la sabiduría de este espacio y de todos los seres que han vivido, viven y disfrutan de él.

Ahora es tiempo de crecimiento y despedida. Todos participamos siendo parte en ese ciclo vital que de forma especial observaremos reflejado en ellos.

Y así nuestro patio sigue transformándose,  siendo  un recurso fundamental para el aprendizaje.  Su belleza y su armonía nos inspiran.  Este colegio está muy bien situado en la Huerta de Sta Marina.

    

 

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