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4.- Pedagogía vírica

 
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miércoles, 09 de marzo de 2016, 14:11 h.

"Formación innovadora para prácticas educativas innovadoras"



José Arjona Pérez

 

José Arjona Pérez

Vicedirector del CEP “José Rodríguez Galán” de Antequera

Nació en Málaga en 1979 y comenzó su andadura escribiendo poesías y canciones para bandas de rock y agrupaciones carnavalescas. Más tarde se centró en el ámbito de la educación, generando sus primeros textos didácticos. Durante ese tiempo, inició su incursión en el mundo del cine amateur, al que  aportó composiciones como banda sonora. Actualmente, mientras publica artículos de experiencias didácticas, filosofía, psicología e inteligencia emocional en formato blog, desarrolla su formación como escritor a través de los entornos personales de aprendizaje. Así, mientras avanza en su camino en el mundo de la escritura creativa, va dando forma a sus nuevas creaciones, entre las que podemos encontrar géneros narrativos como el relato corto, la novela e incluso el guión cinematográfico. Su primera publicación en papel, Aprender de la ficción: Los apuntes del joven padawan, plasma el fruto de su trabajo como bloguero, sus investigaciones sobre inteligencia emocional y su pasión por el cine, las series de televisión, los cómics y los videojuegos, lo que la convierte en una obra para personas de todas las edades que quieran avanzar en su autoconocimiento de una forma original y entretenida.

 

Desde hace varios años, entre las personas vinculadas a la educación se habla de la necesidad de un cambio metodológico en las aulas que pueda llegar a atender a las características actuales del alumnado. Es además compartido que la mera transmisión de contenidos no tiene sentido en una sociedad llamada “del conocimiento”, caracterizada por el fácil acceso de alumnos y alumnas a la información, donde la tecnología desempeña un papel más que protagonista. De esta forma, el aprendizaje cooperativo, el trabajo por competencias, el aprendizaje basado en proyectos, las comunidades de aprendizaje y un largo etcétera, se presentan como estrategias metodológicas que el profesorado debería incluir en sus programaciones para mejorar la calidad de la enseñanza mientras adapta sus mecanismos e instrumentos de evaluación a esta innovación didáctica.

Sin embargo, en ocasiones nos olvidamos de lo conveniente que es vivir en primera persona el aprendizaje, y sobre todo, predicar con el ejemplo. Es cierto que las personas encargadas de la formación (tanto de índole pública como privada) hemos podido tender a transmitir (nunca mejor dicho) la forma de aplicar mencionadas cuestiones metodológicas innovadoras de una forma magistral y en ocasiones, incluso aburrida.

Por ello, creemos necesario insistir en que una práctica metodológica innovadora necesita una formación innovadora, y dadas las características del profesorado y las grandes posibilidades que ofrecen los Entornos Personales de Aprendizaje1, podemos poner en práctica ciertos mecanismos diferentes e innovadores que rompan con la formación tradicional, pongan en práctica las metodologías que consideramos necesarias para el aula y consigan implicar de forma exponencial cada vez a un mayor número de docentes. En el CEP de Antequera (y cada vez en más sitios), creemos que hay una “estrategia metodológica” que permite conseguirlo; la llamamos: Pedagogía Vírica. Pero ¿a qué nos referimos con ello?

Al igual que el concepto PLE, es algo tan poco específico que no sería conveniente encorsetarlo en dos o tres líneas. De hacerlo podríamos generar la conexión con ciertas preconcepciones y, por tanto, creemos necesario sumergirnos en sus características y procedimientos para comenzar a entenderlo partiendo de aquellos aspectos con los que el lector esté familiarizado y posteriormente terminar de acotar y definirlo. Por supuesto y siendo acordes con lo expuesto hasta el momento, la mejor forma de comprender el concepto de pedagogía vírica es vivirlo, no obstante, el objetivo de este artículo parte de compartir su esencia y generar el interés por comprender y poner en práctica esta fructífera forma de romper con la formación tradicional.

Adentrándonos en materia, podríamos comentar que cuando aparece un nuevo virus en la vida real, suele haber un “paciente cero” que es el primero en adquirir “la enfermedad”. Con posterioridad este paciente, normalmente de forma inconsciente, suele infectar por diferentes medios a las personas de su entorno, que a su vez se convierten en “difusores” del virus. De esta forma, una enfermedad que en principio está localizada en un determinado sitio puede llegar a expandirse y puede elevar su influencia a grandes extensiones como países o continentes e, incluso, al propio planeta Tierra en su totalidad (como hemos visto en varias ocasiones en el mundo del cine)

Nuestra idea es precisamente abordar esta perspectiva a través de un enfoque constructivo, que en lugar de extender una acción vírica hacia un panorama desolador, siga el mismo tipo de desarrollo desde una educación-formación tradicional (con ciertas iniciativas esporádicas innovadoras) hacia la mejora de la calidad de la educación como fin último. Nos basamos pues en la creencia de la existencia de un “virus innovador”, que con la ilusión y el entusiasmo del docente y del asesor o asesora se va expandiendo a otros compañeros y compañeras que gracias a las redes sociales se encuentran cada vez más cerca unos de otros y, por tanto, más expuestos a “la infección”.

No obstante y como decíamos, para entender qué es la pedagogía vírica habría que profundizar más y, por ello, creemos necesario hacer un recorrido sobre sus orígenes, las fases de su desarrollo, cómo puede incorporarse a la función asesora, sus principales características, y conocer varios ejemplos prácticos, así como qué aspectos pueden ser llevados al aula.

Allá por 2012, parte del equipo técnico de formación del CEP de Antequera asistimos a #EABE12, evento en el que descubrimos una forma diferente de trabajar caracterizada por una horizontalidad en la que las personas asistentes se ayudaban entre sí para alcanzar el conocimiento en actividades muy dinámicas. De esta forma, esta vivencia nos aportó varias ideas que podríamos llegar a incorporar a nuestro trabajo, que se completaron en una posterior jornada intensiva de formación sobre los entornos personales de aprendizaje, impartido y dinamizado por David Álvarez en el CEP de la Axarquía. Por otro lado, por aquellas fechas nuestro CEP estaba terminando su formación en práctica reflexiva, por lo que pensamos que sería muy interesante crear unas jornadas en las que el profesorado se formara en materia PLE con el tipo de dinámicas y vivencias descubiertas en EABE y a través de un comprimido proceso de Práctica Reflexiva: partiendo de la práctica y del saber grupal de los asistentes, y concluyendo con una ponencia interactiva de David Álvarez como contraste con la teoría.

Una vez que el equipo vio con buenos ojos la realización de estas jornadas, surgió una cuestión que marcó el inicio de la pedagogía vírica como tal: ¿Cómo lo hacemos, si ni nosotros mismos nos enteramos bien de lo que son los PLE?

Fue entonces cuando apareció la idea de los “virus educativos” (o pedagógicos), ya que cuando decidimos no incluir ponentes para fomentar el aprendizaje entre iguales, necesitábamos una serie de docentes que estuvieran relativamente familiarizados con el concepto y las herramientas vinculadas al mismo. Estas personas participarían en las jornadas de igual forma que los demás asistentes y, por tanto, tendrían una actuación completamente horizontal (nadie, salvo la propia organización de las jornadas conocería su función), con la salvedad, de que nos aportarían la garantía de que en un momento determinado serían capaces de liderar el grupo en el que fueran “infiltrados”, reconducir la actividad si fuera necesario y avanzar en el trabajo de equipo para alcanzar los objetivos.

Una vez que habíamos conformado este equipo y comenzamos la iniciativa, decidimos que el propio equipo técnico de formación necesitaba formarse en materia, e invitamos a las sesiones correspondientes a aquellos “virus” que iban a participar en las jornadas. Considerando que muchos de ellos y ellas eran de fuera de nuestra zona de actuación, emitimos la formación en “Streamming” de forma pública para que aquellas personas que quisieran participar en las jornadas adelantaran conocimientos y se fueran “infectando” del virus PLE (en este caso)2. Cabría destacar que para nuestra formación, gracias a su permiso y a una licencia Creative Commons, usamos exactamente el mismo material de David Álvarez en el CEP de la Axarquía, con lo cual, todo era prácticamente de primera mano.

Así, fuimos organizando y trabajando hasta que nos adentramos de lleno en #PLEAntequera, que contemplaba variadas actividades víricas previas al evento, las propias jornadas y otra serie de actuaciones posteriores a las mismas.

Como hemos comentado con anterioridad, las actividades previas tenían la función de formar previamente a las personas interesadas de cara a su familiarización con la temática de las jornadas, la propia publicidad de las mismas, la creación de redes entre el profesorado, la visualización de sus diferentes espacios web (con sus experiencias didácticas), la motivación y creación de ambiente previo y un largo etcétera. Entre estas actividades previas podemos destacar el tráiler de las jornadas, su blog in/formativo, el tweetchat, el vídeo de “asistentes tuiter@s” y los vídeos de presentación vírica. Explicaremos brevemente algunas de ellas:

  • Blog in/formativo: creamos un blog específico de las jornadas en el que íbamos incluyendo vídeos descriptivos de la temática en cuestión, así como los productos de todas las demás actividades. Así, se convertió en el principal punto de referencia para aquellas personas que iban a participar y que tenían curiosidad en ir avanzando respecto al contenido principal. Cabría especial mención una entrada en la que se exponían los blogs y espacios web de los asistentes que contaran con ellos.
  • Tweetchat: quedamos un día concreto para hablar de las jornadas usando su hashtag oficial, de sus diferentes contenidos, sus posibilidades, las expectativas, etc. así como aspectos simpáticos diversos como la elección de la banda sonora o la mascota.
  • Vídeo de “asistentes tuiteros/as”, que usaba la banda sonora elegida como fondo y proyectaba los diferentes perfiles para que las personas interesadas pudieran ver aquellas que ya se habían inscrito y contaban con usuarios en esta red social. Nuestra última intención era ir generando conexiones y redes de aprendizaje entre el profesorado, asentando las bases de sus propios entornos personales de aprendizaje.
  • Vídeos de presentación vírica: estos vídeos representan quizá la actividad más exitosa, divertida y práctica de las jornadas, que consistían en proponer a todas las personas que habían cursado la solicitud que hicieran un sencillo vídeo en el que se presentaran como docentes, citaran sus espacios web y usuarios de Twitter, hablaran sobre un par de cuestiones relacionadas con el contenido de las jornadas y terminaran nominando a otras tres personas a que realizaran el mismo tipo de vídeo y lo compartieran en las redes con un plazo anterior a 48 horas. En caso de no hacerlo deberían invitar a un refresco y tapas tanto a quien le nominara como a las otras dos personas. Siguiendo estas sencillas instrucciones, estos vídeos víricos o en cadena comenzaron en Antequera y se expandieron hasta puntos tan diversos como Córdoba o Madrid, con especial mención a una de las presentaciones más creativas, realizada en SIMO Educación.

Las actividades previas fueron sucediéndose y avanzando hasta que llegó el día de las jornadas, que recordemos, rompía con el formato tradicional de ponencia inaugural de dos o tres horas y trabajo en mesas redondas y talleres, para hacer un ciclo de práctica reflexiva comprimido, que en resumidas cuentas comenzaba con “una práctica” relacionada con el contenido principal y concluía con un contraste con “la teoría”. El recorrido, seguiría aproximadamente el siguiente orden:

  • Conformación y cohesión de grupos.
  • Creación de un ambiente óptimo para el aprendizaje.
  • Aprendizaje en vivo, teniendo que desarrollar las habilidades PLE para  avanzar en las actividades.
  • Experimentación con las diferentes herramientas: incluida en prácticamente todas las actividades.
  • Debate, investigación y creación de materiales, con lo que se conseguía la extracción del saber grupal.
  • Contraste con la teoría con la ponencia práctico-teórica de David Álvarez.

Cuando el personal asistente acudía a recoger el material para las jornadas (carpeta, bolígrafo, díptico, etc.) se le aportaba una tarjeta identificativa personalizada con un código QR que al escanearse, proporcionaba el nombre de un personaje de una película. El participante, a través de su entorno personal de aprendizaje más inmediato (preguntando a otros participantes, consultando en buscadores o preguntando en las redes) debía averiguar de quién se trataba y localizar entre todos los demás a los otros personajes de la película, y de esta forma poder conformar su grupo (que se mantendría durante todo el evento). También cabría destacar que esta actividad era de carácter colaborativo, y cuando un grupo terminaba de conformarse acudía en ayuda de los demás que pudieran tener dificultad para superar el reto de formarlos todos antes de la media hora que dimos de plazo.

Para asegurarnos del éxito de esta actividad, con la información previa a las jornadas aconsejamos a los asistentes que instalaran en sus dispositivos móviles programas de reconocimiento de códigos QR, y aunque el profesorado virus no conocía previamente en qué consistía la actividad, nos aseguramos de que ellos y ellas como mínimo, llevaran instalada la aplicación y así pudieran ayudar a los demás en caso de haber dificultad. En esta y en todas las actividades, aunque los virus estaban participando como alguien más, siempre prestaban especial atención a que la actividad se desarrollara correctamente, pero siempre de manera que pasara desapercibido ante los demás.

En la segunda actividad, dimos a cada grupo varias geolocalizaciones que les llevaban a diferentes lugares de Antequera en los que debían superar retos, para los cuales necesitaban preguntar a la ciudadanía de Antequera o consultar en los diferentes medios telemáticos y, por supuesto, interactuar entre ellos mismos para poder avanzar entre un reto y otro. En la segunda edición de estas jornadas, introdujimos que los grupos debían hacer entrevistas a las personas de la ciudad de Antequera con preguntas vinculadas al mundo de la educación que previamente debían haber creado, dichas entrevistas eran subidas a una cuenta creada con anterioridad en “Spreaker” (otra de las herramientas que se pedía que los virus instalaran y probaran previamente), y desde la sede las íbamos pinchando en un programa de radio organizado por María Pacheco, en aquel momento compañera del CEIP San Sebastián de Archidona. Este programa además de incluir estas, incluía entrevistas dinamizadas en coordinación con el periódico local “El Sol de Antequera”, a personas como asistentes que tenían dificultades de movilidad, a David Márquez, jefe de servicio de la Delegación de Málaga, Lola Acosta, directora del CEP, etc. Además, se animaba a todos los participantes que fueran compartiendo en Twitter fotos y vídeos que al final de las jornadas utilizamos para crear un montaje de audio y vídeo.

Una vez que el profesorado había superado todos los retos la última geolocalización les dirigía al Teatro Torcal, donde se relajarían y disfrutarían de la obra musical bilingüe “Abroad”, a cargo del alumnado del IES La Rosaleda. Cabe destacar que independientemente de lo avanzados que estuvieran los grupos por los diferentes retos, unos quince minutos antes de terminar comunicábamos a los virus a través de la herramienta “Moxtra” (herramienta principal de coordinación entre todos nosotros) la necesidad de ir terminando la actividad y dirigirse al teatro para ver el musical.

El sábado comenzaba el trabajo principal de las jornadas y, tras la explicación de la organización del día, asignábamos a cada uno de los grupos un espacio individual en las instalaciones del CEP. Cada uno de ellos debía distribuir entre sus componentes los roles de: cronista del trabajo realizado, difusor en las redes sociales, gestor de recursos y moderador. En la primera actividad, cada grupo seguiría primeramente una fase de debate para luego adentrarse en la creación de materiales (acordes a las cuestiones de las que se había debatido).

  • En la primera fase se trataron aspectos como:
  • El uso educativo de los móviles en el aula.
  • Las posibilidades formativas y de creación de redes de Twitter y Facebook.
  • El uso productivo de Youtube: creación de vídeos, privacidad, etc.

Para la creación de los materiales, además de los mencionados Youtube, Twitter, Facebook y el material fungible, se usaron herramientas como las siguientes:

  • Google Drive.
  • QR-Generator.
  • Slideshare.
  • Glogster .
  • IMovie… a las que en la segunda edición se añadieron:
  • Spreaker.
  • Floorplanner.
  • Issuu.
  • Corubrics, etc. (y además, el profesorado tenía libertad para incorporar las que llegara a considerar).

Los materiales generados fueron muy diversos, y entre ellos podríamos destacar la “papelera infográfica”, carteles sobre el uso procedente e improcedente del móvil en el aula, cómics, vídeos y un largo etcétera que posteriormente se subió al blog de las jornadas.

Llegados a este punto, los asistentes habían experimentado con las herramientas PLE sin necesidad de ponentes y, aunque tuvieron muy poco tiempo, les sirvió para distribuir el trabajo y optimizar aquel con el que contaban. Al respecto, podríamos destacar que se podía dar el caso de que algún componente no supiera manejar alguna de las herramientas planteadas, pero cada grupo en su conjunto fue capaz de superar los retos planteados con productos realmente visuales y atractivos.

Terminado el trabajo por grupos y un reconfortante desayuno, los asistentes acudieron en bloque al salón de actos del CEP para la intervención práctico-teórica de David Álvarez, para realizar un contraste con el saber grupal y todo el trabajo finalizado tanto antes como durante las jornadas. Consideramos de especial mención el hecho de que el ponente estuvo al tanto de todo el proceso de diseño de las jornadas, con el que además colaboró; de esta forma todo quedó perfectamente coordinado. Durante el tiempo con el que contó, David además de explicar a los asistentes qué habilidades habían desarrollado durante todas las actividades dentro de la temática PLE (y acorde a su argot específico), consiguió que hicieran una representación gráfica de su propio entorno personal de aprendizaje e, incluso, en varias ocasiones animó a algunas personas a ocupar su posición como ponente y compartir su propio saber.

Durante las conclusiones al final de las jornadas, para sorpresa del profesorado asistente que no tenía conocimiento alguno, presentamos a los virus que habían estado distribuidos entre los diferentes grupos así como a todo el personal que de una forma u otra había colaborado en el diseño.

Como se habrá podido comprobar, las funciones del profesorado virus aparentemente no distan demasiado de las de cualquier otro participante, pero, si hacemos una breve recopilación de los roles específicos que desempeñan, podremos observar que, con poco esfuerzo y de una manera muy sutil y práctica, hacen una aportación fundamental para el óptimo desarrollo de las jornadas. En resumen, estas podrían ser sus funciones:

  • Asistente como otro cualquiera, puesto que desconoce el diseño de las jornadas propiamente dichas y en qué consisten sus actividades, pero previamente nos hemos asegurado de que tenga la formación necesaria para ser capaz de aportar ideas para redirigir su actuación ante un hipotético bloqueo por parte del grupo. Por tanto, cumple las funciones de…
  • Orientación y guía, puesto que además suelen ser personas con dotes de liderazgo y con capacidad para dinamizar grupos.
  • Portador de medios tecnológicos, para garantizar la difusión en las redes y el uso de las herramientas y aplicaciones informáticas, que, dicho sea de paso, suelen permitir generar productos muy visuales y atractivos.
  • Feedback sobre el desarrollo de las diferentes actividades, avisando al equipo de asesores y asesoras de posibles fallos técnicos, dificultades que no hayan sido contempladas, el aprovechamiento del tiempo, etc.
  • Virus en las actividades previas: a modo de ejemplo, su presencia en actividades como el #Tweetchat garantiza que estas alcancen a muchas más personas por su presencia y repercusión en Twitter. Se consigue así un aumento de los participantes de una forma rápida y exponencial.

Clausuradas las jornadas, varios de los asistentes “ya infectados por el virus PLE” llevaron a sus aulas muchas de las ideas trabajadas durante estas jornadas, expandiendo el saber vírico tanto hacia su alumnado como hacia sus compañeros y compañeras. Entre las distintas iniciativas, podríamos destacar por su carácter integrador y global el #ProyectoPLE de Manuel Jiménez en el IES Tierno Galván de la Rambla y el proyecto #BarahonaNoPara de Juanma Silva en el IES Barahona de Soto de Archidona.

En general, podemos decir que durante las jornadas fueron muchas las estrategias innovadoras puestas en marcha para iniciar el camino hacia la coherencia necesaria de la que hablábamos al principio de este texto (entre la metodología de aula y una formación acorde) Por ello, además de los contenidos relacionados con el PLE, dichas estrategias podrían ser las cuestiones más prácticas que el profesorado pudo vivenciar, y por tanto aprender, para llevar a sus aulas.

Entre ellas destacamos:

  • “Naming”: para la motivación y a la hora de identificarlos, trabajar con los grupos de “Harry Potter” o “Toy Story” es mucho más recomendable que hacerlo con los grupos “4” o “5”. Además proporcionamos un hashtag particular y complementario al de las jornadas para poder acceder tanto a toda la información compartida en Twitter como la particular aportada por cada grupo. A modo de ejemplo, un grupo de la segunda edición se denominaba en Twitter #rEDUvolutionSWars3 en referencia a Star Wars.
  • Aprendizaje cooperativo, puesto que los compañeros y compañeras de cada grupo cooperan entre sí para alcanzar el aprendizaje aprovechando los conocimientos y habilidades de cada uno. Se desarrolla así una formación horizontal que además asigna diferentes y complementarios roles a sus participantes.
  • Aprendizaje vivenciado, ya que viven en primera persona diferentes metodologías innovadoras en lugar de escuchar de forma pasiva en qué consisten. Por otro lado, cuando se produce el contraste con la teoría, se afianza todo lo vivido, ya que lo expuesto corresponde directamente a una experiencia muy cercana en el tiempo (casi inmediata).
  • Aprendizaje activo, ya que es el propio profesorado el que construye su aprendizaje de forma real y las diferentes actividades exigen un gran esfuerzo e implicación.
  • Asunción de riesgos: nuestra filosofía se centra en que preferimos arriesgar y llevar a la práctica cuestiones y procedimientos diferentes y equivocarnos, que continuar desarrollando prácticas “seguras” y hacer siempre lo mismo. Concebimos pues que aprendemos del error, y con el éxito al innovar ampliamos nuestra zona de confort.
  • Motivación: todas estas cuestiones anteriores permiten crear actividades que implican emocionalmente al profesorado con todos los beneficios que conlleva para la memoria y el aprendizaje. Unido a ello están todas las actividades víricas previas que animan, generan un gran ambiente y alientan al profesorado a participar y trabajar.
  • Práctica reflexiva: partiendo de forma real y práctica de los conocimientos de los participantes, extrayendo el saber del grupo como conjunto y contrastando con la teoría en un proceso basado en la experimentación y en la reflexión.
  • Virus: en su momento, Sánchez Bañuelos hablaba de un alumnado experto que asumía funciones docentes llamado “Núcleo Base Central”. En nuestra propuesta nos orientamos más hacia la horizontalidad, siendo su participación en apariencia igual a la de sus compañeros y compañeras, cuestión que con cierta formación puede ser perfectamente asumida en primaria y secundaria.
  • Visualización, porque hay docentes que hacen cosas maravillosas en sus aulas y tienden a no compartirlo, y de igual forma sucede con las producciones del alumnado. Por ello, defendemos la cultura de dar difusión al trabajo, ayudando sensiblemente a otros compañeros y compañeras a llevar a la práctica nuestras propias experiencias en sus centros. Así con mucho trabajo e ilusión vamos “infectando” del mencionado virus innovador a cada vez más personas.

Desde nuestra perspectiva, preferimos actuar y arrepentirnos de lo que hemos hecho en lugar de aquello que no, por lo que como comentábamos anteriormente, optamos por arriesgar y llevar a la práctica estrategias y metodologías nuevas y diferentes en vez de “ir a lo seguro”.

Puede que en este proceso lleguemos a cansarnos, nos sintamos solos o que incluso  podamos llegar a pensar en bajar los brazos creyendo que nos encontramos en una aparente lucha infructífera y sin sentido contra viento y marea. Sin embargo, si somos constantes, nos daremos cuenta de que mediante la colaboración podemos encontrar aliados donde menos los esperábamos encontrar, y seremos capaces de hacer que lo que podría ser un paisaje desolador provocado por un virus devastador (de la rutina y la desmotivación), nos convierta en los virus que vayan infectando de ilusión, trabajo e innovación a un número cada vez mayor y con un crecimiento exponencial de personas, llegando a conformar una gran familia vírica  que vaya mucho más allá que la de nuestro modesto pero creciente #JIPAtq4 y la gran referencia que es #EABE.

Cada vez somos más los “locos” y gracias a las redes se reducen las distancias y se favorece la infección, por lo que, como dijo Christopher Reeve, “puede que muchos de nuestros sueños parezcan imposibles al principio, luego pueden parecer improbables, pero luego, cuando nos comprometemos firmemente, se vuelven inevitables”.

El cambio hacia la innovación podrá adelantarse o retrasarse, pero es una inevitable realidad.

 

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