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Introducción

 
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Como principio, entendamos que la formación del profesorado es el factor clave en la consecución de dos objetivos fundamentales dentro del sistema educativo en la Comunidad Autónoma de Andalucía: por un lado, la mejora de la competencia profesional docente y, por otro, el desarrollo de una enseñanza de calidad.

Este nivel de concreción es el resultado de un conjunto de políticas y acciones educativas que se suceden a lo largo de los últimos treinta años, cuyos peldaños más trascendentes se construyen entre 1986 y 2003 con la creación de los centros de formación del profesorado y la publicación de los dos primeros Planes de Formación.

De forma más detallada de acuerdo con su cronología, podemos precisar que el histórico de la formación en Andalucía entre estos años se compone de los siguientes eslabones:

  • Creación de los CEP en 1986.
  • I Plan de formación en 1992.
  • Decreto 194/1997, Sistema Andaluz de Formación del Profesorado.
  • Decreto 110/2003, Regulación del Sistema Andaluz de Formación Permanente del Profesorado.
  • II Plan Andaluz de formación del profesorado 2003.

Asimismo, durante estos años, es preciso destacar que la significación de la formación del profesorado en nuestra comunidad autónoma adquirió valores tanto cuantitativos como cualitativos, que se verificaron por la sucesión de un conjunto de hitos que se fundamentaron en dos: los Movimientos de Renovación Pedagógica y la progresiva integración como apoyo a los centros educativos de los servicios externos.

Desde aquí a una normativa más efectiva solo había un par de pasos. La LOGSE de 1990 queda reconocida y superada por la LOE de 2006 y esta, a su vez, contextualizada en Andalucía por la LEA de 2007.

Con todos estos antecedentes nace el nuevo Decreto de Formación, 93/2013 de 27 de agosto, por el que se regula la formación inicial y permanente del profesorado en la Comunidad Autónoma de Andalucía, así como el Sistema andaluz de Formación Permanente del Profesorado.

De manera objetiva, puede fundarse la justificación de la necesidad de este nuevo Decreto por el tiempo transcurrido y las experiencias vividas, por la adecuación a la LEA y la legislación vigente y, en último lugar, por los cambios sociales y educativos de esta sociedad del siglo XXI.

En lo que atañe a la formación inicial, con este Decreto se regula la formación inicial en lo que a CEJA compete, se recoge la posibilidad de acreditación de centros de Prácticum y también se menciona la regulación de convenios y acuerdos para el desarrollo del Prácticum universitario en los centros educativos.

En cuanto a la formación permanente, se contextualiza relacionándola directamente con las necesidades de los centros, se vincula el plan de formación del centro con las necesidades detectadas tras las evaluaciones e incluso se potencia la formación vinculada a las líneas educativas estratégicas marcadas por la CEJA (bilingüismo, TIC, etc.).

Sobre el Sistema Andaluz de formación permanente del profesorado, se mantiene la estructura organizativa en 32 CEP, se enmarca en las provincias el ámbito de las zonas CEP-Inspección, se reconoce la figura de la asesoría de referencia, se establece la formación inicial para direcciones y asesorías de formación y se opta por periodos de nombramiento de cuatro años con la posibilidad de prórroga, así como de participación en convocatoria pública una vez transcurrido los nombramientos.

Para el profesorado y los centros educativos, este Decreto contempla el centro y el aula como espacios ordinarios de la formación, como puntos de partida a raíz del análisis de los resultados obtenidos. Por otro lado, se plantea una definición clara y precisa de los planes de formación de los centros ajustados a las necesidades educativas detectadas y se otorga prioridad en la participación de acciones formativas ante otras tareas del tiempo de permanencia en los centros. Otro aspecto de relevancia se centra en la formación de aquellas actividades aprobadas en el plan de formación del centro y en la implicación real de los FEIE y jefaturas de estudio en la formación.

Para la red asesora, el Decreto destaca la necesidad de coordinación con los servicios de apoyo externos de los centros y el acceso a las memorias de evaluación de los centros para poder ajustar los planes de formación a las necesidades de mejora y participación en la vida ordinaria del centro en cuestiones relacionadas con la formación, con el fin de conseguir que los planes de actuación de los CEP recojan las demandas de los centros y potencien la participación de las asesorías en la elaboración y desarrollo de los planes de formación de los centros educativos.

Los perfiles de las asesorías quedan enmarcadas en las siguientes:

  • Educación infantil.
  • Educación primaria.
  • Educación secundaria.
  • Formación profesional.
  • Enseñanzas artísticas de régimen especial.
  • Educación permanente.
  • Necesidades educativas especiales.

Y las modalidades de formación, a través de las actividades, podrán desarrollarse de manera presencial, semipresencial y on line. Asimismo, se estipula que se potencien las líneas formativas que obedezcan a iniciativas de autoformación del profesorado a través de la formación en centro y los grupos de trabajo, como también que se preste atención a la promoción, apoyo y difusión de buenas prácticas educativas.

Este Decreto 93/2013 tendrá como consecuencia la elaboración de un conjunto normativo que procurará, en la medida de lo posible, la regulación del Sistema Andaluz de Formación permanente del Profesorado, la fase de prácticas de la formación inicial del profesorado y la acreditación de centros para su realización, el procedimiento para cubrir las vacantes de dirección y asesorías de los CEP, el procedimiento de elección de los Consejos de Centro de los CEP y la aprobación del III Plan Andaluz de Formación Permanente, cuyas líneas estratégicas, entre otras, serán la actualización científico-didáctica, el desarrollo de las competencias profesionales, los planes y programas educativos, el fomento del Plurilingüismo y las Enseñanzas específicas.

A modo de conclusión, distinguimos, en primer lugar y entre otras actuaciones a destacar, lo que este Decreto contempla como elemento esencial: “Acciones formativas que respondan a las necesidades de formación detectadas por los centros, a través de sus planes de formación, derivadas de los procesos de evaluación que se realicen, y a aquellas otras que respondan a líneas de actuación prioritarias de la Consejería competente en materia de educación”.

Y en último lugar, como estrategia a destacar para la consecución de las intervenciones el
Decreto: “Intervención coordinada de la inspección educativa, los CEP y los EOE, en el ámbito de sus respectivas competencias, en las zonas educativas y en los centros docentes para impulsar, asesorar y colaborar en el desarrollo de los planes de formación del profesorado de estos”.

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Nº 955  2018

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