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José María Ruiz Palomo

 
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José María Ruiz Palomo

 

 

José María Ruiz Palomo es profesor de Informática y Jefe del  Departamento de Formación, Evaluación e Innovación Educativa en el IES El Palo de Málaga. Responsable del Ateneo de Málaga Virtual, ha sido formador de Escuela TIC 2.0 y promotor de Proyéctate, plataforma para fomentar el uso de la metodología P.B.L. en los centros educativos.

 

José María Ruiz Palomo lleva una dilatada trayectoria en el IES El Palo de Málaga desarrollando proyectos y estrategias innovadoras que involucren al alumnado en su aprendizaje.

Enseñanza basada en tareas, aprendizaje basado en proyectos o problemas han servido para aplicar una metodología activa y participativa que ha ayudado al alumnado a desarrollar sus competencias, afianzar valores y adquirir autonomía. Las TIC son las herramientas vehiculares en todos ellos, por sus posibilidades de búsqueda y gestión de la información y el conocimiento y como elemento motivador para el alumnado.

En su centro se desarrollan varios planes y programas educativos de diversa índole. En el caso de las TIC, ¿qué expectativas tenían respecto a su integración en el currículo? ¿se veían como algo externo, por ejemplo, solo de las materias de informática o tecnología, o se las relacionaba con el resto de áreas?

Nuestro objetivo es que las TIC estén disponibles para toda la comunidad educativa y sean aplicables en cualquier asignatura y actividad; así ha sido desde la época en la que sólo disponíamos de un Aula de Informática con acceso a la red allá por 1999 en la que ya empezamos a promover su uso entre los distintos departamentos en los huecos disponibles de la asignatura de Informática, hasta la llegada de los ultraportátiles con la Escuela TIC 2.0 que supuso el gran impulso para la introducción de este recurso en las aulas.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos que debieron afrontar  en este proyecto?

Como en tantos otros centros, podríamos distinguir desafíos cotidianos, como son los problemas técnicos o el déficit de conectividad, y desafíos más complejos que requieren la formación del profesorado y el alumnado como es conseguir que  las TIC ayuden en los procesos de enseñanza-aprendizaje, una vez que los dispositivos funcionan y tenemos un acceso razonable a la red.

¿Qué estrategias se llevan a cabo para poder resolver dichos desafíos?

Mientras se pone en marcha el servicio provincializado de resolución de incidencias TIC que necesitamos, los centros podemos articular nuestras propias estrategias frente a las dificultades que encontramos. Un ejemplo de ello es lo que hacemos en nuestro instituto, donde funciona desde el curso pasado un servicio de reparación de ordenadores para la comunidad educativa que trata de dar respuesta al número de creciente de equipos que se quedaban sin reparar, bien por la ausencia de un servicio que las atienda, bien por la falta de recursos de las familias una vez vencida la garantía de los equipos. Se trata de un proyecto de Aprendizaje-servicio que se desarrolla en la asignatura de T.I.C. en 2º de Bachillerato, en virtud del cual el propio alumnado hace las reparaciones con la ayuda de un voluntario que tiene experiencia como técnico informático. Y gracias al respaldo del A.M.P.A. podemos comprar los componentes necesarios.

También es imprescindible la creación de un equipo dinamizador TIC con disponibilidad para ayudar activamente al profesorado a obtener de la aplicación de estas herramientas una utilidad pedagógica.

Los proyectos de centros TIC promulgaban la necesidad de un cambio metodológico en la enseñanza. ¿En qué medida cree que las TIC favorecen o ayudan a emprender ese cambio metodológico?

Apostar por un modelo de escuela abierta, romper las barreras del aula y conectar la actividad académica con la vida real es mucho más fácil con las TIC porque abren una ventana al mundo; de esta manera la representación de la realidad que hacemos en clase cada día se enriquece enormemente.

La aplicación de metodologías como el Aprendizaje basado en proyectos o el Aprendizaje cooperativo encuentran en las TIC un complemento natural porque estas permiten gestionar mucho mejor contextos educativos más complejos en los que la actividad ya no está centrada en el docente sino en el alumnado y además son abiertos.

Y por citar una metodología en auge, el Flipped learning o “clase al revés” es posible gracias a que las TIC nos permiten poner a disposición del alumnado una rica variedad de recursos y contenidos a los que tiene acceso fuera del aula. Ello permite que las horas de clase se dediquen más a hacer tareas y menos a escuchar explicaciones.

La tecnología e Internet han evolucionado mucho en los últimos años, en especial la proliferación de redes sociales que están siendo utilizadas por la sociedad en general para sus relaciones personales. ¿Las redes sociales tienen cabida en la enseñanza como herramientas válidas para utilizar en el aula?

Las redes sociales también se pueden utilizar con fines profesionales y académicos. 
Son muchos los docentes que las aprovechan para su formación como parte de su Entorno Personalizado de Aprendizaje (P.L.E.) porque las redes sociales facilitan la creación de una Red Personal de Aprendizaje (P.L.N.). Los recursos a los que he tenido acceso gracias a las personas que sigo en las redes sociales tienen un enorme valor para mí y han sido determinantes en mi desarrollo profesional. E igualmente tiene sentido que el alumnado empiece a construir su P.L.E. y tome conciencia de que puede aprender gracias a muchas fuentes distintas que no tienen por qué encontrarse en su entorno académico inmediato, ya que aprendemos en cualquier lugar, en cualquier momento.

Además, podemos encontrar redes sociales específicas con objetivos concretos. Por ejemplo, Proyéctate, pensada para fomentar el Aprendizaje basado en proyectos y puesta en marcha en Andalucía por un grupo de docentes; en ella hay experiencias que demuestran un uso provechoso de las redes sociales en el aula a la vez que suponen una oportunidad para aprender a utilizarlas de un modo responsable. Podríamos destacar El Barco del exilio o Queremos musicarte como ejemplos a seguir.

Los ordenadores y demás recursos TIC, en los primeros tiempos, fueron elementos motivadores para el alumnado, pero actualmente parece que existe una saturación de tecnología en la juventud que hace que no llamen tanto la atención los equipamientos y recursos de los centros. ¿Siguen siendo las TIC tan motivadoras como en los inicios o el alumnado se ha aburrido ya de estos “cacharros”?

Efectivamente, la presencia de ordenadores en el aula no garantiza la motivación del alumnado. Niños y jóvenes están acostumbrados a convivir con la tecnología, incluso en contextos de deprivación socioeconómica; las TIC hace tiempo que dejaron de ser una novedad. Aunque la actual crisis económica afecta ya al acceso a la tecnología y a Internet, las cifras oficiales nos dicen que en la gran mayoría de los hogares  hay un móvil, o una tableta, o un ordenador que en muchos casos es el que proporcionó la Escuela TIC 2.0, programa al que le debemos buena parte de la democratización del acceso a las TIC, y que debería volver a seguir el modelo 1x1, un dispositivo por alumno o alumna, en el futuro.

Creo que el uso de las tecnologías móviles puede revitalizar el interés del alumnado por el uso de las TIC para aprender; su aprovechamiento con fines educativos es uno de los retos que tenemos por delante los docentes.

Dicho esto, creo que el debate más frecuente sobre las TIC se centra en el riesgo de distracción del alumnado de sus tareas; incluso alguno plantea esta cuestión. Y la respuesta a la misma tiene que venir desde la formación del profesorado.

Las editoriales están comenzando a ofrecer recursos digitales adaptados al currículo escolar. Según su experiencia, ¿qué ventajas o inconvenientes puede tener este tipo de material desde el punto de vista metodológico?

Como coordinador de la implantación en el centro del programa de experimentación de soportes digitales, creo que se trata de un recurso más que podemos utilizar, que los libros han mejorado sensiblemente desde sus primeras versiones, y que como otras herramientas a nuestro alcance pueden ayudarnos.

Si queremos alumnado competente, creo que debemos involucrarlo en procesos de producción de contenidos y materiales que precisen una investigación, la selección de información relevante, una alfabetización múltiple, trabajo en equipo, interacción y cooperación con sus iguales, y conexión con su entorno. Si los recursos que aportan las editoriales ayudan en estos procesos, bienvenidos sean.

Pero he de decir que soy uno de los muchos profesores y profesoras que lleva años reclamando que el programa de gratuidad de libros de texto se convierta en un programa de gratuidad de material educativo, tal y como recogimos en las conclusiones de las Jornadas sobre el presente y el futuro de las TIC en la escuela andaluza, en octubre de 2012.

El profesorado viene asumiendo el reto del uso de las TIC y se ha formado para estar capacitado para ello; sin embargo, en muchas ocasiones esta formación se ha limitado a los aspectos técnicos y de manejo de los equipos. ¿Qué otros aspectos son fundamentales en la formación del profesorado para la integración de las TIC en su aula?

El objetivo último de la formación del profesorado ha de ser la mejora de los resultados de su alumnado, por lo que tiene que estar vinculada a la aplicación en el aula de sus contenidos. Ello nos obliga a superar el modelo clásico de formación en TIC basado en el aprendizaje del manejo de herramientas hardware o software.

La Escuela TIC 2.0 desarrolló una interesante propuesta en tres niveles (Módulos I, II, III), consensuada por formadores de toda Andalucía que fuimos reunidos para debatir sobre el modelo y sus contenidos, y que ya exigía la aplicación práctica en el aula. También se contemplaba la autoformación y la formación on-line como aspectos esenciales en el desarrollo de la competencia digital del profesorado. Y cuando la autoformación se produce a nivel colectivo y busca soluciones concretas a las necesidades de un centro, llegamos a una modalidad muy atractiva, la Formación en Centros, que favorece el trabajo en equipo y la puesta en marcha de procesos de innovación ajustados a las características de la comunidad educativa.

Creo que sería interesante disponer de itinerarios formativos para la aplicación de soluciones TIC a distintas materias y necesidades que podamos encontrar en el aula.
La formación en  El modelo TPACK, que propone la integración de los contenidos a aprender, el conocimiento pedagógico y el conocimiento tecnológico sería muy útil para la aplicación de las TIC con criterio.

El trabajo escolar aplicando metodologías activas requiere una buena gestión de aula. ¿Puede ser un inconveniente la proliferación de tecnologías en ese espacio?

Creo que las TIC ayudan a hacer realidad la idea de que aprendemos haciendo; la cuestión es cómo conseguir que el alumnado se concentre en los objetivos que perseguimos y no se disperse, que es uno de los inconvenientes que tradicionalmente se le atribuyen a estas herramientas.

El primer requisito es que todos y cada uno de los alumnos y alumnas tengan claros los objetivos que nos marcamos, qué tareas hay que realizar y por qué tienen sentido, y qué se espera de su trabajo; para ello es conveniente proporcionar guías de trabajo con indicaciones temporales, rúbricas para evaluar el proceso y el resultado, y materiales que, bien encontramos gracias a nuestro PLE, bien son de elaboración propia.

Existen una gran variedad de herramientas que pueden servir para conseguir nuestros objetivos,  tendremos que aprender a preparar el cóctel más apropiado en cada caso con la ayuda de los dinamizadores TIC y de nuestra P.L.N.

El trabajo en grupo y en colaboración constituye una excelente estrategia de aprendizaje, ¿de qué forma puede favorecer esto el uso de las TIC?

Se trata de un aspecto clave en la aplicación de las TIC. Sabemos que las TIC facilitan la interacción entre el alumnado y sabemos que este aprende más de un igual que de un docente  a menudo.  Además pueden servir para optimizar la gestión de la información y la comunicación dentro del grupo. Y obviamente amplían el tiempo del que disponen en el centro, ya que, la colaboración on-line puede continuar desde casa, desde una biblioteca o desde un centro Guadalinfo. Cuando algo les interesa no tienen problemas para aumentar la dedicación a un proyecto.

Las TIC permiten también formar grupos con mucha más flexibilidad; e incluso podemos incorporar colaboradores ajenos al centro. 

En algunas ocasiones nos encontramos alumnado hábil y resuelto con la tecnología pero con malos resultados académicos e incluso problemas de relación y de personalidad. ¿En la integración de las TIC, corremos el riesgo de trabajar más un tipo de inteligencia lógico-matemática y descuidar la inteligencia interpersonal y emocional? ¿Cómo compensar esto?

Las TIC son muy útiles para personalizar el aprendizaje del alumnado, uno de los principales retos que tenemos por delante. Además estoy convencido de que, utilizada con criterio, la tecnología puede permitir al alumnado mostrar habilidades y recursos que no siempre tienen cabida en las dinámicas que se dan en clase tradicionalmente. Y creo que deberíamos ocuparnos de que cada alumno o alumna dispusiera de la oportunidad de mostrar ese lado más brillante que todos tenemos, que nos facilita el acercamiento a los demás y que en muchas casos pasa desapercibido.

Deberíamos plantear al alumnado desafíos estimulantes de carácter interdisciplinar que les obligaran a dar lo mejor de sí mismos, y a recurrir a las TIC para afrontarlos; para conseguirlo es esencial que crean en las tareas y proyectos que les ofrecemos.

Durante este decenio de incorporación de las TIC a la educación, se han facilitado distintas plataformas y herramientas en los servidores de los centros y en el sistema operativo Guadalinex, que están siendo mantenidos por el Centro de Gestión Avanzada (CGA). ¿Es este un modelo válido para el futuro?

Creo que el CGA ha desarrollado una labor heroica para extender la implantación de las TIC en el sistema educativo andaluz. Este modelo ha sido muy útil para llevarlas a numerosos centros, incluso a aquellos que no contaban con profesionales cualificados para la gestión de su implantación, gracias al control centralizado de los procesos. También ha sido clave para extender el uso del software libre. Al extenderse el uso de las TIC y crecer la necesidad de resolver situaciones cotidianas, se hace cada vez más imprescindible la capacidad de encontrar soluciones en plazos cortos en los propios centros. Por ello, es preciso complementar la función con del CGA con otra más próxima, in situ; la autonomía de los centros también debe ser tecnológica.

Muchos centros están utilizando plataformas de contenidos (Moodle, Helvia, Edmodo, Mahara..), espacios en Internet, blogs, etc. para organizar los materiales y apoyar el estudio y su docencia. ¿Qué ventajas y posibilidades presenta el trabajar con estas herramientas?

Que el alumnado pueda acceder en cualquier momento a la información que ponemos a su disposición gracias a estas plataformas es una ventaja indudable. Permiten una actualización permanente y una gran personalización de dichos contenidos.

También creo que en muchos centros se da una cierta dispersión de espacios en la red y de estilos de utilización de los mismos.  Las plataformas para alojar contenidos son un recurso muy útil, y la ventaja de herramientas como Moodle, alojadas en el servidor del propio centro, es la desaparición de los problemas de conectividad, siempre y cuando hayamos descargado todos los contenidos insertados en los cursos de nuestra Moodle.

Pero creo que debemos abrirnos a la idea de que reunir contenidos en una plataforma no debería ser el objetivo último si partimos de una concepción abierta del acceso al conocimiento, teniendo en cuenta que este se actualiza a una gran velocidad y lo encontramos en múltiples soportes y espacios.

Una vez que las TIC están presentes en el currículo ¿qué debemos evaluar y cómo en relación con la competencia digital y el tratamiento de la información y las TIC?

Deberíamos hacer un seguimiento de su trabajo a partir de un registro de evidencias de sus producciones y aportaciones. Y esto es mucho más fácil de gestionar con herramientas TIC.

Los productos TIC pueden ser muy variados y existen herramientas fáciles de utilizar para elaborarlos, que permiten el seguimiento: una línea de tiempo, un documento, un blog, … Dada su distinta naturaleza y proceso de producción, una rúbrica en la que contemplemos unos criterios específicos para cada producto, y cada proceso, puede ser mucho más eficaz que una prueba escrita.

Sobre la competencia digital, es importante diferenciar distintos aspectos que serían susceptibles de ser evaluados:  desde la más técnica, es decir, la alfabetización tecnológica y el dominio de los entornos digitales, hasta cómo utilizan las TIC para aprender, cómo  transforman la información en conocimiento; pasando por cómo seleccionan la información relevante, cómo obtienen, evalúan y tratan la información; o cómo se comportan desde la perspectiva de la ciudadanía digital, sus hábitos sociales y culturales en la sociedad del conocimiento.

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