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Alex Rovira. Escritor, conferenciante, humanista

 
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viernes, 24 de mayo de 2019, 11:31 h.



Alex Rovira

 

 

Al entrevistar a Alex Rovira uno comprueba su sencillez y humildad en perfecta simbiosis con la elegancia de su discurso, tanto en la forma como en el fondo, así como con su erudición. Humanista convencido, estudió Empresariales en parte por satisfacer a su padre, aunque lo que siempre le fascinó fue la Psicología y la Filosofía. Es autor, entre otros muchos ensayos, de La buena suerte, tal vez su obra de mayor impacto internacional, editada en 42 idiomas, con un éxito sin precedentes en la literatura de no ficción española, y que recibió el premio al mejor libro del año en Japón en 2004 por unanimidad de crítica, público y profesionales del sector editorial. Como conferenciante, imparte contenidos tanto a público general como a empresarial y sus temáticas abordan tanto contenidos relacionados con la psicología, la filosofía, la sociología como la gestión empresarial. Además, colabora habitualmente con diferentes fundaciones y organizaciones no gubernamentales. 


Su libro “La buena suerte”, como otros muchos, fue un bestseller, traducido a varios idiomas y que parece haber tenido una influencia notable en muchas personas. “Muchos son los que quieren tener buena suerte pero pocos los que deciden ir a por ella”. ¿Cómo se va en busca de la buena suerte?

Creando circunstancias. Séneca decía que la buena suerte es el lugar en el que confluyen preparación y oportunidad. La oportunidad en principio viene de algo exógeno y tú eres “oportuno”, de ahí viene la palabra “oportunidad”,  y la puedes traducir en algo favorable hacia tu propósito, objetivo o anhelo. Y la preparación es algo endógeno. Cuanto mayor es tu preparación, en todas las competencias posibles, cuanto mayor es tu consciencia e inteligencia práctica, más facilmente puedes detectar oportunidades donde otros no las ven.

La buena suerte si no es compartida no es buena suerte...

Sí, esa es la cuarta regla, la alteridad, el nosotros. En el discurso de la auyoayuda hay un exceso del “yo”: yo alcanzaré, yo merezco…

Usted no suele hacer referencia a su experiencia personal en sus escritos o conferencias, al contrario de la mayoria de los gurús de la autoayuda y crecimiento personal…

No, me parece obsceno, y no es que uno no haya vivido y pasado por experiencias difíciles, pero el exceso de autoreferencia me resulta cansino. Uno debe facilitar herramientas para la reflexión y el cambio, el fortalecimiento de la auto estima, para propiciar el efecto Pygmalion.

Cita continuamente a los clásicos...

Es que es fascinante, todo está en ellos. Siempre digo que para novedad, los clásicos.

Y a menudo hace uso de la fábula en sus escritos...

Es que el relato breve y la fábula son análogos. Creo que hay que trenzar lógica y analógica, relato con documentación rigurosa y empírica, para apelar al pensamiento discursivo riguroso y ético, pero también al pensamiento analógico, metafórico, estético... Para mí, la buena pedagogía debe trenzar los dos universos con elegancia y plasticidad.                                                                                                                

Gran parte de sus libros están escritos en coautoría. ¿No le resulta difícil aunar criterios?

Más o menos la mitad. He escrito con cuatro autores, pero mi coautor habitual ha sido  Francesc Miralles  Somos amigos desde hace doce años y nunca hemos tenido una discusión.

¿Eso es bueno?

Hemos tenido debates, pero no discusiones. Argumentamos mucho pero nunca nos hemos tomado algo personalmente.. A lo mejor le he pasado un capítulo de seis páginas y el me ha dicho “Alex, eso lo puedes decir en tres” Yo le decía, “Muy bien, criba...”. Eso solo se produce si se dan dos variables: una enorme confianza desde la admiración hacia el otro y la constatación de que los valores de referencia instrumentales y finales son los mismos.

En su último libro aborda el tema del amor. Se ha dicho casi todo sobre él, sin embargo usted hace una aportación tal vez más realista. Habla de conceptos como cuidar...

Hablo de tres ejes: voluntad de comprender la singularidad del ser amado y sus circunstancias, amar cuidar, que es el crítico para mí y quizá el sinónimo más relevante, pero para cuidar hay que comprender,  porque si te pones a cuidar al otro como tú crees que el otro merece, pero no como es, caemos en un terrorismo de buenas intenciones. Y después, eventualmente, si el vínculo es potente, la inspiración para la realización del ser amado, es decir, acompañarle en su proceso de realización.
 

¿Cree que sería mejor si nos libráramos de ese concepto romántico del amor en el que muchos hemos sido educados y que alimenta gran parte de la literatura y el cine?

Decía Paracelso que el veneno está en la dosis. Es una frase que me encanta. Creo que nos ha hecho mucho daño esa visión del amor mal entendida, que no es amor, es deseo. A partir de ahí se han generado una serie de tópicos que hacen mucho daño. Por ejemplo: “El amor es ciego”. No, el amor no, el enamoramiento es ciego.

 

Alex Rovira 2 (FOTO 2.jpg)

 

El enamoramiento...

Este se produce sobre un yo idea y es ideal; el amor se construye sobre un yo experiencia. Hay tanto sufrimiento porque el objeto de amor es artificioso, idealizado, fabricado, proyectado por el secuestro hormonal en primera instancia y en segundo lugar por el autoengaño para que prevalezca el vínculo, porque la persona está enamorada del amor, pero no del sujeto, que creo que es bueno hacer una reflexión y que cada cosa tenga su lugar.
                                                                                                   

Sin duda el enamoramiento resulta fascinante.

No hay que quitarle valor al grito de la vida que lleva al encuentro de dos seres y a la pasión, que es maravillosa. Pero esto es un impulso inicial que hay que saber poner en su sitio, y luego viene todo lo demás. Merece la pena tener modelos de reflexión que nos ayuden a dirimir cuando te dicen “te quiero” si te quieren como sujeto o como objeto, te quiero para que me complazcas o para que construyamos un proyecto juntos.

Hay que alcanzar un grado de madurez para hacer esa reflexión. ¿Pueden los adolescentes hacerla?

Pues puedo contarte que en una entrevista para la cadena SER presentando mi último libro sobre el amor, coincidí en el estudio con el cantante Antonio José  que estaba rodeado de fans,   y el periodista iba alternando las dos entrevistas. Al acabar , estas fans, que eran adolescentes entre catorce y diecisiete años, preguntaban por el título del libro y dónde podían comprarlo.. El propio Antonio José decía que nadie les había hablado en esos términos.  Creo que menospreciamos la inteligencia de los jóvenes. Para mí la gran asignatura pendiente es la formación en competencias psico afectivas. Hay varios  perfiles de personalidad. Aunque todos tenemos un poco de todo, algunas personas tienden a ser más empáticas, otras tienen una personalidad más rebelde, o  creativa, perseverante, soñadora, promotora...y cada uno tiene unas competencias en las que destaca. Hay distintos perfiles psico afectivos. Y la entrada a cada canal de los perfiles es distinta.  El aprender esto tan sencillo lleva a la descontaminación de prejuicios

¿Se puede entonces aprender a amar?

Esa es la tesis del libro Amor: A amar se aprende

Se aprende, pero no te pueden enseñar

Claro, es que la sabiduría no se puede incorporar,  tienes que desarrollarla en tu propia tierra fértil, no se puede trasladar; el conocimiento sí, al igual que la información. La sabiduría nace de la reflexión.

A propósito de la confianza, usted dice que esta no tiene grados. O confía o no confías.

Si tú le preguntas a un amigo cuánto confía en ti del uno al 10 y te dice un 6, aunque apruebes, estás suspendido.

¿Depende de la voluntad?

No. la confianza es empírica. Hay personas que van por la vida con la presunción de inocencia y hay quienes van con la presunción de culpabilidad. Pero la confianza se genera a partir de pequeños depósitos. Es como una entidad financiera. Es una relación dialéctica con el otro, un gerundio continuo. Es en la dialéctica donde se construye el “yo experiencia”. Los límites del amor se manifiestan en la convivencia.

Hablemos del apego

El apego en sí no es bueno ni malo. El apego puede ser inseguro y dependiente o puede ser seguro. Mis padres, que estuvieron 66 años juntos tuvieron un apego seguro. Ha sido una relación que ha ido evolucionando, con sus momentos de crisis. El amor se forja. El problema es que hemos perdido los valores espirituales de la Europa occidental: la cultura del esfuerzo, la humildad, la paciencia...Y es eso lo que da sentido a la vida.

La intuición. ¿Cómo podemos distinguir su voz?

Es una pregunta muy difícil. Cuando no hay disonancia. A veces el engaño se confunde con una falsa intuición. Por eso es bueno escucharla, pero también observar qué ocurre en la realidad. La intuición no puede ser ciega. Tiene que  contar con la observación como elemnto de contraste.

¿Qué es el talento?

Pâra mí el talento son valores en acción. Una cosa es el don, la dotación, y otra el talento. Hay personas que tienen un don para una habilidad concreta, por ejemplo jugar al fútbol o para cantar, pero sin trabajo,no sirve de nada. Sé que esto que voy a decir puede parecer provocador, pero lo digo con convicción: en realidad no vivimos a la altura de nuestras capacidades, vivimos a la altura de nuestras creencias.

¿Cree que hay prejuicios en torno a los libros de autoayuda o desarrollo personal?

Bueno, es que hay autoayuda muy buena y autoayuda muy mala. En las librerias veo libros de Erich Fromm, de Viktor Frankl o de Alice Miller en la sección de Autoayuda; en cambio veo también otros libros que son refritos de refritos. Al final, lo que cuenta es el efecto que puedes tener en el lector, cuando recibes una carta o un mensaje a través de las redes sociales en el que alguien te  dice que tu libro le ayudó a entender una relación, dejar de tomar pastillas o inhibir un suicidio.  Varias veces me ha pasado, pero el mérito no es mío. No tengo sentido de la autoría personal, en absoluto. Los libros pasan a través de uno. Es como los hijos, la apropiación de ellos es un delirio. He leído de tantos que incluso me pregunto si mi reflexión es mía o fruto de la dialéctica con mi padre ¿qué es lo mio?

 

 

Alex Rovira (Álex Rovira.jpg)

 

¿Hubo algún acontecimiento en su vida que le empujara a dedicarse a esto y poner su aprendizaje al servicio de los demás?

Sí,algo que marcó una inflexión muy profunda fue, cuando yo tenía 28 años, la muerte por infarto de un amigo que tenía 36. y que dejó viuda y tres hijos. En aquel momento nosotros esperábamos nuestra primera hija. La confluencia de la muerte por sorpresa de este buen amigo y el anuncio del embarazo de la que sería mi primera hija, me provocó  quizá no una crisis, pero algo similar que no sabría definir y que me hizo comenzar a escribir.

¿A qué se dedicaba antes?

Mi vocación de toda la vida era la Filosofía y la Psicología, pero a la hora de elegir una carrera, mi padre, que tenía un pequeña empresa de artes gráficas me pidió que le ayudara y estudié Empresariales. Pero ya antes de acabar la carrera empecé a buscar buenos formadores en Psicología y Psicoterapia y me formé en diversos paises con gente muy buena de la estirpe directa de Freud, Lacan o Jung. Aunque yo no quería ser psicólogo clínico, me daba cuenta de que en el mundo de la empresa había un vacío profundo de humanismo. Hice 14 años de psicoanálisis. Tal vez no hubieran sido necesarios tantos años, pero si no hubiera sido por ese proceso, tal vez el éxito hubiera sido una picadora de carne.

¿El éxito?

El éxito es un refuerzo de narcisismo brutal. Crea monstruos. Y cuando de la noche a la mañana vendes muchísimos libros, tienes que cuestionártelo para no creerte que de verdad has hecho algo para merecer ese éxito.

Hace falta una gran dosis de humildad para pensar eso.

La humildad llega de manera natural cuando empiezas a mirar la realidad con una cierta distancia.

¿Qué quería ser de pequeño?

Yo quería ser médico o profesor. Lo tenía muy claro. También me gustaba mucho la biología, los animales. Luego ya, de adolescente, me empezó a fascinar la psicología y empecé a leer mucho sobre el tema. Tuve la suerte de tener un padre que era muy lector y que se traía libros de Argentina durante la época de la Dictadura; libros prohibidos pero que eran sobre filosofía oriental básicamente, budismo zen, en definitiva una mirada diferente hacia el ser humano. Luego hubo una época en la que quería estudiar astrofísica. De hecho, cuando llegué a COU, tenía muchas dudas porque todo me interesaba.

¿Hubo algo o alguien que le marcara durante su etapa escolar?

He tenido la suerte de haber contado con varios profesores y profesoras magníficos. Los mejores y los que más recuerdo son los que me  inculcaron el esfuerzo pero desde la ternura, el juego y la alegría. Creo mucho en el efecto Pygmalion.

Usted es,entre otras muchas cosas, empresario. A priori podemos pensar que el mundo de la empresa, al perseguir fines económicos,  puede estar un poco alejado de la Ética o de valores como la honestidad. Sin embargo usted es un defensor de los valores y la conciencia, sobre todo en la economía.

Es verdad que el mundo de la empresa está falto de valores, pero dentro de ese universo hay iniciativas extraordinarias de personas que tienen una concepción distinta de cómo crear el vínculo profesional y organizaciones que busquen no solo la rentabilidad económica sino social. De hecho he salido de mpresas que no me encajaban.

En el curso, 2016-2017, se puso en marcha por primera vez en Andalucía el Programa Educativo Innicia Cultura Emprendedora,  un programa cuyo objetivo es ayudar a la formación del alumnado como ser creativo, innovador y emprendedor desde todos los ángulos y áreas pedagógicas y que considera  el emprendimiento como una estrategia fundamental en la formación de las personas a lo largo de todo su periodo vital. ¿Comparte esta visión?

Aplaudo esta iniciativa. Yo tal vez añadiría el concepto de la ética. Volvemos a lo que decíamos al principio. La ética es lo que pasa del yo al nosotros. Yo puedo emprender para forrarme pero debo pensar qué impacto estoy creando, si estoy empoderando a la gente, cuidando el medio, retornando a la sociedad lo que me da; sin esa mirada, sin esa cuarta regla de la buena suerte (la buena suerte compartida), podemos crear monstruos como Donald Trump.

¿Cómo podemos contribuir a mejorar el mundo en el que vivimos a nivel colectivo e individual?

San Agustín. Ama y haz lo que quieras, pero ama.

 

http://www.alexrovira.com/
                                                  

A continuación adjuntamos el vídeo de la charla de Alex Rovira "Tu mirada puede transformar a las personas" dentro del proyecto Aprendemos juntos, un proyecto de educación de BBVA que cuenta con la colaboración de el diario El País y el grupo editorial Santillana.

 

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