Una de las asunciones de partida sobre las que se construye este Portal es la dificultad para definir y conceptuar el mismo concepto de calidad en el empleo. Pero es también imprescindible disponer de algunos elementos sobre los que poder construir una definición de este concepto, fundamental para analizar y evaluar el mercado de trabajo.
Podemos tratar de identificar algunos indicadores de ésta, que nos pueden servir para evaluar tanto la situación del mercado de trabajo en su conjunto como puestos de trabajo específicos. A título de ejemplo se pueden citar los siguientes.
Estabilidad: Esta dimensión está relacionada con la seguridad temporal que proporciona un empleo. Se valora positivamente la estabilidad porque permite a los trabajadores/as organizar de manera más eficiente su vida más allá del corto plazo y aspirar a ventajas como la promoción laboral a la que no aspiran los trabajadores/as temporales. Además la estabilidad aumenta la confianza y cooperación de los trabajadores/as con la empresa y su tolerancia al cambio tecnológico, la readaptación laboral y las estrategias de aumento de la productividad. Una fuerza laboral constantemente sometida a incertidumbre e inestabilidad es una fuerza laboral ajena a la dinámica y objetivos de las empresas, y por tanto menos competitiva. Por otra parte la inestabilidad hace ineficientes las inversiones en capital humano, dado que el trabajador tiene menos incentivos para profesionalizarse en sectores de alta temporalidad.
Promoción Laboral: Es la posibilidad de ascenso profesional que ofrece un empleo. Está muy ligada al aumento de formación y capacidades del trabajador/a, así como a su antigüedad en la empresa. Se incluye como una dimensión de la calidad no sólo porque suele implicar un incremento salarial, también porque aumenta el valor del trabajador en la empresa y sus posibilidades de encontrar empleos más cualificados, estables y mejor pagados.
Salud y Condiciones Laborales: Un requisito básico para que un empleo pueda ser considerado de calidad es que garantice unas condiciones laborales suficientemente seguras que disminuyan el riesgo de accidente, así como enfermedades físico-infecciosas o mentales vinculadas al stress, el acoso sexual etc.
Remuneración Salarial Adecuada: Un objetivo esencial del empleo es proporcionar unos salarios que garanticen unos niveles de bienestar socialmente aceptables. Normalmente se considera que un salario proporciona estos niveles de bienestar cuando está por encima del 66% de la media del salario nacional neto (después de impuestos). Es obviamente una medida relativa que permite comparar distintas realidades laborales sobre la base del salario. La mayoría de los estudios que investigan el empleo de baja remuneración utilizan esta medida, pero hay otras tales como 68% de la media, dos tercios de la media, dos tercios de la media masculina, dos tercios de la media de los ingresos de los trabajadores a tiempo completo, el quintil más bajo de la distribución de salarios.
Posibilidades de Reconciliar Vida Laboral y Vida Familiar o Privada: Es una cualidad del empleo cada vez más demandada. Los cambios acaecidos en la economía desde los años 80 están reduciendo el porcentaje de familias tradicionales basadas en la idea del “padre de familia” como único proveedor de rentas. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo se traduce en un número creciente de hogares formados por dos perceptores. Esto convierte el tema de la reconciliación laboral y familiar en un tema de máxima prioridad y en un valor para muchos trabajadores/es. La posibilidad de horarios de trabajo flexible que permita a los trabajadores mantener una relación fluida con sus familiares u otros asuntos personales aumenta la calidad de estos empleos.
La Unión Europea ha elaborado también unos indicadores de calidad en el empleo en el marco de su particular construcción de este concepto, que pueden resultar de gran utilidad en esta tarea. Para la Unión Europea, la definición del concepto de calidad del trabajo se articula en torno a diez dimensiones:
Para saber más sobre los indicadores europeos
Por su parte, la Fundación Europea para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo ha identificado cuatro dimensiones claves sobre calidad del trabajo, que son las siguientes:
Estas dimensiones han sido adoptadas en fecha relativamente reciente, como base sobre todo para organizar las actividades de la Fundación en este campo de calidad del trabajo. En momentos anteriores este concepto incluía otros aspectos como organización del trabajo, acceso al empleo y apoyo a la participación en el mercado de trabajo.
Para saber más sobre los indicadores de la Fundación Europea
En la Agenda Social Europea se recoge una definición de calidad en el empleo que viene igualmente acompañada de una serie de indicadores para su definición:
“calidad del trabajo significa mejores puestos de trabajo y medios más equilibrados para conciliar la vida profesional con la vida privada. Todo ello va en beneficio de las personas, la economía y la sociedad. Para ello son necesarias mejores políticas de empleo, una remuneración equitativa y una organización del trabajo adaptada a las necesidades de las empresas y de las personas. La calidad se basa en altas cualificaciones, normas de trabajo equitativas y niveles correctos de salud y seguridad en el trabajo y pasa también por facilitar la movilidad profesional y geográfica”
Para saber más sobre calidad en el empleo en la Agenda Social Europea



