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El fenómeno de la inmigración y su veloz y progresivamente acelerado crecimiento, constituyen todo un reto para la economía y la sociedad española, que ha de integrar en su mercado de trabajo a personas procedentes de diversas tradiciones culturales, con otras prácticas, costumbres y expectativas. Para ello resulta imprescindible desarrollar políticas y acciones concretas de regulación e integración, así como formar a los/as profesionales implicados/as en dichos procesos. Dicha formación debe abarcar todos los aspectos que condicionan las dificultades y oportunidades que proporcionan los movimientos migratorios.
El empleo es sin duda, un pilar básico de integración, ya que obtener un puesto de trabajo permite poder alcanzar recursos, cubrir necesidades básicas a través del acceso a servicios, tener un papel social reconocido, una red de relaciones, ser persona autónoma económicamente,...En definitiva, ejercer un derecho fundamental como ciudadanos/as a la vez que se pone al servicio de la sociedad de acogida mano de obra necesaria para su desarrollo.