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Empleo #16
A Debate
Octubre de 2007

El dilema de los trabajadores extranjeros: la empleabilidad en un mercado de trabajo segmentado


Isidro Maya Jariego , Doctor en Psicología de la Universidad de Sevilla

España ha experimentado una importante transformación demográfica en los últimos 20 años. En el transcurso de dos décadas, se ha convertido en un país de inmigración, que atrae emigrantes extranjeros de regiones en desarrollo, y que ha absorbido en el último lustro un flujo migratorio anual sin precedentes. Eso ha dado lugar a una gran visibilidad social del fenómeno, que se cuenta actualmente entre las preocupaciones más importantes de los españoles según las encuestas. Veamos los elementos que configuran este contexto más detenidamente.

En primer lugar, mediada la década de 1980 se produce un cambio en el saldo migratorio. Por primera vez en la historia reciente son más los extranjeros que entran en España que los españoles que se marchan para residir fuera. Coincidiendo con ese cambio, en 1985 se aprobó la primera Ley de Extranjería. Sin embargo, por entonces los extranjeros constituyen una proporción muy pequeña al respecto de la población general. Se trata más bien de un hito simbólico, que refleja la conversión de España en país de inmigración y anuncia una tendencia de crecimiento de los flujos migratorios a medio plazo. De hecho, al promulgar la normativa de extranjería, la política se está anticipando a las necesidades sociales. Es una decisión que se corresponde con la incorporación a la Unión Europea, pese a que el número de extranjeros fuese en ese momento comparativamente muy pequeño. Al mismo tiempo, la iniciativa social empieza a responder a los problemas de los inmigrados antes de que la Administración pública tenga un modelo definido de respuesta al fenómeno.

En segundo lugar, en los noventa se produce un cambio en la composición de los flujos. Las nuevas migraciones provienen mayoritariamente de África (en especial de Marruecos) y de Latinoamérica. Hasta bien avanzada la década de 1990, la mayoría de los residentes extranjeros proceden de otros países europeos. Se trata, por ejemplo, de alemanes, holandeses y británicos que se trasladan a las costas españolas para vivir su jubilación. Sin embargo, los nuevos flujos proceden en una gran parte de países extra-comunitarios y en proceso de desarrollo. Se trata de una inmigración con una extracción social y cultural diferente, que responde en parte a la segmentación internacional del mercado de trabajo, como veremos a continuación. Este cambio en la composición de los flujos es tan importante para entender la realidad social de los inmigrantes en España como pueda serlo el cambio del saldo migratorio y el volumen de llegadas.

En tercer lugar, en los últimos años se ha producido una aceleración del flujo migratorio hacia el sur de Europa (en especial, España e Italia), coincidiendo con la caída del desempleo en estos países. Se estima que entre 2001 y 2005 España ha absorbido dos terceras partes de los inmigrantes que han entrado en la Unión Europea. De hecho, España tiene el segundo mayor flujo de inmigrantes del mundo desde el año 2001, después de Estados Unidos. Desde que pasó a ser país de inmigración se ha enfrentado a lo que, en términos sociológicos, podríamos denominar un “reciente estructural”. Es decir, debido a la aceleración de los flujos, la mayoría de los inmigrantes en España son todavía inmigrantes recientes. Pese a que hay extranjeros con más de 10 años de residencia, si hacemos una encuesta nos encontraremos con que el promedio de estancia es de 4 o 5 años. El mismo dato que obteníamos, por ejemplo, al aplicar una encuesta en los años noventa.

Este hecho es muy significativo, puesto que la inmigración reciente es singular desde un punto de vista social y psicológico. Esto explica en parte, aunque no excluyo otros factores, que los problemas percibidos por los inmigrantes se hayan mantenido estables a lo largo del tiempo. Los inmigrantes recientes están en pleno proceso de adaptación y tienen como referencia obligada su proyecto migratorio personal. Se centran en el trabajo, en el ahorro y en el envío de remesas a sus países de origen. Viven una etapa en la que es necesario combinar los esfuerzos para afrontar el estrés de aculturación con sus aspiraciones de mejora material. Con el tiempo se produce una convergencia en las condiciones de vida y en las aspiraciones materiales con la sociedad receptora. Un proceso que apenas queda de manifiesto en España si atendemos de forma genérica al conjunto de la población extranjera. La alta prevalencia de la inmigración reciente oculta a veces los procesos de asentamiento e integración social que se están dando en algunos segmentos del colectivo.

La inmigración en España
Tendencias demográficas Realidad social
Cambio en el saldo migratório Conversión en país de inmigración
Cambio en la composición de los flujos

Inmigración "económica"

Distancia social y cultural percibidas

Aceleración de los flujos migratorios Inmigración reciente

 

Fuente: elaboración propia, Isidro Maya Jariego (2007).

Estos tres elementos hacen de la España de 2007 un país de emigración y de inmigración, que absorbe población europea e inmigrantes extra-comunitarios, con un componente importante de inmigración irregular. Los cambios demográficos quizás han sucedido de forma vertiginosa e inesperada, contribuyendo a la visibilidad social del fenómeno y a la preocupación pública sobre el tema. Sin embargo, es precisamente su carácter novedoso el que nos permite entender algunas de las características fundamentales de la inmigración internacional en este caso. La inmigración es un fenómeno reciente en España, tanto si nos referimos a la experiencia histórica como país receptor como si tomamos en consideración el tiempo de estancia promedio de los extranjeros residentes. Por eso este elemento en particular lo considero tan definitorio del caso español que nos debería prevenir de hacer referencias genéricas a la inmigración o la extranjería sin tener en cuenta el contexto de recepción y de asentamiento.

Las paradojas de la empleabilidad

La segmentación del mercado de trabajo se ve reforzada además en el caso de los inmigrantes por la dinámica de acaparamiento de oportunidades y por la formación de conglomerados en las redes sociales. Ese es el caso cuando determinados grupos de extranjeros copan un ámbito laboral en su esfuerzo de adaptación. Por ejemplo, en el sector del servicio doméstico en Sevilla las marroquíes trabajan en la limpieza del hogar, mientras que las peruanas se han especializado en una alta proporción en la atención a ancianos. Otro caso similar es la red de vendedores ambulantes marroquíes, que distribuyen mercancías de bazares ubicados en Jerez de la Frontera, en Cádiz. El colectivo se beneficia de un posicionamiento claro en el mercado de trabajo, puesto que controlan oportunidades que pueden ofrecer a los recién llegados.

Como vemos, las relaciones con compatriotas juegan un papel destacado en la búsqueda y en la obtención de un
empleo. El reagrupamiento familiar, las cadenas migratorias y la formación de comunidades de compatriotas constituyen una densa red de relaciones por la que fluyen las oportunidades laborales. Sin embargo, en la medida en que los paisanos y los familiares ocupan un segmento laboral definido, el tejido social en el que se inserta no sólo proporciona recursos sino que establece el límite de aspiraciones para el recién llegado. De esa forma, la reconstrucción de las redes de inmigrantes, basadas en la homofilia y la reciprocidad, refuerzan la ubicación de los extranjeros en segmentos laborales específicos. Es posible, pongamos por caso, que una trabajadora agrícola polaca ayude a una conocida suya a encontrar empleo con cierta facilidad en el sector de la fresa en Huelva, pero es menos probable –aunque no imposible- que haga de puente para salir del nicho laboral prefijado.

Para el inmigrante reciente el ascenso y la movilidad laboral pasan por romper las dinámicas de concentración social y fragmentación del mercado de trabajo (dos procesos que, como acabamos de ver, se potencian mutuamente). Dos de los recursos con los que cuenta para ascender en la escala laboral son su propio perfil de empleabilidad (en el plano personal) y el desarrollo de relaciones con españoles. En cualquier caso, las políticas de integración social de la sociedad receptora pueden ser determinantes del resultado final. Veamos con un ejemplo los dilemas de la inserción laboral de los trabajadores extranjeros.

Un marroquí en Andalucía

Ahmed es un inmigrante marroquí de 28 años. Lleva 3 años en España. Ha vivido en Jaén y Málaga, y durante los tres últimos meses se ha asentado en Sevilla. En la actualidad trabaja como camarero en un bar. Consiguió este trabajo a través de Mehdi, un compatriota que trabaja en el mismo bar, y con el que había trabajado antes también en Málaga. Desde que está en España ha compatibilizado su trabajo con los estudios, aunque sólo en este último empleo ha conseguido su primer contrato formal.

La red personal de Ahmed (véase la Figura 1) resume su itinerario personal. Ahmed mantiene contactos con Marruecos y ha desarrollado relaciones en Jaén, Málaga y Sevilla. En primer lugar, tiene un núcleo de relaciones con familiares y amigos en Marruecos (en marrón), destacando un contacto especialmente activo con su madre, su hermano y su cuñada. En Málaga y Jaén (en rosa) se ha relacionado con otros inmigrantes marroquíes (trabajadores y estudiantes), y ha hecho amistad con tres españoles. Aunque lleva poco tiempo en Sevilla, ya tiene también algunos conocidos marroquíes en la ciudad (en verde).

Encontró empleo a través de un amigo, Mehdi, que tiene una posición de intermediación y que está conectado con marroquíes y españoles.

Ahmed, como muchos otros extranjeros extra-comunitarios, tiene un buen perfil de empleabilidad pero un empleo en el sector secundario del mercado de trabajo. Muchos inmigrantes se han desplazado a otro país para mejorar sus condiciones materiales de vida y le dan especial importancia al mundo del trabajo. Llevan a cabo una búsqueda activa de empleo, confían en sus posibilidades, y se muestran disponibles para la movilidad geográfica y para aceptar difíciles condiciones de trabajo. Ahmed sólo ha experimentado un breve período de desempleo y apenas ha dedicado tiempo a pensar en las dificultades de encontrar trabajo. Tiene lazos con otras provincias, que podrían traducirse más adelante en oportunidades laborales, y conoce varios idiomas. Pese a esa combinación de bagaje e iniciativa personal, su trayectoria laboral se limita a trabajos temporales, en condiciones precarias, mal pagados y sin contrato.

La situación de Ahmed coincide con la de otros jóvenes españoles, que aún estando “sobradamente preparados” desarrollan trayectorias en precario en el mercado de trabajo. En el caso de este chico marroquí, corresponde además a la segmentación internacional del mercado de trabajo y a las oportunidades de empleo específicas de su colectivo de compatriotas. Por otro lado, Ahmed combina unas expectativas realistas con una firme determinación de tener empleo. De hecho, tiene una experiencia con los idiomas, la movilidad geográfica y la diversidad cultural que pueden hacerlo especialmente atractivo para el mercado de trabajo. La elevada disponibilidad para el empleo coincide en este caso, paradójicamente, con la inserción en un entorno precario. Sin embargo, Ahmed está cursando estudios universitarios, donde se socializa con españoles que pueden ponerle en contacto con nuevas opciones. Para un joven extranjero, las relaciones con españoles son una puerta abierta hacia mejores condiciones de vida. La asimilación social traza de ese modo un camino posible hacia la igualdad de oportunidades. Pero esa es una historia que, en el caso de Ahmed, aún está por escribir.

La trayectoria de este caso individual ilustra algunos de los elementos clave en el proceso de inserción y movilidad laboral de los trabajadores extranjeros. La inmigración reciente se corresponde con itinerarios laborales en precario, con la esperanza de desplegar el proyecto migratorio personal. La segmentación del mercado y la formación de omunidades de inmigrantes determinan las oportunidades laborales. El proceso se ve reforzado por la elevada disponibilidad para el empleo, que facilita la inserción a corto plazo en el mercado secundario de trabajo. Finalmente, las relaciones con miembros de la sociedad receptora pueden tener un papel decisivo en la movilidad laboral y el ascenso social de los inmigrantes.

La situación laboral de los inmigrantes extranjeros viene en gran medida determinada por la segmentación internacional del mercado de trabajo. Los asiáticos, los africanos y los latinoamericanos se concentran, con excepciones, en la agricultura intensiva, la hostelería, la construcción y el servicio doméstico. Es decir, participan mayoritariamente en el sector secundario del mercado de trabajo. Se trata de ocupaciones caracterizadas por la baja cualificación y que se corresponden con un entorno más flexible, condiciones más precarias e ingresos más bajos en promedio que el sector “primario”. Esto reduce las oportunidades de movilidad social y es frecuente que esté asociado con el desprestigio o el prejuicio por realizar determinadas actividades laborales.
Referencias:

  • Este trabajo está basado en otras publicaciones previas del autor
  • Martínez, M. F., García, M. y Maya Jariego, I. (2000): “Inserción socio-laboral de inmigrantes en Andalucía: el programa Horizon”. Junta de Andalucía. Consejería de Asuntos Sociales.
  • Martínez, M. F., García, M. y Maya Jariego, I. (2001): “El rol del apoyo social y las actitudes hacia el empleo en el emplazamiento laboral de inmigrantes. Anuario de Psicología”, 32 (3), 51-65.
  • Maya Jariego, I. (2003): “Pertinencia y accesibilidad de los servicios sociales para inmigrantes”. En F. Checa, Arjona, A. y Checa, J.C. (Eds): “La integración social de los inmigrados. Modelos y experiencias”, pp. 323-345. Barcelona. Icaria Editorial.
  • Maya Jariego, I., Holgado, D. y Santolaya, F. J. (2006): “Diversidad en el trabajo: estrategias de mediación intercultural [Multimedia]”. Sevilla. Fondo Social Europeo y Junta de Andalucía.
  • Ojeda Avilés, A., Armitage, N., Martín Velicia, F., Maya Jariego, I., Munduate Jaca, L. y Román Vaca, E. (2007): “Empleo juvenil en la ciudad de Sevilla”. Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Sevilla.


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